<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747</id><updated>2012-01-21T16:43:17.683-08:00</updated><title type='text'>ARTICULOTECA FEMINISTA</title><subtitle type='html'>Este es un espacio dedicado a la fomentación de las diferentes miradas que hemos tenido durante el tiempo, reconociendo una cuestión histórica y el aporte de las diferentes compañeras al pensamiento feminista. (Continua abajo, por espacio)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>60</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-1049635736259016671</id><published>2007-04-28T16:13:00.003-07:00</published><updated>2007-04-28T16:13:41.075-07:00</updated><title type='text'>El "mal" es la homo/lesbofobia</title><content type='html'>Por Fabiana Tron*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Imagina que no hay paraíso, es fácil si lo intentás. Ningún infierno debajo&lt;br /&gt;de nosotr@s, arriba sólo el cielo. Imagina toda la gente viviendo el hoy.&lt;br /&gt;Imagina que no hay países, no es diícil hacerlo, ni religiones tampoco.&lt;br /&gt;Imagina toda la gente viviendo la vida en paz..."&lt;br /&gt;–John Lennon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualización:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 9 de mayo de 2005 se presentó una Denuncia por discriminación por las declaraciones homofóbicas*&lt;br /&gt;del cura Piva, ante el Colegio de Abogados de Córdoba, trámite Nro. 331258, recibido por la Dra. Marta Jaime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leer completo&gt;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Córdoba, 6 de mayo 2005).- Las declaraciones del cura Gustavo Piva, reproducidas en el diario La Voz del Interior del 5 de mayo del 2005, constituyen un avance más de la Iglesia Católica en la Cruzada contra las personas gays, lesbianas, bisexuales, travestis y transexuales. Declaraciones que, basadas en prejuicios y falsedades, solo promueven y refuerzan la homo/lesbofobia social o sea el odio y rechazo a las personas gays lesbianas, bisexuales y trans y que alude al miedo de las personas, organizaciones, instituciones a enfrentar la realidad y la especificidades que tiene los comportamientos no heterosexuales. La homo/lesbofobia fomenta el maltrato hacia las personas "homosexuales" (crímenes de odio, abandono familiar, despidos laborales, etc.) y obstaculiza de manera concreta la puesta en práctica de estrategias de educación, prevención y sensibilización a la diversidad sexual. La homo/lesbofobia es un mecanismo del sistema hetero-patriarcal para lograr el control social, control que se instala específicamente sobre nuestros cuerpos, impidiendo no solo el libre ejercicio de nuestra sexualidad sino también el acceso a una sexualidad placentera.&lt;br /&gt;La homo/lesbofobia es violencia que se ejerce cotidiana y sistemáticamente hacia las personas gays, lesbianas y trans y tiene graves consecuencias para nuestra salud física y psíquica. Según un estudio elaborado entre 1998 y 2003, recientemente publicado por el diario Liberation, un/a joven homosexual o bisexual tiene 13 veces más posibilidades de suicidarse que un heterosexual. El Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) validó las conclusiones del trabajo, las cuales coinciden con otros estudios similares realizados en Canadá y Estados Unidos. Marc Shelly, director de la investigación, explicó que son factores psicosociales los que más empujan a este sector de la población al suicido, tal como la homofobia que provoca un bajo nivel de autoestima. Diariamente, unas 30 personas se suicidan en Francia y otras 400 lo intentan.&lt;br /&gt;Frente a éstas declaraciones consideramos necesario abrir un debate serio y responsable del tema, para lo cual creemos absolutamente necesario hacer una serie de aclaraciones y someterlas a la opinión pública.&lt;br /&gt;El cura Piva afirma: "El problema es la homosexualidad en si misma, que es un mal... una enfermedad que debe ser tratada... La ciencia se fija más en la parte enfermedad en cuanto a lo corporal, pero digo la persona es una totalidad".&lt;br /&gt;En algo estamos de acuerdo, la persona es una totalidad, es un ser bio-psico-social.&lt;br /&gt;En 1973 la Asociación Norteamericana de psicólogos y psiquiatras aprobaron finalmente, luego de mucho tiempo de analizar, discutir e investigar, el acuerdo que sacaba a la homosexualidad de la lista de desórdenes o trastornos mentales. (Más conocido como DSM, por sus siglas en inglés) aún quedan algunos que más de 30 años no les han sido suficientes para enterarse de algunas decisiones científicas contrarias a sus prejuicios y "valores".&lt;br /&gt;Por otra parte, aunque existen algunas investigaciones que pretenden encontrar un origen biológico de la "homosexualidad", esto no ha podido ser demostrarlo. Si, ni bio ni psicológicamente es una enfermedad la cuestión queda relegada al campo de los social o cultural, o esa al imaginario que se instala socialmente sobre la homosexualidad. Por eso afirmamos la homosexualidad no es una enfermedad, lo que enferma es la homofobia.&lt;br /&gt;El cura prosigue: "esta enfermedad conlleva a una inmoralidad. Ahí está el problema digamos, no es una enfermedad solamente física".&lt;br /&gt;¿Condena la Biblia, realmente la homosexualidad?&lt;br /&gt;De los 47 libros que integran el Antiguo Testamento y los 27 del Nuevo Testamento, según la Biblia Católica. De las 1882 páginas de la Nueva Biblia Española, edición Latinoamericana, traducción de Luis Adolfo Schökel, solo encontramos 4 textos en el Antiguo testamento (el pecado de sodoma Gen, 19.1-11 y su paralelo Jue, 19:22-30; Deu:22 y Deu:23:18-19) y 3 en el Nuevo, (Rom:1:18-32; I Tim. 1:9-11 y I Cor. 6:9-10) en total algo más de una página&lt;br /&gt;que hablan sobre homosexualidad. Lo que constituye el 0,00053% del total de la Biblia, siempre haciendo la salvedad de que cuando la Biblia se escribió ni siquiera existía una palabra para decir "homosexual".&lt;br /&gt;Para ser un tema que merece tal desaprobación, ¿no habría sido necesario dedicar algo más de espacio?&lt;br /&gt;El análisis detallada de cada uno de los textos sería demasiado extenso en esta oportunidad, solamente quisiéramos expresar que la Biblia no es un libro mágico, no es un amontonamiento absurdo de normas éticas contradictorias, no puede ser reducido a un almacén de citas bíblicas aisladas para justificar los prejuicios sociales. La raíz de la homofobia&lt;br /&gt;no es la Biblia, hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida plenamente por las iglesias europeas (véase Boswell "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad", Barcelona 1992), hasta el punto de celebrar liturgias de unión entre personas del mismo sexo. La doctrino posterior al siglo XII penalizó la homosexualidad, basada en prejuicios y en la homo/lesbofobia.&lt;br /&gt;Existen además ejemplos claros de homosexualidad en la Biblia: el del futuro rey David con Jonatán, "que angustia me ahoga, hermano mío, Jonatán! Cómo te quería! Tu amor era para mí más dulce que el amor de las mujeres" (II Sam. 1:26) y la historia del profeta Daniel y el jefe de los eunucos del palacio real de Babilonia contada en el libro de Daniel. También la historia de&lt;br /&gt;Ruth y su suegra Noemí. Creemos que estas historias bastan para desnaturalizar cualquier condena contra la homosexualidad.&lt;br /&gt;El padre Piva esta muy preocupado por su feligreses que le dicen "que sabe que está mal, que están equivocados que la homosexualidad es un flagelo en su vida". Claro, ¡como no van a decir eso si es lo que la Iglesia les enseñó con falsas verdades a creer!&lt;br /&gt;El padre Piva está muy preocupado "por lo que estamos haciendo para poder ayudar a este tipo de personas". Le sugiero con todo respeto, fundamentalmente el que le tengo a las personas que tienen fe, que lo primero que debería hacer es leer y estudiar la Biblia con seriedad. Le recuerdo que proferir falso testimonio o sea mentir (Ex. 20:16) es pecado.&lt;br /&gt;Sosteniendo éstas posiciones la Iglesia Católica somete a la culpa, el remordimiento y la tortura moral a las personas creyentes gays, lesbianas, bisexuales y trans y lo único que logra es excluirlas. Sosteniendo éstas posiciones la Iglesia es parte del problema no de la solución.&lt;br /&gt;También afirma: "Con esto no estoy discriminando, decir la verdad no es discriminar" En primer lugar estamos de acuerdo en que decir la verdad no es discriminar, el problema es cuál es el criterio de verdad que manejamos. Hasta ahora las afirmaciones del cura están basadas solo en prejuicios. La iglesia católica ha pretendido durante 2000 años ser la poseedora absoluta de la verdad. Sin embargo en la historia de la humanidad la homosexualidad ha sido repudiada o&lt;br /&gt;idealizada según la época. En América la apreciación de la homosexualidad debe considerarse por lo menos en dos etapas, antes y después de la conquista española. Solo por citar algunos ejemplos, en Centroamérica y el Caribe, los homosexuales eran considerados como dotados de poderes sobrenaturales y su cercanía era augurio de buen suerte. En los Andes sudamericanos tenía mucha fuerza el concepto de un creador andrógino, varios autores sugieren la dualidad sexual de Viracocha, que incorpora a su naturaleza fuerzas ocultas que cada género representa. Por el historiador Agustín Zárate conocemos la existencia de una provincia incaica exclusiva de&lt;br /&gt;mujeres, los expertos en estudios etnohistóricos sugieren que el patrón de conductas de éstas fue lo que originó en América el mito de las amazonas.&lt;br /&gt;Patricia Alberts y Evelyn Blacwood, descubrieron que entre los indios Crow de Norteamérica había hombres que se vestían como mujeres, practicaban el shamanismo y se dedicaban a conceder favores sexuales a grandes guerreros.&lt;br /&gt;Eran conocidos como berdaches, se los trataba con grandes honores y se los consideraba un género aparte. Las prácticas lésbicas estaban institucionalizadas en 33 sociedades indias norteamericanas, las mujeres podían establecer relaciones afectivas y sexuales con otras mujeres y&lt;br /&gt;casarse formalmente. Después de la conquista española, éstas tierras se convirtieron en toda forma de ultraje hacia las personas gays, lesbianas y transgénero, quienes fueron las primeras víctimas del nuevo sistema. A los 7 millones de "brujas" asesinadas por la Inquisión primitiva en Europa, y de&lt;br /&gt;la cual el nuevo Papa es heredero, deben sumarse en América, según el relato del mismo Bartolomé de las Casas, centenares de santones gays muertos en la indigencia cuando fueron expulsados de sus templos y otros tantos destrozados por perros asesinos que trituran los huesos de las víctimas,&lt;br /&gt;otros muertos a garrote, ahorcados o quemados vivos. Hasta ahora la Iglesia no se ha arrepentido de estos crímenes.&lt;br /&gt;Decir la verdad no es discriminar, matar según la Biblia (Exodo: 20:13), es pecado.&lt;br /&gt;Los gays, lesbianas y trans de este país estamos hartos de recibir tanta violencia, tanta agresión cotidiana, tanta falta de respeto. Estamos hartos de que se nos diga qué es legal y qué no, de qué podemos o no hablar, qué se puede enseñar y qué no en materia de sexualidad, derechos reproductivos, aborto, formas de establecer vínculos de compromiso afectivo. Estamos hartos&lt;br /&gt;de que la policía nos lleve presos cada vez que se les antoja.&lt;br /&gt;Queremos vivir en paz, en esa sociedad que imaginó Jhon Lennon, pero ese sueño se hace inalcanzable porque a la violencia que sufrimos le sumamos el hartazgo que nos provoca la violencia que sufren los millones de desocupad@s, las mujeres asesinadas o abusadas sexualmente por sus maridos, ex maridos, novios, ex novios, todos los días, las desigualdades de acceso a un sistema de salud digno...&lt;br /&gt;Otro mudo es posible y necesario pero para eso también es necesario y urgente la absoluta separación de la Iglesia y el Estado; juicio y castigo a tod@s los miembros de la Iglesia cómplices de la dictadura; juicio y castigo a todos los curas y obispos violadores y abusadores.&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo trataron de invisibilizarnos y silenciarnos, ahora decimos Ya basta! No nos vamos a quedar callad@s . Estamos resistiendo, seguimos rebelándonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Fabiana Tron, Coordinadora Desalambrando Córdoba, Bachiller Superior en Teología, egresada del I.S.E.D.E.T, Estudiante de Psicología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael. S V. Rivera: "Qué dice la Biblia sobre homosexualidad?&lt;br /&gt;Nc Nelly: "La Iglesia ante la homosexualidad?, Barcelona, 1979.&lt;br /&gt;John Boswell: "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad", Barcelona&lt;br /&gt;1992.&lt;br /&gt;Eduardo Ramón López: "El rostro oculto de los pueblos precolombinos".Daría Suarez: "Homo/les&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-1049635736259016671?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/1049635736259016671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=1049635736259016671' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/1049635736259016671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/1049635736259016671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/el-mal-es-la-homolesbofobia.html' title='El &quot;mal&quot; es la homo/lesbofobia'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-3652690226705591765</id><published>2007-04-28T16:13:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:13:17.926-07:00</updated><title type='text'>El concepto de affidamento</title><content type='html'>Lo que sigue es una veloz traducción propia de la Introducción al libro Non Credere di Avere dei Diritti, del colectivo Libreria delle Donne di Milano, del año 1987 (existe traducción al español: No Creas Tener Derechos, horas y HORAS, Madrid 1991).&lt;br /&gt;H e recortado de esta Introducción los párrafos pertinentes al concepto de affidamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción para RIMA y Safo_piensa: Gabriela Adelstein, Buenos Aires 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema de este libro es la necesidad de dar sentido, exaltar, representar en palabras e imágenes la relación de una mujer con una similar a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si poner en palabras una práctica política es igual a hacer teoría, entonces éste es un libro de teoría porque las relaciones entre mujeres son la sustancia de nuestra política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un libro de teoría, entonces, pero mezclada con cuentos. Para nosotras decir teoría sigue siendo en parte un contar la práctica, ya que el razonamiento teórico se refiere habitualmente a cosas que ya tienen un nombre,&lt;br /&gt;mientras que aquí se trata, en parte, de cosas que no tenían nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos y las ideas que exponemos tuvieron lugar entre 1966 y 1986 principalmente en Milán. Comúnmente son clasificadas bajo el nombre de feminismo. Ahora nosotras quisiéramos llevar a la luz su verdadero sentido y por lo tanto también su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre es"genealogía". En los años y lugares indicados hemos visto tomar forma a una genealogía de mujeres, o sea un venir al mundo de mujeres legitimadas por la referencia a su origen femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al decirlo sentimos una emoción, es una cosa emocionante también porque se mantiene en suspenso. No estamos seguras de que la historia reconstruida con este libro producirá verdaderamente aquello que hemos buscado, que es ser inscriptas en una generación femenina. No es de excluir que la prueba de los&lt;br /&gt;hechos demuestre que nuestra experiencia es sólo una de las tantas vicisitudes históricas del frágil concepto de mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La raíz gen de palabras como género, genealogía, generación -enseña la lingüística- caracteriza a palabras tradicionalmente asociadas con el nacimiento en cuanto hecho social, y precisamente al nacimiento legítimo de&lt;br /&gt;individuos masculinos libres. En nuestra cultura, como ha subrayado Luce Irigaray, falta la representación de la relación madre-hija: la madre siempre tiene al hijo en brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las cosas que no tenían nombre estaba, está, el sufrimiento por haber sido puestas en el mundo de esta manera, sin ubicación simbólica. Un ser vivo es cuerpo y mente, nace y se encuentra por casualidad en un determinado lugar en un determinado tiempo y para la mente comienza el trabajo de ubicarse, de&lt;br /&gt;buscar referencias. El cuerpo es colocado físicamente pero la mente debe establecer por sí misma su propio dónde, con la ayuda de quien llegó primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero si nacés mujer, qué ayuda recibís? La sociedad pretende que la mente femenina esté situada con el cuerpo y como el cuerpo. O que, si no, no esté en ningún lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudiosos de antropología enseñan que la sociedad humana se ha constituido mediante el intercambio de signos, bienes y mujeres. Es un extraño modo de representar las cosas, una manera de falsa simplicidad&lt;br /&gt;científica para cubrir el horrible desorden causado por la dominación de un sexo sobre el otro, la violenta destrucción de las relaciones entre las mujeres, en primer lugar aquella con la madre, a menudo acompañada por la imposibilidad, para una mujer, de ser dueña de sus propias producciones y casi siempre unida a la dificultad femenina para producir signos originales: ¿para intercambiar con quién, para significar qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se razona sobre la condición femenina, habitualmente tenemos presente el estado de confusión entre su ser cuerpo y su ser palabra, que el hecho de ser trasplantada a las genealogías masculinas provoca en una mujer . O sea, ese estado conocido como histeria femenina, femenino casi por definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Virginia Woolf ha escrito que, para hacer trabajo intelectual, hace falta tener una habitación propia. Pero en la habitación puede ser imposible quedarse quietas y dedicarse al trabajo porque los textos y aquello de lo que hablan se presentan como bloques extraños, opresivos, de palabras y hechos en los que la mente, paralizada por emociones sin correspondencia con el lenguaje, no logra avanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación propia, entonces, debe ser entendida en otro sentido, como ubicación simbólica, como lugar-tiempo provisto de referencias sexuadas femeninas donde estar significativamente para un antes y un después de preparación y confirmaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos descubierto que la búsqueda de referencias simbólicas ofrecidas por otras mujeres es una búsqueda muy antigua, y que ha tomado muchas veces la misma modalidad que nosotras le hemos dado, de una relación de affidamento&lt;br /&gt;[N.T. confiarse a], como en la historia de Naomi y Rut que cuenta la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos dado un nombre a la relación de Rut con Naomi, la hemos llamado affidamento. En efecto, es preciso saber que en las muchas lenguas de una cultura milenaria no existían nombres para significar tal relación social, distinta de toda relación entre mujeres por sí mismas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra affidamento es bella, tiene en sí raíces de palabras como fe, fidelidad, confiarse, confiar. Sin embargo a algunas no les gustaba, porque se refiere a una relación social que nuestro derecho prevé como entre un adulto y un niño. El confiarse de una mujer en otra similar a ella puede, en efecto, establecerse entre una niña y una adulta, pero ésta es una de las posibles derivaciones. Nosotras lo hemos visto y pensado, primariamente, como forma de relación entre mujeres adultas. Que una de las dos sea de este modo&lt;br /&gt;asimilada a una niña, a algunas les resultó molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, nadie planteó que esto fuera un problema grave, y podríamos obviar cualquier referencia. Sin embargo, rechazar una palabra, bella en sí, sólo por el uso que hacen otros, es un síntoma de impotencia frente a lo ya pensado por otros: en este caso, lo ya pensado sobre las relaciones entre niños y adultos, y aquello que sería o no conveniente para la edad adulta de una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo en muchos campos sucede que la lengua se nos imponga como el dominio de experiencias y juicios ajenos. La lengua en sí no es el dominio de una experiencia a exclusión de otras, o de un pensamiento sobre otros. Pero la lengua hace cuerpo con la trama de las relaciones sociales, y éstas son bien poco favorables para acoger aquello que una mujer vive y quiere para sí misma, en su diferencia con el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ninguna de nosotras, muy probablemente, se nos ha enseñado la necesidad de cuidar especialmente las relaciones con otras mujeres y de considerarlas un recurso insustituible de fuerza personal, de originalidad mental, de seguridad social. Y es difícil incluso hacerse una idea de su necesidad, porque en la cultura recibida se han conservado algunos productos de origen femenino pero no su matriz simbólica, a tal punto que los productos se nos presentaban como re-generados por un pensamiento masculino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que una experiencia política de relaciones entre mujeres nos ha llevado a mirar mejor los hechos del pasado. Así hemos descubierto, maravilladas, que desde los tiempos más antiguos han existido mujeres que han trabajado para establecer relaciones sociales favorables para sí y para sus semejantes. Y que la grandeza femenina se ha nutrido a menudo (o quizás siempre?) de pensamiento y de energías que circulan entre mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener interlocutoras magistrales es más importante que tener derechos reconocidos. Una interlocutora con autoridad es necesaria, si se quiere articular la propia vida en un proyecto de libertad y encontrar así la razón&lt;br /&gt;del propio ser mujer. La mente femenina sin ubicación simbólica tiene miedo. Está expuesta a hechos imprevisibles, todo le sucede desde afuera en el cuerpo. No son las leyes ni tampoco los derechos los que dan a una mujer la seguridad que le falta. La inviolabilidad puede ser conquistada por una mujer mediante una existencia proyectada a partir de sí y garantizada por una sociedad femenina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo observado y pesado estas cosas, hemos llegado a la conclusión que el confiarse de una mujer en una semejante es un contenido de lucha política. Así llegó también la decisión de escribir este libro que cuenta nuestra historia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa ha pesado más que las otras: el ver que el confiarse resulta espontáneo entre mujeres pero casi sin consciencia de su potencia. Por ejemplo, las mujeres que entran en las organizaciones masculinas a menudo se&lt;br /&gt;ayudan con el confiarse a, para darse seguridad y para hacerse una idea propia de la realidad circunstante, más o menos como Vita y Virginia en su carrera literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confiarse a una semejante resulta frecuentemente, si no siempre, indispensable para una mujer para alcanzar un fin social. Se trata por lo tanto para ella de una forma política primaria y es preciso que esto se sepa y que se afirme, si es necesario, incluso contra las formas consideradas primarias por los hombres en sus organizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La política de las reivindicaciones, por más justas que sean, por más sentidas que sean, es una política subordinada y de las subordinaciones, porque se apoya en lo que resulta justo según una realidad proyectada y sostenida por otros, y porque adopta lógicamente sus formas políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una política de liberación, como hemos llamado al feminismo, debe dar fundamento a la libertad femenina. La relación social de affidamento entre mujeres es a la vez un contenido y un instrumento de esta lucha más esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-3652690226705591765?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/3652690226705591765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=3652690226705591765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3652690226705591765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3652690226705591765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/el-concepto-de-affidamento.html' title='El concepto de affidamento'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-838882610698900015</id><published>2007-04-28T16:12:00.003-07:00</published><updated>2007-04-28T16:12:49.611-07:00</updated><title type='text'>¿Y si somos todas las que estamos... atrapadas?[1]</title><content type='html'>Por Yuderkys Espinosa Miñoso,&lt;br /&gt;publicada en la lista Safo Piensa el 13/04/04.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abril 2004, Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A diferencia de las certezas y de las creencias,&lt;br /&gt;la revuelta permanente es ese cuestionamiento de&lt;br /&gt;sí mismo, del todo y de la nada que,&lt;br /&gt;evidentemente, ya no tiene lugar o razón de ser".&lt;br /&gt;El porvenir de la revuelta. Julia Kristeva, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El género es un performance, una actuación", nos dijo Susana Cook para resumir la primera parte del taller de género "Señoras y señores y nosotros, los demás... ¿Somos todos los que estamos?". A seguidas, sin darnos tiempo para exteriorizar lo que pensábamos al respecto ["¿Una actuación? ¿Qué significado damos a esto? ¿Es tan así?"], rápidamente nos señaló un espejo, material de maquillaje y, tomando de modelo a una amiga dominicana que me visitaba en Buenos Aires, empezó a mostrarnos el arte del pasaje de un género a otro [".¿Es tan así? ¿Con un buen maquillaje logramos traspasar el género asignado y&lt;br /&gt;asumido?"]. Mientras la "transformaba" nos daba explicaciones prácticas: "No necesitan más que pelo humano -que se compra en tiendas o lo obtienes de recortarte el tuyo-, mastick – un pegamento transparente que se usa para pegar el pelo, tijeras - porque el pelo viene largo y lo necesitamos bien cortito para la barba, polvo – no de hornear sino negro para simular la sombra del pelo, y.... un buen traje de saco y corbata. Así, sin más, empezó a apoyarnos en nuestro proceso de "hombrización".&lt;br /&gt;Aquello de que es difícil pensar al tiempo que se actúa demostró ser cierto una vez más... al cabo de una hora, ya no éramos "todas" sino "todos" - al menos en la apariencia- y no sabíamos muy bien cómo habíamos llegado hasta ahí. Yo tan constitutivamente racional, no fue sino recién después de verme ante el espejo ya travestida que pude retomar algo de mi reflexividad habitual. Entonces, me obligué a una mirada atenta ante cada palabra, cada afirmación, cada instrucción de la&lt;br /&gt;directora, y ante cada uno de nuestros gestos, pasos y comentarios durante el montaje de la performance. Gracias a esta mirada pude continuar en un diálogo interior, un pensar sobre la acción, ante el cual más que respuestas, muchas veces me&lt;br /&gt;encontré muda, perpleja, dubitativa. ["¿pero qué estoy haciendo aquí? ¿cuáles serían las posturas feministas ante ello? ¿Con cuál de estas posturas me identificaría? ¿Estoy haciendo lo correcto?..."]. Vacilante, inmiscuida en una práctica que me era absolutamente nueva y a la vez cautivante: poner el cuerpo allí donde una tiene todo un discurso montado; con más preguntas que certezas, no pude más que ceder a la posibilidad de vivir la experiencia, de atravesarla y desde ahí enfrentarme a los fantasmas (propios y ajenos) que nos asedian en el discurso y la política feminista de la (pos) identidad.&lt;br /&gt;Así, decidida, volvía la mirada hacia la Cook, quien en la segunda parte del taller, intentaba llevar al cuerpo, en formato teatral, lo que ya nos decía la teoría: - "Los hombres son expansivos e invasivos, ocupan todo el espacio, son directos, te miran a los ojos y mantienen la mirada, van a la ofensiva". Sí, porque obviamente "no solo el disfraz hace al monje" y habían otras cosas que&lt;br /&gt;teníamos que aprender sobre cómo actuar al "otro género". - "Las mujeres son lo opuesto: cerradas, retraídas, vulnerables, ocupan menos espacio", continuaba, al tiempo que lo escenificaba. Yo, con la mirada y escucha atenta que me había prometido, no podía parar de pensar ["Pero, ¿de qué mujer me habla? ¿qué "mujeres" de las que conozco son así?"]. - "Ponete más barba", le decía a una compañera. ["pero si una gran cantidad de hombres no la llevan y siguen siendo hombres!"]. - "Se tímida, insegura, como que no sabés lo que querés, ni hacia dónde vas", le decía al único chico de la sala travestido de mujer. ["¿de lo que se trata es de representar al estereotipo, la mujer postal, la mujer de la travesti? Y si es así, ¿por qué no puedo representarla yo también? ¿qué efectividad tiene en la subversión del género representar los estereotipos?"]. Entonces nos invitó a subir al escenario y a movernos por el, poniendo en práctica aquello que había estado explicándonos.&lt;br /&gt;- "Decile algunas cosas a la chica, asédiala", le dijo primero a alguna compañera, luego a mi también. cada una tuvo que experimentarlo. Y ya era el asco, la incomodidad, una vacilación interna. ["¿que estoy reproduciendo aquí?, ¿me interesa reproducir este estereotipo?, en todo caso, ¿qué piensa quién me mira? ¿qué efectos produce en la desestabilización del género? ¿produce algún efecto? Y al final, ¿algo de todo esto toca la productividad del poder?]. Con esta vacilación interior y sin experiencia en las artes escénicas, mi representación - a mi entender- no lograba convencer, cumplir la promesa que auguraba mi presentación (grandes patillas a lo Charles Brown, vestimenta formal masculina). Con mucha ineficiencia logré construir un personaje masculino que no llegaba a reproducir al estereotipo que se buscaba ["¿representaba yo al fracaso de la copia o a la distensión de la norma? ¿un hombre feminizado? ¿una mujer masculinizada? ¿qué efecto lograría producir en quien sin saber nada de mi, me viera? ¿Un hombre cualquiera por la calle? ¿Una mujer que intenta parecer varón? ¿un gay maricón? Si era este un fracaso, ¿en qué consistía?"]&lt;br /&gt;Ridiculizar lo masculino, era la consigna. Nos agarrábamos las bolas, ensayábamos a caminar como el típico camionero- esos que colman las revistas gays ["¿por qué el estereotipo está por lo regular asociado a la clase y a la raza? ¿Por qué al pensar en el típico macho pensamos en raperos, mafiosos, camioneros, obreros, policías? ¿serán menos machos los hombres blancos de clase alta? ¿si no lo son, cómo sería representarlos? Cómo sería ridiculizar a la "nueva masculinidad" igualmente androcéntrica?"]. Armamos escenas de peleas y bravuconadas entre machos, de acercamiento y conquista de la chica. Fuimos Sandro, Gilberto Santa Rosa, Eminems, Leonardo Fabio, Elvis Presley. y nos moríamos de la risa llenas de un nerviosismo interior (al menos en mi caso). Nos asombrábamos de cómo íbamos construyendo los personajes del macho tipificado. Al final jugamos también al macho romántico a través del montaje de una pieza de Los Plateros (la muy conocida "Only you").&lt;br /&gt;En la euforia, decíamos: - "vamos a hacerlo en público", - "seremos las primeras Drag King de la Argentina". Al tiempo que Susana no dejaba de darnos la "cátedra" necesaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- "En nuestra sociedad lo femenino aparece como lo que puede ser apropiado y burlado. Tenemos Drag queen en todas partes mientras que lo varones se creen dueños de la masculinidad, esta aparece como lo que no puede ser parodiado". Recuerdo que en&lt;br /&gt;medio de ello dije: - "¿Y si nos presentamos en "La Casa del Encuentro"[2] así como estamos?. Y dije más: - "¿y si vamos al próximo encuentro feministas así pero nombrándonos en femenino?" -[.]&lt;br /&gt;Un silencio se armó dentro de mi, un vacío [¿si lo hiciera qué pasaría? ¿me echarían? ¿me dejarían pasar al decir mi nombre? ¿cualquiera que fuera la reacción, estaría bien o mal? ¿yo misma, en el lugar de ellas, cómo reaccionaría?], que apenas ahora a través de la escritura intento solucionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vacío de respuesta, de convicciones, me dura, se ha instalado. Y es de ello que quiero ablarles - de esta oscuridad sorprendente. a ver si logro espantar los demonios- pues les aseguro que más allá de las preguntas internas que me hice durante el taller (y que he traducido a los corchetes) un pensar y repensar me ha acompañado en la cena, la cama, el desayuno, el baño.... los sueños.&lt;br /&gt;Para empezar, quiero volver sobre la aparente imposibilidad de que en los ambientes de subversión de género yo - nombrada mujer por la normatividad- no pueda representar a "la mujer".&lt;br /&gt;Vuelvo a preguntarme: ¿por qué sólo podemos jugar a la representación de lo que la normatividad fija como nuestro opuesto? ¿No es eso ya, asumirnos en el lugar que nos asigna el discurso? Si yo - alguien que se coloca excéntrica respecto de este&lt;br /&gt;intento de captura normativa[3]- solo podría "actuar" a un "hombre", no es eso como si ya yo estuviera (auto)condenada a representar eternamente a una "mujer"? Y ello, ¿no estaría negando lo que pretendemos afirmar a través de la práctica paródica? En los contextos de representación paródica del género, al restringir lo que se puede "actuar", parodiar, ¿no estamos restituyendo el estatus de original al género que se supone que no es posible que parodiemos? ¿No se efectúa la misma operación de estabilización identitaria? Porque ¿qué significa que yo no pueda "actuar" una "mujer"?... ¿que yo ya la soy? ¿que yo la represento originalmente, y que por tanto no puedo imitarla, "actuarla"?&lt;br /&gt;He pensado en estos días si la lógica que demarca la posibilidad o imposibilidad de la representación paródica de acuerdo a la posición de género que se ocupe, no es la misma que actúa cuando se personifica a un determinado personaje en el teatro o en el celuloide. Un(a) actor(a) puede encarnar a un sinnúmero de personajes: discapacitado, pobre, narcotraficante, mafioso, lesbiana, madre, ama de casa, inmigrante, cantante... el desafío está en que no siéndolo originalmente logre representarlo a la perfección, esto es, hacer que le creamos que lo "es". Digamos que los mayores lauros se los lleva quien logra convencer al público de que "es lo que no es". En las artes escénicas convencer de que se es lo que no se es, implica que hay un conocimiento previo del público sobre la identidad "original" de quien representa el personaje. Luego hay un efecto de seducción y juego que se atribuye enmarcado en lo "ficcional" y por tanto separado de lo que se considera que es la identidad verdadera. En tanto se mantenga dentro de estos límites el juego es tolerado y parecería no poner en peligro la estabilidad de lo considerado realidad. La gente se maravilla y aplaude a la actriz que representa, supongamos, "maravillosamente bien" a la lesbiana o a la ciega de la película, se maravilla porque "sabe" que es una representación, es decir que ella no lo "es" en la realidad.&lt;br /&gt;Cuando se intenta trabajar con la lesbiana o la ciega misma, se lo piensa para crear un efecto de realidad. Nunca se pensaría que la persona ciega imita o se parodia a si misma, porque se asume que ella ya es lo que "es"; y lo mismo se piensa de la lesbiana. Parecería que hay un plus, un efecto que ya no habría que lograr, porque el personaje es el "original". Las pocas veces que esto ocurre (aunque habría que decir a favor que ocurre cada vez con más frecuencia) el público no se asombra de la "destreza para representar" la identidad del personaje. Generalmente lo que ocurre es un efecto de identificación con "su" historia, que en este caso es lo que pasa a representar lo ficcional (aplaudible) de la ficción. A nadie se le ocurre pensar que la lesbiana que representa la lesbiana no es ella misma, que es una representación como cualquier otra. Ella parecería que no actúa sino que es lo que "es".&lt;br /&gt;Lo que me he preguntado es si este efecto de "actuación", visto como el arte por el cual se puede representar lo que no se "es", porque se "es" otra cosa, no se mantiene funcionando aun en nuestros intentos de desestabilización del género. Y ello quizás precisamente porque a la ecuación "el género es un performance", le falta dar cuenta de esta operación mediante la cual si creemos que alguien actúa algo, es porque tenemos la convicción de que es otra cosa. Así, para que opinemos que alguien "actúa" una mujer, tendríamos que estar convencidos de que no lo "es" originalmente. Como no lo estamos, no podemos concebir que una nombrada "mujer" pueda parodiar lo femenino, o que un varón juegue a representar el imaginario de lo masculino, y ver en este juego un intento de "dislocación" del género.&lt;br /&gt;Si como he pensado más arriba "actuar" significa un acto mediante el cual una hace de aquello que no es... y por tanto, se deduce a seguidas que una es otra cosa, es decir, nunca se pierde la idea de que una, al fin, es algo, tiene una identidad original - léase "natural" - lo que tendríamos que cuestionarnos es la operación mediante la cual esto ocurre. ¿Cómo sería mostrar que esto que "originalmente" se supone que yo soy, es también una "actuación"? Esto sería equivalente a decir que eso que "al fin soy" tampoco es "original", el personaje que no represento ser, el que aparece como "original", es también una actuación. Un efecto de disfraces múltiples, uno sobre otro, y sobre otro y así hasta el infinito. Una pesadilla donde nunca se puede develar el "verdadero" rostro, porque no alcanzamos o porque no lo hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se lo piensa bien, el tema es complejo porque si por un lado, no se puede parodiar lo que ya se parece ser "originalmente", precisamente por ello tampoco se logra el efecto de dislocación cuando se presupone que solo se parodia el género que no se es: así se logra un efecto de captura que permite reinstalar la significación normativa, de manera que al igual que en el cine o en la sala de teatro se logra de antemano "ficcionalizar" el género del que se dice que es una "actuación", y dar carácter de "real" (no actuado) al que se considera original. Pensemos por ejemplo, que no es desconocido socialmente que la mujer, al igual que la travesti, se produce para representar lo que se supone que es (hay un gran mercado dirigido a ello y todo un aprendizaje que inicia desde muy temprano con los juegos infantiles para niñas), sin embargo, que la mujer se produzca es visto como parte de su ser mujer mientras que lo haga la travesti como la muestra de su no serlo. Por demás, insistir en que eso es un efecto del poder y que no hay original ni copia, ergo, la travesti es una mujer, no le veo mucho sentido, puesto que sigo sin lograr ver un triunfo la reivindicación de una identidad femenina, que como ya he expresado en otro lugar[4], es la expresión del efecto de subordinación[5].&lt;br /&gt;Así, en caso de que se lograra evadir el reconocimiento del género al que fuimos adscritos en un principio, a través de una representación y ocultación (o transformación) efectiva de aquello que podría delatarnos (historia de vida, morfología y características sexuales secundarias como la voz, los vellos corporales, etc.), todavía restaría la pregunta por los efectos desestructurantes que tal inversión ejercería sobre los mecanismos de poder que operan a través del género. Esto último es importante porque a veces parecería que nos olvidáramos que el género es solo una tecnología (más) de poder a través de la cuál se producen unos tipos de sujetos y se les oprime a una parte de ellos. Siendo así, que algunos sujetos excepción logren pasar de un género a otro, no cambia en si mismo nada si ha de dejar intacto el sistema binario de representación identitario a través del cual operan los mecanismos de subordinación.&lt;br /&gt;Si al final, al tener sexo, caminar por la calle, ir al teatro, entrar a una fiesta o a una oficina, nuestro sistema de relacionamiento social sigue ateniéndose a las reglas del binarismo de género, es decir, seguimos siendo "mujeres" u "hombres" sin dislocaciones que pongan en riesgo la existencia y la comprensión de las categorías mismas, y así "ser" mujer siga siendo ser de una determinada manera, y "ser" hombre lo contrario; si al final no logramos volver inútiles a estas categorías en su intento de captura normativa, y hay una presión ha mantener y reestablecer su coherencia y a eliminar los "ruidos" e interferencias; si al final reenviamos los efectos paradojales de la subversión del género a categorías más inclusivas de "mujer" y "hombre"; si llegamos a entender, como está sucediendo en los medios pero también en el movimiento social mismo, que una travesti es una mujer, o que un hombre trans, es un hombre con incompatibilidades corporales, corregibles: ¿habremos realmente subvertido la tecnología del género?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora, en los círculos queer, LGTTB y sus acompañantes de otros movimientos (feministas, marxistas, psicoanalistas, etc.), la lucha ha sido por lograr instalar en la sociedad y al interior de los movimientos sociales en general (en los cuales muchos de ellas y ellos "militan"), precisamente esa máxima butleriana de que en el género no hay copias ni originales. Para ello han tomando a la travesti como el sujeto de esta lucha (algo que de algún modo fue también impulsado por el análisis de Butler). Ello ha derivado, en particular en la Argentina, en una preocupación y una discusión respecto de las implicancias institucionales y políticas de este estatuto de originalidad. Mientras una parte del movimiento feminista se agazapa y se niega si quiera a abrir el debate, apelando en muchos casos a los constructos más esencialistas, al mismo tiempo, en ciertos círculos legitimados cuyo voz gana cada vez más espacio a nivel social, se oye decir: "Las travestis al llevar su vida como mujeres sufren las mismas discriminaciones que cualquier mujer, por tanto, ¿por qué no pueden participar en los encuentros feministas?". "Si una travesti es una mujer, cuando sale con mujeres es una lesbiana". "Si al fin el cuerpo es una construcción, las tetas de la travesti que toma hormonas o se pone silicona, es tan falsa o tan original como las de las "mujeres".&lt;br /&gt;La lucha se vuelve una carrera por demostrar la "originalidad" de la verdadera identidad de quien se ha corrido del lugar asignado. Ya no se trata de recordarnos que al final no hay tal "si mismo" original, tal "verdadera naturaleza", sino de mostrarnos cuán verdaderamente mujer - u hombre (aunque por lo regular de los hombres trans se habla muy poco. ¿será porque al ser significados originalmente como mujeres en una lucha por el derecho a devenir su deseo, estos quedan atrapados en el lugar derivado, representable y sustituible de lo femenino?) - se ha sido desde el principio, cuán desdichada (y no desmiento tal desdicha) puede ser un alma atrapada en un cuerpo equivocado o discordante[6] y una cultura cómplice. Lo cierto es, nómbrese como se nombre, que pareceríamos quedar atrapados una y otra vez por la necesidad de congruencia, concordancia, coherencia, estabilidad, en la unidad sexo-género-deseo. Esto explicaría la necesidad y el reclamo de adecuar el nombre, y los pronombres al género que la persona reafirma. También explicaría la necesidad de operaciones "reconstructivas", "adecuadoras", que vienen a traer la certidumbre de quien mira, sobre lo que mira, y de quien es, sobre lo que es: que no quede lugar a dudas en la interpelación.&lt;br /&gt;Con todo esto, quiero volver sobre lo que me trajo hasta aquí, quiero preguntarme una vez más sobre las prácticas que desestabilizarían la normas regulativas del género y si la práctica paródica lo es al fin. Me he vuelvo a preguntar sobre los efectos de tal práctica en la estructura de significación del género. ¿abre la parodización del estereotipo realmente fisuras a esta estructura? ¿cuáles son los riesgos de que esta práctica se vuelva parte de su actualización y propagación? Si el género como estereotipo no es más que una ficción reguladora que demarca el espacio de la inteligibilidad, ¿de qué manera seguir apelando a este, no es contribuir a su readecuación y persistencia?&lt;br /&gt;Finalmente, si estamos de acuerdo en la necesidad de la subversión del género, habrá que volverse a pensar una y otra vez cómo se logra esto: ¿las prácticas que hemos inaugurado como prometedoras de esta subversión, han sido tales? ¿la revolución del género la hallamos en una práctica que promete un futuro de comprensión e inclusión de los géneros actualmente ininteligibles dentro de los parámetros de los géneros ya conocidos y gerenciados? ¿qué efecto tendrá esto sobre la regulación del género, sobre la productividad del poder? ¿en qué cambia ello el futuro de las que seguirán siendo llamadas mujeres? ¿qué efectos tendrá sobre su subordinación?. Son todas estas, preguntas que deberíamos siempre dejar abiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Postdata:&lt;br /&gt;Escenas para pensar:&lt;br /&gt;1.. Una "mujer" desnuda mirándose al espejo se trasviste de Judy Garlan, mientras habla al público respecto de este travestirse de mujer.&lt;br /&gt;2.. Una persona con vestimenta y porte masculino se presenta en un club de hombres de negocios y dice llamarse "Ana". Más tarde le vemos saliendo del consultorio ginecológico. A la noche va a la&lt;br /&gt;reunión de "victimas de abuso" en el espacio feminista de su localidad. A la noche en el bar, intenta entrar al baño de mujeres, y se arma un escándalo.&lt;br /&gt;3.. Una actriz representa a un hombre trans que se trasviste de mujer para conseguir a la mujer que ama que es lesbiana. Cuando ella se da cuenta queda atrapada en el enredo de género.&lt;br /&gt;4.. Un grupo de travesti y hombres trans forman una asociación civil de lucha por su reconocimiento. Mientras las travestis repuntan su liderazgo reforzado por la simpatía pública, uno&lt;br /&gt;de los hombres trans del grupo lucha por ganar voz dentro de la organización al tiempo que se pregunta a qué se debe su invisibilidad.&lt;br /&gt;5.. Una lesbiana travestida de varón monta un performance donde interpreta con mímicas una canción de su cantante favorita.&lt;br /&gt;6.. Un encuentro donde se toma una postura crítica de la identidad, se cierra con una performance donde una travesti de pechos y nalgas extraordinarias canta al ritmo de la música "yo&lt;br /&gt;soy lo que soy".&lt;br /&gt;--------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] En este trabajo intento hacer una reflexión sobre la experiencia de un taller sobre actuación de género desde el teatro impartido por Susana Cook del 16 al 18 de marzo del 2004, durante su visita a Buenos Aires. No quiero dejar de decir que además de las reflexiones que aquí intento construir, el taller fue un espacio de juego y diversión inaudita para mi. Ello a pesar de la racionalización que al mismo tiempo experimenté. Atreverme a descentralizar mis prejuicios - lo más que me lo permitiera mi atravesamiento teórico- fue una experiencia que aun hoy -a unos cuantos días del taller- intentó dotar de sentido, construir los puentes que me permitan, desde mis convicciones teóricas pero también desde lo nuevo allí encontrado, significarla desde el discurso. [Volver]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Espacio de lesbianas feministas en Buenos Aires. [Volver]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] ¿no se supone que como lesbiana, como ya nos ha dicho Wittig, no soy una mujer? [Volver]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[4] ¿Para que nos sirven las identidades? (1999). Revista Aportes para el Debate No. 7. ALAI, Ecuador. En la WEB publicado en:&lt;br /&gt;http://www.creatividadfeminista.org/artículos/identidades.htm. [Volver]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[5] Y si bien para la travesti esto puede representar un logro, en tanto y cuanto expresa la posición particular del varón que deviene su deseo, me parece que tiene un efecto devastador para "las mujeres", en cuanto reafirma y valida una identidad "femenina" que tiene efectos universalizadores para las consideradas naturalmente mujeres, algo que justamente desde el feminismo intentábamos desestabilizar. [Volver]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[6] Mauro Cabral en una nota publicada por María Moreno en el suplemento de mujeres "Las 12", de el periódico Pagina 12, recuerda el caso de La Plata donde "el equipo médico interviniente en la cirugía intentó modificar la narrativa usual de&lt;br /&gt;los "cambios de sexo". [y] en su lugar, procuraron respetar a ultranza la identidad de género de la persona intervenida por sobre cualquier "determinación" corporal, modificando el relato&lt;br /&gt;decisivamente: se trataba, entonces, de una mujer cuya única "discordancia" eran sus genitales. (26 de marzo, 2004). Aunque, Cabral intenta oponer esta narrativa a la de "mujer encerrada en un cuerpo de varón", yo todavía no veo la diferencia. ¿En todo caso esta consistiría en avanzar más en la idea de "naturalización" de la identidad reclamada? ¿En volver cosa menor el ideal regulativo de la necesidad de adecuación de la identidad de género a la morfología sexual? ¿no se vuelve con ello a intentar estabilizar la unidad regulativa entre sexo-género-deseo? [Volver]&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-838882610698900015?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/838882610698900015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=838882610698900015' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/838882610698900015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/838882610698900015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/y-si-somos-todas-las-que-estamos.html' title='¿Y si somos todas las que estamos... atrapadas?[1]'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-5710785860780407326</id><published>2007-04-28T16:12:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:12:23.606-07:00</updated><title type='text'>Una antigua práctica lesbiana</title><content type='html'>por Valeria Flores*&lt;br /&gt;publicado el 23 de octubre de 2003&lt;br /&gt;en safo piensa lista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Poco conocemos, o casi nada, acerca de cómo vivían las mujeres que tenían relaciones erótico/sexuales/afectivas con otras mujeres, en épocas en que la  sexualidad de las personas no indicaba una identidad sexual determinada.&lt;br /&gt; Judith Brown[i] plantea que “las dificultades conceptuales que los contemporáneos tenían con respecto a la sexualidad lesbiana se reflejan en la carencia de una terminología adecuada. La sexualidad lesbiana no existía; por lo tanto, tampoco existían lesbianas. Aunque la palabra “lesbiana” aparece una vez en el siglo XVI en la obra de Brantome, no fue de uso corriente hasta el XIX, e incluso entonces fue aplicada antes a ciertos actos en lugar de a una categoría de personas. Al carecer de un vocabulario y unos conceptos precisos, se utilizó una larga lista de palabras y circunlocuciones para describir lo que las mujeres, al parecer, hacían: masturbación mutua, contaminación, fornicación, sodomía, corrupción mutua, coito, copulación, vicio mutuo, profanación o actos impuros de una mujer con otra. Y en caso de llamarles de algún modo a las que hacían estas terribles cosas se les llamaba ‘fricatrices’, esto es mujeres que se frotan unas con otras o “tribadistas”, el equivalente griego a la misma acción.”&lt;br /&gt; Tribadismo significa “ella que roza”, y hace referencia a una práctica sexual entre dos mujeres en el que se apoyan los cuerpos y quedan pechos con pechos, vulva con vulva y comienzan a contonearse, frotándose mutuamente los clítoris hasta lograr el orgasmo simultáneo.&lt;br /&gt; En nuestro país, desde principios del siglo XX, podemos observar a partir de algunos documentos, el temor a la expansión del tribadismo. Jorge Salessi[ii], en su original estudio sobre cómo operó la homosexualidad en la constitución del estado nacional argentino, dice acerca de la homosexualidad femenina, “...en las formas de representación de una homosexualidad de las mujeres, por ejemplo, se hace evidente la propagación exagerada de un pánico homosexual[iii], una ansiedad cultural producida, promovida y utilizada para controlar y estigmatizar poblaciones consideradas peligrosas por la cultura patriarcal y burguesa hegemónica”. El autor profundiza en cómo la educación nacionalista[iv] cumplió un papel fundamental en combatir el erotismo entre mujeres, llamado en aquella época tribadismo, uranismo y/o fetiquismo. Según Salessi "tribadismo", significaba prácticas sexuales entre mujeres, además de "hábitos" o comportamientos definidos como incorrectos para su sexo biológico. Esas costumbres v prácticas sexuales eran, según los pedagogos y criminólogos argentinos, aprendidas especialmente en el medio insalubre de las escuelas y colegios de monjas&lt;br /&gt; Por ejemplo, en José Ingenieros[v] se revela una aguda preocupación por la homosexualidad femenina. Él argumenta que “la homosexualidad si bien no era tan común en la mujer, sí lo era entre mujeres de cierta educación”. Ingenieros escribió: “...la inversión se observa menos frecuentemente en las mujeres; la educación y el medio son poco propicios al desarrollo del 'tribadismo', siendo menos raro en mujeres independientes de toda traba social (artistas, intelectuales, etc). En las jóvenes se observa muy rara vez, aunque la inversión sentimental o romántica es muy frecuente en los colegios e internados femeninos”&lt;br /&gt; En 1910, Ingenieros ofreció la historia de una mujer que "en el convento donde fue educada contrajo hábitos de tribadismo que persistieron al salir de allí: era un marimacho completa, trataba a sus condiscípulas como si ella fuera un hombre y se dedicaba a enamorarlas o seducirlas, para que se sometieran a sus prácticas tribadistas”. Explica Salessi que la única de esas prácticas a la que aludió este criminólogo fue la del "el onanismo recíproco"  pero sin especificar cómo se masturbaban estas mujeres entre sí. La reticencia de estos hombres de ciencia a describir prácticas sexuales entre mujeres (especialmente al compararla con la riqueza de detalles con la que describieron las prácticas sexuales entre hombres) fue una característica recurrente del discurso de esta ciencia sexual argentina. Una vez más, las relaciones eróticas entre mujeres ni siquiera fueron enunciadas, destinándolas al campo de lo impensable, de lo indecible.&lt;br /&gt;“En el Livre de Manieres, escrito en la temprana modernidad, el obispo Etienne de Fougere argumenta que el coito entre mujeres es tan absurdo como abominable, otorgando como ejemplo de semejante estupidez el acto de intentar pescar "con caña" sin tener la caña (lo que lleva a sentenciar que el acto sexual entre lesbianas no es más que un esfuerzo inútil, desgaste de energías, acción innecesaria, etc.)” [vi]. Ese sinsentido puede explicarse parcialmente por el contexto dentro del cual lo "sexual" ha adquirido "sentido”.&lt;br /&gt;El estatuto ontológico del sexo se plantea a través del dúo pene-penetración; por lo tanto, la ausencia de tal pareja nos remite a que la razón de ser del acto "sexual" desaparece en tanto tal.  ¿Qué estatuto se le podría adjudicar a la actividad sexual entre lesbianas? Si el sexo se ha entendido en tanto equivalente del par pene-penetración, la pregunta que aparece es: ¿qué podrían hacer las lesbianas para que tales actos adquieran el estatuto de "sexuales"? Una forma de empezar a desarmar esta pregunta puede consistir en pensar la siguiente fórmula: "Penetrar versus Frotar". Tanto la penetración como la descarga de semen han tenido bastante relevancia en diversas tradiciones religiosas y seculares, por lo que se ha entendido que el frotamiento entre lesbianas es una “copulación fallida". Esto nos lleva a revisar la asimetría fundamental que se desprende de otro dúo: actividad-pasividad, en el que la actividad/penetración está asociada a lo masculino, mientras que la pasividad/penetrada a la femenino. Las prácticas lesbianas como el tribadismo descolocan este sistema categorial, lo desplazan, y la lesbiana queda fuera del orden del discurso.  Si pensamos la penetración en términos extra-"pénicos” abrimos interrogantes, como por ejemplo, ¿cómo administrar entre lesbianas la pareja actividad-pasividad sin remitir al masculino ‘penetrar’ ni a la femenina ‘penetrada’?, o ¿cuál es el estatuto ontológico que se le habría de otorgar a un consolador cuya "masculinidad" (si atributo fuera adjudicable) no pertenece ni a una ni a la otra?&lt;br /&gt;Rastrear en la historia de silencios las huellas de las relaciones entre mujeres, de la pasión entre mujeres, las formas en que ha sido designado el erotismo entre mujeres, entre las que se encuentra el tribadismo, es una convocatoria a redescubrir la dimensión histórica de nuestro deseo, sus luchas por la sobreviviencia y pervivencia. Es necesario comprender que la proliferación de los placeres y la difusión de una economía erótica no falocéntrica afecta al sistema heteropatriarcal, el que está íntimamente ligado al capitalismo, cuya base controlada es la familia tradicional. El lesbianismo ataca esa base económica y además desestabiliza el control demográfico, base de sus previsiones sociales. Por eso se lo oculta y niega, pero a pesar de la ignorancia a la que es sometido el deseo lésbico, hay que celebrar que sigue latiendo en los cuerpos de muchas mujeres.&lt;br /&gt; Las mujeres que han expresado su pasión por otras mujeres, través de las épocas, han peleado y han  muerto antes que negar esa pasión. La síntesis del lesbianismo y el feminismo (dos movimientos teórico/políticos centrados e impulsados por mujeres), intenta revelar y  acabar con el misterio y silencio que rodea al lesbianismo. Este análisis es una pequeña incisión contra esa esfera de silencio y secretos que presenta la imposibilidad de adjudicar un espacio discursivo a las relaciones sexuales entre mujeres. Y hago propias las palabras de la feminista afroamericana Cheryl Clarke, “dedico esta obra a todas las mujeres ocultadas por la historia cuyo sufrimiento y triunfo han hecho posible que yo pueda decir mi nombre en voz alta[vii].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[i] Brown, Judith (1989). Afectos vergonzosos Sor Benedetta: entre santa y lesbiana. Ed.Crítica, Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[ii] Salessi, Jorge. (2000). médicos, maleantes y maricas.  Beatriz Viterbo Editora. Rosario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[iii] La noción de pánico homosexual es citada por Salessi, quien la retoma de Eve Sedgwick en Epistemología del closet. Sedgwick explicó que especialmente en la segunda mitad del siglo diecinueve, la producción y utilización del pánico homosexual sirvió para la persecución de una naciente minoría de hombres que se identificaban a sí mismos como homosexuales pero también, y especialmente para regular los lazos homosociales entre todos los hombres, lazos que estructuran toda la cultura, o al menos toda la cultura pública y heterosexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[v] Médico y escritor argentino, 1877-1925.&lt;br /&gt;[vi] “Un paseo por afuera del discurso: ¿qué hacen las lesbianas en la cama?”. Susana Draper. Extraído de internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[vii] "Un acto de resistencia" por Cheryl Clarke, extraído de la Recopilación sobre lesbianismo y homosexualidad masculina, realizada por Jorge Horacio Raices Montero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; * Valeria Flores &lt;valeriaflores@ciudad.com.ar&gt;&lt;br /&gt;Feminista Lesbiana&lt;br /&gt;Colectiva feminista La Revuelta&lt;br /&gt;Neuquén - Argentina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para reproducir por favor pedir permiso a la autora y a RIMA: rima@citynet.net.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un taller sobre actuación de género y performance en el teatro.&lt;br /&gt;Un abrazo,&lt;br /&gt;Yuderkys&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-5710785860780407326?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/5710785860780407326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=5710785860780407326' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/5710785860780407326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/5710785860780407326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/una-antigua-prctica-lesbiana.html' title='Una antigua práctica lesbiana'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-3032237122313770586</id><published>2007-04-28T16:11:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:11:59.363-07:00</updated><title type='text'>¿Infierno y discriminación o paraíso y diversidad?*</title><content type='html'>Por Laura Eiven&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Coordinadora Area de Investigación de esalambrando,&lt;br /&gt;programa de prevención de la violencia doméstica entre lesbianas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días, quisiera decir que este texto ha sido elaborado gracias a las voces de otras compañeras y militantes con quienes hemos compartido espacios de reflexión y lucha y de teóricas que enriquecieron nuestra mirada. En particular, hemos articulado textos con Fabiana Tron. Infierno, en la mitología griega y romana, eran los sitios subterráneos a donde iban las almas de los muertos para recibir castigo por las faltas cometidas. Lugar destinado por la Justicia Divina para castigo eterno de los réprobos (herejes).&lt;br /&gt;Es extraño y suena paradójico llamar “Justicia Divina” a castigos y culpas. Una vez escribí un graffiti al respecto, que decía: ”el castigo no es Divino(con mayúscula), es divino(con minúscula)”, un poco para rebelarme, con causa, a ese destino.&lt;br /&gt;El paraíso aparece como un lugar en el que, según la Biblia, Dios puso a Adán y Eva. El cielo de los justos, cualquier lugar ameno. Paradójicamente, el paraíso es el lugar más alejado en los teatros, el más incómodo, claro, más cerca del cielo pero más lejos de la realidad observable, algunos dicen que se ve mal pero es el que tiene mejor acústica, será un consuelo o resignación, será cuestión de registros, de quien prefiere escuchar o quien prefiere ver, cuestión de gustos.&lt;br /&gt;En la Edad Media, se llevó a cabo la cacería de brujas por parte de la Inquisición. Ellas eran mujeres que, “fueron durante mucho tiempo los únicos agentes de salud para los más pobres”. Así pasaron a la clandestinidad, fueron perseguidas y masacradas igual que aquellas mujeres que habían perdido la capacidad de procreación y su encanto físico o las que hubieran hecho uso de su sexualidad fuera de lo permitido por la sociedad, o bien, las que lograban vivir de forma autónoma sin dedicarse a actividades domésticas, cuestionando la autoridad masculina o la de la Iglesia. A muchas lesbianas también nos han mandado a la hoguera o al infierno, algunas fueron porque pensaron que era su destino probar, otras porque les gustaba la idea, otras no eligieron, pero muchas no fueron porque no saben, a “ciencia cierta” dónde queda o porque no quisieron ir; ahora, no recuerdo que nos hayan dado pasaje alguno al paraíso (salvo recomendación de algún cura a modo de extorsión para virar el deseo de alguna confesa lesbiana donde “solo tendríamos chance en el paraíso si lográramos controlar el deseo y no concretarlo”).&lt;br /&gt;Todo sistema social es una manera de ordenar el mundo. El ordenamiento que nos rodea y la manera en que nos ordena a nosotras no es un ordenamiento arbitrario o casual. No surge por generación espontánea ni es natural. Es un ordenamiento interesado, histórico, es decir sujeto a las fuerzas históricas y a sus variables y por lo tanto cultural.&lt;br /&gt;Ese ordenamiento supone una manera de observar, explicar, valorar y regular a la sociedad y responde a unos intereses determinados. La gran trampa en la que se nos hace caer es que las instituciones sociales generadas por ese ordenamiento aparecen como naturales. Lo que viene dado por la Naturaleza no cabe más que asumirlo. El sistema capitalista y patriarcal ha utilizado esta naturalización para sostener, justificar y controlar un ordenamiento que contiene profundas desigualdades. Así aparecen las lógicas dicotómicas y jerárquicas. Hombre es superior a mujer. Blanco es superior a negro. Cristiano es superior a judío, judío a musulmán, la mente es superior al cuerpo y la heterosexualidad es superior a la homosexualidad.&lt;br /&gt;Ese componente inferior del par queda ubicado en el lugar de “la diferencia”, mientras que el miembro superior ocupa el lugar de “la normalidad. De esta naturalización resulta que los modelos que se proponen para interpretar la realidad no suelen ser advertidos como modelos en la vida cotidiana sino como la realidad misma. Confundimos la realidad con el modelo y en la medida en que los sistemas sociales logran hacer creer a los individuos que los modelos que se presentan son los únicos posibles aseguran su permanencia. Esta supuesta naturalización es la causa de la alienación de los individuos por la cual se nos dificulta ver que el único lugar que hay para nosotras en ese esquema es de subordinación. Lo que no puede existir en el sistema simplemente no existe. Así, la única forma de relación sexual para este sistema es la heterosexual y puesto que no hay más que una no tiene sentido diferenciar sexualidad de heterosexualidad.&lt;br /&gt;Esta forma de limitación no es solo cuantitativa “TODOS SON HETEROSEXUALES” sino cualitativa. Hay cualidades de la realidad social de las que no se habla jamás. Se nos hace ignorar que disponemos de una capacidad de relacionarnos sexualmente que se caracteriza por su plasticidad y diversidad. De la gama amplísima de posibilidades, el orden social impone una, la heterosexualidad.&lt;br /&gt;Pero esta sociedad con su ordenamiento, no solo limita las posibilidades reales y limita el número de personas que pueden alcanzarlas sino que establece las maneras de realización. Esto es la normalización: esta sociedad capitalista y patriarcal necesita una determinada manera de relación sexual para asegurar la reproducción de la especie (por eso heterosexual) y para asegurar la reproducción de su ordenamiento (por eso el androcentrismo) . Esto significa no cualquier heterosexualidad sino una ligada preferentemente a la familia, preferiblemente restringida a la edad fértil, preferentemente genital, preferiblemente coital. Es también una heterosexualidad acorde al mantenimiento de la opresión de las mujeres por eso androcéntrica, es decir ligada a una heterosexualidad centrada en la sexualidad del hombre, una heterosexualidad que niega el placer autónomo de las mujeres a favor del placer “domado” por los hombres y dependiente del suyo. Una mujer se constituye como tal cuando un hombre “la hace mujer” en la relación sexual.&lt;br /&gt;La heterosexualidad obligatoria se constituye como una institución que se sostiene gracias a dos premisas fundamentales: sexualidad = reproducción y sexualidad = heterosexualidad y a un sistema de géneros rígido y estereotipado. Es importante no perder de vista este concepto de heterosexualidad obligatoria como institución, ya que el sistema de géneros rígido que impone a los hombres ser de una determinada manera y a las mujeres de otro, oprime tanto a varones heterosexuales, como a varones gays a mujeres heterosexuales como a lesbianas.&lt;br /&gt;Nada más sencillo que explicar lo anormal como desviado de lo normal para no tener que explicar la misma normalidad ¿ Qué quiero decir con esto? Supongamos que les pregunto ¿Cómo se llama una persona que tiene dos piernas?... ¿Y la que tiene dos brazos? No podemos responder a esas preguntas porque no hay palabras para eso. Pero sí tenemos y sabemos lo que significan las palabras manca o renga. De quien tiene dos brazos o dos piernas no sabemos más que “es normal”. Esto significa que hay realidades que no es necesario nombrar porque son normales y es más diferenciador nombrar los aspectos que contravienen la norma. Con esta misma lógica podemos pensar ahora las orientaciones sexuales. A la pregunta ¿Por qué sos lesbiana? que todas nosotras hemos tenido que soportar infinidad de veces no se corresponde la de: y vos, ¿por qué sos heterosexual? Porque lo normal no necesita ser explicado.&lt;br /&gt;El modo que la sociedad tiene de controlar y asegurarse que la norma de la heterosexualidad obligatoria se cumpla y a su vez teñirla de un barniz de superioridad es la homo/lesbofobia.&lt;br /&gt;La lesbofobia es un conjunto de ideas y prejuicios que se convierten en parte de la cultura general y se manifiestan en chistes, chismes o comentarios acerca de la homosexualidad o el lesbianismo.&lt;br /&gt;Vivimos una especie de expropiación del cuerpo por parte de quienes se adueñan, en principio, de nuestros sentidos, nos establecen una jerarquización que privilegia una cosa por sobre la otra, donde aparecen los pares de opuestos que no son más que el discurso binario, dogmático que incluye a casi todas las instituciones existentes desde la familia en adelante atravesando las religiosas, estatales, las científicas, etc. No hemos llegado a comprobar si la diversidad es un paraíso porque durante siglos han intentado aniquilar aquellas diferencias que mostraban la realidad por sobre lo impuesto. La diversidad está fuera de control, da miedo y así se legitima la violencia, siempre aparece un disciplinador para generar miedo, entre otras cosas, a la diversidad.&lt;br /&gt;En ese sentido, hay algo que me parece que puede ser un buen ejercicio: cada vez que escuchemos el adjetivo “normal” aplicado a algo, podríamos probar a hacer el cambio por “normativo” para explorar qué tipo de relaciones se están haciendo y desde dónde se está hablando.&lt;br /&gt;Podemos deducir que siempre que podamos elegir o hacernos cargo de nuestro deseo estaremos más cerca de la salud.&lt;br /&gt;Relevamiento&lt;br /&gt;Les voy a leer un relevamiento, la encuesta llevada a cabo por el” Programa Desalambrando”, fue realizada sobre una muestra al azar durante la concentración de La Marcha del Orgullo, el 1º de noviembre del 2004, elección que tuvo como sentido el caudal de lesbianas que se convocan en la misma.&lt;br /&gt;Nuestro proyecto tiene como una de las tareas prioritarias, realizar todos los abordajes posibles para ir completando los datos para llevar a cabo la campaña de prevención, concientización y visibilización de maltrato hacia y entre lesbianas, elaborando un mapa de estado de situación del cual partir, que se irá completando a medida que el trabajo nos acerque más al conocimiento desde el campo y la teoría&lt;br /&gt;Frente a la pregunta ¿Vivencias algún tipo de violencia por ser lesbiana?&lt;br /&gt;Un 46 % responde que sí, un 44 % que no y un 10 % no contesta.&lt;br /&gt;¿Cómo se expresa esa violencia por ser lesbiana?&lt;br /&gt;Un 26 % habla de comentarios despectivos en la familia, 20 % habla de homofobia y discriminación. Un 10 % menciona la discriminación en el trabajo. Otro 10 % menciona los comentarios despectivos en la calle, otro 10 % la invisibilidad. Un 6 % siente la violencia como el temor por represalias al mostrarse en la calle y otro 6 %, teme agresiones verbales.&lt;br /&gt;Detrás de los porcentajes estadísticos y frases de este cuerpo textual, existen cuerpos reales. Los mandatos tienen inscripción en el cuerpo así como los estigmas repercuten en el cuerpo. Las lesbianas nos somos las mujercitas de los cuentos infantiles, ni Bellas durmientes ni Blancanieves ni Cenicientas a la espera de un príncipe que nos despierte o calce. Las lesbianas no hemos tomado la manzana como fruta prohibida, nuestro terrible error parece que fue, entre otros, no solo no haberla mordido sino no habernos convertido en costilla. No, no son los hombres los que nos hacen mujeres o lesbianas y no es la falta lo que nos define. El otro día dialogando con una Doctora, nos decía que las lesbianas, tal vez, a partir de no centrar todo el juego erótico en el “pene”, buscábamos otros espacios de goce o placer; yo me niego a que seamos definidas desde la falta (carne de cañón para el psicoanálisis, ¿y por qué en este caso puntual, nunca se les ocurririó definir la envidia desde lo que sobra?)), me niego porque esta actitud falocéntrica establece una vez más el parámetro desde el cual comienza la comedia de enredos que, a veces, llamamos mitos, otras prejuicios, otras, paraíso y otras infierno. Una alineación donde si no me reconozco, no puedo reconocer a otro.&lt;br /&gt;El problema no son las lesbianas sino las verdades absolutas, el problema son los discursos en voz alta y los de voz baja, las entrelineas, los detalles al pie, los sub textos:- “somos peligrosas, subversivas, perversas, enfermas”- en fin, la construcción social de un cuerpo real que le hace jaque a la idea de un “deber ser” de un cuerpo, paradójicamente, “minado”. Armadas desde afuera cual rompecabezas por mano y obra de Dios-según La Iglesia e innatistas, etc-, de la familia que nos pinta de rosa, nos pone vestido y nos indica minuciosamente cómo debemos ser, de la Escuela, que no nos educa ni nos forma sino que nos vierte la información que debemos aceptar sin más como exacta, cierta e inamovible y teme educarnos sexualmente porque “el saber es poder, poder elegir”, de la iglesia o templo o sinagoga, que nos castiga-culpa-silencia salvo que sepamos llevar nuestro deseo anudado y vayamos a confesarnos de vez en cuando, de algunos profesionales de la salud, que como creen que lo nuestro no tiene remedio, nos recetan que “el silencio es salud”, de los jueces que nos sentencian y de los policías que están al servicio de alguna comunidad, menos una que incluya lesbianas, travestis, gay, transgénero, intersex, pobres, desocupados, discapacitados, prostitutas, etc.&lt;br /&gt;Y ustedes preguntarán cuándo viene la parte del paraíso, o éstas se están victimizando o calcinando en el infierno.&lt;br /&gt;Pues fíjense que no es casual en esto de las dicotomías, que las cosas sean blanco o negro (siempre el negro es lo malo y tampoco es ingenuo) ni que se plantee paraíso o infierno en las fantasías heterosexuales en relación a lesbianas, construcciones dilemáticas que tienden a fracturar los vínculos y las identidades. Creemos en un criterio de verdad que no es absoluto, en verdades circunstanciales, plásticas, que se actualizan con los contextos, con las individualidades, con las especificidades que, por supuesto generan más incertidumbre, pero tienen que ver más con una mirada del mundo que no esté sesgada o estereotipada, una verdad especular. Nos imponen que hay que definirse, hay que decidir si se es una cosa o se es otra porque, inmediatamente, aparecen los agenciadores del sistema que nombré anteriormente, para ubicarse y saber cuál es el blanco a disparar (en este caso el color es simbólico porque implica precisión). Somos blancos móviles de la ignorancia e intereses de un sistema que se perpetúa gracias a taladrar sobre los cuerpos, los valores que lo sostienen, valores impuestos, valores que cotizan en bolsa. Poder y dinero. Y la sexualidad? Y la salud sexual? También mueve poder y dinero.&lt;br /&gt;La situación más grave- desde la salud- de estar en el closet o en el encierro, la forma de violencia más terrible que nos condena al secreto, al silencio, es la de quienes están en el closet consigo mismas, esto es, quienes niegan tener deseos y sentimientos hacia otras mujeres y luchan por reprimirlos. Cuando el closet se convierte en un modo de vida, en una barrera que no puede saltarse, sus consecuencias son las contrarias a la definición de salud enunciadas por la OMS “como un estado de bienestar físico, mental y social y no la mera ausencia de enfermedad” y, por lo tanto, se convierte en un problema de salud sexual. Y esto está ligado a los derechos porque ninguna lesbiana podrá reclamar por una atención ginecológica eficiente donde se contemple que tiene relaciones con otra mujer, o por el derecho a acceder a la tecnología reproductiva si no puede presentarse ante la sociedad como lesbiana.&lt;br /&gt;Para esto recomendamos:&lt;br /&gt;. Promulgación de leyes antidiscriminatorias que incluyan la orientación e identidad sexual&lt;br /&gt;. Derogación de leyes discriminatorias&lt;br /&gt;. Promulgación de leyes sobre salud reproductiva que permita el acceso de las lesbianas a los servicios públicos de fertilización asistida&lt;br /&gt;. Promulgación de leyes que garanticen la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo&lt;br /&gt;. Promulgar leyes sobre violencia doméstica que contemplen la situación de las parejas lesbianas, incluyendo servicios especiales de atención&lt;br /&gt;. Fortalecimiento de las defensorías de los habitantes y Comisiones de Derechos Humanos sensibilizados y concientizados sobre la problemática de lesbianas&lt;br /&gt;. Talleres y seminarios de capacitación y concientización para profesionales de la salud que incorporen el abanico existente de diversidades con quienes abordar la salud&lt;br /&gt;. En el ámbito de la educación (el ámbito escolar es uno de los ámbitos más lesbofóbicos) consideramos importante que las diversidades sexuales sean presentadas en las clases de educación sexual como lo que son, una variante más de la sexualidad humana y no como “lo raro” “lo diferente” en sentido peyorativo ligado a la exclusión&lt;br /&gt;. Políticas de salud pública en gral al respecto&lt;br /&gt;Entendemos por salud a la búsqueda de un concepto de salud que nos abarque como un proceso de conocimiento dinámico donde aprendamos a mirarnos, a poder elegir, a accionar, al autoconocimiento, a la autonomía y al ejercicio de los derechos. Por lo tanto, no somos buenas pacientes.&lt;br /&gt;El paraíso o el infierno son lugares cuyos dueños han usufructuado su alquiler y sub alquiler por siglos. La ideología fascista, conservadora, positivista se ha augurado funcionarios de sus intereses . El mismo médico que discrimina o invisibiliza o chantajea a su paciente, si es que esta pudo asumirse delante de él, el mismo terapeuta que le dice a su paciente, y voy a citar a una de las lesbianas que vienen a nuestro programa que se acercó a un “Centro de Salud” para buscar ayuda:&lt;br /&gt;- “me preguntó por qué estaba tan gorda, qué clase de torta era y qué tal me iba en la cama, porque los homosexuales-me dijo- se la pasan cogiendo, todos cogen con todos”- situación dada en el Centro de Salud de Lugano I y II, llamado “Centro 3” y un terapeuta del servicio llamado Lic. Andrés Añón.&lt;br /&gt;Decía, esos mismos profesionales, jueces, médicos, terapeutas, etc que ejercen esta violencia, después llegan a su casa y alquilan una película porno de lesbianas para lograr el climax necesario para llegar al infierno o al paraíso según sus preferencias donde las lesbianas ya no son esas perversas tortas vulnerables que buscan atención para su salud sino perversas excitantes al servicio de su placer, ubicadas en otro contexto, donde habrá camillas donde se jugará “a la doctora” y una oscultará a otra pero esta situación, lejos de darle asco o repulsión, encenderá sus fantasías hasta las últimas consecuencias. Luego, sacará la película y con ella a las lesbianas que ocuparon una hora y media de su agenda más privada, su cama, y seguirá su vida tan ”normal”. Queremos dejar claro que muchos otros profesionales luchan y se juegan por diferenciarse, son aliado de la diversidad y verdaderos agentes de salud en un sentido integral.&lt;br /&gt;Las lesbianas no estamos representadas por ninguna, el abanico de situaciones posibles es infinito como tantas lesbianas hay, algunas tocan el cielo con las manos y otras tocan fondo, unas hacen el amor hasta estallar y otras estallan en mil pedazos dándose contra la pared contra la injusticia contra la impotencia, algunas hacen camas de tres o cuatro y otras no tienen cama porque no tienen empleo y se quedaron en la calle, están las que hacen el amor con todo el cuerpo y quienes ni sienten que lo tienen de tanta negación, rechazo o invisibilidad, están las sadomasoquistas y las que salen a pintar consignas de liberación de las ataduras, están las que se pasan horas mirándose al espejo para arreglarse y las que desterraron el espejo de sus baños porque no pueden ni mirarse, las que pueden reunirse en familia y las que solo se familiarizaron con la soledad porque todos le dieron la espalda, las que aman a otra hasta la locura y las que son tomadas por locas cuando dicen que aman a otra , las que hacen el amor como ninguna porque como nadie conocen el cuerpo que tocan y las que como odian su cuerpo no pueden tocarse ellas como a nadie, están las que sienten fuego de tanta pasión y las que se consumen a diario por la opresión del silencio. Y más.&lt;br /&gt;Nosotras convidamos gentilmente a la comunidad en general y a los profesionales de la salud en particular, a salir de sus propias cárceles, a no ser cómplices, a no oprimir el cuerpo de nadie, a no usar el cuerpo de nadie como un mapa colgando en un pizarrón y a registrar a un ser que no esta dibujado sino que palpita y piensa.&lt;br /&gt;Infierno o paraíso, qué más da, en todo caso, lo más cercano a lo que llaman paraíso, tal vez, sería una sociedad justa. La esperanza en que “Otro mundo es posible” radica para nosotras en que comprendamos que mientras los derechos humanos y la opresión de algún grupo cualquiera sea, no sean respetados y contemplados, los derechos de todos están en peligro.&lt;br /&gt;Una campaña contra la violencia en Colombia decía - mi cuerpo primer territorio de paz-. Que cada cual elija qué hace con su territorio, que nadie invada el territorio ajeno, que nadie cerque las ideas. A desalambrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;. “Maltrato y abuso en el ámbito doméstico” Jorge Corsi (compilador)&lt;br /&gt;. “ Lesbianas, Salud y Derechos Humanos desde una perspectiva. Latinoamericana” Alejandra Sardá- Verónica Villalba- Laura Eiven.&lt;br /&gt;. “Lesbianas, heterosexualidad obligatoria y discriminación” Fabiana Tron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Ponencia presentada en el Foro de Salud Sexual, “Los paraísos de la sexualidad, infierno y discriminación o paraíso y diversidad”. auspiciado por la Asociación Sexológica Alerta 2000 y el Hospital Fernández, división área programática el 25 de marzo de 2004 en el Aula Magna del Hospital Fernández.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-3032237122313770586?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/3032237122313770586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=3032237122313770586' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3032237122313770586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3032237122313770586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/infierno-y-discriminacin-o-paraso-y.html' title='¿Infierno y discriminación o paraíso y diversidad?*'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-8887844629831760696</id><published>2007-04-28T16:10:00.000-07:00</published><updated>2007-04-28T16:11:13.900-07:00</updated><title type='text'>Género y dinero en la vieja ecuación del poder</title><content type='html'>María Inés García Canal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los elementos de esta triada se interrelacionan, se tejen y entretejen constituyendo una red intrincada que, a partir de la sociedad moderna, se enuncia baja la ecuación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;poder = masculinidad + dinero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ecuación indica, por un lado, que el ejercicio del poder, en todas sus manifestaciones, es exclusivo del hombre en tanto género masculino, y por el otro, que la acumulación de dinero legitima el ejercicio del poder y afirma la masculinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ecuación la mujer, como género femenino, se halla imposibilitada para el ejercicio del poder y, al mismo tiempo, excluida del uso y acumulación de dinero. La ausencia de la mujer en esta ecuación afirma y confirma la feminidad, entendida como pasividad y dependencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pareciera que la sociedad moderna heredó viejos simbolismos a los que hizo propios y refuncionalizó. A través de ellos se representaba el poder: el centro (el poder político), la espada (el poder militar), la cruz (el poder religioso) y el oro (el poder económico), todos ellos ornamentos masculinos, atributos genéricos que remitían al hombre. Estos simbolismos, a su vez, se hallaban atravesados por otros: la posición (la verticalidad, la erección) y la posición rítmica (la acción, la violencia); el falo se transformó así en significante del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sujetos se mueven en el plano de las creencias, de las discursividades que los conforman, que los obligan a pensar, a actuar, a sentir. Al interior de esta simbología se ha construido una manera de ver, una forma de hablar, una "manera de ser". De ahí la dificultad de su modificación, de su quiebre; de ahí su persistencia por siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sujetos se constituyen, aun sin quererlo, en reproductores y reafirmadores de ese orden. Poco importa si responden o no a lo real, a través de estas creencias, la mayoría de las veces no conscientes, se construye un simulacro de lo real que actúa como realidad, que es más real que lo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Analicemos por separado cada uno de los términos de la ecuación e intentemos luego entrelazarlos para finalmente verlos jugar en el mundo de hoy, a fin de observar si continúa siendo válida la vieja ecuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con Michel Foucault el poder no es otra cosa que la capacidad y el modo de dirigir las acciones de otros; el poder es "un modo de acción sobre las acciones de los otros".(1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder sólo existe en la acción que se ejerce para que el otro, o los otros, realicen o no una determinada acción, de allí que el poder será siempre un ejercicio, un modo de acción de unos sobre otros. Es siempre una relación, relación de parejas, sean individuales o colectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta concepción amplía la mirada y permite observar todas y cada una de nuestras relaciones como relaciones de poder: desde el secreto de la alcoba hasta la relación del sujeto con la ley o con los organismos estatales. Nadie escapa a las relaciones de poder, y éstas no son únicamente violentas ni tampoco requieren del consenso, sino que utilizan tácticas variadas, puntuales. El poder no sólo reprime; también incita, seduce, induce, facilita o dificulta, amplía o limita, hace más o menos posible una acción, constriñe o prohíbe, pero siempre es una manera de actuar sobre la acción de otros sujetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder no se posee, "se ejerce en toda la densidad y sobre toda la superficie del campo social":(2) en la familia, en las relaciones sexuales, en la casa, en la escuela, en la fábrica, en el vecindario. Es una relación bélica en la cual se gana o se pierde en cada uno de los choques o enfrentamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se encuentra en su totalidad "apropiado" por uno de los lados, aunque sin duda en toda sociedad hay una clase, un grupo, un género, que ocupa estratégicamente una posición privilegiada y que, en esta guerra, acumula victoria sobre victoria, lo que facilita su ejercicio, logrando por momentos su legitimación social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder siempre se ejerce: el poder que el padre ejerce sobre el hijo, el hombre sobre la mujer, el maestro sobre el alumno, el médico sobre el paciente, el psiquiatra sobre el loco, el capataz sobre el obrero, el patrón sobre el empleado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta relación no se da en una sola y única dirección, es decir, del que ejerce el poder hacia aquél que lo sufre, del sometedor al sometido, sino que este último intenta escapar de la relación, hacer trampas, crear espacios de sobrevivencia. La tensión entre ambos términos que constituyen la relación es lo que permite que la relación sea creativa: ante el rechazo o la huida del sometido, el sometedor estará obligado a afinar sus técnicas para que el sometido no se escape a su dominio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tensión constante hace de la cotidianidad una guerra, ya sea abierta o soterrada, una lucha y enfrentamiento constante. Esta tensión encuentra en sí misma su punto de placer y la explosión del erotismo. El poder atravesado por el placer: placer del sometido al escapar al ejercicio del poder, al hacerle trampas, y placer del sometedor al lograr dominar y someter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El género masculino ha acumulado victoria tras victoria en esta guerra, lo que ha facilitado el ejercicio del poder de los hombres sobre las mujeres, aun cuando ambos, hombres y mujeres, se hallan sometidos a las reglas del juego que conminó a los hombres a ejercer el dominio como atributo genérico reafirmándolos en el placer de someter, que los hace más masculinos, más hombres, en tanto que las mujeres, educadas en el sometimiento, fueron inducidas a gozar en su dependencia; las reglas del juego generaron en ellas un deseo sometido que ya no pudo gozar sino de su propia sumisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta relación peculiar entre víctimas y verdugos las víctimas ejercen una cuota de poder desde su propio sometimiento y dependencias. Encargadas del manejo del hogar y del cuidado y educación de los hijos, a partir de este lugar ocuparon el espacio de lo privado para ejercer su cuota de poder como beneficio secundario, dando lugar a lo que pareciera contradictorio: el poder de la víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El género&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez más los estudios y reflexiones realizados ponen de manifiesto que las diferencias genéricas son, más que hechos de naturaleza, construcciones culturales. La diferencia entre lo masculino y lo femenino depende de una serie de valores y prácticas con relación a la mujer, dentro de un marco social organizado en torno a los valores culturales de la masculinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer y el hombre son datos culturales, son formas construidas culturalmente. Esto pone en duda el lugar de lo biológico, del dato natural. Debemos tener presente que la naturaleza es una instancia interior de la cultura misma porque la pensamos o experimentamos como un objeto cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que hablamos de hechos de la naturaleza éstos ya han sido pasados por el espacio de la cultura que los interpreta como tales. En toda cultura existen a prioris histórico culturales que son tomados e interpretados como hechos de naturaleza, tal como la diferencia genérica inscrita por la cultura bajo el registro de lo natural, siendo este juego lo que impide pensar dicha diferencia como un hecho histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pensamos al género y a la diferencia genérica como construcciones culturales entonces los habremos sacado del orden estricto de la naturaleza, y de esta manera, al historizarlos y "desnaturalizarlos" los hemos sometido a crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El género que divide a la especie humana en masculino y femenino, al ser una construcción cultural, da su sello a la anatomía. En función de ello podríamos establecer ciertas distancias entre hombre/mujer; lo hombre/lo mujer, y finalmente lo masculino/lo femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombre/mujer. Esta primera distinción se inscribe en el orden biológico y anatómico, y es tan clara que casi apunta a la certeza, salvo en los casos donde la naturaleza pareciera que se confunde, como en el hermafroditismo. Aquí se tendría que ubicar al concepto de sexo, que tiene una neta base anatómica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hombre/lo mujer. En este registro se juega el orden de la cultura en tanto prácticas cargadas de sentido. Se trata de los elementos concretos que "socialmente hablando" nominan a los hombres y mujeres (formas de vestir, de hablar, tipos de discursos, marcas corporales, gestualidades, comportamientos), es decir, las formas específicas en que un cuerpo de hombre o de mujer debe presentarse socialmente para ser reconocido como tal. Son formas estereotipadas que marcan y codifican a los cuerpos y al habla de los sujetos y que permiten el reconocimiento de los otros. Este registro se inscribe en el imaginario social generando una "imagen propia" de hombre y de mujer (propia en un doble sentido: en tanto propiedad y posesión, y en tanto pulcritud y limpieza). Sin embargo, en función de estas imágenes, lo hombre y lo mujer no necesariamente coinciden en su totalidad con el hombre y la mujer. Cada sociedad elabora lo característico de lo hombre y lo mujer, existiendo distancia entre el hombre o la mujer concretos y la imagen socializada de lo hombre y de lo mujer en un espacio-tiempo determinados. Así, cada ser concreto es más o menos hombre, o más o menos mujer, en función del registro imaginario. Aquí podría inscribirse la sexualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo masculino/lo femenino. Este registro se mueve en el plano de lo estrictamente simbólico. Son todas las discursividades textuales y visuales producidas por la cultura; no se dan de una vez para siempre sino que se van construyendo y deconstruyendo en un continuo devenir. Estaríamos aquí en el plano del modelo que la sociedad construye, de la ética y del deber ser. No es otra cosa que la fábula que se asienta sobre lo biológico y sobre las prácticas cotidianas. Aquí podríamos inscribir al género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer registro, el orden biológico, sirve de basamento, de fundación primera sobre la que se construye el orden imaginario que fija las prácticas y el orden simbólico que sirve de modelo. Este primer orden no es un orden de naturaleza en sentido estricto, dado que ya ha pasado por la ordenación del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los tres órdenes existe una estrecha relación, una red de implicaciones, de tal manera que la cultura no sería pensable sin hombres y mujeres (biológicamente hablando) que actúan bajo formas y normas específicas. Lo simbólico es el resultado del continuo hilar de los sujetos, de producir tejiendo la trama de lo cotidiano, pero, a su vez, lo simbólico incide en la trama de las prácticas, convirtiéndose en los parámetros de dicha trama, en los bordes de lo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe así un constante ir y venir de lo simbólico a la trama cotidiana y a los cuerpos, y de estos a aquellos. El juego es constante, uno incide en los otros, uno marca y fija a los otros órdenes. No hay uno que sea causa y los otros efectos sino que cada uno es, a su vez, causa y efecto de los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algunos órdenes más irreductibles que otros. Por ejemplo, el registro de los cuerpos se enquista en la anatomía, mientras que las cristalizaciones del simbólico restringen y detienen las expresiones transformadoras. El tiempo de desplazamiento de este último registro es lento ya que trabaja fundamentalmente con el pasado, es el trabajo muerto de los sujetos y el peso de la historia. Es en este registro donde los hechos de cultura pueden ser transformados en hechos de naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si relacionamos el poder y el género observamos que la cultura otorgó el ejercicio del poder al género masculino, representado por los hombres, quienes lo ejercen por derecho, ya que, según la cultura, la naturaleza los dotó de actividad. En tanto, el género femenino fue alejado de dicho ejercicio al ubicar a la mujer bajo condiciones de sometimiento y dependencia, ya que ellas, según la cultura, por naturaleza y por el simple hecho de ser mujeres, son pasivas, olvidándose que actividad y pasividad son hechos de dominio y no de naturaleza, como se les ha querido mostrar a lo largo de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los griegos distinguían entre forma activa y pasiva en el ejercicio de las cosas del amor. Para ellos la forma activa era un valor, un papel de carácter masculino unido a la penetración. La actividad estaba enmarcada por su condición de sujeto, por lo tanto, sólo podía ser ejercida por los hombres libres y adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los griegos, la actividad tenía su basameto en la posibilidad de ser agente y sujeto del acto, de no estar en condición subordinada, que implica, por sí misma, falta de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La forma pasiva era considerada un vicio para el hombre adulto o una condición para ciertos sujetos debido a sus características físicas, sociales y de edad. Así, a las mujeres, los muchachos y los esclavos se les consideraba pasivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasivo jugaba el papel no de sujeto sino de objeto. El pasivo era un paciente, ya que sobre él se ejercía la actividad. La división no estaba dada entre sujetos de diferente sexo sino simplemente por un acto de gobierno. Aquél que gobernaba no debía caer jamás en situación de objeto de placer de otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El macho en tanto macho es activo", pero eran excluidos los muchachos y los esclavos. "La hembra en cuanto hembra es pasiva", ya que está bajo el gobierno del varón, sea el esposo, padre o amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de pasivo ha ido tomando una connotación cada vez más amplia, de tal manera que pasividad se contrapone a acción, siendo su negación. Aquél que se ubica en la pasividad no es sólo objeto del placer sexual de otro; es también alguien que ha perdido toda posibilidad de actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actividad, patrimonio masculino, erige a los sujetos que la ejercen en sujetos de su propio deseo, en tanto que aquellos que se ubican en la pasividad se convierten en objeto del deseo ajeno. Actividad y pasividad se engarzan a la situación de sujeto y objeto, de tal forma que es posible unir ejercicio del poder, actividad y masculinidad de un lado, enfrentado a dependencia, pasividad y feminidad del otro, convirtiéndose éste en el modelo de relación entre los sexos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dinero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reflexión se complica en cuanto agregamos el dinero, representante universal del intercambio, exento de valor de uso alguno y sólo utilizable para la adquisición y acumulación de objetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posesión de la moneda como circulante del dinero estuvo, durante siglos, en manos de los hombres; las mujeres quedaron excluidas de su manipulación ya que la moneda tenía la connotación de lo sucio, lo ruin, alejada de toda espiritualidad y convertida en el símbolo mismo de la materialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está lejos de esta perspectiva la teoría psicoanalítica del dinero. Los análisis de Freud descubrieron que en el inconsciente existe una permutación entre heces fecales y dinero. Las heces son el don inicial que el niño obsequia a la madre, una parte de su cuerpo que entrega a la persona amada; es lo más valioso que el niño arroja constituido en desecho que luego identificará con el oro y el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ferenczi elaboró la génesis del interés por el dinero partiendo del propio interés del niño por retener las heces fecales. "Lo guardado y adquirido se enlazan, como símbolos de la caca, oro, piedras preciosas y dinero, y mantienen su equivalente simbólico en el inconsciente".(3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de estas consideraciones es posible entender por qué la cultura ha querido dejar de lado a la mujer en la manipulación del dinero en tanto madre, mujer pura, perdida de sí misma en el cuidado de los hijos. El dinero y la moneda mancillaban y ensuciaban su pureza; sólo aquellas mujeres entregadas a la sexualidad y al deseo manipulaban dinero: la prostituta que ponía precio a su cuerpo. Fue fácil elaborar la opinión de que toda aquella mujer que cobrara por sus servicios, fuesen los que fuesen (¿y qué servicio podría facilitar la mujer que no fuese el de entregar su cuerpo?) se le considerara prostituta, una de las pocas "profesiones" para las cuales, se decía, era apta la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desvalorización de la que ha sido objeto la mujer durante siglos la alejó de la moneda, de la "indecorosa" tarea de obtener dinero para su manutención, esa era tarea de hombres; en tanto que si manipulaba moneda y dinero y cobraba por su trabajo, ejercía, sin duda, la prostitución, cual si no hubiera tenido otra cosa que ofrecer a la sociedad que su propio cuerpo para placer del cuerpo masculino, quien pagaba por el acto sexual como por cualquier servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el dinero tiene otras características. Además de la moneda, que se mantiene como una curiosidad antigua, residuo de un tipo de sociedad que desaparece, comienza a parecer con fuerza otro tipo de dinero, el dinero electrónico, circulación de información que posibilita el gasto de ciertos sujetos. Este medio vuelve al dinero aséptico, lo limpia de connotaciones ruines, vulgares y sucias y lo convierte en una información; ya no es la moneda que circula de mano en mano y que el avaro deleznable acumula gozando con su contacto. Hoy existe sólo una información que genera la capacidad de compra, de goce, de uso, de renta o de abuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los grupos hegemónicos poseen cifras, no monedas que tintinean en sus bolsillos, cartas plásticas que del oro sólo tienen el color. Ya no acumulan dinero ni moneda sino que la posesión se vuelve electrónica. Ya no poseen propiedades; sus posesiones se convierten en un juego de bolsa, manejos financieros y especulativos que aumentan cifras, simulacro de dinero que posee una enorme efectividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejercicio del poder aumenta. Los grupos hegemónicos desconocen territorios, naciones, estados, raíces, solidaridades; son una población flotante con incidencia y poder allí donde se encuentren. Han perdido el rostro, la nacionalidad y el sexo, sin embargo se hallan rodeados por el hálito de lo masculino, de la virilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actividad, en tanto acto de dominio y gobierno de otros, se va nuevamente independizando de los sexos, pero no se desprende de un valor genérico. Este tipo de nueva moneda refrenda y reafirma la masculinidad, más allá de hombres y mujeres. Sin importar quien haga a la mujer, todos aquellos que se encuentran en situación de pasividad se hallan ubicados en lo femenino, independientemente del sexo al que pertenezcan; de la misma manera, aquellos que se hallen en el lugar de la actividad, más allá de su sexo anatómico, son considerados masculinos, gozan de la virilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ecuación se mantiene. El ejercicio del poder, sin duda, es legitimado por el dinero, pero ahora un dinero electrónico que, más que moneda circulante, es información electrónica sin límites de fronteras, al tiempo que continúa guardando el signo de lo masculino, no ya de una masculinidad amarrada a un cuerpo con ciertas características anatómicas sino fundamentalmente inscrita en una actitud, entendida como acto de gobierno y de dominio de un sujeto de deseo en la búsqueda de objetos de su placer, sean hombres o mujeres entendidos anatómicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasividad es femenina, sin importar si es un hombre o una mujer quien se ubica en situación de objeto del deseo del otro. Los referentes concretos han desaparecido, el género es una construcción cultural y se ubica en una actitud, en una gestualidad, en un acto de dominio o bien en una situación de sometimiento. El género masculino permite a los sujetos que se ubican en él ser sujetos, en tanto que el género femenino habla de objetos, objetos del deseo, del uso y el abuso de unos sobre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Foucault, Michel. "El sujeto y el poder", en Dreyfus, H. y P. Rabinow, Más allá del estructuralismo y la hermenéutica, Unam, México, 1988, p.239.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Foucault, Michel. "El poder y la norma", en La nave de los locos, núm.1, 1985, Universidad Michoacana, p.5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. De la Hanty, Guillermo. Génesis de la noción del dinero en el niño, Fondo de Cultura Económica, México, 1989, p.26.9&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Inés García Canal. Maestra universitaria de la Universidad Autónoma de México, investigadora y autora de varios libros relacionados a los temas del poder y la creatividad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este artículo fue originalmente publicado por la Universidad de Guadalajara, en la sección La Ventana del sitio Web de dicha casa de estudios&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-8887844629831760696?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/8887844629831760696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=8887844629831760696' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/8887844629831760696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/8887844629831760696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/gnero-y-dinero-en-la-vieja-ecuacin-del.html' title='Género y dinero en la vieja ecuación del poder'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-4048737692185409089</id><published>2007-04-28T16:09:00.000-07:00</published><updated>2007-04-28T16:10:41.730-07:00</updated><title type='text'>La pareja, este doloroso problema</title><content type='html'>Hacia un análisis materialista de los arreglos amorosos entre lesbianas *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jules Falquet&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te quiero es porque sos&lt;br /&gt;Mi amor, mi cómplice y todo&lt;br /&gt;Y en la calle, codo a codo&lt;br /&gt;Somos mucho más que dos...&lt;br /&gt;(Canta Tania Libertad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que hoy, en Francia al igual que en unos cuantos otros países, las lesbianas han conseguido arrancar algunas victorias: cierta visibilidad, junto con un comienzo de « respetabilidad », por ejemplo con el reconocimiento de las uniones entre mujeres por medio del PACS (Pacto de asociación civil solidaria ). Parecería que podemos ahora vivir casi libremente nuestra « preferencia sexual » « diferente ». Este Coloquio, hasta cierto punto, es prueba de ello: en el 2006, doscientas lesbianas pueden reunirse en perfecta quietud en una ciudad mediana del Suroeste de Francia para hablar... de amor .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será que hemos aceptado replegarnos sobre unos valores y formas de organizar nuestras vidas, típicamente straight (heterosexuales), patriarcales, burguesas y « occidentales  »: el amor, la pareja y la familia? No: al salir del « discurso encantando » dominante, nos damos cuenta que la explotación basada sobre el sexo, la clase y la “raza ”, ha sido reforzada por el avance del proyecto neoliberal. En nuestras propias vidas, casi todas estamos precarizadas y empobrecidas, nuestros desplazamientos están siendo estrictamente reducidos por leyes migratorias cada vez más restrictivas, nuestro cotidiano está militarizad o . La xenofobia, el racismo, el nacionalismo y toda clase de violencias van aumentando. El sistema es cada vez más apretado, ahogante, mortífero. La resistencia está, por tanto, a la orden del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es vital, pues, que adoptemos una perspectiva internacionalista, porque lo que nos pasa a cada una, individual, localmente, en nuestras relaciones personales, está íntimamente vinculado con la situación del conjunto de las lesbianas y de las mujeres en el mundo. Pero esta perspectiva no es suficiente si no se la acompaña por una reflexión materialista . Lo podemos ver, analizando el esfuerzo feminista internacional autónomo de mayor alcance que existe hoy : la Marcha Mundial de las Mujeres, estudiada por la socióloga francesa Elsa Galerand (2006), que tiene entre sus reívindicaciones el respeto a la « preferencia sexual ». Galerand demuestra que esta demanda refleja una verdadera desmaterialización de nuestras luchas, porque rebaja el lesbianismo al nivel de una simple « preferencia », lo que invisibiliza el hecho que la sexualidad constituye un elemento central de las relaciones sociales de sexo —en este caso, de la dominación de los varones y de la heterosexualidad. Al contrario, me parece que los « arreglos » amorosos y sexuales que estamos construyendo (para retomar la expresión de la antropóloga italiana Paola Tabet ) están íntimamente vinculados a la situación material en la que nos hallamos. Y creo que estos « arreglos » pueden reforzar al sistema o, a la inversa, contribuir al cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lesbiana y feminista, considero que debemos seguir en la vía de un análisis y una lucha materialista e internacionalista: así es como nos encontraremos con otras luchas sociales que también intentan crear un mundo diferente. Tenemos mucho que aportar al conjunto de la sociedad, en lo que respecta a un análisis crítico y proyecto alternativo. Intentaré demostrar aquí (1) que la mundialización neoliberal tiende a reforzar un modelo « neo-nuclear » de pareja, (2) que hace mucho tiempo que muchas lesbianas y feministas hemos criticado este modelo, y (3) que hay que seguir reflexionando y poniendo en práctica nuevas alternativas concretas, más colectivas y transformadoras de la lógica individualista, inspirándonos en las demás luchas que se dieron y se dan en el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambios en la familia en el marco neoliberal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, el análisis que presento ahora es muy general y no refleja la infinita complejidad de las situaciones que existen en el mundo. La familia, que es una de las instituciones claves a través de la cual se cristalizan y reproducen los diferentes sistemas patriarcales, toma formas extremadamente variadas según el lugar, la clase, la « raza », la generación o incluso el estatuto legal de sus miembr@s . Tal como lo subrayaron muchas feministas Negras y de los sectores populares, la familia puede ser un santuario de (relativa) paz y un apoyo económico imprescindible frente al racismo y al clasismo de la sociedad global (Audre Lorde: 1982, 1984; Hernández y Rehman: 2002; Smith: 2000 [1983]; Clarke: 2000 [1983]). No por esto, deja de ser a menudo represivas para las mujeres y las lesbianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la diversidad de familias existentes, me parece que la mundialización neoliberal tiende a imponer en todas partes el ideal de lo que llamaré la familia « neo-nuclear  », en algunos casos (re)compuesta alrededor de personas del mismo sexo. Esto, contrariamente al modelo de familia extensa de tipo campesino por ejemplo, significa una familia (1) que no tiene auto-suficiencia material (no produce lo que come ni viste), (2) que sería la única protección posible frente a la « sociedad global », en vez de ser vista como base para otros tipos de asociaciones, comunidades o estructuras sociales de resistencia al sistema , y (3) basada en valores profundamente patriarcales, burgueses y « occidentales », en especial, cierta idea del « amor » centrado en la pareja. De este nuevo modelo normativo de familia es que hablaré aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectos materiales del neoliberalismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La precarización y el empobrecimiento de la gran mayoría de las mujeres y lesbianas en el mundo son de las primeras consecuencias del avance del neoliberalismo, que va reforzando las desigualdades en el mercado internacional del trabajo según criterios de sexo, clase, “raza” y nacionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, parte de las clases medias y superiores escapan aún a la maquinaria demoledora. Instalada entre la ceguera y un cobarde alivio, esta fracción de la población parece realizar un repliegue individualista, precisamente sobre su « felicidad privada ». Conceptualizan la sexualidad básicamente en términos de derecho, como una actividad individual, apolítica, ligada al placer hedonista. La mayoría desea encontrar una pareja y formar una familia que sea su « santuario privado de paz » frente a la feroz competencia capitalista y a la violencia (entre otras, racista y lesbofóbica) que dominan en la vida pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la mayoría de la población mundial (tod@s l@s no-privilegiad@s por su “raza”, nacionalidad, clase, sexo u opiniones políticas entre otros) está siendo precarizada, drásticamente empobrecida y muchas veces empujada a la migración interna o internacional. Se preocupa sobre todo por su sobrevivencia diaria. Para ello, elabora diversas clases de arreglos « económico-sexuales », diferentes formas de arreglos parejiles o familiares donde se intercambian sexualidad, afectos, trabajo doméstico, “protección”, cuidados y dinero. Por ejemplo, se multiplican los “hogares transnacionales” y casi un tercio de los hogares en el mundo son encabezados por mujeres « jefas de familia » (Bisilliat, 1996). Cada vez más mujeres recurren a “nuevas” clases de « prostitución », en el sentido muy amplio y no peyorativo que le da Tabet: agencias de novias por Internet, relaciones sexuales o « matrimonios » no siempre por amor con personas de países más ricos para obtener documentos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formar una pareja y mantenerse en ella , aparece, pues, como la principal garantía de una estabilidad mínima para la gran mayoría de las mujeres del mundo. Esto no es ninguna novedad, sin embargo esta tendencia está siendo reforzada y modificada en el contexto neoliberal por (1) nuevas leyes (2) y unas lógicas económicas más duras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las leyes son determinantes, ya que en muchos casos, son ellas las que primero impiden que las mujeres « solas » (generalmente las mujeres más independientes y autónomas) obtengan sus derechos. Las mujeres « solas » son casi sistemáticamente discriminadas por los sistemas de impuestos y las leyes que rigen las políticas sociales. Las nuevas leyes migratorias más restrictivas también las perjudican: no solo pretenden impedirles viajar (al no ser que vengan para el trabajo doméstico y/o sexual), sino que las coloca bajo la dependencia de una pareja, ya que las mujeres migrantes casi nunca gozan de una plena autonomía jurídica. En Francia, por ejemplo, se ha calificado de “doble violencia” (Lesselier, 2003) y se está empezando a analizar que las lesbianas migrantes tampoco se libran de esta presión jurídica hacia la conyugalidad (Alrassace &amp; Falquet, por salir). Finalmente, las mismas leyes sobre las uniones de hecho para parejas de lesbianas, cuando existen, juegan un papel muy ambiguo. Ciertamente, pueden “ayudar” puntualmente algunas lesbianas a resolver problemas materiales, pero para tener derechos, ¿tenemos que aceptar que el Estado nos obligue a entrar a uniones duraderas y monogámicas? ¿Y qué pasa si no queremos “casarnos”? ¿Si nadie si quiere “casar” con nosotras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El endurecimiento de las lógicas económicas también empuja las mujeres “solas” a formar pareja. Para pagar la renta y las facturas cada vez más caras a medida que se privatizan los servicios, para compensar los bajos sueldos y el desempleo, es matemático: entre dos, se dividen mejor los gastos. A medida que las redes sociales familiares o comunitarias más extensas están siendo destruidas, todas nos vemos empujadas hacía la familia neo-nuclear. Hasta las mujeres de clase media se ven directamente amenazadas por el desmantelamiento de los sistemas de salud y de pensión. Al envejecer, sobre todo las que no tienen hij@s ni pareja, cada vez más mujeres se ven brutalmente enfrentadas a la miseria y al abandono, sin que la sociedad se indigne en lo más mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectos ideológicos y culturales del neoliberalismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia « neo-nuclear », basada en la pareja monogámica, no solo tiende a volverse una necesidad material más sentida, sino que un ideal, una norma y una imposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero un ideal, por los efectos del reforzamiento de la hegemonía cultural « occidental », apoyada por la propaganda mediática masiva, que propone como modelo universal la (joven) pareja heterosexual blanca, rica, « guapa » y gozando de perfecta salud. Este modelo está muy presente en la publicidad, les revistas populares o las telenovelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, la pareja monogámica se vuelve una norma, en el marco de la derechización de la mayoría de las sociedades, con un fuerte componente religioso reaccionario. El periodo de la « revolución sexual » (o de la « occidentalización » o « modernización » de los valores, dependiendo del país), es denunciado por haber sido supuestamente excesivo y causado innumerables daños. La vuelta atrás está muy avanzada, en especial desde que el Papa Juan Pablo II entregó todo el poder posible al Opus Dei en la Iglesia católica. Las demás religiones monoteístas van por el mismo rumbo de derechización. Es especialmente evidente en los Estados Unidos, con la vuelta al orden moral más retrógrado (campañas para promover la virginidad, contra el aborto etc.). Aunque en la práctica se estén desarrollando muchos arreglos amorosos y familiares “no tradicionales”, éstos son acusados de todos los males mientras que se glorifican los valores más conservadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el estar en pareja se vuelve a menudo una casi-obligación para muchas mujeres en el doble marco del reforzamiento del nacionalismo y de la moral patriarcal. Como lo demostró la sociologa israelí Nira Yuval Davis (1998), el nacionalismo busca reforzar la cultura del « entre nosotr@s » e implica un mayor control sobre las mujeres « del grupo »: se les limita o prohíbe tajantemente salir, unirse « fuera » de él y se les exige casarse y tener la mayor cantidad posible de hij@s . En cuanto a la moral, dice la activista lesbiana mexicana Chuy Tinoco, refiriéndose entre otros a la creciente ola de “feminicidios” en México y Centroamérica: “ la misma lógica de pareja asesina a centenares de mujeres. Estas mujeres son las « mujeres solas », las que no tienen hijos ni maridos, ni dueños, ni patrones. Las que nada valen y que nadie reclama. Las que intentaron viajar « solas » o vivir « solas ». Hay que analizar como se afina el sistema de exterminio gradual de las mujeres, de las que intentan vivir de otras formas, y cómo sumándonos a las formas impuestas opresivas como la pareja, estamos aceptando que haya cosas no permitidas, reprobables y que entonces se deben de pagar. La persecución de las mujeres « solas » hace que no quede otra que mantenerse en la monogamia, en la pertenencia, en la propiedad y lista de bienes privados. De otra forma, la moral actúa con la derecha para señalarnos y deshacerse de nosotras. ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Globalmente, a nivel ideológico, asistimos a un verdadero triunfo de la pareja heterosexual y a su esencialización, en el marco del “triunfo de la masculinidad” descrito por la feminista chilena Margarita Pisano (2001). Esta pareja heterosexual es instituida como figura simbólica central por una inquietante mezcla de discursos sicológicos-sicoanalíticos, antropológicos y políticos , que la presentan simultáneamente como la base de la familia « normal », « sana », y de la sociedad “democrática”. El modelo de la paridad política que se está implementando paralelamente a la privatización neoliberal, juega allí un papel importante. Parte de los argumentos que fueron utilizados para justificarla —y que lastimosamente se desarrollaron inclusive dentro del feminismo— refuerzan la idea que una « pareja » gobernante, ya no Real sino que electa, constituye el equilibrio ideal por alcanzar. Este discurso descansa sobre un imaginario profundamente binario y hetersosexista, centrado en la imagen de un Padre y una Madre de la Nación, es decir: un modelo de pareja heterosexual de lo más naturalista y a-histórico. Tanto la ácracia como la autogestión se vuelven cada vez más difíciles de concebir en la gran familia de la democracia (neo)liberal —impuesta por las armas de ser necesario, como está sucediendo en el Medio Oriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Una larga historia de crítica del amor, del matrimonio y de la pareja&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Análisis lésbicos y feministas: el amor y el matrimonio como opresión&lt;br /&gt;Desde hace tiempo, varias feministas, tanto heterosexuales como lesbianas, han producido un cuerpo de análisis muy crítico de la ideología del amor y de la institución del matrimonio. En Francia por ejemplo, a mediados del siglo XIX, una joven obrera de la corriente utopista St Simoniana , Claire Démar, redacta un Llamado de una mujer al pueblo (1833) y una Ley para el porvenir , donde denuncia el matrimonio como una forma de prostitución y reivindica con fuerza la plena libertad amorosa para las mujeres . En los mismos años, Flora Tristán, de origen peruano-español, se ve forzada a huir de un marido violento y armado (el Código Napoleón acababa de volver a prohibir el divorcio), y lleva durante años una vida nómada y semi-clandestina más bien miserable. En su primer libro, Necesidad de darles una buena acogida a las mujeres extranjeras (1833), propone que la sociedad se organice para encargarse colectivamente y apoyar a las mujeres que, huyendo condiciones de vida insoportables o simplemente queriendo conocer el mundo, se encuentran fuera de las estructuras familiares tradicionales .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Argentina, en los años 1880 y 1890, las feministas anarquistas, las obreras y prostitutas inmigradas entre otras, estaban bastante organizadas y criticaron ferozmente el matrimonio (Molyneux, 2003). A la vuelta del siglo XX en Estados Unidos, Emma Goldman, otra obrera migrante y famosa anarquista, dejó unos escritos impresionantes por su libertad moral y sexual —aunque se haya quedado en el marco estrecho de la heterosexualidad (1979 [1931]). Nunca cedió a los poderosos llamados de la monogamia y de la maternidad, ni tampoco enajenó su libertad sentimental y sexual. Sobre todo, nunca dejó de criticar a las concepciones retrógradas y burguesas de sus camaradas y amantes anarquistas alemanes, rusos o estadounidenses, en cuanto a las mujeres. Nuevamente en Francia, la feminista radical Madeleine Pelletier, publicó en 1922 El celibato, estado superior . Para los Estados Unidos, la vagabunda libertaria Boxcar Bertha evoca en sus Memorias a las comunidades Hobo que florecieron durante la Gran Depresión. Aunque eran mayoritariamente masculinos los campamentos de vagabund@s hob@s que se desarrollaban a las orillas de las vías de tren, estaban influenciados por ideales libertarios: a menudo practicaban el amor libre y reivindicaban la igualdad entre los sexos (1994). Finalmente, en la China del Sur del los años 20, en los distritos de Sun Tak y Dun Kwan de la provincia de Kwantung, parte de las jóvenes trabajadoras de la industria de la seda, económicamente independientes, formaron un movimiento llamado « las chicas que no quieren familia ». Se negaban a casarse y compraban su dote. Sufriendo bastante ostracismo, muchas terminaron emigrando hacia Malasia y Singapur: «  entre 1934 y 1938, 190.000 mujeres chinas habían emigrado. En Singapur, muchas de ellas trabajaron como domésticas, organizándose en asociaciones, y no se casaron.  » (Heyzer, 1981, p. 229)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nihilistas y demás revolucionarias de la Santa Rusia del siglo XIX (Vera Zassoulitch in Fauré, 1978), y después las feministas comunistas rusas del principio del siglo XX no se quedaron atrás. Alejandra Kollontaï en especial desplegó una incansable energía en incontables mítines con la juventud obrera para exponer su fe en la « nueva moral sexual comunista » (1920, 1926 entre otras muchas publicaciones). Aunque desafortunadamente se haya quedado también en el marco de la heterosexualidad, fue la primera en desarrollar un análisis global, histórico y materialista, del amor. Llevando más adelante la ahora famosa reflexión de Engels sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, demostró que cada modo de producción genera históricamente formas específicas de amor y de organización familiar. Por ejemplo, el amor cortés del feudalismo dejó lugar al amor burgués de la sociedad capitalista, especialmente opresivo para las mujeres. Para Kollontaï, gracias al desarrollo voluntarista del amor-camaradería en el nuevo período histórico que estaba empezando, tanto las mujeres como los varones tendrían la posibilidad de establecer múltiples relaciones amorosas y sexuales, creando así el sólido y solidario tejido social que la construcción de la sociedad socialista necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crítica abierta a la heterosexualidad se remonta a los años 70, con la nueva ola del movimiento feminista, con Kate Millet en Estados Unidos (1971 [1970]) o grupos como el FHAR en Francia . Su Mensaje a quienes creen que son normales de 1971, estigmatiza en especial el carácter « burgués » de las normas amorosas. Por su lado, aunque critiquen al separatismo lésbico de las blancas, muchas feministas y lesbianas negras «  debaten de las cuestiones reales que afectan a los varones y mujeres negr@s —los roles de sexo, las relaciones, la parentalidad, la sexualidad [...]  » (Powell, 1983 in Smith, 2000 [1983], p 283). Cheryl Clarke agrega: «  como lesbiana negra, estoy obligada, y me siento comprometida a destruir la supremacía heterosexual [...] Entre más homofóbic@s seamos, como pueblo, más alejad@s estaremos de cualquier clase de revolución.  » (Clarke, 1983 in Smith, 2000 [1983], p 201). Más recientemente, la lingüista quebequense Pascale Noizet analiza r la « idea moderna de amor » como algo fundamentalmente heterosexual (1996). La revista lesbiana radical quebequense Amazones d'hier, lesbiennes d'aujourd'hui (Amazonas de ayer, lesbianas de hoy, a la que Noizet participa), publica simultáneamente un número especial, titulado Cuestionamiento a la familia . Por su parte, desde Chile, Margarita Pisano ataca vigorosamente el ideal consanguíneo de la familia y el « mal amor » patriarcal, pugnando por la creación de otro imaginario y otras prácticas de libertad afectiva y sexual (2001).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, son los análisis de Monique Wittig (2001 [1981]) los que permiten pensar globalmente la articulación entre la ideología heterosexual (lo que llama el « pensamiento straight  ») y la dimensión material concreta de la apropiación de las mujeres teorizada por Colette Guillaumin (1992 [2005 en español]). Al abandonar a la pareja y la familia heterosexual, o al negarse a entrar a ellas, las lesbianas desertan de las relaciones de explotación que crean la clase de las mujeres, al igual que l@s esclav@s marrones, al escaparse de las plantaciones creaban comunidades de resistencia en las que se liberaban de su estatuto de esclav@s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia una crítica de la exclusividad en la pareja&lt;br /&gt;Existe, por supuesto, una gran variedad en las prácticas de pareja . No es que aquí pretendamos proponer ningún nuevo modelo normativo. Simplemente, lo que aquí estamos criticando es la « pareja-modelo » que implica (1) la fidelidad sexual y (2) la creación de un vínculo exclusivo (sentimental y práctico) con una única persona. Estos dos elementos están estrechamente unidos y son a menudo causa y consecuencia de intereses económicos y materiales comunes, o mejor dicho, interdependientes. Esto conlleva tres problemas principales, que tienen que ver con las relaciones de poder. Son problemas que también existen en las parejas heterosexuales. A veces, el hecho que se trate de dos mujeres reduce las dificultades (por ejemplo cuando las dos personas han sido socializadas a realizar el trabajo doméstico sin quejarse demasiado), a veces las aumenta, en especial cuando el lesbianismo implica ostracismo y aislamiento social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero está la cuestión de la repartición del trabajo y de los recursos. El desequilibrio (bastante común) en la repartición del trabajo doméstico, notado por la socióloga Raphaële Ferzli (2001), está a menudo relacionado con diferencias de poder (de salario, de clase, de « raza », de edad, de estatuto legal etc). Y en cuanto a la puesta en común de los recursos, las lesbianas tenemos una dificultad específica por ser mujeres y por falta de un marco legal, que ha sido muy poco abordada en el plano teórico y político. A nivel psicológico, nuestra socialización como mujeres nos cohíbe para recibir dinero o bienes materiales en el marco de una relación sexual (que no sea el matrimonio): raras veces deja de evocar la prostitución, así como lo demostró tan acertadamente Paola Tabet (2004). Y a nivel legal, en la mayoría de los países, no existe ningún marco jurídico, legítimo, para “casarnos”, y cuando existe tímidamente, como en el caso del PACS, muy pocas lesbianas se acogen a él. Quiere decir que salvo poquísimos casos de uniones monogámicas duraderas, muy consolidadas, y en países donde haya leyes que permiten la “unión” entre mujeres, no existe ningún reconocimiento social de la existencia de intereses materiales comunes entre lesbianas y de la legitimidad de poner en común sus recursos. El compartir entre lesbianas acontece en una suerte de no woman's land. Por supuesto, hemos creado muchas formas de “ayudarnos” entre lesbianas, ya sean parejas, ex-parejas o amigas, pero en lo que al aspecto formal se refiere, estamos en casi cero. Creo que nuestra creatividad se beneficiaría de más debate público y político, colectivo, para afianzar nuestros intentos individuales y limitar las relaciones de poder que aparecen con más nitidez cuando se maneja dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo problema es el del « encierro de a dos ». Este encierre, más o menos marcado, es la consecuencia de la exclusividad sexual y afectiva que este tipo de pareja produce progresivamente a medida que se va consolidando. Aunque puede ser muy agradable y deseado, conlleva potencialmente graves problemas. Por un lado, tiende a reducir la vida social, política y hasta laboral, de cada una. Ciertamente, como nos lo recordó la peruana-chilena Norma Mogrovejo en este Coloquio , muchos grupos lésbicos se han beneficiado de la energía amorosa-política de algunas parejas “históricas” (Mogrovejo, por salir). Pero los desamores también han repercutido bastante negativamente en muchos casos, y el miedo a que la compañera se enamore de otra puede ser un motivo para restringir su participación política. La ideología de los celos (estrechamente ligados a la monogamia) juega un papel central para mantener a las mujeres, incluso lesbianas, en la casa .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, relacionado a lo anterior, aparece el problema de la violencia doméstica . Se la puede analizar como el resultado de desigualdades de poder, combinadas con la lógica del « encierro de a dos » y de los celos. Es más, la crispación sobre la fidelidad (en ambos sentidos: debida y esperada) es generalmente más fuerte en las mujeres por su socialización, y aún más en muchas lesbianas, ya que por la represión del lesbianismo no conocen a ninguna otra más que a su pareja. « Guardarla » a su lado, aunque sea por la fuerza, puede volverse una necesidad casi vital. Todo está reunido para explicar la aparición de la violencia al interior de la pareja, mientras que la hostilidad lesbofóbica del conjunto de la sociedad impide que se denuncie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Alternativas lésbicas y feministas&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuestiones del amor y de la pareja, pues, distan mucho de ser temas frívolos reservados a las ociosas y privilegiadas: por el contrario, es especialmente fuerte la presión para formar una pareja (hetero o lésbica) para las mujeres y lesbianas no privilegiadas. No es, por tanto, una mera casualidad si son ellas las que más han pensado en este doloroso problema y han intentado construir alternativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Criticar el marco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un primer conjunto de alternativas consiste en analizar el marco de la pareja, y a buscar ampliarlo. Muchas lesbianas intentan construir prácticas de pareja diferentes: con mayor justicia en la repartición del trabajo (remunerado y doméstico) y posiblemente con cierta libertad sexual. Sin embargo, si se quedan aislados, estos intentos están condenados estructuralmente al fracaso ya que la pareja, aunque sea lesbiana, no es ninguna isla fuera de la sociedad, cuyas leyes y valores la ahogan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas también han pregonado el celibato voluntario como alternativa: en Francia, tan tempranamente como en 1700, Gabrielle Suchon escribió un conjunto de textos a favor de « la vida sin compromiso ». Este celibato está relacionado a veces con una decisión de « castidad militante », en especial cuando el lesbianismo o la heterosexualidad fuera del matrimonio parecen impracticables. Otras veces, es vivido con desagrado, como un episodio forzado, por mujeres que reivindican abiertamente una vida sexual activa y la posibilidad de establecer vínculos amorosos, pero no encuentran con quien(es). Muchas veces se trata de mujeres con una fuerte pasión política, intelectual y/o laboral, como Alexandra Kollontaï, Emma Goldman, Rosa Luxembourg, Alexandra David Neel, la ex-comandante guerrillera salvadoreña Rebeca Palacios (Harnecker, 1994) o el personaje novelesco de Warda, dirigente guerrillera en el sultanato de Omán en los años 60 (Sonallah, 2002).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de los grupos libertarios, feministas y lésbicos, florecieron los intentos de vivir de otra manera, como lo demuestran en Francia el libro colectivo anarquista « Más allá de lo personal », o la comunicación de Corinne, Françoise, Karine y Martine en el anterior coloquio lésbico en Toulouse (2002). La multiplicidad de los conceptos utilizados (poligamia, polifidelidad, relaciones abiertas, poliamor) y sus imperfecciones, reflejan la flaqueza del debate, el cual se ha puesto ahora bastante defensivo en relación con los años 70. De hecho, hemos visto que el reforzamiento del imaginario y las leyes patriarcales-burguesas-racistas y la precarización creciente de la mayoría de las mujeres y lesbianas han vuelto estrecho el espacio de experimentación del que disponemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salir del marco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que Alexandra Kollontaï, quien luchaba por crear una sociedad socialista completamente nueva, y Wittig, quien nos hizo entrever unas comunidades lésbicas por inventar, pienso que la solución más realista y constructiva consiste en salirnos francamente del marco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de Alejandra Kollontaï, quien afirma que multiplicar las relaciones sexuales y amorosas permite construir redes sociales y políticas más densas, que dan más fuerza a los proyectos alternativos, me parece que debe de ser retomada. Así, en vez de una sociedad compuesta de islotes parejiles encerrados sobre sí mismos y a menudo opuestos entre ellos por intereses egoístas divergentes, podríamos soñar con un entramado social diferente que permita poner en común mejor a nuestros recursos materiales, afectivos y sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es algo semejante lo que propone implícitamente Monique Wittig, al evocar la comunidad imaginaria, ¡más cuán atractiva! de las Guerrilleras . Apoyándonos en el modelo de las comunidades de ex-esclav@s auto-liberad@s que se organizaban fuera del sistema de las plantaciones, la « mejor » solución para las lesbianas prófugas del sistema (hetero)patriarcal no es agruparse de dos en dos, sino que en la mayor cantidad posible. Si la pareja puede hacer la fuerza, una unión más amplia es matemáticamente superior. También lo dicen las defensoras de una vida comunitaria, ya sea bajo el concepto de « nación lésbica » que la norte americana Jill Jonston manejaba en los años 70 , o en los actos, como lo hicieron desde los años 50 varias lesbianas, proletarias y negras principalmente, quienes mal que bien, habían constituido sus comunidades en las pequeñas ciudades y los barrios populares donde vivían ( Davis &amp; Kennedy, 1989; Lorde, 1982).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la creación concreta de comunidades lésbicas se enfrenta con muchas dificultades. Primeramente la hostilidad de la sociedad « exterior » heteropatriarcal, capitalista y racista y en segundo lugar, la falta de claridad sobre las reglas amorosas, sexuales y éticas a adoptar. Este problema se vuelve más doloroso aún porque cargamos con nosotras en estas comunidades toda nuestra socialización: la pareja, la fidelidad, los celos, la inseguridad, así como todas nuestras carencias emocionales. Estas dificultades contribuyen a crear un peligro de cerrazón, intolerancia y ahogamiento, que denuncia muy convincentemente la norteamericana Ti Grace Atkinson (1984). Las lesbianas “separatistas” que intentaron formar comunidades, lo han podido vivenciar de cerca en los años 80 en Francia (ARCL, 1987; Lesselier, 1987) o en Gran Bretaña (Green, 1997). Además, hemos visto que muchas feministas y lesbianas Negras han denunciado el separatismo lésbico, porque no quieren romper sus vínculos de “raza” y clase. Formar una comunidad lésbica no necesariamente implica tal ruptura, pero tenemos que pensar en como las comunidades se vinculan a su vez con otros grupos sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si fuera poco, la represión está siempre acechando, como lo comprueba el final abrupto de la comunidad lésbica del estado de Morelos (México) en la misma época, documentado por Norma Mogrovejo (2000) en la primera tesis publicada sobre el movimiento lésbico en América Latina y el Caribe. Las lesbianas de esta comuna compartían sus recursos y realizaban conjuntamente las tareas domésticas y productivas (agrícolas), a la vez que organizaban fiestas, un centro de documentación y hasta talleres de auto-defensa. Parece haber sido precisamente estas actividades de auto-defensa las que contribuyeron a alarmar el vecindario y las llevaron a auto-disolverse antes que pasara algo grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como lo explica Mogrovejo, este experimento era de especial relevancia, no solo porque reunía a lesbianas en su mayoría más pobres y « morenas » que el promedio de las organizaciones lésbicas en la época, sino porque se planteaba sin rodeos el problema de los recursos y de la producción . La socialización capitalista que valoriza la propiedad privada y hace a muchas reacias a compartir sus bienes, constituye un problema de fondo. Y en cuanto a la producción en común y a la sobrevivencia material, ¿qué alternativas de organización amorosas y sexuales podemos crear, que sean materialmente viables? En el mundo urbano, las comunidades se ven rápidamente limitadas por la organización del espacio y de la vivienda y la dificultad de acceso a una comida barata. En el mundo rural —en el que viven la mitad de las mujeres del planeta—, parece más « fácil » poner en práctica unas alternativas más autónomas. Por tanto, las luchas campesinas por la reapropiación de la tierra y de los recursos naturales, y sobre todo los modos de producción que defienden o inventan, son especialmente aleccionadoras para nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento zapatista en México, está basado en prácticas socio-culturales indígenas, en las que el sentido de propiedad sobre la tierra no es privado, sino comunal. El trabajo comunitario es por lo menos tan importante como el trabajo “familiar”, aunque también haya una fuerte división sexual del trabajo y que buena parte del trabajo de las mujeres se ejerce en el marco familiar. Este movimiento coloca dos preguntas. En qué medida se puede producir sin explotar el « trabajo familiar » gratuito de las mujeres y de l@s niñ@s? (lo que Christine Delphy (1998 [1970]) analizó como el « modo de producción doméstico », pilar central del patriarcado). Y fuera de las comunidades indígenas, ¿en qué medida unas personas ya muy individualizadas, que han perdido casi todo espíritu comunitario, pueden realmente (volver a) encontrar esta voluntad de poner en común el trabajo y los recursos? Este tema dio mucho trabajo tanto a l@s revolucionari@s rus@s o nicaragüenses, como a los grupos neo-rurales del Larzac en Francia de los años 70, y a tod@s quienes ya intentaron poner en práctica una reforma agraria o más sencillamente, una comunidad rural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mismas preguntas valen para el Movimiento de l@s Sin Tierra (MST) de Brasil: parte de sus miembr@s vienen precisamente de grupos sociales « descomunitarizados » que participan ya bastante del individualismo urbano. Es interesante observar la manera en que este movimiento logra, o no, que la gente siga unida y mantenga el ideal de poseer y trabajar la tierra en común —en vez de hacerla producir en el marco de la « pequeña agricultura familiar » basada en la familia patriarcal. Por otra parte, el MST se cuestionó muy concretamente en torno a la organización espacial e incluso habitacional más adecuada para las neo-comunidades que está creando. Así, el modelo de hábitat campesino, disperso, resultó ser desfavorable para las mujeres, ya que las aislaba en sus « hogares-ranchos ». El modelo de la « agro-vila » (o ciudad en el agro), en el que las viviendas están todas juntas, tampoco resultó satisfactorio, dado que los campos quedaban lejos (sobre todo para los varones) mientras que la cercanía excesiva entre los solares causaba cansancio y tensión (especialmente entre las mujeres). Finalmente, el modelo de hábitat de las poblaciones indígenas del Amazonas, en círculo, parece ser el que da mejores resultados —sin resolver desde luego todas las cuestiones, quedando cada quien fundamentalmente centrad@ en su familia, tanto en el plano material como en el afectivo y cotidiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos analizar bien estos dos movimientos y muchos otros, ya que estos intentos de vida comunitaria nos hablan de algo central para el proyecto feminista: relacionar la vida cotidiana con la vida productiva de otra manera, que rompa la dicotomía mundo privado-mundo público .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluyendo, de vuelta al amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este artículo, la idea del amor lésbico nos llevó a analizar el deterioro global de la situación de las mujeres en el mundo, vinculado al avance del neoliberalismo, que empuja a muchas de nosotras a la conyugalidad y a menudo, hacia un modelo de pareja bastante conservador y poco compatible con la participación a las luchas colectivas de transformación social. Sin embargo, estas luchas revisten ahora un carácter emergente, dado el empeoramiento drástico de la situación a nivel mundial. Hemos visto también que como feministas y lesbianas de diferentes clases, « razas » y nacionalidades, podemos apoyarnos para contribuir a estas luchas en una rica herencia teórica y práctica para proponer otras formas de vida, más enriquecedoras, como alternativas inmediatas y como ideales utópicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el amor, entonces, ¿dónde quedó? La lesbiana feminista mexicana Yan María Castro afirma que “ El amor, lo tenemos que redefinir en su totalidad. No habrá amor mientras exista un solo ser humano que sea explotado por otro ” . También creo que el amor tiene n que ver con que el conjunto de las mujeres en el mundo tengan un techo, comida y una vida digna, libre, sin explotación ni violencia. Esto debería ser la característica principal de nuestro ideal de amor lésbico-feminista: un amor que no sea únicamente individual y personalizado, hacia un cierto número de mujeres, sino también colectivo, para nosotras mismas y para nuestra clase de sexo. Sólo este amor político nos dará la suficiente energía para destruir la « clase de las mujeres  » y escapar, liberarnos realmente de ella, no solo de una en una o de dos en dos. Para esto, debemos luchar en el plano material, concreto, y analizar además del sistema heteropatriarcal, el papel del Estado y sus leyes, del sistema capitalista y de la división internacional-racista del trabajo. Debemos crear complicidades, alianzas políticas y vínculos sociales más amplios, con otros movimientos y entre nosotras. Es decir: imaginar y vivir una vida diferente, más allá de la pareja, aunque ésta sea lésbica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Post Scriptum: “ La crítica fundamental debe dirigirse no contra la pareja sino contra la “pareja institucionalizada” 1. como única forma de vida para los seres humanos; 2. como un medio para impedir el resurgimiento de las formas de vida comunitarias; 3. como un instrumento para aislar a los individuos y colocarlos en una situación de vulnerabilidad; 4. como un arma de control social colocando a cada individu@ en una estructura disfuncional e inoperante por naturaleza, cancelando la autonomía natural de cada sujet@ en la sociedad; 5. como un medio para el control de las mujeres, al ocultar a la relación heterosexual como una relación de dominación bajo el discurso de la “preferencia sexual.””&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yan María Castro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Este artículo es la versión en español de una comunicación presentada al Quinto Coloquio Internacional de Estudios Lésbicos “Todo sobre el amor”, organizado por Bagdam Espace Lesbien en Toulouse (Francia), del 14 al 17 de abril 2006. Saldrá en francés una versión parecida, en los actos del Coloquio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda producción intelectual es fruto de muchos pensamientos y luchas colectivas. En este caso quiero agradecer especialmente por su amistad y amor luchadores, así como por sus relecturas y valiosos comentarios electrónicos a este artículo, a Mercedes Cañas, Yan María Castro, Yolanda Castro, Clarisse Castilhos, Ochy Curiel, Norma Mogrovejo, Mariana Pessah y Chuy Tinoco. También quiero agradecer a todos los grupos de lesbianas feministas que contribuyen a cambiar este mundo, en especial La Bárbara y el Groupe du 6 novembre de Paris, y Lesbianas en Colectivo de México. Esto no quita que la responsabilidad por los errores e insuficiencias, sea mía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PACS fue aprobado en Francia en 1999. No da acceso a los mismos derechos que el matrimonio. Lo pueden contraer —y lo contraen— bastante parejas heterosexuales (oficialmente, no se quiere producir datos desagregados por sexo sobre quienes lo contraen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, una de las participantes no pudo asistir al primer día del evento, debido a que la noche anterior había sido víctima de una agresión lesbofóbica en un bar y estuvo haciendo la denuncia ante la policía durante todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Quinto Coloquio Internacional de Estudios Lésbicos “Todo sobre el amor”, ver primera nota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo concepto de “occidentalidad” es en sí, bastante problemático. Cubre una gran diversidad de situaciones históricas, geográficas y políticas. Lo uso aquí con una perspectiva crítica anti-imperialista o anti-neocolonialista, con la idea de que existe una fuerte presión en el mundo entero, para hacer que todas las personas (incluso en el Norte) adopten ciertos valores y comportamientos calificados de occidentales (que lo sean o no, al final es poco importante para lo que analizamos aquí).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pongo comillas a la palabra raza, porque en la humanidad no existen razas. Sin embargo, uso esta palabra porque socialmente, existe un sistema racista que crea “razas”, al igual que el sistema patriarcal crea “sexos” (al que no pongo comillas para no hacer más pesada la lectura, pero que tampoco existen en la “Naturaleza”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por materialista, entiendo un análisis que parta de la situación material, económica, histórica, concreta y cotidiana de las personas, en vez de enfocar la reflexión en aspectos ideológicos, culturales, sicológicos o emocionales. También más específicamente reívindico (entre otros muchos) los aportes téoricos del feminismo materialista “francés”, que desarrolló el concepto clave de la “apropiación individual y colectiva de las mujeres” y la idea que las mujeres somos una clase social definida por tal mecanismo de apropiación (y de ninguna manera un grupo biológico), en especial Christine Delphy, Nicole Claude Mathieu, Colette Guillaumin, Paola Tabet y Monique Wittig. Para mayores detalles, ver Curiel y Falquet, 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo aquí de proyectos políticos y organizativos nacidos del movimiento feminista y no de aquellos creados por las instituciones internacionales a partir de las grandes conferencias y demás actividades recuperadoras organizadas por la ONU. Sin embargo, cabe la pregunta de cuán autónomos son los innumerables grupos que, a pesar de no nacer directamente de la ONU, reciben financiamientos estatales, de iglesias o agencias de cooperación. Agradeczo a Yan María Castro por su comentario al respeto, en el marco de la discusión electrónica de este artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paola Tabet desmuestra que existe un “continuo” entres los diferentes “arreglos económico-sexuales” que habitualmente consideramos como totalmente opuestos, desde el matrimonio clásico por un lado, hasta la prostitución callejera supuestamente al otro extremo (2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos incluso hacer la hipótesis que la mundialización neoliberal está estrechamente vinculada al desarrollo de un nuevo modelo neo-patriarcal de dominación mundial, mismo que ha adoptado nuevas formas de control, explotación y represión social que debemos analizar a profundidad (agradezco a Yan María Castro por el comentario).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este artículo, nos centramos en un análisis material de los arreglos amorosos entre lesbianas. Desde un punto de vista más ideológico y subjetivo, el orígen de clase y de “raza” son bastante importantes para conformar la “cultura” de una. La construcción cultural de los afectos y de la dependencia o independencia frente al entorno colectivo (familia, amig@s), varía mucho e influye sobre la tendencia a formar pareja —pero no podemos profundizar aqui sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo la expresión “neo-nuclear” para subrayar que han habido ciertos cambios en la familia nuclear clásica, por ejemplo, al poder dos mujeres con sus posibles hij@s, conformar dicho tipo de familia en algunos países. Sin embargo, aunque ésta no sea una familia nuclear clásica, heterosexual, no deja de tener mucho en común con ella, conceptualmente —es lo que intentaremos analizar aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas que enfrentan el racismo (y en menor medida el clasismo) ven a menudo la familia como parte de una comunidad más amplia, base para la organización y la resistencia “comunitaria”. Sin embargo, todas las políticas que prentenden resolver el racismo por medio de la “integración” de los grupos racializados, tienden a exigir a las personas racializadas que se alejen de sus comunidades y familias —entre otros casándose las mujeres con varones del grupo racial dominante, cambiando de lugar de residencia y evitando, justamente, hacer política “comunitaria”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hogares transacionales se multiplican con la migración internacional. Se trata de hogares cuy@s miembr@s viven en diferentes países pero siguen manteniendo cierta “unidad” afectiva y económica. El desarrollo de los nuevos medios de comunicación y el abaratamiento (relativo) de los costos de comunicación y transporte, permiten que se mantengan en contacto “bastante” cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco a Chuy Tinoco este comentario electrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En países como la India o China, al contrario, las mujeres sufren fuertes presiones para tener menos hij@s (un@ sol@ incluso, y que sea varón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco a Chuy Tinoco este comentario electrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piénsese entre otros en el éxito que tiene el discurso bastante esencialista y totalmente heterosexista de la antropóloga francesa Françoise Héritier sobre la “valencia diferencial de los sexos”. Según Héritier, todas las sociedades humanas piensan que existe una diferencia entre los sexos. Por tanto, según ella dicha diferencia es la base fundamental de toda organización social y el límite último del pensamiento humano: es algo “irreductible”. A nuestro modo de ver, la antropóloga francesa Nicole Claude Mathieu, desde una perspectiva feminista materialista, demuestra de forma mucho más sutil y convincente que cada sociedad conceptualiza de manera compleja los vínculos entre sexo, género y sexualidad (2005, primera publicación en francés 1989).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para un panorama general sobre género y política, con un análisis de los argumentos a favor de la “paridad” o de las cuotas de mujeres en política, ver Bérangère Marques Pereira (2003).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta corriente fue fundada por Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon ( 1760 - 1825 ). Tuvo una gran influencia ideológica e inspiró tanto a l@s liberales como a l@s futur@s socialistas y comunistas (incluyendo al mismo Marx). Auguste Comte, quien hizo famoso el « positivismo », fue su secretario particular. Muchas mujeres participaron en los grupos Saint-Simonianos, incluso los que se formaron después de su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claire Démar crea en 1832 con Suzanne Voilquin La Femme Libre (la Mujer Libre), un diario feminista que mantuvieron durante dos años. Suzanne Voilquin publicó la Ley para el porvenir de su camarada después del suicídio de esta última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concretamente, propone la creación de « hogares » para las mujeres extranjeras, equipados con salas de lectura con diarios de diferentes paises, y donde unas personas benevolentes acojan, escuchen a las extranjeras y las ayuden a tejer lazos sociales y profesionales. Sabiendo que las mujeres son más pobres que los varones, sugiere que las cuotas de participación solidaria que dan los varones que apoyan estos proyectos, sean el doble de aquellas que dan las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madeleine Pelletier no halló la suficiente solidaridad en las demás feministas (y menos aún en l@s demás revolucionari@s) y acabó su vida en la miseria, en un asilio, después de haber sido una militante muy comprometida, feminista, anarquista y comunista (promovía activamente la anticoncepción y practicaba abortos, entre otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, nacido en 1971 en Francia con lesbianas y homosexuales. Aparece un grupo mixto con el mismo nombre en 1978 en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, por múltiples razones, hay mujeres y lesbianas que no tienen ganas de tener relaciones sexuales y/o amorosas, o las quieren tener solo con una persona a la vez, incluso por periodos muy largos. El fuerte empuje a tener una sexualidad desbordante y multipartenarial bajo el modelo gay masculino, merece un análisis crítico. Véase por ejemplo a las autralianas Sheila Jeffreys (1996) y Betty Mc Lellan (1995).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quinto Coloquio Internacional de Estudios Lésbicos (op.cit.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los celos no tienen nada de natural, ninguna raíz secreta en lo más profundo de la psique humana. Prueba de ello: hay sociedades donde son totalmente desconocidos, como en la población Mosuo (Na) en la China de hoy. Es notable que tampoco exista allá la institución del matrimonio, y ni siquiera la unión estable. La inmensa mayoría de las relaciones sexuales, reproductivas y amorosas, se dan en el marco de la institución social llamada “visita furtiva”. Tampoco existe la prostitución. (Mathieu, por salir).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, puede haber también violencia en las relaciones múltiples. La violencia es un mecanismo de control social central en la gran mayoría de las culturas conocidas. Sin embargo, aquí nos queremos concentrar sobre algunos elementos que hacen de la pareja monogámica “fiel”, una institución estructuralmente generadora de violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de “nación lésbica” es más bien una comunidad imaginaria, una manera de visibilizar la existencia de las lesbianas. Sin embargo, ha dado pie a muchos intentos de crear comunidades, grupos o iniciativas lésbicas. Se desarrolla simultáneamente la propuesta de una “cultura lesbiana” que puede dar paso a luchas muy interesantes, pero también a unas políticas puramente identitarias que no transforman el fondo del sistema (ver Algunas teorías lésbicas en este mismo libro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco a Yan María Castro este comentario electrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco a Yan María Castro este comentario electrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de las mujeres como clase y no como grupo biológico, es la base del pensamiento feminista materialista francés. Lo desarrollaron en especial Colette Guillaumin y Christine Delphy. Para resumirlo muy esquemáticamente, para Delphy, las mujeres son una clase de sexo , definida dentro del modo de producción doméstico (sistema patriarcal). Allí, enajenan su fuerza de trabajo en contra de un mantenimiento de monto variable según la riqueza y benevolencia del marido, por medio del contrato de matrimonio, y son obligadas a realizar fundamentalemente el trabajo doméstico. El modo de producción doméstico se relaciona con el modo de producción industrial (capitalista) en donde las personas venden su fuerza de trabajo por un sueldo mediante un contrato laboral, creando clases sociales (1998 [1970]). Colette Guillaumin analizó la apropiación (individual y colectiva) de la clase de las mujeres por la clase de los hombres, a través de cinco grandes medios: el mercado laboral, el confinamiento, la demostración de fuerza (los golpes), la violencia sexual y el derecho. Estas relaciones de apropiación, las llamó relaciones de sexaje , y son la base del sistema patriarcal, que descansa en la naturalización a posteriori de los grupos sociales así construidos, al igual que el sistema racista crea “razas” para justificar la explotación de ciertos grupos, y luego naturaliza estos grupos (Guillaumin, 1992 [2005 en español]).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco muy especialmente a Yan María Castro este último comentario electrónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrassace, Sabreen; Falquet, Jules. (Por salir). « De la nécessité de faire bon accueil aux lesbiennes et aux femmes étrangères ». Comunicación al Coloquio “Mujeres, asilio, exilio”, 14-16 de septiembre 2006, Paris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Amazones d'Hier, Lesbiennes d'Aujourd'hui. 1996. Contestation de la famille, AHLA n°24, octobre 1996. Montréal. 138 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ARCL. 1987. Mouvements lesbiens en France 1970-80. 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In: Le sexe sur le bout de la langue, Espace lesbien n°3 , septembre 2002, Actes du Colloque international d'Etudes lesbiennes (29 de marzo-1 ro de abril 2002). Toulouse : Bagdam Espace Lesbien. pp 205-218.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiel, Ochy. 1999. “Pour un féminisme qui articule race, classe, sexe et sexualité”. Nouvelles Questions Féministes , Vol. 20, n°3. pp 39-62.&lt;br /&gt;Curiel, Ochy; Falquet, Jules (comp.). 2006. El patriarcado al desnudo. Tres feministas materialistas . Buenos Aires: Brecha Lésbica. 175 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Davis, Madeleine; Kennedy, Elisabeth. 1989. “ History and the study of sexuality in the lesbian community: Buffalo, New York, 1940-1960 ”. pp. 426-440. In: Duberman, Martin B, Vicinus, Martha, Chauncey, Georges (eds.). Hidden from history. Reclaiming the gay and lesbian past . New York: Penguin Books. 579 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delphy, Christine. 1998 [1970]. L'ennemi principal. 1: Economie politique du patriarcat . Paris: Syllepses. [Primera publicación in: Partisans , 1970].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Démar, Claire; Voilquin, Suzanne. 1976 [1832-1833]. Textes sur la libération des femmes. Paris: Payot, Bibliothèque historique. 233 p. [Textos entre los cuales Appel d'une femme au peuple sur l'affranchissement de la femme (1833) y Ma loi d'avenir , publicado después de su muerte por Suzanne Voilquin].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fauré, Christine (ed.). 1978. Quatre femmes terroristes contre le tsar: Vera Zassoulitch, Olga Loubatovich, Élisabeth Kovalskaia, Vera Figne. Paris: François Maspero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ferzli, Raphaële. 2001. « Couples au féminin: aspects du quotidien ». Cahiers du Genre , n°30, Configurations familiales et vie domestique, pp 147-178.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHAR 1971. Rapport contre la normalité . Paris: Champ libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galerand, Elsa. 2006. « Retour sur la genèse de la Marche mondiale des femmes (1995-2001). Rapporets sociaux de sexe et contradictions entre femmes ». 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Cuesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el invierno del año tres del siglo XXI, en una ciudad cubana, hartas de quedarnos a dormir en habitaciones prestadas por amigos generosos, en hoteles o en nuestras propias casas según dictaran los humores de nuestras madres, decidimos con Clara construirnos una habitación propia. Para mayores concordancias con la tesis de Virginia Woolf: Clara y yo somos escritoras. La pensión anual de pesos es escasa y la posibilidad de construir una habitación con las mismas manos con que nos amamos: difícil y ruda. Somos débiles, frágiles de cuerpo y ánima, no tenemos hermanos varones, tampoco padres, pocos amigos fuertes de ánima y cuerpo, mas lo decidimos y echamos a rodar el sueño. Así, aparecieron en la calle donde levantamos los muros: camiones cargados con bolsas de cemento, piedras, arenas artificiales, láminas de acero... y Clara y yo nos dispusimos a cargarlos, a ponerlos a buen recaudo bajo un techo prestado hasta que llegara el día de la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomamos pala y carretilla; pero todo duró un segundo. Como en un filme fantástico, comenzaron a surgir de las esquinas muchachos jóvenes, hermosos, muy forzudos, de barrio, machistas, probablemente promiscuos y maltratadores. Ellos saben quiénes somos  y por  qué queremos  construir una habitación propia. Sin embargo, diáfanos, divertidos, solidarios y deseosos de competir entre sí a ver quién era el más fuerte de todos, cargaron con nuestros materiales constructivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El evento tiene por supuesto diversas lecturas. Quedan implícitas la supervivencia de la formación que tiene como base la distribución de roles - compartimentos estancos en los que un hombre jamás deberá permitir que en su presencia las mujeres les desafiemos  transgrediendo justamente esa distribución. Está también el viejo instinto competitivo que los acosa y que encuentra en tres o cuatro pilas de materiales para palear una magnífica oportunidad para hacer el pequeño campeonato, probar quién es el más valeroso. Y ese  valor está en la agilidad, la fuerza. Y todo remite al areté del héroe. Y el héroe es siempre el mejor de los hombres.&lt;br /&gt;Pero si está en medio de este espectáculo el elemento disonante que constituye una pareja de lesbianas entonces todo lo anterior se desestabiliza. Ellos no tendrían que estar interesados en probarnos nada con relación a su areté, su hombría, su capacidad de seducción a través de la fuerza. Saben de antemano que no tendrán éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el imaginario ortodoxo masculino, una pareja de mujeres que ha elegido una variante sexual que los excluye, no sólo está exenta de todo valor como sujeto social sino como actrices de esa realidad en la que supuestamente no existimos porque todo nuestro mundo está tapiado por el silencio. Quedaría, por supuesto, la posibilidad de ser la típica fantasía masculina en la que dos  mujeres se aman sólo para que ellos las contemplen y más tarde las ensarten con sus miembros, a las dos, haciéndoles saber que el verdadero gozo de toda hembra será siempre completado en la cópula. No somos inocentes. Probablemente al ayudarnos a trasladar el material, aquellos muchachos pretendían asegurarse la entrada nocturna a la habitación que construiríamos con Clara. Ayudarnos, ayudaba a consolidar sus fantasías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedaría sólo una posible tesis por exponer: la de la ayuda desinteresada y auténtica. Esa que asegura la idea en ciernes de que en la Cuba del siglo XXI, los únicos participantes de la realidad que siguen marginando a las minorías están instaurados en el poder. Y aunque esta sea una mala noticia, ya que el poder genera el 100 por ciento de los discursos visibles, siempre hemos tenido fe en los intersticios, en aquello que se cuela secretamente por las hendijas y que en el caso cubano se convierte en una forma más de contestación a un discurso político que se ha dado sostenidamente a la masculinización de la nación. Dicha masculinización ha sido reforzada con la imagen de un líder en botas y barbudo, de quien se destaca invariablemente el tamaño de sus miembros reproductores para reforzar el valor de sus proezas, siempre positivas, a través de consignas e imágenes simbólicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un país donde los niños en los primeros diez años de edad escolar gritan cada mañana la aspiración de ser como otro gran líder reforzado en sus atributos masculinos, su poder de seducción, su arrojo y su belleza (el Ché Guevara) debemos entender que ha llegado la hora de la sobresaturación de fetiches varoniles y que junto a la crisis del poder, se instaura, con pausa, una crisis de la masculinidad que tiene por supuesto sus ecos en  la comunidad lesbiana cubana.&lt;br /&gt;Para una buena proporción de la población heterosexual masculina, las mujeres que los han excluido de sus preferencias sexuales, ya no son unas enfermas aberradas y obscenas. Esto no es por supuesto un dato cuantificable. Nada en Cuba lo es. Las estadísticas de violencia, homosexualidad, travestismo, transexualidad, discriminación laboral de las mujeres, racismo y otros muchos síntomas desagradables a la sociedad “revolucionaria” han sido firmemente sepultadas. Todos aquellos investigadores cubanos y extranjeros que se han dado a la tarea de examinar estos datos han sufrido la prohibición y la consecuente frustración de sus proyectos. Sin embargo, el simple y localizado gesto del grupo de muchachos colaborando desenfadados con el proyecto de habitación de una pareja de lesbianas en provincia, habla, cuanto menos, del desplazamiento de imaginario que ha sufrido positivamente la heteronormatividad cubana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años 80 y el expediente de peligrosidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quienes se han acercado a la historia de los últimos 25 años en la isla, no es un secreto que en la década del 80, cuando por primera vez el socialismo daba supuestamente su primer respiro a favor de la economía nacional, paradójicamente, aparecían los primeros signos de desilusión y crisis dentro de varios grupos generacionales. Esta paradoja tiene su explicación en que dicho respiro era en gran medida aparencial ya que si la economía crecía no era gracias a un desarrollo interno de las potencialidades industriales del país sino a las fuertes inyecciones de capital insufladas por el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME); integrado por los países de la antigua Europa del Este. Una nueva generación, un nuevo grupo que avanzaba silencioso, de jóvenes que habían sido completamente formados en la “ideología revolucionaria”, asistía incrédulo a esta maquillada mejoría y así mismo contemplaba fascinado el modelo de progreso norteamericano que llegaba secretamente en las fotos de los familiares exiliados en la otra orilla de la isla cubana: la ciudad de Miami y otros enclaves menores de emigrantes tales como: Madrid, México D.F. , New York, Orlando, Lima o San Juan de Puerto Rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder advirtió esta posición doble de incredulidad y fascinación y como es costumbre arreció la habitual política de mano dura y se inauguraron así los llamados y temidos “Expedientes de peligrosidad” que se abrían en las oficinas policiales de todo el país a aquellos jóvenes de cualquiera de los dos sexos que cometieran delitos tales como: vestirse con camisetas que ostentasen letreros escritos en lenguas extranjeras a excepción de las de origen eslavo (la inglesa era lógicamente la más demonizada); reunirse asiduamente en calles y plazas públicas con otros grupos de jóvenes de dudosa conducta política; no estudiar o trabajar en las instituciones y organismos del estado; parecer o ser homosexual; tener relaciones muy estrechas con tales sectores sospechosos; ejercer enmascarada o abiertamente la prostitución, en definitiva: ser sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La policía para iniciar estos procesos  de aperturas de expedientes se auxiliaba de dos cuerpos  indispensables: los CDR (comités de defensa de la Revolución), estructurados en todas las calles y barrios del país y compuestos por los propios vecinos y dirigidos por los líderes de cada cuadra y en segundo lugar de la policía secreta o G-2; cuyos agentes muchas veces salían de estos grupos supuestamente marginales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daysi Gómez es una lesbiana que nació en el año 1966. A los doce años había descubierto su identidad sexual y comenzó a proyectarla. No sin poco temor ni poca  angustia. A los 16, harta de las burlas de sus compañeras de estudio por su físico andrógino y su perenne silencio, decidió abandonar la escuela y se metió en su casa a intentar sobrevivir con pequeños negocios de estraperlo y las mínimas ayudas familiares. Cuando cumplió los 18 necesitaba un amor de verdad. Se había vuelto a hartar, pero esta vez de estar encerrada como una enferma entre las paredes de su habitación, también de las miradas inquisidoras de las vecinas y sobre todo de la insistencia de su madre para que encontrara un marido o se fuera a trabajar. Daysi decidió salir todas  las noches a la plaza principal de la ciudad, cuando estaba todo muy oscuro. Así conoció a Ana, una mujer de 35 años que saltaba la ventana de su habitación cuando el marido se ponía a roncar y se iba con su joven amante mujer a la orilla de uno de los ríos  que pasa al centro de la pequeña urbe a desfogar su pasión secreta. Daysi  pudo amar a Ana no más de tres meses, al cuarto estaba en la cárcel y también su amante, acusadas las dos de ser: “mujeres peligrosas al bienestar ciudadano, la decencia cívica y los valores del hombre nuevo de la Revolución”. Las penas para estas mujeres fueron de diez años de privación de libertad y su delito: encontrarse y besarse en la madrugada a la orilla del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los 70: La UMAP, la parametración o cásate para olvidarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los escritores Heberto Padilla, Lina de Feria, Antón Arrufat y otros muchos que entraron por fuerza al ruedo, fueron acusados de escribir obras que no respondieran a los intereses e ideologías de la Revolución, comenzaron a volar en el país antillano muchas brujas que ya nada tenían que ver con las posturas políticas o  las ideas sino con la vida  íntima de los que debían ser por definición los actores, siempre consentidores, del proyecto nuevo que la sociedad construía: los intelectuales y artistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un tristemente célebre discurso que pronunciara el comandante en jefe en el año (1962) quedaron reducidas a una las posiciones que un pensador o simple ciudadano cubano debía asumir. La orden era clara: “dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada”. Estos singulares dentro y fuera estaban justamente marcando las fronteras de lo  imaginado y consecuentemente dictado por ese poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal orden derivó una acuciosa y detenida cacería de homosexuales: intelectuales y no. Y para que  dicha cacería fuera efectiva fueron creadas en primer lugar las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) y en segundo los procesos de parametración. Ambos tenían como propósito común el sacar a los intelectuales y artistas de sus puestos de trabajo (de ordinario en instituciones culturales) para llevarlos a campamentos o fábricas a trabajar en oficios que iban desde la agricultura hasta la albañilería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero había por supuesto una posibilidad de escapar al castigo: la mentira. Onélida Rodríguez estudiaba en el año 1973 la carrera de Letras en la Universidad de La Habana. Estaba enamorada y compartía ese amor con una compañera de estudios. Tras un año de mantener una intensa pasión, medianamente visible, ambas fueron llamadas a contar por el decano de la facultad en la que estudiaban. Este les pidió, amable y completamente avergonzado, que solicitaran la baja docente de la institución.  Esa era la mejor variante para las dos. De lo contrario él, se vería obligado a llenar sus expedientes, declararlas lesbianas y pasarlas a las filas de la UMAP o parametrarlas a  alguna fábrica de provincias. Ellas  eran estudiantes de alto rendimiento académico y él no les deseaba tal ostracismo; mejor que se fueran a casa, a esperar que pasaran los malos tiempos y después matricularan otra carrera; tal vez en otra ciudad, donde nadie las conociera. Tal vez casarse, aunque fuera con amigos, bajo acuerdo mutuo... que hicieran algo; pero que se marcharan de allí, en breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Onélida se fue a la ciudad de Matanzas y conoció a Juan, un muchacho gay al que habían separado del coro de cámara del Ministerio de Cultura por su proyección desenfadada como hombre que amaba a otros. Acordaron que se casarían y lo hicieron. Tuvieron una hija y han pasado los últimos 30 años de su vida escribiendo espantosos programas musicales para la radio. Han tenido un sinfín de relaciones homoeróticas, pero siempre en la madrugada, donde se supone que nadie los ha visto o en la casa que fundaron bajo pretexto de colaboración laboral con esos amigos y amigas con quienes han convivido durante cierto tiempo  para que “el proyecto que tenían en marcha diera sus mejores frutos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un flash back muy elocuente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la década de 1920, la destacada periodista feminista Mariblanca Sabás Alomá, intentaba establecer todas las distancias posibles entre mujeres feministas y lesbianas. Para ello, aseguraba públicamente que el lesbianismo o garzonismo era "un asqueroso gusano que está corroyendo hasta las entrañas a toda una generación de mujeres". De esta manera, quien fuera una de las pioneras del movimiento de mujeres sufragistas (devenidas feministas) en la Cuba republicana, fue pionera también de una de las más viejas e irresolutas discusiones del feminismo tradicional: la exclusión de las lesbianas del cuerpo del feminismo más ortodoxo y militante. Con dicha escisión y consiguiente exclusión  dentro de los debates feministas de todos los tiempos inauguraba el sostenido silencio que en la isla han sufrido las mujeres lesbianas que no han entrado en ningún caso a los proyectos emancipatorios y reivindicativos que han tenido lugar tanto en la Cuba pre como en la post revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La organización que se ha ocupado desde 1959 de los problemas que afectan a las mujeres todas (Federación de Mujeres Cubanas) no ha puesto en acción durante los últimos 45 años ningún proyecto que contemple o evalúe los derechos, ansiedades de visibilidad y representación de las mujeres lesbianas. Claro está que quedaría al gobierno de la Revolución la atenuante que aplica también para negros, mulatos, mujeres heterosexuales, hombres homosexuales, travestis, transexuales o campesinos. Y esta no es otra que la máxima democratizante  que plantea la igualdad de deberes y derechos para todos los sujetos habitantes de la nación con independencia de sus condicionantes de raza, clase o sexo. Bajo esta tábula rasa para igualar a los sujetos, han quedado sepultados todos los intereses disonantes a la propuesta del “hombre nuevo” que La Revolución  definió muy temprano, el cual lógicamente empatiza  con el sujeto occidental moderno: hombre, blanco, heterosexual, que ha estado entronizado al centro de  las imágenes, a pesar de los muchos forcejeos verbales con que se ha pretendido, desde la dirección del país, desplazarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así mismo la FMC ha dialogado con un arquetipo de mujer cubana “la obrera socialista  y federada”:  madre, esposa y también trabajadora. A ella se le ha cantado y para ella se ha diseñado toda una iconografía en la que suele aparecer con un niño en la mano y en la otra un fusil o un instrumento de trabajo. Se le ve en las fábricas o ejerciendo como médica internacionalista en cualquier pueblo hermano. Estoica y feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la última década, han cambiado paralelamente y de manera violenta la realidad del país y con ella una buena parte de su imaginario tradicional. De esta suerte han surgido nuevos tipos de mujer, atendidas directamente y con valor prioritario por la mencionada organización (FMC). Estas mujeres no son otras que las prostitutas (también silenciadas hasta su irrupción explosiva en las zonas de tolerancia pensadas para turistas). Las mujeres que ejercen la prostitución han aparecido en seriales televisivos como personajes siempre negativos, pero así mismo humanizados en sus conflictos. Mujeres  cercanas que a pesar de ser representadas bajo la moralina  que enseña qué no se puede hacer, están ahí, en la pantalla, como imagen y posibilidad. Mientras, las lesbianas (también crecidas en número en el último período) hemos seguido siendo el capítulo pendiente de la federación que en principio debería incluirnos, puesto que mujeres y cubanas somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ver para creer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para seguir con el tema de la visibilidad hay un par de ejemplos muy ilustrativos y que también remiten a los medios de difusión masiva, en particular la televisión. En el año 1998 la televisión cubana produjo una telenovela titulada La otra cara de la moneda (TVC 1998). En ella aparecían conflictos que hasta el momento habían permanecido invisibles en los medios cubanos. Hablo de alcoholismo, prostitución, violencia doméstica, homicidio, uso de drogas entre los sectores juveniles y finalmente una historia de amor entre mujeres. Sorpresiva fue la aparición de la mencionada subtrama. Tan sorpresiva como breve. La pequeña historia de amor tuvo una duración de tres capítulos. En el primero las muchachas se conocieron y enamoraron. En el segundo, una de ellas abandonó a su esposo (un sujeto maltratador y alcohólico) y le expuso el amor que sentía por su nueva amiga y en el tercero una de ellas muere en un accidente de trenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de un vacío de cinco años en los que ningún otro director o directora de televisión o cine se animara a matar amantes lesbianas, apareció una nueva historia de amor en una  telenovela titulada El balcón de los helechos (TVC 2004); esta vez no murió nadie. Convivían juntas, eran felices, estaban asumiendo la crianza de un niño pequeño, funcionaban como una familia cualquiera sólo que su condición de pareja sexual hubo de adivinarla el televidente avispado. En ninguno de los cincuenta capítulos en que transcurrió la serie hicieron alusión los personajes a su condición o funcionamiento como pareja. No hubo roce o detalle visible que las representara como tal. Ellas convivían y no tenían una relación consanguínea. Se ocupaban con idéntica fruición de la educación del niño y le prestaban igual número de caricias y mimos. A través de la figura del pequeño resolvió el angustiado guionista todas las posibilidades de legitimar la relación de las muchachas. Las elipsis verbales y gestuales a las que hubo de someter su texto sólo pudieron cristalizar en la afectividad que mostraban al hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una puerta, una pequeña puerta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un año que ha sido creada bajo el auspicio del Centro Nacional de Estudios de la Sexualidad (CENESEX) la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de Estudios para la Diversidad Sexual (SOCUMED). Cuyos objetivos, entre otros muchos, giran en torno a la eliminación de una serie de enunciados ambiguos con ciertas aristas homofóbicas, vigentes en el código penal cubano. Así mismo, ha prestado  diversos espacios en su sede y fuera de ella para la exposición y proyección de obras de arte, documentales, conciertos y obras de teatro que abordan directamente la temática homosexual en general y la lesbiana en particular. La noticia resulta alentadora, más por la esperanza que para proyectos a largo plazo trae consigo, que por lo realizado hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa distancia incuestionable y muchas veces insalvable que suele haber entre teoría y realidad, en Cuba ha  sufrido una inversión que hace que la creación de SOCUMED dentro del CENESEX sean la teoría y el apoyo oficial que llegan con retardo. Por una vez han llegado primero los signos de la realidad, del cotidiano,  que hacen visibles el desplazamiento del imaginario heteronormativo; tal y  como ilustré al inicio con el episodio de los muchachos colaborando en la realización de nuestra habitación y las de otras muchas parejas que resuelven, cada vez con mayor soltura, convivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra habitación es en sí misma  a la par que simbólica, también sintomática de un cambio en la medida en que Clara y yo respondemos a ciertas condicionantes opresivas de clase y también a la formación de una adolescente por quien nos sentimos profundamente responsables. Hemos de admitir que veinte o treinta años atrás, probablemente ninguna de las dos hubiera arriesgado ni nuestros puestos de trabajo, ni la “sana” pertenencia de la niña a los círculos no marginales donde quedan situados los hijos de padres y madres heterosexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacernos visible a través de un espacio tan altamente significativo como el de una habitación en la que convivir en un país donde es casi imposible no compartir la intimidad con familiares, vecinos y compañeros de trabajo porque las clásicas fronteras entre espacio privado y espacio público han sido fuertemente dinamitadas es un evento que habla en sí mismo de las relajaciones que la represión tanto oficial como popular han sufrido en la isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lógicamente, no se ha comenzado a hablar en ninguna instancia de poder de derechos para parejas de mujeres u hombres homosexuales. El matrimonio, la adopción, el reconocimiento como parejas de hecho, la pensión o algunos de los reconocimientos elementales  para las familias heterosexuales son otro capítulo pendiente del código penal cubano. No hay ningún indicador que verifique la existencia de un movimiento social y  la comunidad  homosexual cubana se mantiene, como en el resto del mundo, encerrada en sí misma. Lo anterior se hace especialmente visible en las fiestas populares donde gays y lesbianas suelen irse a sitios muy localizados, siempre semiapartados del resto de los participantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un club nocturno en una ciudad del centro de la isla (Santa Clara) que desde finales de los 80 ha desafiado toda instancia de poder y todos los boicots con que han intentado desaparecerlo y de manera oficial ha presentado shows de travestis: Los gays  y lesbianas de todo el país han visitado ese club llamado “El mejunje” y sólo allí han expuesto su amor de manera desenfada y legítima. En el resto del país, se realizan fiestas secretas e ilegales en casas de personas que cobran la entrada a los homosexuales que se deciden  asistir y allí bailan, se abrazan, besan o al decir de Lorca: dibujan un plano de su deseo para vivir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía cociendo habas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se puede comprobar en este brevísima y fragmentada  panorámica, la sociedad cubana es en general otro espacio en el que se han cocido  y continúan cociéndose las habas. Todas las habas. Pero estas de las que hablamos ahora, nuestras habas, se han cocido lenta y retorcidamente. Y siempre han dependido del cocinero. De cuando ha decidido racionarlas, de cuando las ha escondido porque apestaban, de cuando se ha hecho el desentendido y ha dejado servida la mesa según la gula de cada quien. El cocinero ha sido siempre el encargado de la regulación y el consumo de las habas; pero lo que  no ha hecho en ningún caso es poner la carta en la acera. Los comensales han tenido siempre la tarea de adivinar cuáles son los platos pasando dentro, arriesgando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, lo único que no ha podido manejar quien cuece las habas son los olores que cruzan las ventanas de su cerrada cocina. Los olores, todos, han sido los encargados de que después de tantos años de resistencia, tanta, y de  lesbianas presas de quien nadie ha dado cuenta todavía y de las suicidas que es como si nunca hubieran existido y de las familias separadas por la vergüenza y el resentimiento; los olores han conseguido que los muchachos del barrio, ahora mismo se asomen a nuestra obra, pregunten cuándo estaremos viviendo en la habitación propia y nuestra hija sueñe hacer allí una fiesta con sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si parezco esperanzada, es porque lo estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                              Belame R. Cuesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matanzas, noviembre del 2004, mientras los albañiles ponen mezcla de arena y cemento en los techos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voz proveniente del francés garconne  que se utilizó  para designar a las mujeres lesbianas en las primeras décadas del siglo XX.&lt;br /&gt;En Cuba, la larga crisis económica que se ha padecido, casi desde su descubrimiento, ha propiciado que el espacio privado sea violentado con relativa frecuencia. Para empezar muy pocas parejas pueden convivir solas por la imposibilidad de rentar, comprar o construir una casa en la que hacerlo. Así mismo vecinos y familiares suelen presentarse de improviso en las casas de los demás. Hay pocos teléfonos en los que concertar citas. El calor y los altos índices de desempleo propician que la gente pase una buena parte del tiempo en la calle. Pero todo esto es pasto para otro texto antropológico sobre la realidad cubana y la generación de imaginarios a partir de la carencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-3917072333915171880?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/3917072333915171880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=3917072333915171880' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3917072333915171880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3917072333915171880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/otras-isleas-en-lesbos-una-mirada.html' title='Otras isleñas en Lesbos:  una mirada retrospectiva a la historia de lesbianas en Cuba'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-6257618903360357232</id><published>2007-04-28T16:08:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:08:35.927-07:00</updated><title type='text'>Algunas reflexiones sobre el Movimiento LGBT</title><content type='html'>Por Mariana Pessah (27 años)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste texto comenzó a ser pensado y escrito para la mesa de Movimientos LGBT en el contexto del Festival de la Diversidad Sexual en México-DF Octubre, 2004.&lt;br /&gt;También intenta ser una contribución al debate para el VI Encuentro Lésbico-Feministas de América Latina y el Caribe, México-DF, Noviembre, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo un balance&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevamos varios años visibilizando y “mostrando” a la sociedad que existimos. Lo hicimos en muchos países y ciudades y con diferentes grupos, sólo de lesbianas, lesbianas feministas, grupos mixtos, sólo de gays y otros grupos de transgéneros.&lt;br /&gt;En los últimos años se han obtenido varias conquistas, entre ellas, leyes anti-discriminatorias, en algunas ciudades la posibilidad de que la/el compañera/o continúe cobrando la pensión post mortem. Madres lesbianas, padres gays y travestis ganaron la tenencia de hij@s. La unión civil en algunas ciudades y hasta países como el caso reciente de España de igualar las parejas del mismo sexo con las heterosexuales.&lt;br /&gt;Hemos conseguido enorme visibilidad con las Marchas del Orgullo y hasta en Brasil, hemos instituido un Día Nacional de Visibilidad Lésbica. En México-DF y Brasil-San Pablo éste año se realizaron por segunda vez consecutiva, Marchas de Lesbianas.&lt;br /&gt;Se consiguió el cambio de nombre en el documento de identidad, en much@s transexuales y hasta hemos llegado a la ONU con propuestas de incluir la orientación sexual y la identidad de género dentro del ítem de Derechos Humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podríamos seguir enumerando hechos, pero creo que como muestra del rumbo en el que estamos, es suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es válido decir que en todo éste camino, hemos conseguido bastante con relación a la nada que teníamos. ¿Pero es suficiente? ¿Es lo que queremos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En éste texto me propongo contextualizar el Movimiento LGBT en la sociedad en la que vivimos y también buscar respuestas a las siguientes preguntas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Será que el Movimiento LGBT consiguió lentamente imponer sus reivindicaciones, o al contrario, el sistema lo llevó a sus límites y lo asimiló?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Cuál es el significado de esas victorias desde el punto de vista del desempeño de una transformación social?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Hacia dónde caminamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contexto social - El siglo XXI nos encuentra barbarizad@s&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XXI, llegó en un momento extremo, de un capitalismo salvaje, opresor, excluyente y por lógica violento.&lt;br /&gt;¿Quiénes son los “mandamases” de éste sistema? ¿Quiénes escriben el guión de la película o marcan la dirección del tren? ¿Quiénes alimentan los fundamentalismos de hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bush, la iglesia católica, Sharon y su gobierno, los Ben Laden, la heterosexualidad obligatoria, el FMI, las grandes empresas (Mc Donalds, Nestle, Monsanto (imponiendo los transgénicos), Coca Cola, Nike, etc. etc...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son ellos y sus reproductores/as. La lógica de la reproducción del capital en sí misma crea los privilegiados y los oprimidos del sistema, empodera a los “mandamases” y excluye a l@s rebeldes. Todos los preceptos, leyes y normas del capitalismo, se relacionan coherentemente dando espacios a la continuidad del capital. En éste contexto todos cumplen su rol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La iglesia católica, entre otras cosas, se ocupa de controlar qué hacen l@s gays y las lesbianas, en lugar de que ver qué hacen sus curas pedófilos con l@s niñ@s que mandan al confesionario.&lt;br /&gt;-Bush hace discursos contra el casamiento entre personas del mismo sexo y contra el aborto. Consecuencia: genera confusión de “valores”, evitando así que “su pueblo” se detenga a pensar y se dé cuenta que el presidente es el nuevo Hitler.&lt;br /&gt;-Nike contrata niñ@s cuyos padres no tienen dinero para darles de comer, mucho menos para enviarlos a la escuela, de ésta manera continúa pagando salarios miserables. A l@s hij@s y a l@s padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a la barbarie que se estamos viviendo, adaptarnos a un sistema enfermo, no puede ser nuestra meta. Tenemos que urgentemente reencaminar nuestros objetivos. Generar alternativas para un nuevo guión. Hay corrientes que ya empezaron a hacerlo, me referiré a ellas más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un guión sin utopías&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la década del 80, los “mandamases” escribieron un guión y lo vienen repitiendo sistemáticamente. Hemos llegado al “fin de las utopías”, y “ya no hay más alternativas”. Quienes están en el poder tratan de demostrar que no hay caminos posibles para el cambio.&lt;br /&gt;Mientras tanto el FMI se sigue riendo y robando la plata de los pueblos, y tod@s sabemos que un pueblo con hambre no piensa de la misma manera que con la panza llena.&lt;br /&gt;¿Será verdad que “ya no hay más alternativas?”&lt;br /&gt;Si las personas creen eso, no las van a buscar. No van a luchar, ni a pelear por un cambio, “si no hay nada para hacer”.&lt;br /&gt;Mientras tanto, la idea del constante malestar, es un mega negocio que genera billones de dólares anuales. Las personas consumen buscando satisfacer esa necesidad que no van a encontrar.&lt;br /&gt;Comen hidratos desnecesarios y después hacen dietas para adelgazar. La TV invade con imágenes de bien estar asociado a comidas mal sanas y luego nos muestra “qué gord@s estamos”. Entonces nos bombardean con soluciones comerciales para adelgazar. Y por ahí va.&lt;br /&gt;La publi-sociedad inventa enfermedades como la bulimia y la anorexia, porque mientras las personas compran cosas que no necesitan, comen y luego hacen dietas o beben demás, van dejando que los “mandamases” continúen con su plan. O sea, permanentemente generan planes perversos para evitar que se busquen soluciones, que se cuestione el guión impuesto. Que se busquen alternativas a éste sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el momento que cuestionemos el guión, vamos a ver que lo que ellos quieren es quedarse en el poder, con el poder, con nuestro dinero y nuestros sueños. Mientras tanto nos inventan “espejitos de colores” para que nos entretengamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rebeldía o Rebeldía Controlada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que es preciso recuperar la rebeldía ya que la “lógica dominante” es la que sustenta el avance del desempleo crónico, el trabajo alienado, la destrucción ambiental, la desigualdad y opresión sexual.&lt;br /&gt;“Nuestras rebeldías expresan los deseos de cambio y las potencialidades que tenemos de crear, de colaborar y de conectarnos con energías positivas”...&lt;br /&gt;“En contraposición a este mundo pragmático en que estamos estacionados en esta época, hay una creciente preocupación por hablar y replantear las utopías. Estos juegos de imaginación de proyectar una sociedad diferente nacen de la constatación cotidiana de la irracionalidad del sistema y su incapacidad de plantear alternativas de cambio del patriarcado. El supuesto conformismo y resignación que se nos atribuye respecto a lo que estamos viviendo es una construcción ideológica cuyo objetivo es impedir que nos veamos con capacidad de cambio y así mantener el control” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rebeldía Controlada. Yo creé éste término para definir el comportamiento admitido (domesticado y limitado) por el sistema como forma de impedir cambios radicales, o sea, desde la raíz profunda.&lt;br /&gt;La rebeldía controlada es un “mimo a la conciencia”, creer que se está haciendo algo en función de cambio y en realidad se está siguiendo el guión al pie de la letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer ejemplo:&lt;br /&gt;La moda del piercing. La “publi-sociedad” genera una creencia: A partir de ahora tod@s l@s jóvenes que usen piercing van a ser rebeldes y se mostrarán inconformes con el sistema.&lt;br /&gt;Luca Prodán cantaba hace casi dos décadas atrás. ¡No sé lo que quiero, pero lo quiero ya!! O sea, demuestra inconformismo pero no muestra soluciones posibles. Ya, el brasilero Cazuza cantaba Ideología, yo quiero una para vivir. Él sabía lo que quería y en tan pocas palabras, hacía un excelente cuadro social, pero no sabía cómo llegar a su meta.&lt;br /&gt;Hoy, la publi-sociedad te dá la solución ponete un piercing y sé feliz. Para ello, para ponerse un piercing hay que comprarlo y pagar a la persona que hace el trabajo, ¡Hasta para ser rebelde hay que pagarle al sistema! (aquí vemos cómo el sistema capitalista se apodera de la rebeldía y la asimila, o sea, la controla).&lt;br /&gt;La persona sale contenta con el aro en la nariz y canaliza la rebeldía social.&lt;br /&gt;Los “mandamases” se quedan felices porque “controlan la rebeldía” de esa persona evitando que piense en buscar alternativas y mientras tanto, el joven piensa en el dolor que tiene provocado por un agujero en su cuerpo, en que no se le debe infectar y que para ello debe usar acohol durante un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultado: Un GOL para el capitalismo. Genera trabajo y degenera pensantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo ejemplo:&lt;br /&gt;Las Marchas del Orgullo LGBT.&lt;br /&gt;Hoy en día la marcha se ha transformado en un producto. De rebeldía, sólo quedó la idea inicial. Hoy, en muchas ciudades, es el día de “permiso” que la sociedad le dá a los gays y a las travestis , de “hacer lo que quieren”. De vestirse de mujer y andar libres por la calle, lucir sus ropas maravillosas, ver hombres casi desnudos encima de los camiones que venden publicidad gay y poder gritarles piropos desenfrenados y hasta besarse calorosamente en medio de la calle.&lt;br /&gt;¿Y los otros 364 días? ¿Se quedan en el clóset?&lt;br /&gt;Nuevamente, la sociedad le “regala” a los gays un día para que los otros 364 días restantes no aparezcan. Un día de rebeldía por 364 de oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultado: Otro GOL del sistema capitalista .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en 1969 existió un Stonwell , y a partir de ahí se creó en el mundo el día del Orgullo Gay, posteriormente, LGBT, fue como un día de Recuerdo y Lucha de reivindicación, de visibilidad, de rebeldía, de rabia por la injusticia y la violencia vividas en aquel bar.&lt;br /&gt;Hoy esa Marcha del Orgullo LGTB, como dice Norma Mogrovejo, están siendo muy “carnavalescas, poco políticas y muy comerciales”.&lt;br /&gt;Esa idea carnavalesca, está tan internalizada en las personas, que en Porto Alegre-Brasil, durante la llamada “Parada Livre”, una compañera de un grupo hizo un pequeño discurso en el escenario (el más politizado, por cierto) y empezó con las siguientes palabras:&lt;br /&gt;–tengo 18 años y siento orgullo de ser lesbiana.&lt;br /&gt;Ante las palabras mencionadas de Thays, unas Señoras se miraron y al unísono exclamaron –Qué horror!&lt;br /&gt;Esto no hace más que demostrar que es un espacio absolutamente despolitizado, lo que menos parece es un espacio de conciencia, de Recuerdo y de Lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy día, las Marchas del Orgullo, se han transformado en un lindo ejemplo de Rebeldía Controlada. En Brasil, son financiadas por el Estado, es más, por el Ministerio de Salud. El Ministerio impone determinadas condiciones para que el movimiento LGBT de las grandes ciudades del país reciba el dinero y realice la marcha.&lt;br /&gt;¿Porqué Rebeldía Controlada? Desde el momento que el gobierno ingresa dentro del movimiento social, las relaciones son diferentes. Se pierden las principales banderas de lucha y se genera una situación de dinero y poder.&lt;br /&gt;Empieza a haber quien manda y quien obedece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una bandera que empezó siendo la mayor reivindicación del movimiento, acabó transformándose en el Día de Permiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Chile, éste año se realizó por primera vez “La Otra Marcha”, un nombre elocuente para diferenciarse claramente de lo que venimos hablando.&lt;br /&gt;“...de la Otra Marcha; pueden dar insumos para la reflexión de por donde anda los nuevos aires del activismo GLBT latinoamericano, además que adelanta, un debate próximo en el Perú, el sentido o el sin sentido de la marcha del Orgullo GLBT. ¿Podemos&lt;br /&gt;marchar juntos solamente porque somos GLBT?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más lindo que la familia unida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos visto hasta ahora, podríamos decir que el Movimiento Latinoamericano y Caribeño no está yendo por un camino de liberación, sino de adaptación.&lt;br /&gt;O sea, sigue el guión de que no hay alternativas y copia lo conocido.&lt;br /&gt;Hago una invitación a que demos la vuelta y veamos los entre telones de la lucha por los derechos al casamiento y a la adopción.&lt;br /&gt;Luchar por eso derechos es “formalmente” luchar para que nos reconozcan y nos acepten, o sea, la inclusión a éste sistema enfermo y opresor.&lt;br /&gt;En éste punto, estaríamos dejando de ver las cosas de manera global y nos estaríamos asimilando a la idea de “ser normales”, o sea pertenecer a la norma.&lt;br /&gt;El objetivo está puesto en ampliar la norma, a partir de ahora el casamiento también es permitido entre personas del mismo sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUIDADO! Se está pasando por alto la esencia del casamiento y lo que es la familia y las nefastas consecuencias que ello trajo a nuestra sociedad y en especial a las mujeres.&lt;br /&gt;La familia monogámica es el núcleo donde se reproducen las fuerzas de trabajo. Se subordina el trabajo al capital, o sea, lo que importa es lo que producimos y no quienes somos.&lt;br /&gt;(...) “la familia nuclear, articulada como el “microcosmos” de la sociedad (...), además del papel de reproducir la especie, participa de todas las relaciones reproductivas del “macrocosmos” social, inclusive de la necesaria mediación de las leyes del Estado para todos los individuos y de esa forma vital también para la reproducción del propio Estado...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los patriarcas se dedican a cuidar y continuar un sistema en el cual la heterosexualidad cumple un rol fundamental. Porque es dentro de la familia tradicional que se reproduce la fuerza de trabajo, la sumisión a éste sistema y se transmiten los “valores” como racismo, clasismo, y la lesbo/homo fobia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro lado al que nos podríamos asomar es qué pasa con la pareja. “En una cultura patriarcal, a las mujeres se les enseña a soñar con el Príncipe Azul, que el día más feliz de su vida va a ser el de casamiento y el otro cuando nazca su primer hijo/a...” .&lt;br /&gt;O sea, estaríamos siguiendo nuevamente lo que se espera de nosotr@s, con la única diferencia que dentro de una pareja del mismo sexo y no heterosexual. En éste contexto, el ser lesbiana o ser gay no tiene ningún elemento de liberación, sino de adaptación como decíamos antes. En lugar de aprovechar las herramientas que dá una sexualidad que no está dentro de los parámetros previamente establecidos, se lo encamina de tal forma para ampliar la norma y no para rebelarse contra el sistema.&lt;br /&gt;Desde el momento que se habla de casamiento, se está asumiendo la norma monogámica, “comprando” la idea religiosa del amor para toda la vida y adoptando la idea de propiedad privada de otro ser humano. En una sociedad capitalista a ultranza, esa no es una idea ingenua.&lt;br /&gt;Se está dejando de hablar de deseo, de sexualidades, de reinventar relaciones, para encarcelarnos en la exclusividad y en la hipocresía del “para toda la vida”. ¿Es eso lo que queremos como Movimiento Social?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que cabe aquí parar y preguntarse cuál es la función del Movimiento LGBT como Movimiento Social. Siempre va a haber personas aisladas que quieran reproducir el sistema, pero eso no puede estar avalado por el movimiento social, sino acaba siendo un brazo del sistema, una nueva Rebeldía Controlada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Boom LGBT&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo ésta lógica, es obvio que más temprano o más tarde, vamos a acabar obteniendo todos los “beneficios” que sean funcionales a éste sistema. Porque como dijimos antes, lo que importa es lo que producimos y no quienes somos.&lt;br /&gt;Si los patriarcas, consiguen tolerar la idea de que las, lesbianas, los gays y transgéneros puedan ser madres y padres, al sistema le venimos como anillo al dedo.&lt;br /&gt;En una época de desempleo crónico, se necesita generar nuevas alternativas de consumo y nuevos espacios de inversión económica. Si no se los puede generar, se aceptan nuevas propuestas y se las asimila.&lt;br /&gt;Tal vez sea algo así como la mutación de algunos valores. O sea, el valor de la familia, es muy importante, pero el culto al consumo, en ésta época no es una competencia fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses recibí un mail, el cual hablaba del éxito rotundo que estaban teniendo dos mujeres yankees, al lanzar la primer revista de bebés de parejas LGBTs. Fue el mayor éxito en USA. Otro mail hablaba del nuevo canal de cable dedicado a l@s LGBTs. Después me llegó una publicidad, la cual me invitaba a hacer un viajecito en el nuevo “Crucero del Amor” , sólo para LGBTs. Más tarde me sorprendí al enterarme que es posible encontrar en varios lugares la psicología de l@s LGBTs, en función del consumo.&lt;br /&gt;O sea, aquí ya podemos ver que está yendo en paralelo la ampliación de los derechos LGBTs y el boom del comercio LGBT.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué nos pasó que estancamos el MOVIMIENTO LGBT para empezar a ser una gran marca de consumo (griffe) funcional a éste sistema?&lt;br /&gt;O, es como decíamos anteriormente, la Rebeldía Controlada llevada a su máxima potencia en el mundo capitalista para que pueda quedar en la oscuridad durante 364 días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultado: otro GOL para el sistema neoliberal imperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llegamos hasta acá?&lt;br /&gt;¿Hacia dónde estamos yendo y hacia dónde queremos ir? Porque hemos sido absolutamente cooptados por el sistema capitalista - mercantilista en nombre de la AMPLIACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En referencia a la formación de grupos nuevos en Lima-Perú, durante el período 2001-2004, el MHOL (Movimiento Homosexual de Lima) en un documento dice “Mientras tanto, van apareciendo nuevos grupos de lesbianas jóvenes, casi todas ellas salidas de los talleres de mujeres lesbianas del MHOL. Éstas tienen diferentes intereses: sociales, deportivos, de apoyo mutuo. Sin embargo, casi en ningún caso con una idea clara de que la lucha por los derechos sexuales también es una lucha política y, en su gran mayoría, reticentes a involucrarse en propuestas que les sonara “políticas” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto sucedió en Perú, pero me arriesgaría a decir que tranquilamente podría ser una situación vivida en cualquier ciudad del mundo. Hoy día se confunden los significados de los términos político y partidario. Es verdad que el vocabulario es un poco engañoso. L@s “polític@s”, o sea, la personas que ejercen la política a través de un partido, deberían de llamarse “partidarios” y todo y cualquier ser humano debería llamarse “polític@”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrás quedaron las épocas en que el movimiento feminista generó conciencia de ello creando la excelente y famosa frase “lo personal es político”. O sea, todo hecho de nuestra vida, es político. También, cuando decidimos no saber, porque estamos entregando el poder de decisión y de conocimiento a otras personas. Siguiendo con la metáfora del tren, él sigue su curso y si nosotr@s lo permitimos, quién lo guía? Los “mandamases”, los mismos que dicen que no hay alternativas, para que todo continúe como está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alternativas para el cambio, una utopía posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vine entrelazando sociedad-Movimiento LGBT hasta acá, me gustaría ahora mostrar las alternativas que se están presentando desde el Movimiento Lésbico-Feminista en diferentes lugares y en sus propias palabras.&lt;br /&gt;Por suerte, hay muchos más grupos y mujeres haciendo cosas, pero me vi en la obligación de mencionar sólo algunos para no extender mucho el trabajo. La idea es hacer una rápida muestra de que si buscamos alternativas, las encontramos.&lt;br /&gt;El lesbofeminismo latinoamericano las está buscando y encontrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Locas, agitadoras, rebeldes, desobedientes, subversivas, brujas, callejeras, grafiteras, anarquistas, feministas. Lesbianas y heterosexuales; casadas y solteras; estudiantes y oficinistas; indias, chotas, cholas, birlochas y señoritas; viejas y jóvenes; blancas y morenas, somos un tejido de solidaridades; de identidades, de compromisos, somos mujeres, MUJERES CREANDO-La Paz-Bolivia.&lt;br /&gt;“La historia de las mujeres siempre ha estado encubierta, invisibilizada por el sistema al que no le conviene el cuestionamiento, el enfrentamiento y el desenmascaramiento; Mujeres Creando no quiso ser parte de eso y decidió tomar lo público, la calle, como escenario de una forma de vida en la que las utopías se abren camino entre los espinos”...&lt;br /&gt;“Una mujer dispuesta a luchar por sus sueños y por su libertad es incontenible, la suma de las utopías de tres mujeres es invencible, sólo hace falta que esas fuerzas se encuentren”.&lt;br /&gt;“Las grafiteadas -una mezcla de grafiti y pintada- fueron lo primero en 1993 cuando Bolivia estaba en plena campaña para las elecciones presidenciales. Las pintadas de ese año llamaron a la abstención ante un proceso de mentira democrática, de compra y venta de curules. También, como se sigue haciendo hasta ahora, los grafitis denunciaban el racismo y la violencia estatal, familiar, sexual, institucional”.&lt;br /&gt;"Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas".&lt;br /&gt;"Buscamos una mujer fiera, una mujer tierna, una mujer verdadera".&lt;br /&gt;"Aunque te digan loca por luchar, tú mujer, resiste".&lt;br /&gt;"Mujer, ni sumisa ni devota, libre, linda y loca"&lt;br /&gt;"Procrearemos frutas dulces de una nueva sociedad y no cizaña machista que destruye la humanidad".&lt;br /&gt;"Lucha ama a Victoria".&lt;br /&gt;"Exigimos un duelo de caballeros entre Bin Laden y Bush y a nosotras que nos dejen en paz".&lt;br /&gt;Ochy Curiel ...” el feminismo lo concibo como una construcción política y teórica, una forma de concebir y construir el mundo para destruir el patriarcado que se fundamenta en el sexismo, la explotación económica, la heterosexualidad obligatoria, el clasismo, el racismo y la xenofobia como sistemas articulados que afectan fundamentalmente a las mujeres.&lt;br /&gt;Por tanto mi lesbianismo es feminista y por ello lo asumo no como una identidad sexual que conlleva un esencialismo en el cual debemos autodefinirnos, sino como una posición estratégica que cuestiona de fondo una de las instituciones en la cual se sustenta el patriarcado: la heterosexualidad como normativa donde se concibe la reproducción como la función fundamental asignada para las mujeres, como también lo es la familia heterosexual, espacio donde se les explota económicamente por parte de sus maridos. En ese sentido el lesbianismo es para mi una manera de subvertir la institución heterosexual y sus funciones, así como su legitimidad y obligatoriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concibo también el lesbianismo como un cuestionamiento a roles e identidades definidas como “femeninas” o “masculinas” creando otras lógicas no estereotipadas ni dicotómicas, sino que rompe con ellas creando otras relaciones sociales.&lt;br /&gt;Creo además que el lesbianismo permite crear una solidaridad entre las mujeres con potencialidad a convertir complicidades que pueden generar lazos políticos y personales y llegar a crear fuertes movimientos colectivos con miras a la transformar la situación de subordinación en las que nos encontramos las mujeres, en especial las lesbianas. Tal como lo plantea Adrienne Rich “Es fundamental que entendamos el lesbianismo en su sentido más profundo y radical, como es el amor por nosotras mismas y por otras mujeres, el compromiso con la libertad de todas.” (Rich:1983).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando nació el grupo Las Lunas y Las Otras perseguíamos un objetivo: la visibilización como mujeres, como feministas, como lesbianas. Hoy, a catorce años de aquel momento, nuestra meta sigue siendo la misma. Porque, si bien la teoría feminista y lesbofeminista ha aportado nuevos enfoques y se ha extendido incluso a ámbitos académicos y aunque muchas mujeres, heterosexuales y lesbianas, han tomado conciencia de su opresión, creemos que todavía no hemos logrado desmantelar el andamiaje patriarcal, bajo cuyos ropajes aún se oculta nuestra voz, nuestra mirada, nuestro cuerpo”. Las Lunas y Las Otras, grupo de lesbianas feministas-Buenos Aires-Argentina.&lt;br /&gt;“En 1995 abrimos La casa de Las Lunas, primer espacio propio de lesbianas, abierto a todas las mujeres, que se gestó en la Argentina, donde prioritariamente se materializó la actividad del grupo.“El objetivo primario de La Casa de Las Lunas fue propiciar un ámbito de encuentro, abierto a todas las lesbianas que quisieran hacer algo para sí mismas y para las otras mujeres, a la discusión y a la confrontación de las ideas, a la creatividad y al atrevimiento, a las expresiones artísticas y a las propuestas que nos permitieran crecer, pensar, imaginar, modificar, comunicarnos, resistir. Y, sobre todo, un ámbito donde se generara conciencia acerca de nuestra situación como lesbianas y mujeres en este sistema y el compromiso con un espacio que considerábamos de vital importancia para todas.”&lt;br /&gt;La Casa de Las Lunas, cerró sus puertas luego de 4 intensos años de trabajo y visibilidad.“La vida propia y agitada de la Casa transformó en un hecho concreto la palabra, que encontró un espacio donde ejercer su poder transformador, donde ponerse en práctica más allá del discurso, de la retórica, de las construcciones teóricas que a menudo nos entrampan y nos impiden ponernos en acción.”&lt;br /&gt;Alekos, del grupo Ayuquelén- Santiago de Chile defiende lo que denominan "el activismo invisible" donde “lo importante no es aparecer continuamente en la prensa ni en los estelares de televisión, sino desde su deber ser como lesbianas, alentar hacia la discusión feminista. "No estamos dispuestas a transar con la invisibilidad", sostiene enérgicamente Alekos. "La invisibilidad como una posición adoptada exclusivamente para evitar problemas y discriminaciones, para tener una vida más agradable y cómoda, es casi lo mismo que encerrarse en el closet. La invisibilidad para ser una posición válida, debe convertirse en una invisibilidad activa, que contribuya al logro de los espacios en los cuales las lesbianas sean aceptadas por lo que realmente somos, es decir, por nuestra dimensión humana y no por nuestro comportamiento sexual".&lt;br /&gt;"La sociedad de las extrañas". Boletina lésbica-feminista, de publicación mensual, con una tirada de 100 ejemplares. Tiene como objetivo difundir las actividades relacionadas con lesbianas, pensamientos, literatura feminista, reflexiones, etc. Tiene dos separatas: "Grafías lésbicas", dedicada a recuperar la literatura escrita por lesbianas y "El ojo lésbico" para identificar manifestaciones de heterosexismo, sexismo, lesbofobia y otro tipo de discriminación. Ellas también participan de "Fugitivas del desierto", es un grupo de mujeres lesbianas feministas que “nos juntamos a reflexionar sobre nuestras propias vidas, desde una perspectiva feminista”. El grupo surge en marzo de 2004 como grupo de reflexión y hace poco – cuenta Valeria Flores- empezamos a delinear acciones públicas, como la participación en el Encuentro Nacional de Mujeres en Mendoza. Hicimos una encuesta a 66 lesbianas/bisexuales del Alto Valle y estamos por concretar una jornada de devolución de los resultados para las encuestadas y una presentación en el Programa Provincial de Salud Sexual y Reproductiva para que comience a incluir temáticas lésbicas. Perseguimos, en líneas generales, una política lésbica que integre una visión articuladora de la realidad, lo que implica una política no sólo de visibilidad, de reivindicación de una política de reconocimiento y de identidad lésbica, sino concebir un mundo donde la sexualidad se enmarca dentro de contextos históricos, políticos, culturales y que nos coloca en la necesidad de hacer política lésbica considerando el clasismo, el racismo y el sexismo.&lt;br /&gt;Es el primer grupo lésbico-feminista de la región. Neuquén – Argentina.&lt;br /&gt;Hoy día con los avances de la tecnología, hay un espacio muy rico de lesbianas feministas, la lista de Safo Piensa. Sus coordinadoras, Gabriela de Cicco e Irene Ocampo cuentan “Ya cumplimos tres años y medio, y en el último año y medio hubo un cambio notable. El activismo de los encuentros sumado a nuestra participación en los Encuentros de Mujeres, el apoyo que brinda también la página web , que es un punto de referencia y de creación de contenido lésbico feminista también muy poderoso; es algo que nos ayuda a quebrar un poquito más la invisibilidad y claro eso también atrae, y provoca encuentros virtuales, que después se traducen en no virtuales. Es un espacio de lesbianas feministas que fue creciendo y a través de los Encuentros “reales” los vínculos se fortalecieron aún más”. Safo comenzó como el “brazo lésbico” de RIMA (Red Informativa de Mujeres de Argentina) y hoy ya son más de 100 mujeres de varios países latinoamericanos y de muchas regiones de Argentina. Sin proponérselo, hoy en día es un espacio sumamente rico de articulación. Dentro de Argentina, históricamente los grupos más conocidos y “fuertes” estaban en Buenos Aires. Hoy gracias a ese cyber espacio, sirve también para interconectar entre diferentes regiones, grupos y activitas. También se articula una mejor organización para los Encuentros. Como fue el reciente de Mendoza.&lt;br /&gt;Recientemente, durante los días 9, 10 y 11 de Octubre, se realizó el Encuentro anual de mujeres de Argentina. Es un espacio que cada año crece más, en éste participaron 20.000 mujeres de todo el país y algunas chilenas. Las lesbianas feministas fueron muy bien organizadas.&lt;br /&gt;“Hola lésbicas, acabo de llegar de Mendoza después de una experiencia alucinante por un lado, agotadora, por otro, difícil, para terminar.&lt;br /&gt;Lo que no puedo dejar de decir es de mi felicidad por la importante presencia y laburo de visibilidad de las lesbianas feministas en el encuentro. Creo que es un hito en la historia de los encuentros de mujeres. Realmente las lesbianas feministas nos hicimos ver en este encuentro... y de qué manera!&lt;br /&gt;Desde las Mujeres Públicas con su cartel gigante que decía ¡ Las lesbianas ya no jugamos a las escondidas ahora jugamos a la mancha!" Acompañado de tremendas pelotas inflables que decían "la mancha lesbiana te toca", pasando por el trabajo de las neuquinas "Fugitivas en el desierto" con sus volantes ("La heterosexualidad no es destino", "por una correspondencia mutua: O.C.A. Organización de clítoris activos", menos la "norma" todas las demás son bienvenidas", "somos lesbianas y podemos ser más lesbianas", entre otras), hasta el trabajo de la "LesbianBanda", con sus toques, sus cantos ("ole, ole, ole, ole ole,&lt;br /&gt;ole, ola, ole, ole ole, cada día la quiero más. Yo soy lesbiana, es un sentimiento, no puedo parar",&lt;br /&gt;"atenta, atenta, atenta que caminan lesbianas feministas por las calles Mendocinas", "El cura quiere casarme yo no me quiero casar, si el cura quiere mi plata que se ponga a trabajar", "Aquí está la lesbianBanda con su canto de esperanza por un planeta distinto pa´la existencia lesbiana") y sus volantes ("ser lesbianas no es un dato indiferente", "Lesbianas- tambor, lesbianas-música, lesbianas-arte, lesbianas celebrando su existencia lesbiana", entre otras).&lt;br /&gt;El trabajo de La Casa del Encuentro con la distribución de la primera tirada de la revista&lt;br /&gt;"Encontradas", las banderas múltiples de cada una de los grupos lésbicos presentes, entre ellos, el de safo-piensa, por supuesto!.... en fin,&lt;br /&gt;mujeres.... mucha pero mucha visibilidad.&lt;br /&gt;Tal fue el trabajo que varios de los periódicos locales y nacionales dicen que los tres temas principales que se trabajaron fuero: aborto, anticoncepción y lesbianismo...... uahooo! eso sí que fue bueno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, con mucho cansancio pero todavía en éxtasis, las dejo&lt;br /&gt;Yu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”Después de toda la energía que Mendoza nos otorgó, y después de emocionarnos por LA VISIBILIDAD LESBICA que tuvimos en el Encuentro. Tenemos mucho que reflexionar y festejar. El logro que realizamos entre todas, articulándonos en cada una de las acciones de nuestras compañeras de los diferentes grupos fue lo que hizo posible esta visibilidad. ESTUVIMOS JUNTAS y eso produjo la fuerza. Es la primera vez en los años que tengo de militancia lésbica en Argentina, que todas hacíamos lo posible para apoyarnos, sin individualismos ni protagonismos. ALGO ESTA CAMBIANDO, estamos reconstruyendo un camino de lucha! Compañeras sigamos adelante!” escribía Fabiana Túnez “La Casa del Encuentro”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALERTA; ALERTA&lt;br /&gt;ALERTA QUE CAMINAN&lt;br /&gt;LESBIANAS FEMINISTAS POR LAS CALLES DE ARGENTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Casa del Encuentro está lanzando Encontradas Revista mensual lésbico feminista para todas las mujeres.&lt;br /&gt;“Las mujeres que hacemos Encontradas somos de diferentes edades y pensamientos, gordas y flacas, lindas y feas, trabajadoras y desocupadas, profesionales y artesanas, sindicalistas y estudiantes, buenas y malas como&lt;br /&gt;vos. Luchamos por romper este esquema binario que nos imponen muchas veces para silenciarnos.&lt;br /&gt;Es una publicación diferente, audaz y trasgresora”. Fabiana Túnez “La Casa del Encuentro”&lt;br /&gt;espacio lésbico-feminista, social y cultural abierto a todas las mujeres –Buenos Aires- Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, algunas preguntas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• ¿Es posible articular el Movimiento LGBT sin antes revisar las relaciones de poder que hay entre hombres y mujeres?&lt;br /&gt;• ¿Es posible hacerlo antes de aceptar que vivimos en una sociedad patriarcal, o sea, manejada por los patriarcas-hombres?&lt;br /&gt;Si no se revisan esas relaciones, se acaban reproduciendo y llevando esos conceptos y prácticas al interior del Movimiento LGBT. La relación hombre-mujer, se reproduce en el Movimiento como gay-lesbiana o como grupos llamados mixtos, que generalmente tienen una o dos mujeres lesbianas las cuales no pueden llegar a un espacio de poder igual al de los hombres.&lt;br /&gt;• ¿Cuál es la función del Movimiento LGBT como Movimiento Social?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La superación a éste Sistema.&lt;br /&gt;Como quedó planteado en éste texto, en la fase en que vivimos, restringir nuestras reivindicaciones a lo que el sistema “puede permitir” significa “negociar”, legitimar y empoderar, a una sociedad enferma y vivir de las migajas que ella nos ofrece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitalismo fundamentado en la familia monogámica-patriarcal no puede aceptar la verdadera liberación y realización de los deseos y necesidades humanas más profundos.&lt;br /&gt;El mismo sistema que oprime y somete el trabajo a la producción y al consumo, es el mismo que provoca la destrucción ambiental y la opresión racial y sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un milenio que comenzó con el Foro Social Mundial y la frase de “Otro Mundo es Posible”, debemos articularnos entre todos los Movimientos Sociales por la creación de un nuevo sistema en el cual todas las luchas específicas estén representadas en post de una liberación TOTAL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BASTA DE MIGAJAS, es hora de levantar los ojos y tener una visión global y coherente de nuestra lucha.&lt;br /&gt;Vamos por eso y por mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cita de las lesbianas radicales de los años 70.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿”Qué es una lesbiana? Una lesbiana es la furia de todas las mujeres condensada hasta el punto de explosión. Ella es la mujer que muchas veces en una edad muy joven comienza a actuar de acuerdo con su necesidad compulsiva de ser un ser humano más completo y libre que, tal vez más tarde, la sociedad donde vive la deje ser”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Deberá ser comprendido en primer lugar que el lesbianismo, tal como la homosexualidad masculina, es una categoría de comportamiento posible apenas en una sociedad sexista, caracterizada por roles sexuales rígidos y dominada por la supremacía del hombre. Esos roles sexuales deshumanizan a la mujer, definiéndola como una casta de apoyo / servicio en relación a la clase dominante de los hombres, volviéndolos a ellos inválidos emocionales al exigirles que sean alienados de sus propios cuerpos y emociones de modo que deban realizar eficientemente sus funciones económicas / políticas / militares. La homosexualidad es un producto secundario de una forma particular de definir roles (o patrones aprobados de comportamiento) con base sexual y como tal es una categoría inauténtica (que no está de acuerdo con la "realidad").&lt;br /&gt;En una sociedad en la que los hombres no opriman a las mujeres, y en que sea permitida la expresión sexual, seguir los sentimientos, las categorías de homosexualidad y heterosexualidad pierden sentido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco mucho el apoyo y asesoramiento de Clarisse Castilhos, economista y militante del grupo ATTAC-Porto Alegre. Y Mulheres Rebeldes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía consultada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mészáros, István “O Século XXI Socialismo ou Barbárie?” Boitempo Editorial - 2003 São Paulo, Brasil. Título original: Socialism or barbarism-from the “AmericanCentury” to the Crossroads (Monthly Review Press, Nova York, 2001)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pisano, Margarita. http://www.mpisano.cl&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mogrovejo, Norma Lesbianóloga. Rompiendo el Silencio Revista Lésbica On Line&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En referencia a los sucesos de Stonwell http://www.islaternura.com/APLAYA/PapelesPENSAR/Papeles/Stonwell.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Montalvo, José - “Reflexiones sobre la Otra Marcha, el Otro activismo GLBT chileno”. Militante de Raíz Diversidad Sexual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mészáros, István “PARA ALÉM do CAPITAL” Boitempo Editorial-2002 São Paulo, Brasil. Título Original: Beyond Capital-Toward a theory of transition Merlin Press, Londres, 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pessah, Mariana “Qué tiene que ver el aborto con la rebeldía”. Septiembre de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Darling Delfín, Esther Rodríguez, Gissy Cedamanos, Luisa Zanabria, Ruth Ramos. Coordinadora de Lesbianas Feministas. Balance de la Participación de las Mujeres Lesbianas en el Movimiento LGBT. Quito, julio del 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mujeres Creando, sitio www.mujerescreando.com&lt;br /&gt;- http://mujerescreativas.canadianwebs.com/EL%20CAMINO%20DE%20MUJERES%20CREANDO.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Curiel, Ochy “La autonomía en la política Lésbico-Feminista”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- LAS LUNAS Y LAS OTRAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La Lucha desde el activismo invisible - Ayuquelén 2003: Rompiendo el Silencio. Revista On Line.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pisano, Margarita http://www.mpisano.cl/descamb/dcap9.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La mujer que se identifica con la mujer-(The woman-identified woman)-1970. Radicalesbians&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-6257618903360357232?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/6257618903360357232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=6257618903360357232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/6257618903360357232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/6257618903360357232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/algunas-reflexiones-sobre-el-movimiento.html' title='Algunas reflexiones sobre el Movimiento LGBT'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-4915294310469500136</id><published>2007-04-28T16:07:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:07:47.227-07:00</updated><title type='text'>DEMOCRACIA MASCULINISTA, DEMOCRACIA HETEROSEXUAL COMPULSIVA</title><content type='html'>Ximena Bedregal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es la última plenaria y este es el último espacio de reflexión colectiva de este encuentro. Me parecería bueno intentar una suerte de recuento reflexivo de algunos elementos para desde allí derivar en algunos puntos del tema específico y ver si podemos reflexionar sobre él.&lt;br /&gt;Veamos primero los puntos en que todas, o casi todas, estamos de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer punto en el que todas, o casi todas, estamos de acuerdo es que somos mujeres feministas lesbianas y desde ahí intentamos enfrentar la realidad, construir nuestros sueños y vivir la vida.&lt;br /&gt;El segundo punto en que todas, o casi todas, estamos de acuerdo es que este sistema no nos gusta, nos presenta diversas formas de ajenidad, de violencia, de injusticia, de miseria existencial que no aceptamos.&lt;br /&gt;El tercer punto en que todas o casi todas estamos de acuerdo es que queremos cambiarlo.&lt;br /&gt;Me parece que hasta aquí tenemos eso que hoy gusta tanto, tenemos “consenso”, o para no excluir a quienes han manifestado no ser feministas o no sentirse molestas con el sistema, por lo menos tenemos una mayoría enorme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquí la cosa se complica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener ese consenso básico tiene la importancia de permitirnos sentarnos aquí a todas nosotras para tratar de dialogar nuestras ideas y nuestros puntos de vista sobre nuestros deseos, miradas y proyectos de cambio y de mundo. Pero más importante y más interesante me parece el punto donde se acaban los consensos básicos y donde la cosa se complica.&lt;br /&gt;¿Por qué me parece más interesante y más importante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar porque el feminismo no es un dogma ni una doctrina, no es un cuerpo cerrado, no es una metafísica de la verdad, no es un manual de un nuevo deber ser y deber hacer y no es una fabrica de prefabricación de acciones. Todos, inventos tan propios del sistema de pensamiento y acción del patriarcado. El feminismo es apenas un cuerpo teórico e histórico que nos da hilos para interpretar la realidad y actuar en el mundo, pero es también, y nada menos, que el cuerpo teórico que ha llegado a tender los hilos más profundos y más críticos de interpretación de la realidad y lo ha hecho desde la ausencia, desde la negación, desde la otredad, es decir desde las mujeres, posibilitando, al menos potencialmente, el estatuto de humanas a esa mitad de la población que solo estamos definidas como el no-varón, la no-cultura y construidas desde el universal neutro masculino y su proyección imaginaria.&lt;br /&gt;En otras palabras, allí donde los acuerdos básicos se complican nace la posibilidad de pensar, de crear, de pensarnos, de crearnos y recrearnos, de nombrar, nombrarnos, simbolizar y simbolizarnos y eso implica crear, pensar, nombrar y simbolizar lo no autocreado, lo no autopensado, lo no autonombrado, lo no autosimbolizado, o sea, lo que no existe; y crear lo no creado, pensar lo no pensado, nombrar lo no nombrado y simbolizar lo no simbolizado no es tarea de ese invento masculino que es el genio solitario, en este caso alguna genia femenina solitaria, sino una tarea colectiva llena de idas y venidas, de contradicciones y maravillosas certezas… generalmente provisorias.&lt;br /&gt;Evadir esto en la búsqueda de una quimérica hermandad de mujeres es quedarnos en el silencio de las idénticas que tanto ama y necesita el patriarcado y en lo que tan fácilmente solemos caer las mujeres deshaciendo con una mano lo que hacemos con la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me resulta más importante y más interesante el punto donde se acaban los consensos por una segunda razón, tal vez más compleja de explicar en pocas palabras y también más compleja de llevar a la práctica.&lt;br /&gt;Una de las bases vertebrales de la lógica patriarcal es la lógica de lo binario y excluyente. Lo que llamamos la lógica del 1-0. Esto es por un lado la lógica que todo lo pone en pares antagónicos, por ejemplo mente-cuerpo, razón- intuición, hombre mujer, blanco/negro, etc. pero además da a uno de esos pares un valor de contrarios jerarquizados: la mente vale más que el cuerpo, la razón es más válida que la intuición, el hombre vale más que la mujer, lo blanco es lo bueno, lo negro lo malo y así ad infinitum. Una lógica donde toda diferencia implica la exclusión o invalidación del supuesto antagonista, donde ese contrario antagónico ha sido definido como tal por esa lógica y no necesariamente por que lo sea.&lt;br /&gt;Como esto no es un ejercicio de lógica neutra sino la lógica misma con la que se concibe la realidad y a nosotras y nosotros mismas y mismos, la que ordena la realidad y el modo de relacionarnos, resulta la base donde se anclan ideas como “si no estás conmigo estás contra mi” o “si no piensas como yo tu pensamiento no vale”, dejando toda posibilidad intermedia en la oscuridad y la inexistencia.&lt;br /&gt;En este sentido, el punto donde se acaban los consensos y donde debemos ir analizando nuestras diferencias me resulta más importante que los acuerdos mínimos porque nos pone el desafío de estar alertas y de ir cambiando y desentrañando la lógica toda que nos amarra a la cultura masculinista donde las diferencias se anulan por la vía de deslegitimar al supuesto contrario en vez de hacer el esfuerzo de desentrañar la lógica del pensamiento y las propuestas con el que no se está de acuerdo, reinsertando así a nuestras balbuceantes ideas en la lógica dicotómica y excluyente que queremos cambiar.&lt;br /&gt;Esto es a veces más difícil que analizar el mundo externo porque es hacer del feminismo un acto del yo, un elemento de lo personal y darle a la política la capacidad de tocar la subjetividad misma, romper en nosotras y en primera persona la dicotomía sujeto-objeto.&lt;br /&gt;Evadir esto en la búsqueda de una quimérica hermandad de mujeres idénticas es repetir la lógica patriarcal entre nosotras y, nuevamente deshacer con una mano lo que vamos haciendo con la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente me resulta más importante y más interesante el punto donde se acaban los consensos por una tercera razón, es en ese punto donde las mujeres empezamos a nombrar/simbolizar nuestra idea de mundo, de vida y de cambio más allá de la idea general de que no me gusta y quiero cambiarlo en lo cual podemos coincidir hasta con muchos machos patriarcas y sus organizaciones.&lt;br /&gt;Es el punto que obliga a aceptar que las ideas no pertenecen a ninguna suerte de neutral limbo, que no existe ese cientificismo o academicismo neutro como vienen pretendendiendo los filósofos patriarcales desde Aristóteles hasta Hegel y Marx.&lt;br /&gt;La masculinidad es la propietaria de las ideas y de las construcciones sociales de mundo. Una parte, frecuentemente importante, de nuestras propias ideas como mujeres viene y se articula con lo que ellos han pensado por nosotras, para nosotras y sobre nosotras.&lt;br /&gt;Verbalizar, explicitar, nombrar desde las mujeres, primero el deseo, fundamental, básico, pero no basta; es necesario luego complejizarlo, desentrañarlo y -ubicando sus orígenes, sus fuentes, sus destinos y sus trampas en esta macrocultura- ir generando el acto de pensarnos y hacernos, dándonos la libertad de ubicar lo que nos entrampa para separarnos de ello; Esto es para mí el acto propio de la política de las mujeres. El lugar donde nos hacemos, nos autoconstruimos. Esto es para mí la autonomía, no otra cosa. Esto es para mí la construcción de mundo y de libertad de las mujeres.&lt;br /&gt;Realizar esto conlleva no solamente decir el deseo sino confrontarlo con la experiencia, con la historia, con las ausencias o presencias de conocimiento, ir sacando nuestro decir y nuestro hacer de las trampas de la masculinidad, ir haciendo autoría y autonomía femenina. Es pensar críticamente no sólo con el cuerpo doliente y victimizado que nos ha construido el patriarcado, sino con todo el cuerpo, el cuerpo físico, el cuerpo histórico, el cuerpo filosofal, el cuerpo divagante, el cuerpo imaginativo. Cuerpos que no hemos tenido o al menos no hemos retenido para nosotras y que vamos haciendo y rehaciendo al andar.&lt;br /&gt;Evadir esto en búsqueda de una quimérica hermandad de mujeres idénticas es dejar nuevamente en manos de otros, ahora de otras, nuestra propia responsabilidad de vida personal y colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el que el feminismo no sea una doctrina, el que hay que cuidar las trampas dicotomizadoras y deslegitimizadoras que anulan la diferencia, el que la política de las mujeres sea el lugar donde nos hacemos y hacemos mundo, no implica que todo tenga el mismo sentido y el mismo significado para la construcción de un mundo gratamente vivible para las mujeres y para todas y todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La postmodernidad, ideología del neoliberalismo patriarcal y que ha triunfado como pensamiento único, tiene que esconder los sentidos de ese triunfo vendiéndonos una máscara que lo esconda de si mismo, Y esta máscara no es otro que la idea de que todo vale. Del uno/cero ahora se trasviste del confuso infinito/nada.&lt;br /&gt;--Nos ofrece información infinita pero no nos comunica nada.&lt;br /&gt;--Nos ofrece diversidades infinitas pero no acepta ninguna divergencia.&lt;br /&gt;--Nos invita a participar en todo pero no permite intervenir realmente en nada.&lt;br /&gt;--Pone al alcance de nuestros ojos los productos de todo el orbe pero al 80% de la humanidad no lo deja alcanzar ni el pan nuestro de cada día.&lt;br /&gt;--Abre todas las fronteras del planeta para las mercancías pero hace de los seres humanos que emigran “ilegales”, iguales a la nada misma.&lt;br /&gt;-- Abre espacios de poder para las mujeres pero instala el feminicidio.&lt;br /&gt;-- Asegura que ha triunfado el equilibrio e impone la guerra infinita.&lt;br /&gt;-- Desarrolla la tecnología a límites inimaginables pero al medio ambiente lo ha enfermado de muerte y una tercera parte de las personas no accede ni a una aspirina.&lt;br /&gt;-- Desarrolla la mayor retórica sobre democracia y solo nos deja la opción de votar por el menos peor si es que aún queda esa opción.&lt;br /&gt;-- Habla de mundialización pero divide al mundo en culturas buenas y culturas malas, “terroristas”.&lt;br /&gt;Y cuando la información no comunica nada, la divergencia es terrorista, los seres humanos son ilegales, la guerra infinita y el feminicidio invade nuestras vidas, y la democracia nos propone votar por el menos peor, y cuando la gente empieza a darse cuenta de que algo anda muy mal en todo esto, inventa un nuevo concepto y una nueva oferta para las mujeres y las llamadas minorías, nos instala una nueva meta, una nueva zanahoria tras la cual correr: la ahora llamada “ciudadanía absoluta”. Verdaderamente para la risa.&lt;br /&gt;El uno/cero travestido de infinito/nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué ha tenido que travestirse de esta manera?&lt;br /&gt;Por que su triunfo, el triunfo de la masculinidad patriarcal en su fase neoliberal globalizadora, es un triunfo frágil. No por que sea menos peligroso; al contrario, este triunfo, con su capacidad y su impulso destructivo, ha llevado al planeta y al género humano al mayor riesgo de su historia.&lt;br /&gt;Tampoco porque sea fácil terminar con él, al contrario, su agresividad es mayor que nunca y los riesgos de combatirlo son equivalentes, sino porque sabe que si no engaña, el sinsabor, el sinsentido y la injusticia infinita que instaura no lo dejaría existir.&lt;br /&gt;El patriarcado aprende de sí mismo, el patriarcado toma en serio sus experiencias, y sabe que necesita generar consensos sobre –al menos- los elementos vertebrales de su propuesta, necesita que su dominio no sea solo sobre la fuerza bruta, sino sobre una suerte de aceptación de la población. Una aceptación que puede ser contradictoria pero que le permita seguir funcionando en lo que al sistema le interesa. Que parezca neutra y por tanto donde crean todos y todas que pueden caber. Y además que esa posibilidad de caber parezca que depende de los sujetos y no del poder. No en vano, el Consenso de Washington –la primera elaboración estratégica de los grandes poderes económicos, políticos y militares de la post guerra fria- se puso como una de sus tareas el trabajo con los movimientos sociales y los organismos no gubernamentales.&lt;br /&gt;El patriarcado es un monstruo de mil cabezas, pero su lógica básica es la misma en cualquier momento histórico que veamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Donde está el peligro de aceptar este travestismo para nosotras las mujeres?&lt;br /&gt;Por un lado en poner toda nuestra energía en función de que todo cambie para que no cambie nada, pero por otro y lo que me parece más grave, en la manera en que esto imposibilita el pensamiento propio, la elaboración propia, la construcción propia, la autonomía de pensar, de hacer y de mundo. Y esto no es algo que tiene que ver sólo con las mujeres, tiene que ver con la humanidad toda y con su futuro.&lt;br /&gt;El patriarcado no ha podido crear una propuesta válida y llevadera. Todas sus utopías han fracasado, todas han pasado del breve momento revolucionario al largo momento de la injusticia, la jerarquía y el poder sobre otros.&lt;br /&gt;Pero si además alguna vez tuvo estas fracasadas ideas de cambio, el patriarcado tiene hoy una crisis total, ni sus izquierdas tienen más propuesta que administrar el sistema neoliberal, haciendo –en el mejor de los casos- que el llamado “chorreo” (los excedentes de la riqueza acumulada por unos pocos) llegue un poquito más a los más desfavorecidos y siempre como dádiva, como caridad, como un regalo.&lt;br /&gt;La democracia ya no es ni siquiera pensar la sociedad o la economía que se quiere sino tan sólo elegir representantes que no representan a nadie, o a muy pocos. La organización para la democracia se ha limitado a una suerte de mercado de libre competencia de proyectos pre-etiquetados desde las altas esferas para recibir donativos. El aprendizaje de la política es el aprendizaje para que estos proyectos sean competitivos ante tan gran demanda y tan escasa oferta y por tanto la política es la gestión de estos paquetes preestablecidos. El diseño de mundo se lo reparten las transnacionales.&lt;br /&gt;La idea de que no es posible cambiar el sistema, que solo hay que administrarlo mejor es algo que ha permeado a muchos feminismos. Sobre todo a aquellos que basados en la idea de que para que sea posible hacer un cambio de paradigma es necesario terminar de construir las ideas de igualdad de la ilustración. Es decir para aquellos feminismos que –por etapas- todavía siguen cobrándole a la Revolución Francesa la guillotinada o el exilio de sus preclaras líderes mujeres y siguen exigiéndole a esta etapa de la historia patriarcal que reivindique la igualdad de Olimpia de Gauges con Dantón o Marat.&lt;br /&gt;Esto significa que las mujeres se universalicen a través de la igualdad con el varón, en el universal neutro masculino sin poner en cuestión ni a la lógica, ni al poder, ni al Estado patriarcal. Que advengamos sujetos desde y como la cultura vigente produce sujetos: desde ese universal neutro masculino, sin importar mucho que todas las mediaciones con las que eso tiene que hacerse nieguen nuestros cuerpos de mujeres.&lt;br /&gt;De allí que el objetivo sea el poder (empoderarse allí donde el poder está), el camino sea el Estado (sus espacios e instituciones) y la práctica: alianzas de todas las mujeres, no importa que ideología tengan, siempre que se acumule fuerza para ganar estos espacios y demostrar que desde allí se pueden lograr algunas mejoras para ciertas condiciones específicas generadas por la subordinación y la dominación que el sistema ejerce sobre todas nosotras. El fin justifica los medios. Desde allí vale igual la Opus Dei Martita Sahún de Fox, la neoliberal priista Beatriz Paredes o la hiperpragmática y ahumada Rosario Robles. Total, la perspectiva de género bien vale una candidata.&lt;br /&gt;De allí que el feminismo haya de pronto olvidado el concepto de patriarcado, sumándose a la idea de que el sujeto universal a muerto y que solo quedan sujetos individuales y diversos. Las mujeres somos ahora ¡tantas! y ¡tan diversas! y determinadas por ¡tantas identidades! que ya no existe más la dominación universal sobre nosotras. Ya prácticamente no hay un nosotras. Solo mujeres organizadas por identidad y demandas específicas a través de las cuales vamos a construir nuestra participación en el mundo…, ¡en el mundo de ellos, por supuesto!.&lt;br /&gt;De allí que se haya olvidado el cuestionamiento al poder, a los poderes. Ahora el poder, como capacidad de dominación y representación -particularmente masculino- es algo que desde esta lógica se desea y se siente como necesario, al que hay que acceder, parece que hubiera vuelto a ser neutro. Se necesitan mujeres empoderadas que hablen por todas para poder simular esa universalidad. De allí que se haya olvidado el hablar desde el YO, en primera persona. ¿Para qué voy a cultivar voz propia si ya vamos teniendo empoderadas que hablen por nosotras?.&lt;br /&gt;Me parece que esto significa volver a regalarle a la masculinidad su fantasía de neutralidad universal. Resulta que sólo con más mujeres en el Banco Mundial, en el Fondo Monetario Internacional, en los gobiernos, en los parlamentos y hasta en los ejércitos, parece que vamos a hacer un mundo mejor y cambiar la validez de las mujeres y su legitimidad, seres que gracias a la participación en estos organismos ya no serán lo otro, el no-varón, gracias al mundo de los varones. Ya no hay que cuestionar la lógica, parece que esos espacios hacen posible -de suyo- cuestionarla.&lt;br /&gt;El patriarcado es tan “tonto” que ha construido espacios llenos de resquicios. Si las y los piquetereos argentinos o los aimaras y quechuas bolivianos no los cambian es por que no han aprendido esa teoría y no han practicado ese oficio de meterse al cielo por el ojo de una aguja. Los zapatistas perdieron cuando vinieron a demandarle al parlamento, nomás porque no tenían la capacitación necesaria en liderato y democracia moderna y, como el parlamento es el representante verdadero de las ideas y los proyectos del pueblo todo, ahora que se jodan y aguanten a la democracia.&lt;br /&gt;Esto es lo quería el Consenso de Washington al que antes me referí. Esto es lo que quiere la guerra para hacerla una experiencia sin género definido. Esto es lo que quieren los grandes poderes para hacer ver que ellos abren su democracia y mostrar que solo la terquedad, la incomprensión o la falta de madurez de las demandantes impiden los avances.&lt;br /&gt;¡Es cosa de ya no ser contestataria! nos dicen, ¡hay que ser propositiva!, nos repiten y lo peor lo dicen feministas. ¡El feminismo debe saltar de la protesta a la propuesta! decía Marta Lamas en un gran espacio que le dio el diario Reforma a ella junto a una serie de connotados varones intelectuales -fíjense, a varones no a mujeres- para hablar de feminismo, con motivo del aniversario de su revista Debate Feminista ! y si no le haces propuestas al sistema es inmadurez política agregaba Marta.&lt;br /&gt;Se entiende como propuesta sólo la que se le hace al sistema, toda lo demás queda en el rango de la inmadurez. Resulta que una vez más es el sistema el que define no sólo lo que es o no es propuesta, sino que además va a definir mi madurez política. Y ¡caramba! Ahora usando como vocera a una feminista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los aportes del feminismo acerca del debate sobre el poder, los ha retomado lo que podríamos denominar como la izquierda más crítica y se los ha apropiado, como siempre, sin darle crédito alguno a las mujeres. Esa izquierda está planteando hoy, que se debe cambiar el mundo sin tomar el poder. Está elaborando toda una revisión del Estado y de la no participación en él, ya que éste representa “la forma de relación social desarrollada históricamente para suprimir la desobediencia, encerrar al imaginario y al hacer en lo sólo inmediatamente posible”. Jhon Holloway, uno de sus más lúcidos voceros, plantea incluso que no es cosa de combinar el fuera y el dentro del Estado y del poder establecido, ya que estos son espacios donde las maneras de hacer y de pensar sofocan a la imaginación que florece en la rebeldía.&lt;br /&gt;Si la misma izquierda, nada feminista ni antipatriarcal, se da cuenta de ésto. ¿Qué pasa con el feminismo igualitarista que se siente obligado a tomar los métodos y los lenguajes del poder reproduciendo ahora el masculinismo en nosotras y ya no quiere ver que la única salida no apocalíptica del mundo es buscar los caminos y los métodos de cambiar la lógica patriarcal e imaginar la sociedad que se quiere fuera de las lógicas instaladas?&lt;br /&gt;Ya sé, alguna me va a decir que desde ahí están cambiando las cosas. Reconozco que algunas, de carácter inmediato, pueden cambiar. Pero no tocan la lógica en que se funda la miseria simbólica de las mujeres y los cambios en la misma lógica terminan por reinsertar los enormes esfuerzos en el mismo sistema y no crean mundo, ni mediaciones, ni simbolizaciones de mujeres. El feminismo con su política de lo posible ha tenido que cambiar el lenguaje, suavizarlo, hacerlo políticamente correcto, establecer nuevas jerarquías entre mujeres e incluso separase de ellas (Por ejemplo: las expertas y las demás), desmantelar lo más rebelde de nuestras organizaciones para hacerse eficiente, en esa eficiencia que demanda la política correcta que puede escuchar el poder, adecuar los ritmos y tiempos a los ritmos de las estructuras patriarcales y minimizar sus sueños. Mientras llora que las jóvenes ya no quieren ser feministas, va creando un discurso que ya no es significativo para las mujeres y menos para el conjunto de la sociedad, máximo se trata de un lenguaje que le resulta útil a políticos e intelectuales políticamente correctos o necesitados del voto femenino.&lt;br /&gt;No voy a hacer una reseña de las atrocidades que inauguran el siglo, las vivimos cada día a 24 cuadros por segundo. Me parece que está más claro que nunca que lo que está en cuestión hoy, es el modelo mismo de la cultura. A las mujeres no nos pertenece esta crisis. Aunque la suframos y estemos inmersas en ella, es la crisis de la masculinidad hecha cultura y sociedad, es autoría de esa lógica. Si el desafío el feminismo es que nuestras democracias se parezcan más a Zapatero que a Bush, como alguien planteaba ayer por aquí, yo digo ¡Qué desafío tan pobre ha generado una visión tan rica! ¡Ahora resulta que nuestro desafío es parecernos lo más posible a las formas menos peores de la masculinidad!&lt;br /&gt;Pensar que desde ahí se puede cambiar la realidad sólo muestra la realidad de que el poder las cambia a ellas. Si hace unas décadas nos bajamos de los tacones altos para cuidar nuestro cuerpo y romper un pedacito del imaginario masculino que manejaba nuestros cuerpos a su antojo, la mayoría de las empoderadas de hoy se han vuelto a subir a ellos y a los vestidos incomodos y nice para verse ¡inteligentes pero femeninas!, según el patrón masculino (heterosexual y clasista, por lo demás) de moderna feminidad. Muchas de estas empoderadas funcionarias feministas tienen maquillista y peluquera que las atiende cada mañana para verse “como se debe” y hasta en el Instuituto Simmone de Beauvoir se han impartido clases sobre la apariencia para el “nuevo tipo de liderato femenino”. ¿Puede alguien decirme que el poder tradicional y masculino no resulta peligroso y nos vuelve a desencontrar de nuestros cuerpos cuando apenas los estábamos retomando?&lt;br /&gt;Por otra parte oímos a cada rato que las estrategias de empoderamiento y de ganar espacios dentro del sistema no dan los frutos esperados. Últimamente no hay conferencia o reunión de evaluación de esas de Beijing, Beijing mas 5, mas 10, Cairo mas tres, mas 7, mas 30 o 50 (¿en qué número van, cuantos millones de dólares lleva la cuenta en pasajes, hoteles, shoping y demás?), o cumbre de esto, de lo otro o de lo de más allá donde no se plantee que los gobiernos no hacen caso, que no se escuchó, que no cumplieron los acuerdos, que no hicieron lo prometido, que no y que no y que no, que nada, casi nada, funciona. ¿No habla esto de la necesidad de replantear las cosas, que algo anda mal en la lógica de esta estrategia? ¿O se va a hacer lo que hace unas semanas, en una de sus cumbres de líderes empoderados decían las y los del mainstream indígena, esto es: como la incorporación de indios en los grandes organismos internacionales no ha logrado que se tomen nuestras demandas, tenemos que…, poner más indios en estos organismos?&lt;br /&gt;La política de las demandas ha limitado la posibilidad de pensar el mundo entero, ha adoptado la parcialización que tanto necesita el sistema, ha encerrado a las mujeres en una suerte de sindicato reivindicativo y sectorial. Mientras el mundo se cae a pedazos, la gente pierde el sentido de la vida y no encuentra horizontes significativos, las empoderadas hacen partidos políticos para levantar sus demandas de sector sin poder ni siquiera balbucer una idea de mundo, una idea de futuro, nuevas significaciones que abran horizontes a la vida plena que la humanidad busca desesperada. Por el contrario, se declaran “realistas”, “maduras” y por lo tanto antirradicales socialdemócratas. Para estar en el poder hay que caerle bien al poder.&lt;br /&gt;Mientras el imperio arma la guerra, las empoderadas feministas del norte enmudecen y votan a favor de ella en patriotico acto de defensa de su paisito imperial sin darse cuenta que a su acto patriótico le seguía el “patriotic act” y las empoderadas no feministas torturan a iraquies en las cárceles de la tierra donde nacieron las primeras diosas madres de la humanidad.&lt;br /&gt;Si los modelos de organización sociopolítica y de gobierno habían sido hasta ahora solo masculinistas, casi homosexuales (se relacionaban, amaban y odiaban sólo entre ellos), hoy se han transformado en democracias compulsivas y obligatoriamente heterosexuales, heterosexistas.&lt;br /&gt;La heterosexualidad compulsiva patriarcal (con su correlato: la familia) es el invento masculino para apropiarse de los cuerpos y los productos de las mujeres. Las democracias del patriarcado neoliberal han inventado la ilustrada igualdad para ahora apropiarse de nuestros productos i energías intelectuales y políticas.&lt;br /&gt;El patriarcado siempre se apodera de todo. Lo significativo para las mujeres es que ahora son mujeres –incluso lesbianas- las que claman por la mirada masculina, las que plantean que el desafío del feminismo es incorporar a los hombres, como tan claramente y sin tapujos lo planteo también Marta Lamas en su artículo escrito para el libro de los 20 años del diario La Jornada. Resulta que ahora las que discriminamos somos las mujeres y que nuestro pensamiento no podrá ser ni tendrá estatuto de validez si no lo hacemos en matrimonio heterosexual, heterosexista diría yo.&lt;br /&gt;Hay sectores que ya no pueden concebir a las mujeres ni siquiera a las lesbianas, separadas de ellos. Eso es la democracia de hoy. Una democracia masculinista, compulsivamente heterosexista. Esto es hoy el contenido de un feminismo heterosexual, de un heterofeminismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, ya que me apuran tanto con el tiempo, quiero plantear algo que me parece importante para redondear esta reflexión crítica. El jueves una de las compañeras, creo que ecuatoriana, decía “pero si es en el Banco Mundial donde están decidiendo mi destino ¿Por qué no voy yo a estar ahí, porqué no voy a tratar de incidir en ese destino?” Pregunta e intención que me parece muy legítima. Janina también me decía: sus planteamientos siempre me mueven, tienen mucha razón pero, dime ¿Qué hacer ante, por ejemplo, ante los asesinatos de Ciudad Juárez. ¡El gobierno tiene que resolverlo, tiene que pararlo!&lt;br /&gt;Yo digo sí, todas queremos no sólo estar donde se resuelve mi destino, sino directamente resolverlo desde mi, de eso se trata, y también digo sí, el gobierno debería resolver los crímenes de mujeres y parar, los feminicidios, porque no son solo Ciudad Juárez, ni siquiera sólo México.&lt;br /&gt;Sin embargo sabemos, porque lo sabemos, que ni aunque hayan geniales mujeres ahí, el Banco Mundial va a cambiar sus políticas vertebrales y que el gobierno no va a resolver de verdad los feminicidios. Uno va, máximo y con una enorme energía invertida de nuestra parte, a etiquetar unos fonditos para que desde el programa Oportunidades (el programa gubernamental mexicano de caridad por excelencia) lleguen unos pesitos a una que otra señora y esta se lo gaste no en mejor vivir para sí misma sino en un menos hambrear -que no dejar de hambrear- de sus hijos; mientras por otra parte seguirá presionando a nuestros países para que reduzcan el gasto público y malbaraten lo poco que queda en privatizaciones, es decir para que haya otras millones de señoras como esa y tengamos que volver a invertir más y más energías en que medio hambree y no hambree del todo.&lt;br /&gt;El otro va, máximo, a dar atole con el dedo y castigar un par de funcionarios para aparentar estado de derecho mientras divida a las víctimas, esconda las verdades y proteja a los grandes poderosos que cometen esos crímenes, porque sabemos quienes son y su poder. Resolución no resuelta ¿hasta el siguiente feminicidio?&lt;br /&gt;¿Hasta cuando seguiremos dando tanto, ¡tanto! a cambio de tan poco?&lt;br /&gt;Si somos claras, tenemos que aceptar que no es en el Banco Mundial donde se resuelve mi destino, salvo por lo negativo, pero nunca, jamás, por donde yo lo sueño y necesito, eso es como creer que el capital tiene la posibilidad de ya no producir valor y sabemos, porque lo sabemos, que no es en el ministerio público ni en los tribunales donde se hará justicia a las asesinadas de Juárez. ¿Ha verdaderamente resuelto el gobierno algún crimen, porqué habría de hacerlo con mujeres pobres? Eso es creer que el derecho patriarcal se va a deshacer a sí mismo haciendo justicia a las mujeres. ¿Es el feminicido un acto de delincuentes o un acto salido del profundo inconciente del patriarcado herido e inestable?&lt;br /&gt;¿Hasta cuando seguiremos dando tanto, ¡tanto! a cambio de tan poco?&lt;br /&gt;Tenemos que replantearnos lo que es hacer política desde y para las mujeres. Una verdadera otra política que nos de valor y autoridad, en el sentido de autoría. No podemos ya seguir jugando al poder neutro, al Estado neutro, a la política neutra, porque solo estaremos jugando al poder masculino, al Estado masculino, a la política masculina. Para ello no tenemos que seguir haciéndonos las mismas preguntas, hay que cambiarlas, urge cambiarlas y tenemos que hacerlas desde otro lugar, desde otro espacio, desde otros imaginarios. Entonces una nueva imaginación surgirá, porque dejaremos de oír los cantos del poder, su música, sus sonidos, su ritmo. Las mujeres necesitamos oír nuestra propia voz, confiar en nuestra propia experiencia y –concientes que no nacimos en una probeta- complejizarla cada día, revisarla cada día. Entonces se nos van a ocurrir muchas formas de evitar nuevos feminicidios. Muchas formas de otras posibles economías. Otras ciudades, otras estéticas, otras formas de enseñar y aprender, otras formas del derecho, otras relaciones y hasta otras formas del amor. Necesitamos dejar de ser un sector de la masculinidad para ser humanas completas. Salirnos de donde el patriarcado nos ha puesto y quiere seguir manteniéndonos inventando para nosotras algo nuevo cada día, algo nuevo que es más y más de lo mismo. Necesitamos dejar este movimiento fundamentalmente identitario para pasar a ser un movimiento con capacidad de generar propuestas completas para la vida completa, capaz de leerlo todo, de revisarlo todo, de imaginar y proponer mundos completos, no solo saludes reproductivas (concepto de por sí cuestionable que amarra nuevamente a mi sexualidad con la reproducción). Lo necesitamos las mujeres, pero también lo necesita la humanidad entera.&lt;br /&gt;Si no ¿Hasta cuando seguiremos dando tanto, ¡tanto! a cambio de tan poco?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-4915294310469500136?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/4915294310469500136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=4915294310469500136' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/4915294310469500136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/4915294310469500136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/democracia-masculinista-democracia.html' title='DEMOCRACIA MASCULINISTA, DEMOCRACIA HETEROSEXUAL COMPULSIVA'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-3428376808439100781</id><published>2007-04-28T16:06:00.004-07:00</published><updated>2007-04-28T16:07:13.491-07:00</updated><title type='text'>MIRAR DESDE AFUERA… Y VER</title><content type='html'>Margarita Pisano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La macrocultura vigente ha encubierto todo, tramposamente, en una aparente neutralidad amorosa. El lugar en que me sitúo para ver es el AFUERA. Hablar desde el sistema es fácil. Desde allí se apela a lo instalado, reafirmándose la idea de que el sistema es modificable y válido en toda su extensión y profundidad. Por lo tanto, un planteamiento que va más allá no está en igualdad de condiciones, provocando una cierta sordera y una gran incomodidad.&lt;br /&gt;En el mundo intelectual se han elaborado críticas a la cultura, más profundas e incluso más implacables que las que se han hecho desde el feminismo. Quién sabe, el poder del pertenecer hace posible esta visión. La timidez del feminismo es consecuencia, por un lado, de lo descalificadora que es la masculinidad con las mujeres, y más aún, con las que son pensantes, deslegitimándolas peyorativamente, con los costos que esto ha implicado, históricamente, en sus vidas cotidianas y sus cuerpos.&lt;br /&gt;Por otro, también es consecuencia de la ambigüedad y las contradicciones profundas de estar y no estar en el patriarcado –una especie de extranjería–, y, sin embargo, combatirlo, proponiendo igualdades y diferencias. Esta pérdida de radicalidad es producto&lt;br /&gt;de no contar con cierto desparpajo para situarse AFUERA, sin avanzar en la deconstrucción, con&lt;br /&gt;la misma velocidad con que la masculinidad hace sus acomodaciones. La timidez del feminismo masculinista negocia como cualquier arribismo que quiere pertenecer al poder de estas estructuras de dominio.&lt;br /&gt;Al plantear este AFUERA, me refiero a la posibilidad de desprendernos para desmontar el orden simbólico existente y no a estar fuera del mundo. Porque el mundo nos interesa y nos interesan los que lo habitan, consideramos urgente el derrumbe de este sistema de relaciones violentas y la construcción, a su vez, de otra cultura macro, a la que no debemos bautizar, pues se inventará a través de un intercambio humano entre nosotras y luego –no antes– con&lt;br /&gt;otros seres humanos que no serán los tramposos patriarcas modernos.&lt;br /&gt;Una se puede considerar AFUERA cuando se es capaz de problematizar y revisar todo, sin considerar lugares sagrados e intocables, teniendo la libertad de cuestionar las religiones, sus dogmas y sus libros sagrados, la ciencia, la historia, la filosofía, los partidos políticos, los ritos y costumbres, la medicina, la moral, los amigos, la pareja, la familia, los&lt;br /&gt;Nietzsche, Marx, Derrida, Foucault, TODO. Una mirada que descubra nuestros escondites y nichos… Mirar desde AFUERA tiene que ver con la libertad.&lt;br /&gt;¿Qué haremos con tantos dioses e iglesias y tantos héroes y regimientos vacíos de su propio contenido? La ser humana y el ser humano en sí mismos no cambiarán, cambiarán sus deseos, sus ideas, sus lógicas, sus costumbres, sus creencias, sus verdades&lt;br /&gt;y sus libertades… sólo por mencionar algunas fantasías de futuro.&lt;br /&gt;Desde la Institución, el análisis de género se legitimó y neutralizó, despolitizando el desequilibrio perverso –entre mujeres y varones– en el que el sistema se sostiene y que nos está conduciendo, vertiginosamente, hacia la deshumanización. El género ubica lo femenino y lo masculino en una relación asimétrica, sin traspasar la línea crítica del desmontaje de sus valores y privilegios.&lt;br /&gt;Esta macrocultura no se modifica con las demandas de igualdad dentro de sí misma y/o en la exaltación de las diferencias, sino que responde a una lógica de superioridades discriminaciones y a la ceguera del orgullo por su historia y su cultura. Las reivindicaciones no generan ideas distintas a las permanentemente remozadas por la masculinidad: la igualdad, el respeto, la tolerancia, la libertad, son conceptos elaborados desde el cuerpo histórico varón; sus reivindicaciones parten desde una historia legitimada, las de las mujeres, no. La libertad&lt;br /&gt;vivenciada por un cuerpo mujer, domesticado y con potencialidades reproductivas, es radicalmente distinta a la del varón.&lt;br /&gt;Las mujeres han ido accediendo a la masculinidad –como féminas– y esto se confunde con cambios culturales, y sólo son de costumbres. Pienso que la libertad, la igualdad, incluso el amor, son buenas ideas que, envueltas en papel de cumpleaños, se transforman en las más eficientes para pervertir el deseo de autonomía y de verdadera libertad de cada&lt;br /&gt;ser humana.&lt;br /&gt;Desde el lugar político-simbólico en que me sitúo, no creo en este sistema y en su capacidad de cambio civilizatorio, al contrario, lo creo capaz de generar cada vez más violencia, como consecuencia de su lógica, encarnada en un solo cuerpo sexuado, histórico, válido. Es cuestión de mirar… y ver… dónde estamos y lo que hacemos como humanidad. La&lt;br /&gt;masculinidad contiene la feminidad, es una sola ideología y constructo cultural. Esta mirada es crucial para entender la macrocultura vigente desde un lugar lo menos enganchado y contaminado con ella.&lt;br /&gt;En esta masculinidad/feminidad, la que piensa, hace y ordena es la masculinidad. El colectivo de varones pensó e instaló a las mujeres dentro de la feminidad. Sin embargo, lo femenino no somos las mujeres, a pesar de que sólo nosotras tengamos la experiencia sometida de la feminidad. Se trata de una construcción social, política, económica y emocional&lt;br /&gt;desde un cuerpo ajeno. La feminidad no tiene autonomía ni un cuerpo pensado-pensante, valorado desde sí mismo: obedece a quien la piensa y asume aberrantemente la cultura masculinista como propia.&lt;br /&gt;Entendido así este monomio simbiótico de lo masculino-femenil, no es extraño que hoy los varones quieran recuperar para sí mismos lo que encuentran deseable de la feminidad, creada por ellos y para ellos. De esta manera, transitan desde un patriarcado fuerte y duro hacia una masculinidad más plena y suavizadora de sus exigencias y, sobre todo, de sus responsabilidades actuales e históricas. Yo llamo a esto: “el triunfo de la masculinidad”.&lt;br /&gt;Si se analiza, desde el AFUERA, en la última película de Almodóvar, Hable con ella (premio Óscar), se ve esta proyección: los hombres lloran, cuidan, sienten, mientras las mujeres se des-cerebran, sus cuerpos aparecen mudos, manipulables y violables; máxima realización de la masculinidad/feminidad, como expresión de su gran fantasía.&lt;br /&gt;Reivindicar la capacidad de emocionarse y llorar, como si fuese lo femenino en un cuerpo varón, me parece contaminado por la contralectura de que una mujer inteligente, activa y pensante tiene más desarrollada su parte masculina (la cabeza). O sea, pensar, crear y hacer política, que es constitutivo de lo humano, está apropiado por la masculinidad.&lt;br /&gt;Por lo tanto, la operación de descalificación y de sometimiento de las mujeres ya está en marcha, y es más profunda de lo que aparenta, aun cuando la masculinidad reivindique parte de la feminidad para sí; de este lugar simbólico, saca y pone lo que le conviene social, política y económicamente.&lt;br /&gt;La operación que hizo la masculinidad patriarcal –y que continúa re-significando la masculinidad moderna– fue dejar el cuerpo cíclico de las mujeres atrapado en la simbólica naturaleza-animalidad, despojándolo de la creatividad intelectual humana, pero enfatizando su intuición, su amor-entrega y emocionalidad (descerebrándolo). En cambio, al cuerpo varón, que también es naturaleza, lo transformó en pensante, hablante y capaz de crear símbolos&lt;br /&gt;y valores, instalándolo en un protegido y ventajoso orgullo.&lt;br /&gt;Por eso, es muy distinto desear parte de la feminidad desde el lugar del poder (poder elegir feminidades), a resistirse a ella desde el lugar del dominado, como lo han hecho muchas mujeres durante siglos, que han servido a los hombres y han sido la fuerza de reposición y reserva de su sistema cultural. No rescato Nada de la feminidad: el llorar no es un privilegio, la comodidad de lo femenino, para las mujeres, esconde esclavitud; para los varones,&lt;br /&gt;representa libertades.&lt;br /&gt;Aunque suene repetido, una cosa es la resistencia, y otra, la verdadera rebeldía. Plantearse la deconstrucción de la masculinidad/feminidad es urgente. Sin una historia hablada, construida e interpretada desde el AFUERA, seguiremos nuestra existencia en la ajenidad de lo femenino e insertas en la deshumanización.&lt;br /&gt;Una de las plataformas de la masculinidad/feminidad para mantenerse vigente es su concepto de amor: salvador, incondicional y eterno, que traspasa los espacios íntimo, privado y público. Por amor se aprende la propiedad y la fidelidad sobre las personas y su sexualidad. Se tiene fidelidad sexual, fidelidad a un apellido o a la iglesia; se tiene amor a la familia, a la patria, a la pareja, a los amigos o a los pobres. Por amor se debe dominar el cuerpo y el&lt;br /&gt;cuerpo reproductivo con mayor razón; los varones siempre han envidiado nuestra seguridad de saber quiénes son nuestros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué clase de libertad se arrastra en este oscurantismo?&lt;br /&gt;¿Cómo podremos salir de este Todo despedazado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres, dentro de la feminidad, son significadas por el orden maternal, desapareciendo como personas pensantes, creadoras, autónomas y gozosas de la vida. Su lugar social reconocido es el de la Madre, cuyo amor es el bueno, absoluto, sacrificado, sin razones, ciego y para siempre, paradigma del resto de las relaciones. A partir de esta propuesta&lt;br /&gt;masculinista de la buena madre, las mujeres –persiguiendo este modelo inalcanzable– caen en un continuo proceso de autoinculpación, causante de su esclavitud simbólica, relacionándose entre ellas, con ellos y con el mundo a través de un sistemático madrerismo femenil (tengan o no hijos).&lt;br /&gt;El madrerismo encubre el gran sistema de traiciones contra las mujeres, negándoles las condiciones de lo humano y sosteniendo la misoginia, ejercida por el patriarcado-masculinista y las mujeres femeninas. De esta manera, la buena madre es la gran reproductora del mismo sistema que la esclaviza y la desaparece, en una aparente des-ideologización&lt;br /&gt;y naturalización. Ésta es la feminidad contra las mujeres, donde se cultiva y ejerce la desconfianza hacia ellas y entre ellas.&lt;br /&gt;“Porque el fundamento de la violencia simbólica no reside en unas conciencias engañadas a las que bastaría con ilustrar, sino en disposiciones que se ajustan a las estructuras de dominación de las que son producto; no puede esperarse una ruptura de la complicidad que la víctima de la dominación simbólica concede al dominante, más que a través de una transformación radical de las condiciones sociales de producción de esas disposiciones, que induce a los dominados a adoptar respecto a los dominantes y respecto a sí mismos un punto de vista que no es otro que el de los dominantes.”1&lt;br /&gt;El discurso de esta cultura es salvador. En nombre del bien de los hombres, de la familia, de los animales y la naturaleza, hace lo que hace y de verdad se lo cree. Salvo algunos pocos malos de verdad, la mayoría actúa en nombre del bien de la humanidad y de su historia, de esta manera, impregnan todo su discurso de una dulzura que apela, por supuesto, al sentido común-corazón chorreante tan bien instalados, vacunas de inmunidad.&lt;br /&gt;Éste es el buenismo institucional: las leyes, la Cruz Roja, las iglesias, los partidos, los ejércitos, los Derechos Humanos, las organizaciones no gubernamentales (ONGs), etc., son buenistas. El buenismo afirma un sistema de relaciones de dependencia y de orgullo, funcional a la dinámica de dominio. Si queremos construir una ética realmente distinta, creo imprescindible desmontar este chorreo sensiblero y jamás recuperar esta sinrazón amorosa.&lt;br /&gt;Entonces, ¿en qué zapatos queremos estar? ¿Desde dónde discutiremos esta macrocultura? ¿Desde el lugar de los poderosos, los creyentes y obedientes? El sistema, con sus poderes, sus críticos e instituciones, sabe lo que hace, y los movimientos de resistencia le&lt;br /&gt;son favorables. Lo mueven para que actualice sus discursos, modernizándose y provocando la idea y sensación de falsos avances y progresos.&lt;br /&gt;Pienso que para generar una nueva propuesta de mundo y de vida que valga la pena –sin repetirnos en los sucesivos fracasos de derecha e izquierda, de religiones antiguas o modernas, de ciencias y tecnologías–, necesitamos situarnos AFUERA de este orgullo histórico, para poder ver que la cultura vigente es desechable, incluidos sus productos más preciados, guardados en museos y bibliotecas como tesoros de permanencia y civilización.&lt;br /&gt;Las seres humanas, realmente rebeldes y radicales, deberíamos profundizar y trascender las volteretas críticas de las y los intelectuales institucionalizados mentalmente, con la diferencia de que nuestros cuestionamientos provendrían desde otro lugar des-prendido y des-aprendido. Por esta misma razón, rechazo rotundamente la idea de transformarme, al hacer política, en la conciencia de todos ellos que saben, en las penumbras de sus pensamientos,&lt;br /&gt;lo que nos están haciendo.&lt;br /&gt;Para reconocer nuestra historia de deshumanización, debemos enfatizar el análisis crítico de la construcción ideológica de los deseos, marcados a fuego en los cuerpos. Pasar a entender el sistema parejil no como un instinto, sino como un mal producto cultural del deseo y sus diferentes variantes modélicas. Sin ver que la masculinidad contiene la&lt;br /&gt;feminidad, no podremos situarnos en la deconstrucción del orden simbólico parejil y familista, y construir seres humanos sexuados, completos y en sí mismos, legitimados y respetados en todas sus dimensiones y capacidades.&lt;br /&gt;En el mundo homosexual las relaciones están perturbadas por el sistema cultural parejil-familista, tanto como en la heterosexualidad. Es un mundo fronterizo en el que es posible la mirada desde el AFUERA, por su desplazamiento de lo establecido. Sin embargo, este desplazamiento llega a ser funcional y conservador de la tiranía parejil heterosexual, pues repite el sistema de dominación/dependencia de lo masculino-femenil, introyectando y reproduciendo&lt;br /&gt;estereotipos; basta ver la representación de lo femenino y la misoginia en el mundo gay, que le demanda, además, patéticamente, tolerancia e igualdad al sistema.&lt;br /&gt;La potencialidad para un cambio civilizatorio radica en desmontar el sistema canónico, inscrito en el amor romántico, el cual sostiene al espacio parejil de sexo-amor, diseñado especialmente para el dominio y la reproducción, estructurando las represiones sobre el cuerpo pensante y hablante, único instrumento con el que tocamos la vida.&lt;br /&gt;La gran aventura de nuestros tiempos, pienso, es ensayar otras formas y otros códigos para relacionarnos y así desmontar esta cultura y sus dinámicas guerreras, permeadas de orgullo históricocultural. Sin esta experiencia, sólo daremos vueltas, volteretas y revueltas, cual saltimbanqui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Pierre Bourdieu, “Una suave violencia”, La Piragua, No. 10, Santiago, 1995&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-3428376808439100781?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/3428376808439100781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=3428376808439100781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3428376808439100781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/3428376808439100781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/mirar-desde-afuera-y-ver_28.html' title='MIRAR DESDE AFUERA… Y VER'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-1310249353557577184</id><published>2007-04-28T16:06:00.003-07:00</published><updated>2007-04-28T16:06:37.926-07:00</updated><title type='text'>La relación feminismo-lesbianismo en América Latina: una vinculación necesaria</title><content type='html'>Por Yuderskys Espinosa&lt;br /&gt;Buenos Aires, 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Mitilene y a La Casa de las Lunas,&lt;br /&gt;por lo que, en diferentes momentos y países,&lt;br /&gt;representaron para muchas de nosotras en la&lt;br /&gt;conformación de un imaginario y una política&lt;br /&gt;feminista lesbiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todas las lesbianas feministas&lt;br /&gt;que antes y hoy hacen posible pensar una&lt;br /&gt;historia lesbiana como referente fundamental&lt;br /&gt;en la trasgresión al patriarcado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que intento hacer en este breve ensayo, es un acto de rememoración del trayecto tortuoso y la vez apasionante recorrido por el movimiento lésbico latinoamericano y caribeño a partir de mi propia experiencia como activista y pensadora feminista. Lo que me propongo es, primero, acercarme a y proponerles una lectura posible de esta existencia en las últimas décadas del siglo XX. Lo hago en la necesidad de que no quede oculta una vez más, no solo por la institución heteronormativa, sino también por el feminismo y por las propias lesbianas por tantos enfrentamientos, por tanto que no nos perdonamos, por tanto que nos corroe esa imposibilidad de affidamiento entre "nosotras". Finalmente, y a partir de esta reconstrucción les propongo algunas tesis que explicarían este trayecto histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un camino personal del feminismo y del lesbianismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No ha sido menos la historia de mi deseo, que mi historia de la política: la necesidad de estar entre "mujeres" y la necesidad de liberarme de sus confines. Cuando se abrió la puerta me dispuse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el perdón de las compañeras que desde siempre han intentado negar la relación entre feminismo y lesbianismo, yo confieso, para empezar, una real imposibilidad de adscribir, a una concepción política del feminismo que prescinda de esta vinculación. Ello se debe quizás a un vicio personal constitutivo, porque a pesar de los avatares y desencuentros que en la intercepción de este binomio se han producido, la política feminista a la que adscribí desde un inicio y en la que sigo creyendo hoy, aun a estas alturas de dilución del movimiento, no puede pensarse sin la existencia de las lesbianas, de la misma manera como la política lesbiana que me interesa, mi propio acceder a denominarme y vivir como tal, no puede pensarse por fuera de la teoría y la práctica feminista. Negar u ocultar el nexo entre la política lesbiana o a la política feminista sería negar mi propia historia, mi propia refundación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, en mi historia; el paso que me llevó a una me llevó a otra. La teoría y la práctica feminista con la que me topé a finales de la década del 80, cuando era una resignada estudiante de psicología lista para casarse, se produjo en mi un cataclismo de consecuencias inesperadas. Un acercamiento a la teoría acompañado de una reflexión profunda sobre mis propias ataduras no me condujo sino a ese lugar de cuestionamiento del mundo a través de mi misma. Si hay algo que puedo recordar de esa época fue que avivó una mirada inquisitiva sobre mi misma que me llevó a un cuestionamiento del propio deseo. De allí al amor disidente fue solo un paso. En ese momento, pero aún hoy, siento que el camino que elegí no podía haber sido otro. Para mi la propia reinscripción del deseo, fue el mayor reto, la mayor liberación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué, entré y me puse a bailar con ellas. Ni bien acababa de llegar, entre risas y abrazos nos sorprendieron los primeros rayos de luz. La bella noche terminaba. Entonces, en medio del baila, en un instante definitivo, todas desaparecieron. Las busqué entre pitos, maracas, guirnaldas, vasos, botellas de cerveza, libros, afiches, volantes, discursos... ya no había nadie, pero me nutrí de los restos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mitilene, el grupo de lesbianas feministas que me vio nacer fue por mucho el grupo más radicalmente feminista que existió durante los 80's en Dominicana. Fue gracias a su existencia que pude nutrirme de esa idea del feminismo que he rememorado en otra oportunidad como "experiencia de subjetivación", como firma de habitar el mundo, como paso que nos vuelve otras(1). Y fue gracias a este feminismo que encontré y desarrollé un deseo lesbiano como política sexual y placer en la resistencia. Creo sinceramente que una política y una práctica feminista radical te conduce ineludiblemente a una "opción por las mujeres", uno de cuyos resultados tiende a ser el desarrollo de una erótica lesbiana, para nada desdeñable. Y es ahí uno de los problemas con que se topan las defensas feministas de la no lesbianización del movimiento. Aunque ésta es una experiencia personal, precisamente porque somos feministas, sabemos mejor que cualquiera que habla de mucho más que de mi. Tengo la sensación (¡que falta de rigurosidad científica!) que esta experiencia del feminismo como tránsito hacia otro lugar, como re-subjetivación, es algo que ha tenido que ver con un tipo de feminismo al que todavía adscribimos algunas hoy, y al que muchas adscribieron en el pasado, sobre todo en las décadas del 70 y el 80.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí que decir con la idea de hacer un paralelo entre mi propia experiencia y la colectiva, que lo que yo viví después de este momento (muy corto para mí, ya que yo llegué al feminismo al final de los 80's) fue un vacío importante. Porque a principios de los 90's comenzamos a percibir que algo estaba cambiado. En mi pequeño país, por ejemplo, algunas intentamos resarcir la falta dejada por la desaparición de Mitilene e intentamos algunas otras experiencias grupales, en donde yo, ya sí, participaba. Y recuerdo la desilusión que me produjeron cada uno de los intentos: lo que fue ya no era, las que fueron tampoco. En vano algunas intentábamos resistirnos cuando al poco tiempo ya se nos vino la carrera hacia Beijing. Para muchas, la pesadilla vino de tal forma que no nos dimos cuenta hasta que muchas ya estaban bien adentro: Cabildeo, negociación, agenda, lobby, financiamientos... derechos reproductivos... derechos sexuales y reproductivos (!!!?). El feminismo institucional en su gran época, en su gran despliegue. Y fue triste ver a todas esas lesbianas, en su intento patético de sobrevivir en la vorágine de un feminismo en el que ya no contaban definitivamente. El feminismo ya no era el mismo y en este no había espacio para la política de contra cultura en donde las lesbianas se reproducían y se convertían en referente de discurso y prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo que esto ocurría, una nueva agenda de derechos humanos y sexuales comenzaba a aparecer en el escenario internacional augurando un lugar de articulación para las llamadas "minorías sexuales". Fue el llamado movimiento de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y todas las otras "T" y la "I" que se le fueron agregando en el camino. En un momento en el que las lesbianas ya no eran interpeladas por un feminismo cada vez más heterocéntrico que en la búsqueda de su legitimación no dejaba de señalar la diferencia entre ser feminista y ser lesbiana, lo LGTTB fue un nuevo lugar de adscripción para algunas lesbianas que venían de una trayectoria feminista t para las que no. El movimiento LGRRB centrado en la demanda de reconocimiento al que alude Nancy Fraser en sus recientes trabajos(2), se había iniciado en los EEUU y comenzó a gestarse en América Latina, en un momento de reflexión, debilidad y pérdida de sentido, de las propuestas más radicales de transformación social, incluyendo la feminista. Con un fuerte impulso por parte de las agencias de financiamiento, se definió la nueva agenda para las lesbianas homologada y diluida a la de otros grupos en situación de desventaja social debido a sus prácticas sexuales. Las lesbianas impulsadas, contenidas y convencidas de un discurso cada vez más fragmentado que consideraba separadamente las diferentes opresiones, y que en particular separó la opresión patriarcal de la opresión sexual heterosexista, fueron instaladas en una lucha conjunta por el derecho, que reclamaban cada vez más las minorías, a la inclusión: Salud (léase VIH/SIDA, fundamentalmente), introducción de demandas en la agenda de las Naciones Unidas y de los gobiernos, legislación antidiscriminatoria, derecho a la maternidad y a la paternidad, derecho al matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentros, congresos, seminarios no dejaban de llamar a la unidad de la que se identificaba como una "comunidad". Mi cercanía cada vez mayor a la teoría y mi práctica política que no abandonó aún dentro del feminismo, una política lesbiana, me llevó a una incursión en estos espacios, en donde al igual que en el nuevo espacio feminista, siempre he sido una especia de voz disonante, una especie de "problema". Trabajar aquí y allá, me ha permitido hacer el cruce de perspectivas y mantener con el tiempo esa articulación que creo necesaria entre feminismo y lesbianismo. Ha sido darme cuenta de lo que se ha perdido en la ruptura a nivel del análisis y de la Utopía. Además del dolor por la prácticamente desaparición de la figura de la lesbiana del ámbito feminista, ha sido una daga directa al corazón ver la evolución del movimiento GLTTBI (ya no más la "L" delante, como acto de reconocimiento de los demás grupos del lugar de particular invisibilización de las lesbianas a través de la historia), donde una vez más la lesbiana, devenida de mujer, ha pasado a ser la olvidada, tal cual la organización patriarcal más antigua. Cuando en medio de uno de estos encuentros se organizó el concurso. "Miss Universo Gay", comprendí por donde andaba el problema: no era lo mismo lo que andábamos buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación general que yo tengo de los 90's es más o menos esta, con excepción de la brecha que abrió la línea del feminismo autónomo, en donde muchas lesbianas feministas encontramos un espacio de resistencia ante el correr de la época. Quiero no dejar de mencionar aquí, el hito que marcó, por ejemplo, una Casa de Las Lunas, en Buenos Aires, en un momento de ruptura, en donde ya casi en todas partes una política lesbiana feminista había sido cancelada, desechada y acusada de "separatista" (término que ya para la época gozaba de una carga negativa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de Chile, donde se celebró el VII CFC en 1996 en cada uno de nuestros países, las autónomas, fundamentalmente lesbianas activistas feministas, logramos por un breve y efímero momento una llamada de atención sobre la pérdida de radicalidad del feminismo, con unas consignas y una visión del movimiento, impregnada de este espíritu de "comunidad entre las mujeres" y la recreación de otras formas de estar en el mundo, como recuerdan los escritos y las acciones de Margarita Pisano, en Chile; de Ximena Bedregal, entre otras, en México; de las Mujeres Creando, en Bolivia; de La Casa de las Lunas, las jornadas de autónomas y las publicaciones de ATEM, en Argentina; así como, las Chinchetas, grupo que junto a Ochy Curiel, fundamos en Dominicana. Si bien este momento de corta duración no se denominó en su conjunto como un movimiento de feministas lesbianas, e incluso habían a su interior algunas compañeras que no se relacionaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eróticamente con otras mujeres, guardo la hipótesis de que ha sido aquí la última resistencia colectiva de importancia al avance de un feminismo, que vaciado de sus posturas más radicales, prescindió del análisis de la heterosexualidad obligatoria como institución fundante del patriarcado, y de las lesbianas como referente e imaginario de libertad e independencia, disponible para todas las mujeres y no solo para las lesbianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que el llamado feminismo autónomo trajo otra vez a la conciencia, fue ese convencimiento que muchas tuvieron en los 70's y en los 80's de que levantar las bases sobre las que se sostiene la existencia de las mujeres, como grupo al servicio de los varones, no puede lograrse sino a través de un trabajo profundo con nuestro propio ser y estar en el mundo, con todo aquello que sustenta la idea normativa de género y deseo. Así, en nuestras preocupaciones, nuestra política, nuestra mirada, nuestra forma de relacionarnos, rememoré esa política feminista lesbiana que había perdido tempranamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el momento duró poco y ya para el 2000 poco quedaba de este movimiento. Con un feminismo desmembrado, desarticulado, huérfano de utopías, viviendo apenas de los proyectos y de las agendas internacionales, todavía andamos unas pocas feministas lesbianas tratando de sobrevivir en las pequeñas fisuras que aquí y allá se abren de vez en cuando... fisuras como la Casa del Encuentro, que si bien se sostiene fundamentalmente por lesbianas no políticas, se nos aparece a algunas como un oasis en el desierto, y allí estamos con los viejos vicios, con los dolores entre algunas, con esa manía de "crear movimiento".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas pistas para pensar la trayectoria de la relación feminismo-lesbianismo, en América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me gustaría proponer ahora es una reflexión respecto de la evolución de esta relación entre feminismo y lesbianismo en América Latina desde la década del 80, y qué? Puedo colegir de esta reconstrucción.&lt;br /&gt;Hay una vinculación necesaria entre feminismo y lesbianismo que yo entiendo tiene que ver con una comprensión cada vez más acabada dentro de la teoría feminista de la heterosexualidad obligatoria como institución social responsable de la producción de un sujeto femenino cuyo deseo e identidad asegura la dependencia al varón. Esto es algo que teóricas como Butler, Teresa de Lauretis y MacKinnon, entre otras, han tratado de demostrar en sus trabajos por lo que no me explayaré aquí porque no es el objetivo4. Lo que sí quiero afirmar es que parecería que una práctica feminista que pretenda ir más alllá de la demanda de igualdad, de identidad y de derechos, pone en juego la aparente naturalidad con que se presupone que se establece la unidad sexo-género-deseo, como si fuera un ámbito descontaminado de poder y por tanto obra de cada historia particular, abriendo, así, caminos de auto cuestionamiento y de experimentación personal en la que el lesbianismo aparece como una acción conciente y deseada de unir política y vida. De hecho se pueden documentar muchas experiencias de feministas que no encontraron o no percibieron o no se enfrentaron a su deseo lesbiano hasta que entraron al movimiento. Lo que quiero decir con esto es que hay suficientes pruebas históricas como para afirmar que un camino de libertad para las mujeres está unido a una revisión de la relación con los varones a todos los niveles y que ello ha llevado a muchas, a desarrollar formas de sexualidad y relación que excluye o hace marginal la presencia de los hombres en sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmar esta realidad ha sido problemática fundamentalmente para un feminismo que se juega con el poder imperante y cuya lucha es fundamentalmente la inclusión. Así, se volvió cada vez más problemática la figura de la lesbiana, así como la política feminista del yo, una vez que entramos en los 90's a una carrera por la legitimación y la lucha por el poder del movimiento. Con la instalación definitiva del feminismo de las agendas internacionales en casi todo los países, ya no hubo al interior del feminismo espacio para una política que pensara a la sujeta feminista como una sujeta constitutivamente "autocrítica, distanciada, irónica, excedente-excéntrica" respecto a la ideología del género5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un feminismo institucionalizado dependiente de las agendas internacionales y volcado a las demandas, hizo posible la casi desaparición de la fuerza política y simbólica de las lesbianas al interior del movimiento. Las propias lesbianas feministas tuvieron que ver con ello debido a que muchas de ellas apostaron en los 90's a una agenda de derechos internacionales que vieron tenían la posibilidad de compartir con el resto de las mujeres, abandonando sus posturas más radicales del feminismo como "arte de la existencia", y estando dispuestas a negociar su propia visibilidad como lesbianas. El feminismo de estado y de las agendas internacionales hizo su propia lectura estratégica de cómo tratar el tema del lesbianismo, ahora pensado como homosexualidad en general, de la forma menos conflictiva y mas vaciada de contenido. Fue así como de cuestionar la heterosexualidad obligatoria como institución patriarcal que oprime a todas las mujeres, se pasó a "derechos sexuales y reproductivos". Las otras entradas fueron la de tolerancia y "diversidades sexuales", en concordancia, como veremos, con la propia política de reconocimiento impulsada por la agenda internacional gay6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte el lesbianismo fuera y en algunos casos en oposición franca a un feminismo opresivo para las lesbianas, transformó la propuesta más radical del lesbianismo que al interior del feminismo cuestionaba en último término la categoría misma de identidad sexual planteándose la liberación sexual de todas las mujeres, en un mero añadido a la política gay centrada en la demanda de derechos y reconocimiento, potable a las agencias de financiamiento. Con la consolidación de una agenda internacional más light, despojada de un análisis complejo de la interrelación entre las diferentes opresiones de género-clase-raza-heterosexismo, y una centralización en la prevención del SIDA y la demanda de legalización de parejas homosexuales, entre otros temas de inclusión, las lesbianas quedaron en un lugar secundario invisibilizadas por la arremetida gay, en un 1er momento, y después por la inclusión de las travestis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente quiero concluir reflexionando en voz alta sobre el por qué de este lugar secundario que una vez más las lesbianas han venido a ocupar en un espacio de articulación como el LGTTB. Quiero preguntarme en voz alta cómo habiendo sido lesbianas los referentes fundamentales en la producción de los argumentos conceptuales y teóricos que le han servido de sustentación a los movimientos socio-sexuales, han sido los gays y las travestis las que que mayor usufructo han obtenido, hasta el momento actual, de estas teorías. Quiero preguntarme cómo una conceptualización como la de la heterosecualidad obligatoria, incomprensible fuera de una crítica del patriarcado, pueda terminar siendo un análisis de menor provecho para las lesbianas. Si bien esto amerita de una reflexión particular, yo me atrevo a adelantar una lectura que quiero proponerles en forma de pregunta que dejo abierta: no será que la institución de la heterosexualidad obligatoria, siendo una institución que fundamentalmente asegura la dependencia de la mujer al varón, así como el dominio de su capacidad reproductiva, es una institución que afecta específicamente y no más que a las mujeres? 'No será que para el heterocentrismo lo verdaderamente impensable por desestabilizador es la ruptura que produce la lesbiana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía consultada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Butler, Judith (2001). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Paidós, México D.F.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------- (2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Cátedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------- (2000). "El marxismo y lo mermente cultural". En: New Left Review No. 2, mayo-junio 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CICAM (1997). Permanencia Voluntaria en la Utopía. México D.F.: La correa feminista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Lauretis, Teresa (2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espinosa. Yuderkys (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Review, No. 0.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Espinosa, Y. (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Revieu, No. 0, Akal, España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 Recomiendo para ampliar y completar esta trayectoria histórica leer los trabajos de: Claudia Hinojosa (2003) "Historia sobre la presencia pública de las feministas lesbianas", publicado en: http://www.sentidog.com.ar/nsen/noticias/cortitas.phtml?id=1442. También ver a: Norma Mogrovejo (2000) "Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexuales y feminista en América Latina". México, DF: Plaza y Valdés. Especialmente recomiendo el capítulo sobre "Los encuentros lésbicos-feministas de América Latina y el Caribe".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Para indagar en esta idea de la producción del deseo propongo las lecturas de: Butler, Judith ( (1997) 2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Caátedra.; de Lauretis, Teresa ( (1996) 2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas.; Foucalt, M. (1990). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Paidos.; Jambet, C.: "Constitución del sujeto y práctica espiritual. Observaciones sobre la práctica de la sexualidad", en Balbier, E.; Deleuze, G.; Dreyfus, H.; Et. Al. (1995); Michel Foucault, Filósofo. Barcelona: Gedisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 De acuerdo a de Lauretis, (ibid), el feminismo ha producido fundamentalmente un "sujeto excéntrico", que respondería a estos parámetros de posición crítica al mandato patriarcal heterocéntrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 A esta situación atribuyo los malos entendidos que se dan desde hace algunos años en los ambientes feministas, respecto de una política de "derechos sexuales", como el único formato posible de entender una política lesbiana. Desde hace algunos años se ha venido consolidando la idea de que una política feminista "progre" y defensora de las lesbianas se refiere al añadido de las llamadas "demandas particulares" de los grupos homosexuales, considerados por demás, como conjunto particular, al conjunto de demandas feministas actuales. Dichas demandas partoculares, en mi lectura, coinciden con esta idea de "exigencias de reconocimiento", que atribuye Nancy Fraser (1997 y 2000b) como los objetivos de la política de los movimientos socio-sexuales. A pesar que no pongo en duda las buenas intenciones ni el compromiso de Fraser, ni de quienes apoyan esta interpretación, con la lucha de los homosexuales, me parece un error en su marco teórico pensar el reconocimiento como la categoría conceptual que daría cuenta de una política cultural, en tensión y oposición con una política social. Creo que los argumentos que vengo planteando sobre las bases conceptuales y el tipo de política que entiendo ha caracterizado al lesbianismo feminista explican mi crítica al marco teórico que propone, no solo por las mismas razones que ha explicado Judith Bautler (2000) en su crítica a esta propuesta, sino porque me parece un error de base definir como una de las puntas en tensión, aquello que en realidad refiere a la visión de una política particular, por demás errónea, dentro del conjunto que conforma dicho eje. Como muy bien ella argumenta en su análisis de las soluciones, justamente porque la demanda de reconocimiento no transforma a niveles profundos el sistema de poder, no podemos proponer una definición de la lucha contra la heterosexualidad obligatoria como un problema básicamente de ofensa al status y de necesidad de reconocimiento. Este error de lectura, que obvia todos los esfuerzos y los aportes más importantes a la teorización de feministas lesbianas al interior de la academia, tiene que ver a mi entender con la imposibilidad del feminismo actual de comprender la sexualidad como un tema íntimamente imbricado con el mantenimiento del patriarcado, cosa que nos llevaría a pensar el ámbito de la sexualidad no como un tema de derechos, sino fundamentalmente de producción de sujeto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-1310249353557577184?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/1310249353557577184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=1310249353557577184' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/1310249353557577184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/1310249353557577184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/la-relacin-feminismo-lesbianismo-en_28.html' title='La relación feminismo-lesbianismo en América Latina: una vinculación necesaria'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-5161987846352590049</id><published>2007-04-28T16:06:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:06:36.094-07:00</updated><title type='text'>La relación feminismo-lesbianismo en América Latina: una vinculación necesaria</title><content type='html'>Por Yuderskys Espinosa&lt;br /&gt;Buenos Aires, 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Mitilene y a La Casa de las Lunas,&lt;br /&gt;por lo que, en diferentes momentos y países,&lt;br /&gt;representaron para muchas de nosotras en la&lt;br /&gt;conformación de un imaginario y una política&lt;br /&gt;feminista lesbiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todas las lesbianas feministas&lt;br /&gt;que antes y hoy hacen posible pensar una&lt;br /&gt;historia lesbiana como referente fundamental&lt;br /&gt;en la trasgresión al patriarcado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que intento hacer en este breve ensayo, es un acto de rememoración del trayecto tortuoso y la vez apasionante recorrido por el movimiento lésbico latinoamericano y caribeño a partir de mi propia experiencia como activista y pensadora feminista. Lo que me propongo es, primero, acercarme a y proponerles una lectura posible de esta existencia en las últimas décadas del siglo XX. Lo hago en la necesidad de que no quede oculta una vez más, no solo por la institución heteronormativa, sino también por el feminismo y por las propias lesbianas por tantos enfrentamientos, por tanto que no nos perdonamos, por tanto que nos corroe esa imposibilidad de affidamiento entre "nosotras". Finalmente, y a partir de esta reconstrucción les propongo algunas tesis que explicarían este trayecto histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un camino personal del feminismo y del lesbianismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No ha sido menos la historia de mi deseo, que mi historia de la política: la necesidad de estar entre "mujeres" y la necesidad de liberarme de sus confines. Cuando se abrió la puerta me dispuse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el perdón de las compañeras que desde siempre han intentado negar la relación entre feminismo y lesbianismo, yo confieso, para empezar, una real imposibilidad de adscribir, a una concepción política del feminismo que prescinda de esta vinculación. Ello se debe quizás a un vicio personal constitutivo, porque a pesar de los avatares y desencuentros que en la intercepción de este binomio se han producido, la política feminista a la que adscribí desde un inicio y en la que sigo creyendo hoy, aun a estas alturas de dilución del movimiento, no puede pensarse sin la existencia de las lesbianas, de la misma manera como la política lesbiana que me interesa, mi propio acceder a denominarme y vivir como tal, no puede pensarse por fuera de la teoría y la práctica feminista. Negar u ocultar el nexo entre la política lesbiana o a la política feminista sería negar mi propia historia, mi propia refundación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, en mi historia; el paso que me llevó a una me llevó a otra. La teoría y la práctica feminista con la que me topé a finales de la década del 80, cuando era una resignada estudiante de psicología lista para casarse, se produjo en mi un cataclismo de consecuencias inesperadas. Un acercamiento a la teoría acompañado de una reflexión profunda sobre mis propias ataduras no me condujo sino a ese lugar de cuestionamiento del mundo a través de mi misma. Si hay algo que puedo recordar de esa época fue que avivó una mirada inquisitiva sobre mi misma que me llevó a un cuestionamiento del propio deseo. De allí al amor disidente fue solo un paso. En ese momento, pero aún hoy, siento que el camino que elegí no podía haber sido otro. Para mi la propia reinscripción del deseo, fue el mayor reto, la mayor liberación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué, entré y me puse a bailar con ellas. Ni bien acababa de llegar, entre risas y abrazos nos sorprendieron los primeros rayos de luz. La bella noche terminaba. Entonces, en medio del baila, en un instante definitivo, todas desaparecieron. Las busqué entre pitos, maracas, guirnaldas, vasos, botellas de cerveza, libros, afiches, volantes, discursos... ya no había nadie, pero me nutrí de los restos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mitilene, el grupo de lesbianas feministas que me vio nacer fue por mucho el grupo más radicalmente feminista que existió durante los 80's en Dominicana. Fue gracias a su existencia que pude nutrirme de esa idea del feminismo que he rememorado en otra oportunidad como "experiencia de subjetivación", como firma de habitar el mundo, como paso que nos vuelve otras(1). Y fue gracias a este feminismo que encontré y desarrollé un deseo lesbiano como política sexual y placer en la resistencia. Creo sinceramente que una política y una práctica feminista radical te conduce ineludiblemente a una "opción por las mujeres", uno de cuyos resultados tiende a ser el desarrollo de una erótica lesbiana, para nada desdeñable. Y es ahí uno de los problemas con que se topan las defensas feministas de la no lesbianización del movimiento. Aunque ésta es una experiencia personal, precisamente porque somos feministas, sabemos mejor que cualquiera que habla de mucho más que de mi. Tengo la sensación (¡que falta de rigurosidad científica!) que esta experiencia del feminismo como tránsito hacia otro lugar, como re-subjetivación, es algo que ha tenido que ver con un tipo de feminismo al que todavía adscribimos algunas hoy, y al que muchas adscribieron en el pasado, sobre todo en las décadas del 70 y el 80.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí que decir con la idea de hacer un paralelo entre mi propia experiencia y la colectiva, que lo que yo viví después de este momento (muy corto para mí, ya que yo llegué al feminismo al final de los 80's) fue un vacío importante. Porque a principios de los 90's comenzamos a percibir que algo estaba cambiado. En mi pequeño país, por ejemplo, algunas intentamos resarcir la falta dejada por la desaparición de Mitilene e intentamos algunas otras experiencias grupales, en donde yo, ya sí, participaba. Y recuerdo la desilusión que me produjeron cada uno de los intentos: lo que fue ya no era, las que fueron tampoco. En vano algunas intentábamos resistirnos cuando al poco tiempo ya se nos vino la carrera hacia Beijing. Para muchas, la pesadilla vino de tal forma que no nos dimos cuenta hasta que muchas ya estaban bien adentro: Cabildeo, negociación, agenda, lobby, financiamientos... derechos reproductivos... derechos sexuales y reproductivos (!!!?). El feminismo institucional en su gran época, en su gran despliegue. Y fue triste ver a todas esas lesbianas, en su intento patético de sobrevivir en la vorágine de un feminismo en el que ya no contaban definitivamente. El feminismo ya no era el mismo y en este no había espacio para la política de contra cultura en donde las lesbianas se reproducían y se convertían en referente de discurso y prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo que esto ocurría, una nueva agenda de derechos humanos y sexuales comenzaba a aparecer en el escenario internacional augurando un lugar de articulación para las llamadas "minorías sexuales". Fue el llamado movimiento de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y todas las otras "T" y la "I" que se le fueron agregando en el camino. En un momento en el que las lesbianas ya no eran interpeladas por un feminismo cada vez más heterocéntrico que en la búsqueda de su legitimación no dejaba de señalar la diferencia entre ser feminista y ser lesbiana, lo LGTTB fue un nuevo lugar de adscripción para algunas lesbianas que venían de una trayectoria feminista t para las que no. El movimiento LGRRB centrado en la demanda de reconocimiento al que alude Nancy Fraser en sus recientes trabajos(2), se había iniciado en los EEUU y comenzó a gestarse en América Latina, en un momento de reflexión, debilidad y pérdida de sentido, de las propuestas más radicales de transformación social, incluyendo la feminista. Con un fuerte impulso por parte de las agencias de financiamiento, se definió la nueva agenda para las lesbianas homologada y diluida a la de otros grupos en situación de desventaja social debido a sus prácticas sexuales. Las lesbianas impulsadas, contenidas y convencidas de un discurso cada vez más fragmentado que consideraba separadamente las diferentes opresiones, y que en particular separó la opresión patriarcal de la opresión sexual heterosexista, fueron instaladas en una lucha conjunta por el derecho, que reclamaban cada vez más las minorías, a la inclusión: Salud (léase VIH/SIDA, fundamentalmente), introducción de demandas en la agenda de las Naciones Unidas y de los gobiernos, legislación antidiscriminatoria, derecho a la maternidad y a la paternidad, derecho al matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentros, congresos, seminarios no dejaban de llamar a la unidad de la que se identificaba como una "comunidad". Mi cercanía cada vez mayor a la teoría y mi práctica política que no abandonó aún dentro del feminismo, una política lesbiana, me llevó a una incursión en estos espacios, en donde al igual que en el nuevo espacio feminista, siempre he sido una especia de voz disonante, una especie de "problema". Trabajar aquí y allá, me ha permitido hacer el cruce de perspectivas y mantener con el tiempo esa articulación que creo necesaria entre feminismo y lesbianismo. Ha sido darme cuenta de lo que se ha perdido en la ruptura a nivel del análisis y de la Utopía. Además del dolor por la prácticamente desaparición de la figura de la lesbiana del ámbito feminista, ha sido una daga directa al corazón ver la evolución del movimiento GLTTBI (ya no más la "L" delante, como acto de reconocimiento de los demás grupos del lugar de particular invisibilización de las lesbianas a través de la historia), donde una vez más la lesbiana, devenida de mujer, ha pasado a ser la olvidada, tal cual la organización patriarcal más antigua. Cuando en medio de uno de estos encuentros se organizó el concurso. "Miss Universo Gay", comprendí por donde andaba el problema: no era lo mismo lo que andábamos buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación general que yo tengo de los 90's es más o menos esta, con excepción de la brecha que abrió la línea del feminismo autónomo, en donde muchas lesbianas feministas encontramos un espacio de resistencia ante el correr de la época. Quiero no dejar de mencionar aquí, el hito que marcó, por ejemplo, una Casa de Las Lunas, en Buenos Aires, en un momento de ruptura, en donde ya casi en todas partes una política lesbiana feminista había sido cancelada, desechada y acusada de "separatista" (término que ya para la época gozaba de una carga negativa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de Chile, donde se celebró el VII CFC en 1996 en cada uno de nuestros países, las autónomas, fundamentalmente lesbianas activistas feministas, logramos por un breve y efímero momento una llamada de atención sobre la pérdida de radicalidad del feminismo, con unas consignas y una visión del movimiento, impregnada de este espíritu de "comunidad entre las mujeres" y la recreación de otras formas de estar en el mundo, como recuerdan los escritos y las acciones de Margarita Pisano, en Chile; de Ximena Bedregal, entre otras, en México; de las Mujeres Creando, en Bolivia; de La Casa de las Lunas, las jornadas de autónomas y las publicaciones de ATEM, en Argentina; así como, las Chinchetas, grupo que junto a Ochy Curiel, fundamos en Dominicana. Si bien este momento de corta duración no se denominó en su conjunto como un movimiento de feministas lesbianas, e incluso habían a su interior algunas compañeras que no se relacionaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eróticamente con otras mujeres, guardo la hipótesis de que ha sido aquí la última resistencia colectiva de importancia al avance de un feminismo, que vaciado de sus posturas más radicales, prescindió del análisis de la heterosexualidad obligatoria como institución fundante del patriarcado, y de las lesbianas como referente e imaginario de libertad e independencia, disponible para todas las mujeres y no solo para las lesbianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que el llamado feminismo autónomo trajo otra vez a la conciencia, fue ese convencimiento que muchas tuvieron en los 70's y en los 80's de que levantar las bases sobre las que se sostiene la existencia de las mujeres, como grupo al servicio de los varones, no puede lograrse sino a través de un trabajo profundo con nuestro propio ser y estar en el mundo, con todo aquello que sustenta la idea normativa de género y deseo. Así, en nuestras preocupaciones, nuestra política, nuestra mirada, nuestra forma de relacionarnos, rememoré esa política feminista lesbiana que había perdido tempranamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el momento duró poco y ya para el 2000 poco quedaba de este movimiento. Con un feminismo desmembrado, desarticulado, huérfano de utopías, viviendo apenas de los proyectos y de las agendas internacionales, todavía andamos unas pocas feministas lesbianas tratando de sobrevivir en las pequeñas fisuras que aquí y allá se abren de vez en cuando... fisuras como la Casa del Encuentro, que si bien se sostiene fundamentalmente por lesbianas no políticas, se nos aparece a algunas como un oasis en el desierto, y allí estamos con los viejos vicios, con los dolores entre algunas, con esa manía de "crear movimiento".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas pistas para pensar la trayectoria de la relación feminismo-lesbianismo, en América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me gustaría proponer ahora es una reflexión respecto de la evolución de esta relación entre feminismo y lesbianismo en América Latina desde la década del 80, y qué? Puedo colegir de esta reconstrucción.&lt;br /&gt;Hay una vinculación necesaria entre feminismo y lesbianismo que yo entiendo tiene que ver con una comprensión cada vez más acabada dentro de la teoría feminista de la heterosexualidad obligatoria como institución social responsable de la producción de un sujeto femenino cuyo deseo e identidad asegura la dependencia al varón. Esto es algo que teóricas como Butler, Teresa de Lauretis y MacKinnon, entre otras, han tratado de demostrar en sus trabajos por lo que no me explayaré aquí porque no es el objetivo4. Lo que sí quiero afirmar es que parecería que una práctica feminista que pretenda ir más alllá de la demanda de igualdad, de identidad y de derechos, pone en juego la aparente naturalidad con que se presupone que se establece la unidad sexo-género-deseo, como si fuera un ámbito descontaminado de poder y por tanto obra de cada historia particular, abriendo, así, caminos de auto cuestionamiento y de experimentación personal en la que el lesbianismo aparece como una acción conciente y deseada de unir política y vida. De hecho se pueden documentar muchas experiencias de feministas que no encontraron o no percibieron o no se enfrentaron a su deseo lesbiano hasta que entraron al movimiento. Lo que quiero decir con esto es que hay suficientes pruebas históricas como para afirmar que un camino de libertad para las mujeres está unido a una revisión de la relación con los varones a todos los niveles y que ello ha llevado a muchas, a desarrollar formas de sexualidad y relación que excluye o hace marginal la presencia de los hombres en sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmar esta realidad ha sido problemática fundamentalmente para un feminismo que se juega con el poder imperante y cuya lucha es fundamentalmente la inclusión. Así, se volvió cada vez más problemática la figura de la lesbiana, así como la política feminista del yo, una vez que entramos en los 90's a una carrera por la legitimación y la lucha por el poder del movimiento. Con la instalación definitiva del feminismo de las agendas internacionales en casi todo los países, ya no hubo al interior del feminismo espacio para una política que pensara a la sujeta feminista como una sujeta constitutivamente "autocrítica, distanciada, irónica, excedente-excéntrica" respecto a la ideología del género5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un feminismo institucionalizado dependiente de las agendas internacionales y volcado a las demandas, hizo posible la casi desaparición de la fuerza política y simbólica de las lesbianas al interior del movimiento. Las propias lesbianas feministas tuvieron que ver con ello debido a que muchas de ellas apostaron en los 90's a una agenda de derechos internacionales que vieron tenían la posibilidad de compartir con el resto de las mujeres, abandonando sus posturas más radicales del feminismo como "arte de la existencia", y estando dispuestas a negociar su propia visibilidad como lesbianas. El feminismo de estado y de las agendas internacionales hizo su propia lectura estratégica de cómo tratar el tema del lesbianismo, ahora pensado como homosexualidad en general, de la forma menos conflictiva y mas vaciada de contenido. Fue así como de cuestionar la heterosexualidad obligatoria como institución patriarcal que oprime a todas las mujeres, se pasó a "derechos sexuales y reproductivos". Las otras entradas fueron la de tolerancia y "diversidades sexuales", en concordancia, como veremos, con la propia política de reconocimiento impulsada por la agenda internacional gay6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte el lesbianismo fuera y en algunos casos en oposición franca a un feminismo opresivo para las lesbianas, transformó la propuesta más radical del lesbianismo que al interior del feminismo cuestionaba en último término la categoría misma de identidad sexual planteándose la liberación sexual de todas las mujeres, en un mero añadido a la política gay centrada en la demanda de derechos y reconocimiento, potable a las agencias de financiamiento. Con la consolidación de una agenda internacional más light, despojada de un análisis complejo de la interrelación entre las diferentes opresiones de género-clase-raza-heterosexismo, y una centralización en la prevención del SIDA y la demanda de legalización de parejas homosexuales, entre otros temas de inclusión, las lesbianas quedaron en un lugar secundario invisibilizadas por la arremetida gay, en un 1er momento, y después por la inclusión de las travestis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente quiero concluir reflexionando en voz alta sobre el por qué de este lugar secundario que una vez más las lesbianas han venido a ocupar en un espacio de articulación como el LGTTB. Quiero preguntarme en voz alta cómo habiendo sido lesbianas los referentes fundamentales en la producción de los argumentos conceptuales y teóricos que le han servido de sustentación a los movimientos socio-sexuales, han sido los gays y las travestis las que que mayor usufructo han obtenido, hasta el momento actual, de estas teorías. Quiero preguntarme cómo una conceptualización como la de la heterosecualidad obligatoria, incomprensible fuera de una crítica del patriarcado, pueda terminar siendo un análisis de menor provecho para las lesbianas. Si bien esto amerita de una reflexión particular, yo me atrevo a adelantar una lectura que quiero proponerles en forma de pregunta que dejo abierta: no será que la institución de la heterosexualidad obligatoria, siendo una institución que fundamentalmente asegura la dependencia de la mujer al varón, así como el dominio de su capacidad reproductiva, es una institución que afecta específicamente y no más que a las mujeres? 'No será que para el heterocentrismo lo verdaderamente impensable por desestabilizador es la ruptura que produce la lesbiana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía consultada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Butler, Judith (2001). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Paidós, México D.F.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------- (2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Cátedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------- (2000). "El marxismo y lo mermente cultural". En: New Left Review No. 2, mayo-junio 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CICAM (1997). Permanencia Voluntaria en la Utopía. México D.F.: La correa feminista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Lauretis, Teresa (2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espinosa. Yuderkys (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Review, No. 0.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 Espinosa, Y. (2003) Sobre el Feminismo Hoy. A la búsqueda de otro sentido del ser y el hacer feminista en este tiempo. Publicado en www.creatividadfeminista.org y de próxima aparición impresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 Fraser, Nancy (2000ª). "¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista" en New Left Revieu, No. 0, Akal, España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 Recomiendo para ampliar y completar esta trayectoria histórica leer los trabajos de: Claudia Hinojosa (2003) "Historia sobre la presencia pública de las feministas lesbianas", publicado en: http://www.sentidog.com.ar/nsen/noticias/cortitas.phtml?id=1442. También ver a: Norma Mogrovejo (2000) "Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexuales y feminista en América Latina". México, DF: Plaza y Valdés. Especialmente recomiendo el capítulo sobre "Los encuentros lésbicos-feministas de América Latina y el Caribe".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Para indagar en esta idea de la producción del deseo propongo las lecturas de: Butler, Judith ( (1997) 2001). Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Caátedra.; de Lauretis, Teresa ( (1996) 2002). Diferencias. Etapas de un Camino a través del Feminismo. Madrid: Horas y horas.; Foucalt, M. (1990). Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Paidos.; Jambet, C.: "Constitución del sujeto y práctica espiritual. Observaciones sobre la práctica de la sexualidad", en Balbier, E.; Deleuze, G.; Dreyfus, H.; Et. Al. (1995); Michel Foucault, Filósofo. Barcelona: Gedisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 De acuerdo a de Lauretis, (ibid), el feminismo ha producido fundamentalmente un "sujeto excéntrico", que respondería a estos parámetros de posición crítica al mandato patriarcal heterocéntrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 A esta situación atribuyo los malos entendidos que se dan desde hace algunos años en los ambientes feministas, respecto de una política de "derechos sexuales", como el único formato posible de entender una política lesbiana. Desde hace algunos años se ha venido consolidando la idea de que una política feminista "progre" y defensora de las lesbianas se refiere al añadido de las llamadas "demandas particulares" de los grupos homosexuales, considerados por demás, como conjunto particular, al conjunto de demandas feministas actuales. Dichas demandas partoculares, en mi lectura, coinciden con esta idea de "exigencias de reconocimiento", que atribuye Nancy Fraser (1997 y 2000b) como los objetivos de la política de los movimientos socio-sexuales. A pesar que no pongo en duda las buenas intenciones ni el compromiso de Fraser, ni de quienes apoyan esta interpretación, con la lucha de los homosexuales, me parece un error en su marco teórico pensar el reconocimiento como la categoría conceptual que daría cuenta de una política cultural, en tensión y oposición con una política social. Creo que los argumentos que vengo planteando sobre las bases conceptuales y el tipo de política que entiendo ha caracterizado al lesbianismo feminista explican mi crítica al marco teórico que propone, no solo por las mismas razones que ha explicado Judith Bautler (2000) en su crítica a esta propuesta, sino porque me parece un error de base definir como una de las puntas en tensión, aquello que en realidad refiere a la visión de una política particular, por demás errónea, dentro del conjunto que conforma dicho eje. Como muy bien ella argumenta en su análisis de las soluciones, justamente porque la demanda de reconocimiento no transforma a niveles profundos el sistema de poder, no podemos proponer una definición de la lucha contra la heterosexualidad obligatoria como un problema básicamente de ofensa al status y de necesidad de reconocimiento. Este error de lectura, que obvia todos los esfuerzos y los aportes más importantes a la teorización de feministas lesbianas al interior de la academia, tiene que ver a mi entender con la imposibilidad del feminismo actual de comprender la sexualidad como un tema íntimamente imbricado con el mantenimiento del patriarcado, cosa que nos llevaría a pensar el ámbito de la sexualidad no como un tema de derechos, sino fundamentalmente de producción de sujeto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-5161987846352590049?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/5161987846352590049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=5161987846352590049' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/5161987846352590049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/5161987846352590049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/la-relacin-feminismo-lesbianismo-en.html' title='La relación feminismo-lesbianismo en América Latina: una vinculación necesaria'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-9186606720858780309</id><published>2007-04-28T16:05:00.001-07:00</published><updated>2007-04-28T16:05:51.614-07:00</updated><title type='text'>BREVE HISTORIA DEL LESBIANISMO</title><content type='html'>Por V.- vertice31@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe a lo largo de la historia han existido mujeres que por su orientación sexual han permanecido en la invisibilidad, no han sido solo las mujeres en la totalidad de los casos uno de los sectores mas discriminados a lo largo de los siglos, las lesbianas como mujeres han sido doblemente discriminadas y castigadas; lo interesante de todo esto es que, no por esa especie de ostracismo anti humano, degradante de la condición del ser han logrado muchas de estas mujeres sobresalir por diversos medios en el mundo de las letras, la filosofía, las artes, como la pintura, la música, la fotografía, la medicina, la política e innumerables sectores de la vida.&lt;br /&gt;Estas mujeres han dejado un invaluable legado a nuestra cultura, y no solo a la misma, sino que han aportado con su sabiduría, conocimiento y talento a toda la humanidad. Esas mujeres marcaron un hito en la historia, por su talento y no necesariamente por ser lesbianas.&lt;br /&gt;La historia da cuenta de estas mujeres. En el mismo Código de Hammurabi aparece la caracterización de salzikrum, como una especie de mujer hombre, con diferentes derechos de herencia respecto a otras mujeres, eran mujeres que probablemente estaban destinadas a un rol de sacerdotisas, podían tener una o varias esposas, así como la posibilidad de adoptar hijos.&lt;br /&gt;El lesbianismo ha sufrido a lo largo de la historia tratos diferentes, respecto a las épocas, ha habido lugares donde era completamente admitido como ciertas regiones de Albania y la ahora ex Yugoslavia, en épocas pretéritas.&lt;br /&gt;En ciertas regiones de Italia, y particularmente en lugares muy apartados de la "civilización" las relaciones homosexuales eran consideradas moneda corriente, rescatadas estas historias, gracias a la transmisión oral, cuentos, proverbios, fábulas y canciones, son ejemplos también de la existencia de prácticas lésbicas en comunidades aisladas.&lt;br /&gt;La existencia de relaciones amorosas entre mujeres era práctica normal en regiones como Cabiria, zonas donde difícilmente accedía el imperio de la ley, y esta no era tenida demasiado en cuenta.&lt;br /&gt;En esas zonas montañosas y salvajes, habitaban las "sbraie", mujeres que no tenían ningún contacto con los hombres.&lt;br /&gt;También según analizan algunos historiadores aparecen dentro de la cultura china algunos elementos que denotan la existencia de relaciones lesbianas, Boswell rescata palabras de Ying Shao ( 140206 d.c.) "Cuando dos mujeres se relacionan entre sí como marido y mujer se denomina esa situación como dui shi'". Se registra fuera de los casos de la corte también casamientos grupales de lesbianas. Y "Asociaciones de la Orquídea dorada" que existían en el sur de China sobrevivieron hasta el siglo XX, las mismas incluían ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y "marido". Dichas mujeres podían incluso adoptar niñas, que a su vez podían heredar de sus adoptantes.&lt;br /&gt;Existe cierta unanimidad entre los historiadores sobre el hecho de que el primer texto poético en la historia pertenece a una mujer de nombre Enheduanna, una sacerdotisa sumeria que entonaba exaltados cantos a su diosa. Judy Grahn señala, o hace una lectura lesbiana de dichos himnos, cuya existencia se remonta al año 2300 AC. Dicha mujer era una sacerdotisa y en sus himnos honraba el poder de la diosa Inanna. La presunción discutible de Grahn surge de las descripciones que hacía sobre Inanna y su belleza física, junto a narraciones altamente sensuales, refiriéndose a sí misma además como la "esposa" de Inanna. Y la responsabilidad que le adjudicaba a Inanna como encargada de los rituales y ceremonias gays.&lt;br /&gt;Avanzando en el tiempo seguimos encontrando cada vez más evidencias de la existencia de relaciones eróticas entre mujeres; los rituales de iniciación lésbica en Grecia, las representaciones visuales de posiciones eróticas tántricas de lesbianas en India según Thadani, y relaciones lésbicas en los harenes orientales.&lt;br /&gt;Según documentan algunos historiadores, aunque tampoco abunda el material referencial hubo muchos ejemplos y casos registrados de homosexualidad en América Latina, si nos referimos a grupos aborígenes, en épocas pre coloniales ya existían este tipo de prácticas. Entre los pueblos ubicados en las zonas mas meridionales la práctica era considerada aceptable. Uno de los registros es del grupo Tupinamba, los hombres homosexuales eran llamados tibira y las mujeres lesbianas cacoaimbeguira. Un cronista de la época (año 1587) de nombre Gandavo, describe la conducta de esas mujeres-macho: "Hay algunas indígenas que no conocen hombre alguno...abandonan todos las tareas de las mujeres e imitan a los hombres, siguen sus oficios como si no fuesen mujeres. Llevan los cabellos cortados de la misma manera que los machos y van a la guerra con sus arcos y flechas y a la caza, preservando siempre la compañía de los hombres. Y cada una tiene mujer que la sirve, como quien dice es casada. Y así se comunican y conversan como marido y mujer."&lt;br /&gt;Por lo que se sabe desde la edad media, hasta los tiempos modernos han habido diferentes actitudes.&lt;br /&gt;En la Edad Media era bastante difícil aceptar que las mujeres podían sentirse atraídas hacia otras mujeres, en una sociedad esencialmente falocéntrica como lo era la del medioevo. Eran conocidos los casos de juicios y castigos con la hoguera de homosexuales masculinos, pero las lesbianas prácticamente no "existían", no para la ley, ni para la medicina, ni para la opinión publica.&lt;br /&gt;En España aparentemente solo se conocen cuatro casos, poco se sabe del resto de Europa, naciones como Italia, Francia, Suiza, Alemania o los Países Bajos.&lt;br /&gt;Esta obliteración histórica adquiere relevancia tanto cuando si existían relaciones amorosas entre mujeres en la práctica.&lt;br /&gt;Lo cierto es que sí aparecen referencias cristianas al hecho, encontramos muchas, entre ellas a San Ambrosio en el siglo IV declaraba:"Esto es testimonio de que estando Dios enojado con la raza humana por causa de su idolatría pudo ver que las mujeres deseaban a otras mujeres para practicar una lujuria no santa. "&lt;br /&gt;Y en el mismo siglo San Crisóstomo agregaba "nada más digno de vergüenza que las mujeres tengan este tipo de contacto puesto que deberían ser mas modestas que los hombres."&lt;br /&gt;Siglos más tarde encontramos sentencias como la de San Anselmo en su Epístola a los Romanos 1:26: "Se ve a las mujeres atentar contra la naturaleza al cometer actos vergonzosos con otras mujeres."&lt;br /&gt;Y Pedro Abelardo se pronuncia especificando que es contra la naturaleza: "es contra natura, Dios creó los genitales femeninos para uso de los hombres, y viceversa, y no para que las mujeres pudiesen cohabitar con otras mujeres."&lt;br /&gt;Debido a que las relaciones entre féminas las leyes Divinas y las naturales, varios manuales penitenciarios las incluyen dentro de aquellas actividades dignas de castigo.&lt;br /&gt;Aparece también Santo Tomás, con su influyente Suma Teológica, sosteniendo que existen cuatro categorías de vicios contra la naturaleza y enumera, la masturbación, el coito con los animales, coito en una posición no natural, y cópula con el sexo indebido, macho con macho, hembra con hembra.&lt;br /&gt;Con posterioridad muchos teólogos seguirán la línea trazada por Santo Tomás citándolo en sus obras como es el caso de Silvestre Prierias y Jean Gerson, rector de la Universidad de Paris en el siglo XV.&lt;br /&gt;Del mismo modo el Arzobispo de la ciudad de Florencia San Antonio (1363-1451) clasificó la sexualidad lésbica como la octava de nueve categorías del pecado de lujuria.&lt;br /&gt;En el siglo XVI el penalista Carlos Borromeo especifica: "Si una mujer fornica con otra mujer, le corresponderá dos años de penitenciaria."&lt;br /&gt;El conocimiento de la existencia de este tipo de relaciones por parte de jefes de la clerecía condujo a la realización de esfuerzos para frenar esta situación dentro de las comunidades religiosas.&lt;br /&gt;En los Concilios de París (1212) y Ruan (1214), se establece la prohibición de dormir juntas a las hermanas, con orden de mantener una luz encendida en la puerta de los dormitorios durante toda la noche.&lt;br /&gt;A partir del siglo XIII, comenzaron a ser frecuente dentro de las reglas monásticas determinadas ordenes, como la de pedir la abstención de las monjas de visitar las celdas de otras hermanas, se prohíbe que tranquen sus puertas, con el fin de poder ser controladas por la abadesa, y evitar que se traben relaciones de amistad especiales entre las hermanas.&lt;br /&gt;Los motivos eran implícitos, no especificados claramente, pero tal como se sabe se han encontrado manuscritos medievales donde se corrobora que las practicas amorosas entre monjas existía.&lt;br /&gt;También en el mundo secular aparecían algunas referencias a la sexualidad lésbica. Algunos juristas discutían el tema. Muchos de ellos como Cino de Pistoia interpretaban erróneamente al parecer por ejemplo la Lex Foedissimam, un edicto imperial romano del año 287 se refería a las relaciones entre mujeres, según este autor esta ley cuya finalidad real fue proteger los derechos de las víctimas de violación podía interpretarse de dos maneras: una, cuando una mujer es obligada a entregarse a un hombre, y la otra cuando la mujer es obligada a entregarse a otra mujer, pues según el autor hay mujeres que debido a sus "viles tendencias perversas" ejercitan su lujuria sobre otras mujeres y las persiguen tal si fueran hombres.&lt;br /&gt;Esta misma interpretación fue seguida también por Bartolomeo de Saliceto (1400), cuyas glosas jurídicas fueron utilizadas con gran frecuencia en los siglos siguientes.&lt;br /&gt;De todos modos a pesar de estos escritos parece haber escasa legislación al respecto. Aparentemente en las escasas referencias a la sexualidad lésbica en las leyes seculares, se encuentra una Constitución provisoria del Santo imperio romano, promulgada por Carlos V en el año 1532.&lt;br /&gt;La mayoría de las leyes civiles contra las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, incluyendo la ley inglesa de 1533 que hizo que la sodomía pasiva fuera pasible de pena de muerte no se referían a las mujeres en forma específica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el arte literario tampoco, Dante en su Divina Comedia, donde enumeraba los infinitos pecados de este mundo, no enumera o relata nada sobre lesbianas, no creo que fuera porque no pensara en forma demasiado avanzada par su época que no fuéramos parte de los pecados, sino simplemente las lesbianas éramos ignoradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bocaccio, célebre por su Decamerón tampoco relata historias sobre mujeres, en todo caso homosexuales, y en versión no demasiado agradable.&lt;br /&gt;Torcuato Tasso, en Orlando Furioso: Bradamante y Fiordispina. Un amor imposible o mejor dicho no consumado en el sentido sexual por el hecho de que la primera le revela a Fiordispina que es mujer.&lt;br /&gt;Otro escrito italiano del siglo XVI intenta un debate: por que no es mejor que una mujer ame a otra mujer, de esa manera evitaría cualquier riesgo su castidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor dicho para la opinión de ese autor virginidad. Otro interesante concepto entre lesbianas supongo.&lt;br /&gt;Parece que para muchos pensadores las lesbianas son vírgenes. Hablo de lo que deduzco de escritos antiguos. Esto es otro tema, también&lt;br /&gt;Supongo que a muchos les interesaba más, esa eterna invariable cuestión del himen intacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, este autor, concluye en sus razonamientos amorosos sobre la hipótesis de amor entre mujeres, que este tipo de amor, no es preferible por una cuestión natural, inspira mayor deseo la belleza de un hombre que la de una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que un tanto mas dispuesto a admitir ciertas relaciones entre mujeres aparece Brantome, comentando cierta "moda", traída de Italia por una mujer, cuyo nombre no quiere citar. Según este autor muchas de estas mujeres, o la mayoría eran viudas y vírgenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las viudas que no querían quedar embarazadas, y las vírgenes que no querían perder su "honor virginal". Y otras aparentemente como una suerte de ejercicio; educación sexual para tener sexo con hombres.&lt;br /&gt;Algo que se repite también en la literatura. En Fanny Hill un clásico de la literatura erótica el lesbianismo aparece también, pero siempre hay algo que falta. Son experiencias. Una especie de escalón, donde al final aparece un hombre. Para Brantome como para otros tantos hombres de su tiempo, la atracción sexual entre mujeres no era algo para tomar en serio, era un "pequeño ejercicio...para llegar al mayor (amor) con los hombres".&lt;br /&gt;La otra razón para ignorar la sexualidad lésbica, era la convicción sobre la inferioridad del sexo femenino, y muchas intentaban "imitarlos", como para obtener supuestamente la superioridad que les era negada biológicamente.&lt;br /&gt;La penalización de la homosexualidad femenina, también siguiendo con la idea, era menor en cuanto a tiempo que la masculina, la conducta era "disculpada", en tanto que no se veía tan mal, el hecho al ser o una conducta imitativa tendiente a buscar la "superioridad" o bien un "pequeño ejercicio".&lt;br /&gt;Con el correr del tiempo las penas fueron endureciéndose, la iglesia iba imponiendo cada vez mas su voluntad y su rigor, y ya para el siglo XVI, se hablaba de pena de muerte como castigo, para la homosexualidad tanto masculina como femenina. Resulta por demás interesante la visión que Marie Jo Bonnet plantea acerca de la forma de denominar las relaciones amorosas entre mujeres. No siempre fueron utilizados los términos lesbianas y homosexuales. Safo refiriéndose a sus relaciones hablaba de "amiga" o "amada". En el renacimiento comienza a utilizarse la palabra "tríbade". Durante la Edad Media, los amores femeninos no eran nombrados genéricamente, a pesar de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede decir que es a partir del siglo XVI que comienza a nombrarse a las lesbianas de algún modo, a través de el término tríbada. El origen del mismo proviene del latín, y su significado es "frotar, frotarse". En sí las lesbianas eran designadas a través de una técnica sexual que no tenía nada que ver con la sexualidad fálica heterosexual, considerada como la verdadera técnica sexual. Una especie de simulacro sexual. Brantome en su Vida de las damas galantes, hace alusión a estas mujeres "que hacen el amor entre ellas", mujeres que se encuentran en estratos tan alejados unos del otro como lo son la aristocracia y la clase baja campesina. Sobre este ultimo estrato, se sabe que muchas mujeres se "casaban", entre ellas, sobre el particular Montaigne anotó que en uno de sus viajes a Italia conoció casos de mujeres que fueron arrestadas debido al hecho de vestirse como hombres y vivir sendas vidas. Relata el caso particular de una de esas muchachas llamada Maria, esta mujer que ganaba para su propio sustento, encontró y enamoró a otra mujer a la cual desposó, vestida de hombre. Al ser denunciada, fue arrestada, juzgada y luego condenada a la horca. Con su compañera no aconteció lo mismo, carecía de importancia porque tenía el rol de mujer. No transgredía. Que hubiera consentido al matrimonio con conocimiento de causa no ameritaba ninguna condena.&lt;br /&gt;Ya para el siglo XVI, encontramos voces femeninas como la de Louise Labé y su amiga Clémence de Bourges; y entre la poesía encontramos un largo poema de Pontus de Tyard denominado Elegía de una dama enamorada de otra dama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sexualidad lésbica es vista durante largo tiempo y eso se refleja en la literatura como una sexualidad de segunda categoría recordemos el texto de Beranger Les Deux soeurs, ese soneto ataca en forma irónica el silencio y la hipocresía de la iglesia frente a la sexualidad&lt;br /&gt;De todos modos esos versos no escapan del discurso falocrático, con esa repetición: "mais au fond ce n'est rien, je le sens bien, mais au fond ce n'est rien".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Swinburne también dedica textos al lesbianismo recordemos Sapphiques, un elogio a Safo, a los doloroso amores sáficos, a Afrodita.&lt;br /&gt;René Puaux, con sus versos también se une a la constelación de escritores que tocaron de una u otra forma el lesbianismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el siglo XVII, con el fenómeno de La Fronda empezamos a encontrar otros personajes, mujeres combatientes, imagen de "amazonas", pasiones amorosas entre mujeres, tal es el caso de el movimiento de Las Preciosas. Madeleine de Scudery aparecerá con los primeros ataques violentos contra el matrimonio, al que considera una tiranía, lo interesante es ver en sus obras como heroína, a Safo. Una Safo que revaloriza con todo la concepción de la amistad femenina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la Fronda se comienza a ver que muchas mujeres comienzan a vivir juntas, como testimonio histórico además de la presencia del lesbianismo tenemos nada mas y nada menos que a Madame d´Aiguillon, sobrina del Cardenal Richelieu, conocida por su pasión por las mujeres, al igual que Madame du Vigean ambas mujeres debieron rendirse al yugo del matrimonio, durante el reinado de Luis XIV, encontramos a Madame de Murat que fue encarcelada por orden del rey, por los cargos de amar mujeres, dilapidar la fortuna familiar, jugar, y tener una moral disoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien no puede hablarse propiamente de culturas lésbicas, se hallan entonces sí desde temprano evidencias para algunos autores de la existencia de "cuasi culturas lésbicas".&lt;br /&gt;En el siglo XVIII, encontramos la presencia de Frances Brudenell, Duquesa de Newburgh, viuda y bisexual, a quien se le atribuye haber liderado un círculo social de tríbadas en Dublín, su primer amante fue Lady Allen, y existieron otros círculos, pequeños grupos de "tríbadas" en el Amsterdan de las postrimerías del siglo XVIII.&lt;br /&gt;En Francia fundado en el año 1770 por Therese de Fleury descubrimos la secta lesbiana de Anandrynas. Una disputa interna llevó a su disolución temprana en el año 1784. Una de sus líderes, según manifiesta L.Senelick fue una actriz de apellido Raucourt de quien Napoleón fue gran admirador.&lt;br /&gt;Johann Wilhelm von Archenholtz atestigua en su tiempo que en Inglaterra por el año 1780, existía asi mismo un club de lesbianas: Sociedad Anandrinica de Londres, una de cuyas presidentes era una famosa actriz, a quien no nombra pero los historiadores suponen que se trataba de la actriz bisexual Mary Anne Yates del Drury Lane&lt;br /&gt;Es a partir de los siglos XIX y XX donde la subcultura lesbiana empieza a cobrar fuerza y a echar sus primeras raíces.&lt;br /&gt;Pero generalmente ha sido combatido y mantenido en el ámbito del silencio. Muchas relaciones de evidente tenor amoroso entre mujeres se toleraban justificándose a través de una fachada de "amistad", negándose implícitamente cualquier otro vínculo amoroso entre dos mujeres que implicara el amor de pareja y el sexo.&lt;br /&gt;¿Pero como podemos interpretar eso cuando leemos los poemas, las obras, o el tenor de la correspondencia que mantenían entre si todas esas mujeres?&lt;br /&gt;En Historia de las mujeres de George Duby y Michelle Perrot, hay un interesante capitulo dedicado a las amistades románticas entre mujeres relaciono brevemente el tema, en uno de los capítulos cita a Emma Willard 1889 "Los amores misteriosos entre mujeres, son cada vez más numerosos..." Los llamados "matrimonios bostonianos", eran una especie de institución aceptada en ciertos círculos sociales.&lt;br /&gt;Mientras, Baudelaire y Gautier se hacían eco de los estudios sobre prostitución y lesbianismo realizados por Parent y Duchâtelet abiertamente describían, los ambientes "sórdidos" del París del novecientos, ya conocemos, los poemas prohibidos de Baudelaire, su Lesbos y Delfina e Hipólita y Mujeres condenadas.&lt;br /&gt;En su diario íntimo una mujer alemana escribía "Mi encantadora y confiada mujercita dirige y guía nuestro feliz hogar como una auténtica ama de casa alemana y yo trabajo como un hombre enérgico y gano lo necesario para mantenernos."&lt;br /&gt;En tanto los sicólogos trataban de definir estas situaciones Westphal lo denominaba como "temperamento sexual invertido", intentando describir la atracción que una paciente sentía por las mujeres que hasta en sus sueños "voluptuosos" actuaba "como un hombre".&lt;br /&gt;Krraft Ebbing lo denominaba como "anomalía en su apariencia externa".&lt;br /&gt;En tanto Havelock Ellis culpaba a la "emancipación de la mujer por el aumento de la cantidad de homosexuales. Y Magnus Hirschfeld tildaba a al homosexual como "tipo sexual intermedio".&lt;br /&gt;Las referencias al término lesbiana eran pocas y casi secundarias consideradas al lado de términos e investigaciones sobre homosexualidad, las mismas abocaban en torno a la masculina. Fue a partir de los estudios de Havelock Ellis y Richard von Krafft-Ebing que términos tales como homosexual o invertido empezaron a circular y hacerse conocidos. La creencia común es que las prácticas lesbianas no existían. Los sexólogos y psicólogos del siglo XIX, intentaron explicar el fenómeno siempre a partir de la base de la homosexualidad masculina y no como algo diferenciado. Las lesbianas eran "mujeres invisibles". Y si bien ya no eran consideradas en el ámbito secular de la sicología como pecadoras, sí eran consideradas enfermas y referirse a ellas con términos como desviación.&lt;br /&gt;Ejemplos de esa no visualización de las lesbianas que se convertía en actos activos de negación, eran muchos escritos que eran "censurados" o "depurados" por parte de familiares de escritoras o poetas. Un caso, Christina Rossetti, cuando su hermano, publicó a comienzos del siglo XX una colección de sus poemas, descartó en forma deliberada aquellos que pudiesen resultar sospechoso o apelativos a cualquier forma de significación lesbiana: poemas de amor dirigidos a mujeres. Lo mismo sucedió en su momento con las cartas de Emily Dickinson dirigidas a Sue Gilbert. En todo caso, sucedía también que los críticos negaban la idea de lesbianismo como sucedió con el célebre poema de Rossetti Goblin market lleno de imágenes sensuales y alusiones al trato entre las dos jóvenes. "Did you miss me?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come and kiss me.&lt;br /&gt;Never mind my bruises,&lt;br /&gt;Hug me, kiss me, suck my juices&lt;br /&gt;Squeezed from goblin fruits for you,&lt;br /&gt;Goblin pulp and goblin dew.&lt;br /&gt;Eat me, drink me, love me"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Inglaterra dentro del ámbito legal permanecían ausentes, y no nombradas. No estaban prohibidas las relaciones entre mujeres, sí existía la famosa enmienda Labouchere del año 1885, que tanto mal le hizo a Oscar Wilde en vistas del ya famoso "love that does not dare to speak its name". Cabe agregar que no existieron leyes en el sentido estricto reales o parlamentarias prohibiendo la homosexualidad en Inglaterra hasta el año 1533, aunque si referencias doctrinarias a la sodomía. No se juzgaba las lesbianas directamente por tal hecho entonces, sino por fraude, vagancia y delitos ambiguos, como los casos de penalización por hacerse pasar por hombres, e incluso casarse de esa manera. Lo interesante del hecho en el caso de Inglaterra es que un intento del año 1921 por introducir una legislación similar y prohibitiva de las relaciones lésbicas, no tuvo éxito. Dicho éxito se debió a toda es maquinaria discursiva para mantener su existencia por debajo de lo hablado y lo cotidiano, una vez más como si el hecho no existiera.&lt;br /&gt;En Francia tampoco hubo leyes condenatorias de la homosexualidad entre los años 1810 a 1942, con la aparición de Petain y unas Ordenanzas del año 1942 y 1945 (Código Penal).&lt;br /&gt;En otros países como EEUU, la validez literaria de los escritos de algunas mujeres eran cuestionados basándose en prejuicios tales como la homosexualidad de la autora. Tal sucedió con Amy Lowell, existen varias referencias en torno a la descripción de Lowell, Louis Untermeyer la describe como una "distribución enorme de carne", aludiendo evidentemente a su físico, antes de entrar y sin razón al análisis de su obra.&lt;br /&gt;También a Radclyffe Hall a finales de la década de los veinte, le tocó el turno de la censura y el desprecio cuando publicó El pozo de la soledad. Eso a pesar de su contenido, y su final que en definitiva no dejaba de complacer a la mente heterosexual, con ese retrato amargo sobre la existencia lesbiana, y un final no menos halagador. Con esa notoria sentencia final donde dice: "Give us also the right to our existence!"&lt;br /&gt;En ese contexto de prohibición, silencio, negación, y términos como inversión se desarrollaron novelas como Mrs Dalloway, El bosque de la noche, y El pozo de la soledad. Orlando merece también una lectura desde lo andrógino y la oscilación de lo ambiguo y lo no nombrado con todas sus vertientes: "a vacillation from one sex to the other takes place, and often it is only the clothes that keep the male or female likeness, while underneath the sex is the very opposite of what is above"&lt;br /&gt;Y rescatada del olvido QED del año 1903, una novela autobiográfica de Gertrude Stein, que se negó a publicar hasta muchísimo después de haberla escrito, y que retrataba bajo otros nombres una historia que envolvía a Gertrude Stein en un círculo amoroso en el cual se vio envuelta.&lt;br /&gt;Prosiguiendo, durante el siglo XIX los casos de mujeres trasvestidas comenzaron a multiplicarse. En la cultura impresa del siglo XIX figuraban muchas historias de "espadachines femeninos" y "maridos femeninos". Históricamente encontramos personajes de la vida real como Emma Edwards que leyó el cuento llamado Fanny Campbell or the female Pirate Captain, y luego de esa lectura decidió hacer lo mismo, cortarse el cabello y comenzar a vestirse como hombre. Documenta Duby que lo hizo tan bien que estuvo a punto de casarse con una bonita chica de Nueva Escocia, y logró alistarse en el ejército de la Unión durante la guerra civil norteamericana.&lt;br /&gt;Otra mujer Eliza Odgen, moza de cordel de Shoreditch, actuó y vivió a la par de sus compañeros masculinos, lo cual significaba fumar, beber, y "cortejar a toda bonita zagala que se le cruzara en el camino".&lt;br /&gt;En el Times en el año 1835 se escribía sobre Mary Chapman, boxeaba, practicaba esgrima y mantenía una amante además de su mujer".&lt;br /&gt;A finales de siglo XIX en Francia otra mujer, Jeanne Bonnet, adoptaba similares actitudes, arrestada varias veces por la policía por vestirse hombre, luego de visitar con tal atuendo un burdel se enamora de una de las prostitutas del mismo Blanche Bruneau, a quien convenció de abandonar la prostitución.&lt;br /&gt;En un libro titulado Historia General sobre crímenes y robos de los piratas mas famosos, escrito por el capitán Charles Johnson, aparentemente un seudónimo bajo el cual se escondía Daniel Defoe, publicado en 1724, aparecen dos figuras femeninas Anne Bonny y Mary Read, mujeres piratas.&lt;br /&gt;Anne Bonny, nacida como Anne Cormac. Lo primero que se conoce sobre ella data del año 1710, hija de un adinerado y poderoso terrateniente, se educó en forma un tanto ruda, adquiriendo ademanes varoniles y desprolijos.&lt;br /&gt;A temprana edad comenzó a frecuentar tabernas y antros donde pululaban bucaneros, y hay historias que sostienen que un pretendiente terminó hospitalizado luego de que ella rompiera una silla en su cabeza. Según se sabe en cierta ocasión utilizó su espada para desnudar botón tras otro para desnudar a un maestro de esgrima.&lt;br /&gt;Su padre la desheredó cuando se fugó con James Bonny en venganza quemó la plantación y se escapó a las Bahamas una especie de paraíso para piratas como Barbanegra y el capitán Kidd. Allí se instaló pronto abandonó a su esposo y se convirtió en la mujer de Chidley Bayard, el hombre mas poderoso de la isla, con el fin de obtener protección. Pronto abandonó a este hombre para irse con un pirata John "Calico Jack" Rackham. Luego de realizar piratería durante un tiempo, decidió acogerse al indulto ofrecido por el gobierno inglés. Y regresó pacíficamente a Nueva Providencia. Fue allí donde conoció a Mary Read, alias Mark.&lt;br /&gt;Las amistades románticas, eran moneda corriente en sociedades pasadas, mujeres como Madame de Staël, Mary Wollstoncraft, George Elliot, Flora Tristán o Marina Tsvetsaeva, Bettina von Arnim y Carolina de Günderote, forman una de esas "amistades románticas", en el siglo XIX, von Arnim le escribía apasionadamente: "Si no existieses que seria el mundo para mi? Soy una especie de muerta si no me pides que me levante y viva siempre contigo. Tengo la certeza que mi vida solo tiene sentido cuando me llamas, y que mi vida terminará si no puede continuar creciendo junto a ti. Sin ti mi existencia es incierta, si tu amor igual que una planta mi vida no florecería." Y Gunderode correspondía esa pasión declarando: "Tu eres mi rayo de sol que me calienta, en tanto que en todo otro lugar sin ti es helado." Una voluminosa correspondencia documenta esta relación, de intenso afecto, tanto como apoyo y estímulo intelectual.&lt;br /&gt;Como se sabe, estas dos mujeres a pesar de la profunda relación de amor que tenían, jamás vivieron juntas.&lt;br /&gt;Muy pocas mujeres, lo hacían en el siglo XIX, la imposibilidad de independencia económica debido a la falta de oportunidades, en las mujeres de clase media y alta, se esperaba que estas se casaran o terminaran sus vidas en un convento. Este ultimo camino fue el que eligió Von Gunderode.&lt;br /&gt;Jamás vivieron juntas, la única manera hubiera sido huir, del modo en que lo hicieron las ya míticas Señoras de Langollen, Sarah Ponsonby y Eleanor Butler, que huyeron de Inglaterra provocando la ira de amigos y familiares.&lt;br /&gt;He leído que tal vez, si las dos mujeres hubieran pertenecido a clases sociales mas bajas, la otra opción hubiera sido, que una de las dos adoptara maneras y formas de vestir de hombre, una suerte de disfraz, y simular un matrimonio, y trabajar en algún oficio manual a fin de sustentarse, pero era otra opción difícil, y engorrosa.&lt;br /&gt;En Argentina documentadas tenemos varias historias, a comienzos de siglos, mujeres poetas que intercambiaban ambiguos poemas de amor.&lt;br /&gt;Haciendo un poco más de historia: Safo, ejemplo repetido y clásico, temprano encontrábamos en sus textos referencias, como un ejemplo A una amada "Paréceme a mí que es igual a los dioses el mortal que se sienta frente a ti, y desde tan cerca te oye hablar dulcemente y sonreír de esa manera tan encantadora. El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye enseguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero. Me vuelvo más verde que la hierba. Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta..." , o en el temprano medioevo las cartas de amor entre dos monjas, de índole evidentemente sensual..."A C. La cual es mas dulce que la miel o el panal B. Te envía todo el amor que el amor puede enviar al amor, oh tú mi única mi ser especial! ..." y la respuesta "...no ceso de sufrir, noche y día/ como alguien que ha perdido sus pies y sus brazos/ sin ti no hay nada placentero o agradable/ se parece al barro bajo los pies/ en lugar de regocijarme lloro/ mi alma nunca esta feliz/ cuando recuerdo los besos que me diste/ la manera en que refrescaste mis pechos con tus dulces palabras/ desearía morir puesto que no puedo estar contigo"... o bien personajes históricos como, la reina Cristina de Suecia, que renunció a su trono con tal de no casarse con un hombre, Muchos creen que Cristina se había enamorado violentamente de Ebba Sparre, era una belleza deslumbrante y pertenecía a la nobleza menor. Nunca fue la reina tan feliz como cuando se iba de picnic con su amiga, pero el idilio acabó cuando Ebba fue casada contra su voluntad con un hombre muy celoso que nunca le permitió reanudar sus paseos con Cristina, esta reina inspiró la película homónima protagonizada por Greta Garbo, otro icono lésbico, María Antonieta de Habsburgo, esposa del rey francés Luis XVI, no solo tuvo amantes varones sino que también devaneó con algunas jóvenes nobles de su corte. Tras verla decapitada en medio de la revolución francesa, su más reciente amante llamada Janelle se suicidó.&lt;br /&gt;Poetas como Aphra Behn, Wu Tsao, Louise Labbé, Sor Juana Inés de la Cruz, en el siglo, hablar de todas las poetas, que han sido lesbianas y a la vez han cantado al amor entre mujeres, pintoras lesbianas como Marie Laurencin,( "¿Por qué debería pintar peces muertos, cebollas y jarras de cerveza?, las mujeres son mucho mas hermosas") Romaine Books, Mary Casatt, la escritora francesa Colette, la pintora Georgia O´Keefe, la pintora Frida Kahlo, y muchas más, fotógrafas y poetas del siglo veinte. Rosa Bonheur y Louise Breslau, aristócratas como Élisabeth de Gramont Edmond de Polignac, princesa mecenas musical, la bailarina americana Loïe Fuller. Poetas como Adrienne Rich, una mujer particularmente maravillosa, con una vena poética realmente admirable así como su perfil de ensayista en defensa de la condición de la mujer y de las lesbianas, en sus Twenty one love poems se evidencia el tema del lesbianismo. Carson Mc Cullers, norteamericana escritora de los célebres Reflejos de un ojo dorado, y el Corazón es un cazador solitario.&lt;br /&gt;Sor Juana Inés de la Cruz, siglos atrás le dirigió hermosos poemas a la virreina "Así cuando yo mía&lt;br /&gt;te llamo, no pretendo&lt;br /&gt;que juzguen que eres mía,&lt;br /&gt;sino solo que yo ser tuya quiero"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartas de amor en todas las épocas, Virginia Woolf y Vita Sackville West se profesaron amor en decenas de cartas....en una de ella Vita le escribe "Estoy reducida a ser una cosa que quiere a Virginia. Escribí una carta durante las opresivas horas insomnes de la noche, y todo se ha ido: Solo te extraño en una manera desesperadamente humana..."&lt;br /&gt;La relación entre Vita Sackville West y Violet Treffusis, esta le escribe varias cartas, a modo de ejemplo: "Bien tu me preguntas, por que razón te amo...te amo Vita, porque luche duro para conseguirte...te amo, Vita, porque nunca devolviste mi anillo....te amo, Vita, porque jamás te rendiste ante nada...te amo, Vita, porque he visto tu alma..." Y en otra carta "Te quiero cada segundo, cada hora de mi vida, aunque estoy siendo inexorable y lentamente arrastrada hacia alguien mas...algunas veces me inunda una especie de agonía física deseándote...una súplica por tu cercanía y tu caricia. En otros momentos siento que debería estar suficientemente feliz, conforme de escuchar tu voz. Trato imaginar tus labios sobre los míos..."&lt;br /&gt;Eleanor Roosvelt lo hizo del mismo modo con Lorena Hickock..."desearía poder yacer junto a ti esta noche y tomarte entre mis brazos..." y viceversa "Más claramente recuerdo tus ojos, con una especie de divertida sonrisa en ellos y la sensación de ese suave lunar al noreste de la esquina de tu boca contra mis labios..."&lt;br /&gt;Las cartas de Emily Dickinson a Susan Gilbert, Junio 11, 1852&lt;br /&gt;"Están limpiando mi casa hoy, Susie, y yo aproveché para hacer un vuelo rasante hasta el escritorio donde con afecto, y contigo, voy a gastar las más preciosas de todas mis horas para pensar, suspirando, en ti. No puedo creer, querida Susie, todo el tiempo que hace que estoy sin verte, un largo y vacío año: sé que a veces el tiempo nos parece que pasa volando porque mis pensamientos sobre nosotras son tan cálidos como si te hubieras ido apenas ayer... No viniste, querida, pero un pedacito de cielo sí, un cielo que se parecía a nosotras... y caminamos de un lado a otro maravilladas de que la felicidad estuviera acompañándonos. Aquellas uniones, mi querida Susie, por las cuales vivíamos, esa dulce y extraña certeza en la que caíamos y que nadie admitía, ¿cómo no habría de llenar mi corazón y golpearme salvajemente, cómo no habría de hacerme tuya y hacerte mía y hacerme sentir hoy feliz porque te tuve, aunque parezca mentira?&lt;br /&gt;Tengo un solo pensamiento, Susie, esta tarde de junio, y es acerca de ti, y tengo un solo ruego; querida Susie, que es para ti. Porque tú y yo tomadas de la mano como están tomados entre sí nuestros corazones podrían quizá correr como chiquillas en medio de bosques y para olvidar muchos años y sus tristes consecuencias, y sería como volvernos chiquitas nuevamente... Ojalá así fuera, Susie, pero cuando miro alrededor me encuentro sola, y suspiro por ti otra vez y otra más, leve suspiro, vano suspiro que no te traerá de vuelta a casa.&lt;br /&gt;Yo te necesito más y más, y el gran mundo crece y los más queridos son menos y menos cada día en que tú estás lejos - Yo extraño mi ancho corazón; toda yo, todo lo mío, va girando alrededor y clama por Susie......No permitas que nadie vea esta carta. ¿Lo harás, Susie?"&lt;br /&gt;Las casi encriptadas cartas de Anne Lister. Una mujer que requiere una mención especial "Tu tendrás cada sonrisa, cada suspiro de ternura. Uno solo serán nuestros intereses una sola nuestra unión. Y cada deseo que el amor inspira, cada beso, cada sentimiento de encanto solo me hará mas segura y enteramente tuya....." Anne Lister vivió en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX (1791-1840) esta mujer una terrateniente adinerada, dejó en sus diarios evidencia de su vida y sus relaciones con otras mujeres, referencias codificadas en una suerte de lenguaje mezcla de griego y álgebra donde narra como seducía a las mujeres. De acuerdo a algunos estudios era una mujer extremadamente consciente de su lesbianismo y preferencia por lo que ella llamaba "the fairer sex" y se palpa en sus palabras que era además extremadamente observadora de las "señales" sobre preferencias de otras mujeres. Según se documenta. Aparentemente una de las "técnicas"de seducción de Anne consistía en mencionar libros que tocaban el tema del lesbianismo o la homosexualidad masculina, y entonces observaba a su compañera cuidadosamente a fin de poder juzgar su reacción. Y entonces dichas reacciones le daban pautas como para proseguir con sus juegos.&lt;br /&gt;Poetas y escritores también cantaron el amor entre las mujeres, famoso es el caso de Pierre Loüys, con su falsa presentación como una suerte de rescate histórico, del libro Las canciones de Bilitis, Baudelaire y sus poemas, que fueron unos de los condenados y excluidos y censurados en su época, Verlaine, hizo lo suyo. Con anterioridad escritores de la talla de Balzac habían incursionado en el tema con su "La fille aux yeux d´or", la atracción de la Marquesa de San Real por Paquita Valdés, la "fille aux yeux d'or" también llevada al cine, por Jean-Gabriel Albicocco, con Con Marie Laforet, Paul Guers, Françoise Prevost, en el año 1960. Henry James todo un clásico en la literatura norteamericana se suma con Las Bostonianas, del siglo XIX título llevado al cine también por el director James Ivory y protagonizada por Vanesa Redgrave. En ese libro Henry James retrata parcialmente y en forma "codificada" la unión que existió entre su hermana lesbiana Alice y Katharine Loring.&lt;br /&gt;Evidentemente el siglo XX es bastante prolífico en el tema; uno de los mas grandes escritores Proust, donde aparecen los amores juveniles entre Albertina y sus amigas en "En Busca del Tiempo Perdido", también aparecen ciertos indicios en "Los Placeres y los Días", preludiada por una cita de Baudelaire de su poema Mujeres condenadas "y el viento furibundo de la concupiscencia hace flamear vuestra carne como una antigua bandera en fin si continúo la lista va a agrandarse indudablemente, muchos libros donde aparece velada o no tan veladamente la existencia de un vínculo lésbico.&lt;br /&gt;Marguerite Yourcenar, una de las grandes escritoras, sin mencionar a Djuna Barnes y Virginia Woolf. Yourcenar, vivió casi toda una vida con una mujer, quien se convirtió además a lo largo de los años también en su traductora, su nombre era Grace Frick, Yourcenar, escritora de excelentes libros, entre ellos los magistrales Opus Nigrum, Memorias de Adriano y Que la eternidad, se convirtió en la primer mujer en ser miembro de la Academia francesa de letras, y sus libros son lectura destacada e insoslayable. Ella jamás describió un personaje lésbico, curiosamente, tal vez, pero ella misma justifica su decisión: La vida de las mujeres es demasiado limitada, o demasiado secreta. Basta dejar que una mujer narre su historia y la primera censura que se le hará es que deje de ser mujer".&lt;br /&gt;En otro de sus libros aparece esta frase, que tiene su connotación sumamente interesante:&lt;br /&gt;" Puede que no se haya remarcado lo suficiente que la libertad sensual bajo todas sus formas es en gran medida un problema de libertad de expresión" (Alexis,1929)&lt;br /&gt;Memorias de Adriano, es una especie de reconstrucción histórica de la relación que le emperador Adriano sostuvo con el joven Antinoo, una relación de índole evidentemente sexual y sumamente interesante, se puede leer en Pessoa algo también sobre este tema específico.&lt;br /&gt;Marguerite Yourcenar en uno de sus capítulos del libro Una vuelta por mi cárcel, el capítulo Azul, blanca, rosa, gay. escribe "Los actos y tendencias se han dado en todos los tiempos y en todos los lugares, pero hace poco que el pueblo gay se ha decidido, no a censarse-por un gay que lo confiesa hay diez que no lo dicen, y cien que ni siquiera se lo han confesado se lo han confesado a sí mismos-, sino a reconocerse como tal y, hasta cierto punto, afirmarse. No hace tanto que se consiguió, aunque tímidamente, que un juicio más racional prevaleciera, a veces, sobre supersticiones y prejuicios. San Francisco es uno de los lugares donde se ha manifestado una relativa tolerancia respecto a los gays. De ahí algunas de las ventajas y también algunos peligros. El gay o la gay- me gusta mucho este término que parece extraído, por extraña reaparición, de tiempos lejanos, y que está emparentado se diría, con la Gaya Ciencia de los trovadores occitanos y de los poetas de la corte de Federico II, en la cual, por lo demás, no escaseaban los gays-, el gay, por tanto o la gay que se exhibe es casi siempre un personaje situado en la punta extrema del grupo, y es por su presencia llamativa por lo que el público divertido o irritado, juzga a la inmensa mayoría aunque no la vea. El papel de la "loca" está a punto de convertirse, en las películas y musicales norteamericanos, en ese ingrediente un poco extravagante y un tanto conmovedor, hecho para inspirar el llanto fácil o la carcajada, que el buen negro del antiguo music hall representaba antaño. Se favorece, sin querer, una subcultura y un gueto.&lt;br /&gt;Las subculturas tienen algo de bueno en una época en que la cultura oficial se osifica o periclita, y en que la palabra marginal se emplea peyorativamente como si estuviésemos todos de acuerdo acerca del valor del texto en plena página. Es natural que, en un mundo amenazado por una ficticia uniformidad, los miembros de las subculturas étnicas, religiosas, sociales o sexuales se unan o reúnan, cosa tanto más importante para los gays cuanto que el ejercicio de su sexualidad tiene ese precio. Es también natural el que unos individuos vejados por su empresario, por el medio o la familia, en cuanto sospechan que forman pareja entre ellos, busquen la facilidad del placer anónimo o comercializado. El peligro consiste en dar a entender que cierto comportamiento sexual se confunde siempre con lo que llamamos libertinaje, palabra, por lo demás, ambigua, ya que suele emplearse, habitualmente, para designar unos actos que no llegan del todo a permitirnos a nosotros mismos. L´Advocate, periódico gay, combate y con razón, a favor de unos derechos cívicos a menudo negados o lesionados, pero puede producir en el lector que no esté bien informado el efecto de una provocación. Los anuncios publicitarios de chicos vestidos de cuero y de afrodisíacos químicos son poco mas o menos lo que los anuncios de perfumes embriagadores y de pestañas postizas en las grandes revistas femeninas, o los anuncios de prostíbulos y boîtes llenos de hermosas chicas de los Pariscopes parisienses..."De todo existe en la viña del Señor": no existe un dicho más popular, pero ninguno contra el cual vengan a chocar más la animosidad y los prejuicios."&lt;br /&gt;Sigo con la literatura escritoras como Evelyn Waugh. Jane Bowles y su libro Dos Damas muy serias. El diario de Suzzanne de Helene de Montferrand.&lt;br /&gt;De Rita Mae Browne Almas Gemelas y Frutos de Rubí donde explora el amor entre mujeres.&lt;br /&gt;Mina Loy poeta y pintora, autora de The Last Lunar Baedeker los Poemas de amor, y donde se interroga, y reestudia toda la tradición poética masculina, buscando neutralizar los mitos masculinos sobre femineidad e identidad.&lt;br /&gt;Renee Vivien, considerada una de las mejores poetas de la lengua francesa de comienzos de siglo veinte.&lt;br /&gt;Carol o El precio de la sal de Patricia Highsmith, la imagen positiva de las lesbianas.&lt;br /&gt;En EEUU, en la década de los cincuenta toda una especie de efervescencia de las novelas pulp con temática lésbica, documentada muy bien a través de esa especie de semidocumental que es la película canadiense Forbidden Love, dirigida por Aerlyn Wissman y Lynne Fernie. De esa época proviene ese libro de Patricia Highsmith cuya publicación fue hecha bajo el seudónimo de Claire Morgan.&lt;br /&gt;El uso de seudónimos fue otra forma de publicar reservando la identidad por el temor a la réplica homofóbica.&lt;br /&gt;De la misma época datan otras autoras como Ann Bannon. Un poco después antes de aparecerían May Sarton y Jane Rule esta última con Desert of the Heart&lt;br /&gt;Elizabeth Bishop, una de las poetas norteamericanas mas reconocidas del siglo veinte (es célebre su poema One Art) y su larga relación con Maria Carlota Costallat de Macedo Soares (Lota), su convivencia de Brasil y los altibajos personales de ambas mujeres.&lt;br /&gt;Mas recientemente Audre Lorde y sus escritos.&lt;br /&gt;Esther Tusquets escribió tres libros con historias lésbicas, El Mismo mar de todos los veranos, El amor es un juego solitario, Varada tras el último naufragio. Jeannette Winterson Escrito en el cuerpo, Simetrías Viscerales, Alice Walker , para sumar Por la luz de la sonrisa de mi padre.&lt;br /&gt;Violet Leduc, escribió un libro titulado Therese e Isabelle, dicha obra surgió de los pasajes censurados y cortados de un libro anterior del año 1955 Ravages. En 1966 fueron publicados bajo el nombre de Therese et Isabelle. En su autobiografía La folie en tête del año 1970, la autora habla sobre la dificultad de escribir sobre el amor lesbiano y de dar un sentido en un campo totalmente codificado y ocupado por el discurso masculino, que redirigen al lesbianismo a lo insignificante, a erotismo para voyeurs, o a lo repugnante. Y asimismo expresaba su necesidad de encontrar huellas, trazos, signos del amor lesbiano dentro de la cultura y la literatura. Buscar, encontrar, guardar las huellas e interpretar sus signos y sus indicadores.&lt;br /&gt;Siguiendo con los libros Aimee y Jaguar de Erica Fisher. Dicho libro tiene versión fílmica reciente.&lt;br /&gt;Debemos recordar además el aporte o las visiones compartidas o no, de Monique Wittig, Luce Irigaray, o Teresa de Lauretis, a todo el movimiento lésbico y feminista.&lt;br /&gt;Mary Casatt pintora lesbiana, al igual que Rosa Bonheur Marie Laurencin y Romaine Brooks. Hilda Doolittle, poeta. Germaine Dulac, una cineasta surrealista muy interesante&lt;br /&gt;Adrienne Monier, pareja de Sylvia Beach, Alice B. Toklas, de Gertrude Stein&lt;br /&gt;Precursoras en la literatura Barnes con su The book of repulsive women donde "ese terrible secreto" que entraña el ser lesbiana no es mencionado en forma explícita queda subyugado bajo las palabras que encubren y descubren esa "verdad" así nacen estos versos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Someday beneath some hard&lt;br /&gt;Capricious star&lt;br /&gt;Spreading its light a little&lt;br /&gt;Over far,&lt;br /&gt;We'll know you for the woman&lt;br /&gt;That you are.&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;See you sagging down with bulging&lt;br /&gt;Hair to sip,&lt;br /&gt;The dappled damp from some vague&lt;br /&gt;Under lip,&lt;br /&gt;Your soft saliva, loosed&lt;br /&gt;With orgy, drip.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Implícito sí, y a la vez evidente entre líneas ese "some vague under lip" sino de que otra manera iba esta mujer notable a lograr escapar de la censura de esa época&lt;br /&gt;Radclyyffe Hall en 1928 aparece con Una mujer en el pozo de la soledad, donde uno de sus personajes está inspirado precisamente en Natalie Clifford Barney.&lt;br /&gt;La lectura lésbica que se puede hacer de un libro como Mrs Dalloway, aparentemente la dimensión lésbica de la atracción entre los personajes de Clarissa Dalloway y Sally Seton era mucho mas obvia en el manuscrito original y no subrepticia como en el libro editado.&lt;br /&gt;Lucía Etxebarría aparece con Nosotras que no somos como las demás y Beatriz y los cuerpos celestes: "...Tomarla en mis brazos, besar aquel trozo de piel donde el cabello dorado se convertía en una pelusilla blanca y sedosa. El perfume dulzón mezclándose con otro aroma, el mío; su mano que descansa en mi vientre, y las puntas de sus dedos que descienden tamborileando hacia la cumbre de mis muslos; abrir las piernas y adelantar las caderas; rodar y revolcarnos enredadas en una masa de brazos y piernas; estremecimiento salvaje y la habitación que se fragmenta en trocitos y se disuelve..." Fragmento de "Beatriz y los cuerpos celestes"&lt;br /&gt;Cristina Peri Rossi, uruguaya radicada en España, hace también su aporte a la literatura por llamarla de algún modo con temática lésbica al tratar abiertamente el tema, en varios de sus libros. Ella tiene su visión al respecto:&lt;br /&gt;"La literatura no es lesbiana, una mujer es lesbiana. Y, además, no creo que sea, está. Yo no soy esencialista... Yo me niego a considerar una literatura lesbiana... No es la literatura la que es lesbiana, sino que ciertos libros tratan acerca de las conductas lesbianas."&lt;br /&gt;En el terreno poético también, la voz insoslayable de una argentina residente también en España: Ana Becciu.&lt;br /&gt;La insensata geometría del amor, de Susana Guzner de Argentina, incorpora también el tema que nos aboca.&lt;br /&gt;De Argentina también otra poetisa: Diana Bellesi, en poemas de su libro Eroica se trasuntan estos temas.&lt;br /&gt;En Argentina siguiendo con nombres, de manos de Silvia Molloy aparece En breve cárcel.&lt;br /&gt;En la actualidad, en cuanto a escritoras de habla hispana, parece haber una especie de proliferación de literatura con temática lésbica, entre las escritoras ya anteriormente señaladas agregamos a Sara Levi Calderón su novela Dos mujeres.&lt;br /&gt;Vuelvo a la historia en Alemania a comienzos del siglo XX y a finales del siglo XIX comenzaron a aparecer mas públicamente las lesbianas. Muchas lesbianas "butch" en Alemania adoptaban el pelo corto, smoking de noche, y calzas de montar de día como vestimenta. La palabra "Freundin" (amiga) comienza a ser utilizado con otro tinte de tenor romántico y lésbico. Muchas lesbianas sintiéndose mas libres exhortaban a otras mujeres a adoptar el mismo estilo de vida.&lt;br /&gt;Una húngara llamada Marie von Najmajer lo hacía a través de su "Himno a la joven del siglo XX", un poema.&lt;br /&gt;En esa época eran pocos los lugares donde podía confluir y reunirse las lesbianas, mas a medida que la urbanización iba in crescendo, del mismo modo se iban expandiendo las oportunidades y grupos de lesbianas.&lt;br /&gt;Magnus Hisrschfeld calculaba a comienzos de siglo la existencia en Alemania de mas de un millón de homosexuales hombres y mujeres. Y este "Tercer sexo" tal como lo denominaba Hirschfeld comenzaba también a tener mas lugares de reunión, restaurantes, cafés, y cervecerías destinados a este público aunque en su mayoría eran para el publico gay masculino.&lt;br /&gt;Las lesbianas permanecían mas encubiertas, de todos modos Hirschfeld describe la existencia de una "agencia de encuentros", por el año 1905, en la misma las lesbianas, podían contactarse, a través de anuncios personales como el siguiente: "Joven honesta de 24 años, busca señora bonita para amistad".&lt;br /&gt;El anteriormente mencionado relata también la existencia de bailes de máscaras, a los mismo acuden muchas lesbianas vestidas de hombre. Y una fiesta de gala anual organizada por una mujer berlinesa para su círculo de conocidas sáficas.&lt;br /&gt;Claro que aparecieron las críticas a tantas libertades que se daban las mujeres entre si en publico. En un diario Berlinés denunciaba la existencia de un club deportivo para mujeres, donde las mismas no solo practicaban deportes, sino que también bailaban juntas, muchas de ella usaban cabellos corto, y vestían traje y corbata.&lt;br /&gt;También estaba las que no se sentían a gusto participando de estas cosas, lesbianas que no querían tanta publicidad. Estas mujeres comenzaron a participar dentro de los movimientos feministas. Eso no solo les daba la oportunidad de confirmar y reafirmar sus ideas de independencia y libertad sino que también les daba la chance de conocer a otras mujeres que compartían las mismas convicciones.&lt;br /&gt;En cuanto al tema feminismo las lesbianas tenían ciertas reivindicaciones, una de ellas la reforma de la educación tendiente a conceder a las mujeres la oportunidad de acceder a niveles superiores; mayores oportunidades de empleo, disponer de la posibilidad de participar en trabajos que les eran negados, haciendo posible la independencia de las mujeres que lo desearan. Y el derecho al voto para las mujeres que según ellas aparejaría como.&lt;br /&gt;Para las lesbianas estas cuestiones eran de crucial importancia, y para las lesbianas de clase media una condición sine qua non para poder vivir libremente sin tener que someterse al matrimonio heterosexual con el fin de mantener sus estilos de vida burgueses.&lt;br /&gt;Dentro del movimiento feminista emergió en determinado momento un movimiento sexual: el movimiento "uraniano".&lt;br /&gt;El movimiento lésbico reclama su influencia y participación en apoyo al movimiento feminista, en un discurso de 1904 en Berlin Anna Rueling dice: "Desde el comienzo del movimiento feminista un número significativo de mujeres lesbianas asumieron roles preponderantes en innumerables luchas, despertando la conciencia de mujeres comunes, naturalmente indiferentes y sumisas...si se consideran las contribuciones de las mujeres homosexuales en pro del movimiento feminista, es espantoso que las grandes e influyentes organizaciones del movimiento nunca hayan levantado un dedo a fin de promover los derechos civiles y condiciones sociales de sus numerosas socias uranianas".&lt;br /&gt;El movimiento lésbico tuvo en Alemania un gran desarrollo, fue similar o comparable tal vez solamente con el movimiento que se desarrollaba en París.&lt;br /&gt;En Berlín existían alrededor de sesenta locales donde podían acudir las lesbianas libremente, bailar, charlar, y conocer a otras mujeres, locales destinados a mujeres de clase media, locales destinados a mujeres de la clase obrera. Existía inclusive un periódico exclusivamente lésbico, patrocinado por una organización de derechos humanos. El mismo anunciaba claramente locales para lesbianas, y se publicaban avisos personales. Todo eso culminó con el ascenso de Hitler al poder, a comienzos de la década del treinta y tal libertad no volvió a experimentarse mas que con el transcurso de muchos años en el siglo XX.&lt;br /&gt;El París de los años veinte, también fue efervescente y movido en cuanto al tema se refiere, aparece Djuna Barnes con el mítico El Bosque de la Noche, aunque "estuvieren en el polo opuesto del universo? El mismo perro las encontraría a las dos" maravillosa imagen, que no necesita explicación, el mismo aroma, la misma pasión mutua, en esa historia casi autobiográfica de Barnes que documenta la problemática relación que sostuvo con otra mujer: la escultora Thelma Woods.&lt;br /&gt;El famoso Ladies Almanack esa especie de sátira en tono de broma donde sin mencionar abiertamente incluye a mujeres lesbianas de esos desprejuiciados "años locos" donde París al decir de Hemingway era una fiesta Natalie Clifford Barney, Janet Flanner, y Dolly Wilde, humorista , esta última sobrina del afamado escritor Oscar Wilde.&lt;br /&gt;París era mujer, título de un libro que ha sido adaptado al cine con el mismo título, rótulo extremadamente preciso, el París de los años veinte estuvo pleno de estas mujeres artistas, poetas, cantantes&lt;br /&gt;Era la época de los años locos, aires de libertad flotaban por Europa, en París, en Berlín, Die goldenen zwanziger (los dorados veinte) entre la pintura de Wassily Kandinsky, Paul Klee, Hannes Meyer, Ludwig Mies van der Rohe, Laszlo Moholy-Nagy, Georg Muche, el movimiento Bauhaus, la Ópera de los tres centavos de Brecht y escritores como Thomas Mann y Remarque y películas como El Gabinete del Dr. Caligari (1919), que dieron inicio a toda una serie de films expresionistas que exploraban el lado angustioso y trágico de la condición humana y sentó las bases para ubicar a los alemanes como maestros del horror y el género fantástico con películas como Der Mude Tod (1921), Der Golem (1920), y Nosferatu (1922). O bien los modernos y futuristas como Metrópolis (1926) y A Woman in the Moon (1928) de Fritz Lang.&lt;br /&gt;Así como grandes obras como La caja de Pandora de Pabst y El Ángel Azul de Sternberg, protagonizado por la debutante Marlene Dietrich, inolvidable su ronca voz y marcando el comienzo de todo un estilo, famosa la película por capturar en forma magistral, la imagen decadente del Berlín casi exótico de profusa vida nocturna. Ahí mismo precisamente es donde los cabarets para homosexuales estaban de moda, la sexualidad era abierta en Berlín en uno de ellos el White Mouse, la bailarina lesbiana Anita Barber bailaba desnuda, uno llamado era de concurrencia de lesbianas otros concurridos por lesbianas eran el "Maly" y el "Escorpión".&lt;br /&gt;En Paris, también dentro de la efervescencia cultural imperante, entre la prosa renovadora de Joyce, Hemingway, el movimiento Dadá, Ezra Pound, Sherwood Anderson, los pintores Foujita, Gauguin, Kisling, Krohg, Man Ray, Matisse, Modigliani, Mondrian, Mucha, Pascin, Picasso, y Rivera, el cine de Jean Cocteau, el mítico barrio de Montparnasse, florecía toda una cultura de mujeres liberadas.&lt;br /&gt;El París del Closerie des Lilas que siempre proclamó ser el lugar donde nació todo el movimiento surrealista era efectivamente en ese lugar donde Andre Breton, Eric Satie, Ferdinand Leger, Picasso, Matisse, Brancusi, Cocteau, llevaron a cabo el Congreso de 1922&lt;br /&gt;En todo ese ambiente de agitación cultural encontramos a Collette que en una nota, sin discusión dirigiéndose a otra notable mujer de la rive gauche, Natalie Clifford Barney: "Natalie, my husband kisses your hands, and I the rest." ("Mi esposo te besa las manos y yo el resto") Natalie Clifford Barney, fué la musa inspiradora de varias obras, entre ellas, del Idilio Sáfico de Liane de Pougy, de Claudine de Colette, del personaje Valerie Seymour del famoso El pozo de la soledad.&lt;br /&gt;En esos años era una mujer con ideas fuertes "La mejor de las vidas es aquella que pasamos criándonos a nosotros mismos, no procreando. Esta dama francesa que creo todo un círculo de índole evidentemente sáfico, una corte de mujeres entre las cuales encontramos a Marguerite Yourcenar, Colette, Gertrude Stein, Radclyffe Hall, Djuna Barnes, Lucie Delarue-Mardrus, Lianne de Pougy, Hilda Doolitle, las pintoras Marie Laurencin y Romaine Brooks, la editora inglesa Sylvia Beach, Adrienne Monnier, las pianistas Wanda Landowska y Renata Borgatti, Dolly Wilde, sobrina de Oscar Wilde ,la bailarina Isadora Duncan, Winareta Singer, la heredera de la empresa Singer, entre otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres del jazz otra historia.&lt;br /&gt;En tanto las figuras "masculinas" dentro de la literatura, iban ganando lugares, recordemos a George Sand, toda la sociedad norteamericana también tenía sus peculiaridades por llamarlo de alguna manera.&lt;br /&gt;En los Estados Unidos los clubes de jazz se convertían muchas veces en lugares de encuentros para homosexuales, marginales al igual que los negros, se encontraban en esas esferas, discriminadas.&lt;br /&gt;Es interesante la lectura que nos permite George Duby, en uno de sus tomos de Historia de las Mujeres, ya en el año 1900 nos encontramos dentro del slang o lunfardo para los rioplatenses con el término "bulldager" y"bulldike", una cantante de blues llamada Bessie Jackson lo utilizaba sin ambages en esos tempranos años del siglo veinte quien desde el blues entonaba los BDBlues: Bull dagger blues.&lt;br /&gt;El mundo era equívoco por llamarlo de alguna forma, las cartas idílicas ente mujeres eran moneda corriente, las citas abundan, las lecturas históricas nos dan una muestra amplia de esos "subterfugios" sentimentales, "Deseaban, pues, poner los brazos alrededor de mi niña, de todas las niñas de este mundo y decirle [...] La amo como sus esposas aman a sus maridos, como los amigos se quieren para toda la vida y creo en ella como creo en Dios..."&lt;br /&gt;Una autora bosquejaba someramente esta especie de interés carnal disfrazados tras las mascaras de la poesía como " gazmoñería que marca la legitimidad del propio apetito"&lt;br /&gt;Ma Rainey toda una precursora en el pasado siglo veinte, en uno de sus discos Prove it on me blues, canta sin ambages "Went out last night with a crowd of my friends. They must've been women, 'cause I don't like no men" .&lt;br /&gt;Gladys Bently, Jackie "Moms" Mabley, Alberta Hunter y Ethel Waters, legendarias cantantes del blues y circuitos del Harlem se suman.&lt;br /&gt;Bessie Smith, esa genial voz del jazz y el blues que fue influjo fundamental en cantantes como Billie Holiday, la genial lady day que pedía "Please don't talk about me when I'm gone...."..&lt;br /&gt;Sobre Bessie Smith, se narran muchas anécdotas, tuvo muchas amantes mujeres, entre ellas una chica llamada Lillian Sampson, historia complicada, con episodios fuertes como el intento de suicidio de la última. La conoció en una fiesta tal como lo documenta un artículo: "Bessie se aproximó a Ruby, su sobrina, movió su cabeza en dirección a Lillian, y dijo ""me gusta esa chica", Ruby interpretó que se refería a la forma de bailar de Lillian, y respondió: "Me alegra, que te guste, lo esta haciendo bien no?"&lt;br /&gt;"No, no quiero decir eso" respondió "Le diré yo misma, porque tu no entiendes nada pequeña".&lt;br /&gt;Entonces se dirigió hacia Lillian, y le susurró algo al oído, conduciéndola fuera de la habitación. Ruby y Lillian compartían su habitación, pero cuando Ruby despertó al día siguiente comprobó que Lillian no había dormido en su cama. Desde ese momento Bessie y Lillian comenzaron a dormir juntas con frecuencia.&lt;br /&gt;Luego del intento de suicidio de Lillian en 1927, habiendo superado ciertas reticencias e inhibiciones, pero no el temor que Jack Gee, esposo de Bessie, inspiraba en Lillian, esta decide abandonar a Bessie. Sin ira y sin súplicas culminó esta relación.&lt;br /&gt;Otros biógrafos rescatan signos inequívocos de su lesbianismo cuando aluden a canciones que eran parte de su repertorio tal es así con "The Boy in the Boat": "When you see two women walking hand in hand, / just look 'em over and try to understand: / They'll go to those parties--have the lights down low--/ Only those parties where women can go. / You think I'm lying--just ask Tack Ann- / Took many a broad from many a man."&lt;br /&gt;En el blues habían letras que anunciaban la homosexualidad, la anterior es una, ya mencioné BD women blues, que también formaba parte del repertorio de Lucille Bogan expresa en su letra: "B.D. (bulldagger) women sure is rough; they drink up many a whiskey and they sure can strut their stuff."&lt;br /&gt;Greenwich village y Harlem fueron lugares donde se desarrollaron lo que se puede denominar una suerte de subcultura gay.&lt;br /&gt;Esa vida se desarrollaba en lugares denominados speakeasies (tabernas clandestinas) y en cotos mas privados como fiestas particulares, las cuales permitían a hombres y mujeres homosexuales socializar. Las mismas provocaban también de vez en cuando crónicas policiales, quejas y críticas negativas como esta del año 1926 del diario New York Age: One of these rent parties a few weeks ago was the scene of a tragic crime in which one jealous woman cut the throat of another, because the two were rivals for the affections of a third woman. The whole situation was on a par with the recent Broadway play (about lesbianism, The Captive), imported from Paris, although the underworld tragedy took place in this locality. In the meantime, the combination of bad gin, jealous women, a carving knife, and a rent party is dangerous to the health of all concerned.&lt;br /&gt;Tenemos también la figura de Josephine Baker revolucionando a París en los años veintes con La Revue Noir, sus bailes enérgicos, su música de jazz, una personal versión del Charleston, y sus escandalizadores topless. Jannet Flanner hace una vívida descripción acerca de los shows desplegados por esta mujer "Ella hacía su entrada completamente desnuda con excepción de una pluma de flamenco color entre sus miembros; ella era cargada en los hombros de un gigante negro (Joe Alex). En medio del escenario el hacía una pausa, y con sus largos dedos tomándola como si fuera una canasta por la cintura, la hacía balancear en una lenta voltereta, hacia el suelo, donde ella se paraba....ella era una estatua de ébano inolvidable. Unos gritos de bienvenida se desparramaban por todo el teatro, cualquier cosa que sucediera después era irrelevante Las dos cosas esenciales se daban, y eran inolvidables, su magnifico cuerpo negro, y la aguda respuesta del público masculino en la capital del hedonismo de Europa...."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La representación en el arte visual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al tratamiento de la imagen de mujeres también ha sido, bastante "mudo" el lesbianismo, no siendo de la misma manera la representación visual de la homosexualidad masculina. Una vez más volvemos al campo del silencio.&lt;br /&gt;Si bien podemos encontrar ambiguas imágenes de parejas de mujeres en la pintura para empezar claramente el ejemplo más antiguo lo constituye un óleo de la Escuela de Fontainebleau: Gabrielle d'Estrées y su hermana, pasando por muchas representaciones de desnudos femeninos en pareja y en grupo que no necesariamente tienen una lectura lésbica, si son miradas que apelan a la ternura femenina. Algunos de los pintores más conocidos del siglo XVIII, serán Francois Boucher uno de los representantes del rococó y la primer pareja de mujeres pintada por una mujer: Rosalba Carriera con sus obras La Paz y la Justicia y La Fragilidad dando la mano a la Eternidad.&lt;br /&gt;Los pintores a través de las alegorías retrataban o le daban forma a lo sensual y el poder erótico del desnudo femenino. En una forma dirigida o desarrollada a través del imaginario erótico masculino.&lt;br /&gt;El siglo XIX, fue mucho mas efervescente. Aparece el célebre Le sommeil conocido también como "Paresse et Luxure" o "Les deux amies" de Courbet, representante por excelencia del "realismo". Representaciones de "amigas", el tema de las ninfas y las odaliscas como las de Ingres. Todas pinturas rebosando de sensualidad y ambigüedad en torno al deseo.&lt;br /&gt;Con la efervescencia del modernismo como movimiento cultural con sus vertientes, la figura de la lesbiana o tribade se convirtió en un tópico en muchos autores: Baudelaire, Verlaine, y la creación de Louys: Les chansons de Bilitis, un texto que a pesar de su falsa presentación como documento histórico se convirtió en uno de los textos mas manejados en el París de comienzos de siglo y un tema de varias manifestaciones artísticas. Incluso Debussy musicalizó unas cinco "canciones". Y por supuesto los versos de Verlaine "Las amigas", y los clásicos de Baudelaire las piezas prohibidas luego de su publicación: "Lesbos", "Femmes Damnées, Delphine et Hippolyte" y "Femmes damnées, Comme un bétail pensif..."&lt;br /&gt;Walter Benjamin sentenció: La lesbiana es la heroína del modernismo. Y se refería precisamente a eso.&lt;br /&gt;Marie Jo Bonnet nos muestra como a mediados del siglo XIX la pareja de mujeres se inscribe como tema de la modernidad.&lt;br /&gt;Merecen especial atención Louise Breslau, la cual se atreve a representarse a sí misma en un cuadro junto a su amiga en una situación íntima y afectuosa afirmando la normalidad de un deseo que siempre ha sido presentado como perverso. Una imagen que intenta alejar el tema de los campos de la religión como de la ciencia, que como ya he mencionado había comenzado con sus estudios sobre comportamientos sexuales y los denunciaba como enfermos, alimentado todo esto además por los discursos homófobos que denunciaban a la homosexualidad como una de las causas de la declinación del crecimiento poblacional.&lt;br /&gt;Y a comienzos del siglo veinte la figura de Marie Laurencin, una pintora de vanguardia casi olvidada tras la figura de otros pintores de su círculo o el propio Apollinaire en su momento, la misma claramente hizo obras basada en la simbología de Bilitis, texto de moda y texto base en determinados círculos lésbicos como el que dirigía Natalie Clifford Barney. Y proclamó también forma pública su inclinación. Su arte se caracteriza por el uso de colores pálidos, tonos pastel, rosa, púrpura, azules y grises suaves y formas limpias, dejando traslucir una sensibilidad excepcional y un gran lirismo, dando pistas, dejando trazos de delicada sensualidad que crean una atmósfera serena y suave.&lt;br /&gt;Y mas adelante la figura gravitatoria de Tamara de Lempicka, extraordinaria por su temperamento independiente, nacida en Polonia, quien vivió gran parte de su vida en París y allí produjo su imponderable obra pictórica. Según Marie Jo Bonnet, ella vino a innovar la forma de tratamiento temático de la pareja de mujeres, con sensualidad sí, pero además integrada a los espacios normales de mujeres, ya no solamente "encerrada" en la temática mitológica o asociada los placeres prohibidos de alcoba. Se convirtió en nombre insoslayable del Art Decó, conocida además por sus desnudos eróticos. Con una ligera influencia de Leger, y el Cubismo desplegó sus planos geométricos, y un estilo figurativo independiente con mucha sensualidad, líneas agudas, sus retratos sensuales y brutales al mismo tiempo, el fuerte uso del color y sus figuras siluetas poderosas y sólidas.&lt;br /&gt;En su propia forma de ser expresó: "I was the first woman who did clear paintingand that was the success of my painting. Among a hundred paintings, you could recognize mine. And the galleries began to put me in the best rooms, always in the center, because my painting attracted people. It was neat; it was finished." Lamentablemente su arte desapareció por mucho tiempo sus cuadros empezaron a desaparecer de exhibiciones y galerías pasando inmerecidamente al olvido.&lt;br /&gt;Fueron muchos los pintores que empezaron a retratar con sus diferentes técnicas las parejas de amigas. Toulouse Lautrec, las lesbianas del cabaret, salones de baile y clubes nocturnos.&lt;br /&gt;Picasso varias representaciones de parejas de mujeres. Gustav Klimt y la técnica del Jugendstil su pintura decorativa con combinación de fondos y texturas. Un expresionista como Egon Schiele, caracterizado por sus desnudos contorsionados y una corriente sexual tempestuosa que transcurre por sus imágenes.&lt;br /&gt;Otros como Paul Delvaux, Zadkine, Pierre Bonnard, Picabia, André Lothe, Albert Marquet, Berthe Morisot, Achille Deveria, las imágenes de Gerda Wegener.&lt;br /&gt;Muchas ilustraciones, pinturas, con mayor o menor buen gusto y no tan conocidas: Clovis Trouille : Rêve Claustral; Le sommeil de Callot; Octave Tassaert : Femme damnée; Gustave Moreau : La Muerte de Safo; V. Églantine: Perle rare ; Aquarelle d'Afrique o "Marrakech" y Partouze lesbienne de Paul-Émile Bécat;. Simeon Solomon pintó a Safo en su Sappho et Erinne dans le jardin de Mythilène entre otros.&lt;br /&gt;Con el correr del tiempo y a lo largo del siglo veinte, el arte ha sido un tanto más fecundo, especialmente a partir de la década del 70, o período denominado también post Stonewall, conexo también con los frentes franceses y publicaciones como Tout y Libération, con una gran proliferación de obras de mujeres lesbianas desde el discurso narrativo, histórico y filosófico. Aparecen entonces nombres como el de Kate Millet: Sexual Politics.&lt;br /&gt;Sidney Abbott y Barbara Love: Sappho Was a Right-On Woman y Del Martin y Phyllis Lyon con Lesbian/Woman&lt;br /&gt;Jill Johnston con Lesbian Nation. Rita Mae Brown y Frutos de Rubi. Mujeres como Audre Lorde, ya mencionada con anterioridad; Olga Broumas, Judy Grahn y Rich en la poesía, y el ensayo algunas.&lt;br /&gt;Activistas como Charlotte Bunch, que empezaron a tocar temas como el ghetto lésbico. Nombres como Cherríe Moraga, Gloria Anzaldúa y Paula Gunn Allen.&lt;br /&gt;Joan Nestle, Monique Wittig (El cuerpo lesbiano) y Sheila Jeffreys (La herejía lesbiana).&lt;br /&gt;Del mismo modo otras manifestaciones culturales como la pintura y la fotografía se vieron enriquecidas por ese proceso de apertura por llamarlo de alguna manera. Aparecen nombres como Nan Goldin, Bettye Lane, Cathy Cade, Brenda Prince, Judy Francesoni, Chloe Atkins, Tee Corinne, Jill Posenor, Del LaGrace Volcano, Deborah Kass y Nicole Eisenman.&lt;br /&gt;El cine también ha hecho lo suyo, y sirve como una suerte de estudio histórico de la visualización de la homosexualidad a lo largo del siglo veinte.&lt;br /&gt;Temprano en el siglo veinte, tenemos como paradigma un clásico del cine alemán Mädchen in Uniform, del año 1931 por Leontine Sagan, historia basada en un libro de Christa Winsloe.&lt;br /&gt;Las "lecturas" de films como Rebecca, Queen Christina (1933), o Morocco (1930).&lt;br /&gt;La aplicación de estereotipos, finales e historias no demasiado felices, como The children´s hours o Soberbia de William Wyler, una versión del año 1936, basada en la novela de Lillian Hellman, que sin hacer referencia directa remitía al lesbianismo de las dos maestras protagonizadas por Miriam Hopkins y Merle Oberon. La censura, la necesidad de depurar basada en una doble moral y en la censura implacable a la que sometía el Código Hays, transformó y suavizó el argumento original, dejando un final feliz para público heterosexual.&lt;br /&gt;Clásica es también The killing of sister George un film de Robert Aldrich del año con impecable actuación de Beryl Reid. Un guión bastante amargo, con escenas filmadas en un mítico pub londinense de concurrencia lésbica. Con el transcurso del tiempo fueron apareciendo varios con temática mas o menos abierta, cayendo en estereotipos o en argumentos pobres algunos, otros donde el tema aparecía mas o menos sutil, como en Tomates verdes fritos, o El color púrpura dentro del cine más comercial. Fueron apareciendo directoras como la canadiense Patricia Rozema a finales de los ochenta y durante los noventa, con películas como Una habitación blanca y Yo escuché las sirenas cantar, pero emblemática dentro de lo lésbico ha sido Cuando cae la noche.&lt;br /&gt;Directoras lesbianas como Monika Treut: Seduction the cruel woman.&lt;br /&gt;Donna Deitch que llevó a la pantalla grande el libro de Jane Rule bajo el nombre de Desert Hearts, conocida en Uruguay como Media hora más contigo.&lt;br /&gt;Películas de María Maggenti: Dos chicas enamoradas. Directoras como Rose Troche, y un film como Go fish. Nombres como Lea Pool: Pasión prohibida. Dentro de la temática pero dirigida por hombres 101 Reikjavik, de Balthasar Kormakur y Descubriendo el amor (Fucking Amal) de Lukas Moodyson, Aimee y Jaguar de Max Färberböck, Besos de mariposa de Michael Winterbottom, Lianna de John Sayles. El circulo íntimo (The monkey´s mask) de Samantha Lang; La répétition de Catherine Corsini. Memorias de Antonia de Marlene Gorris. Mejor que el chocolate de Anne Wheeler. Los chicos no lloran, de Kimberly Peirce. High Art de Lisa Cholodenko, Chutney Popcorn de Nisha Ganatra, But I'm A Cheerleader de Jamie Babbit, Mango Kiss de Sascha Rice, Oranges are not the only fruit, de Beeban Kidron basada en la novela de Jeanette Winterson, entre muchos otros títulos.&lt;br /&gt;Esto es un somero racconto, existe una gran cantidad de títulos que quedan en el tintero, tramas variadas, películas mas o menos bien logradas, con menores o mayores aciertos de actuación, narración, fotografía, guión y dirección pero que abren de una u otra manera, a la percepción de un universo de seres humanos que intenta encajar en un mundo bastante prejuicioso en la generalidad de los casos; prejuicios que suelen nacer como todos los prejuicios de mano de la ignorancia, el miedo y la mediocridad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-9186606720858780309?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/9186606720858780309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=9186606720858780309' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/9186606720858780309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/9186606720858780309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/breve-historia-del-lesbianismo.html' title='BREVE HISTORIA DEL LESBIANISMO'/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-8414057891862618111</id><published>2007-04-28T16:04:00.000-07:00</published><updated>2007-04-28T16:05:07.038-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Parte dos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para concluir esta presentación de diferentes líneas de pensamiento lésbico, debo subrayar que la realidad es mucho más compleja y que las influencias recíprocas y las mezclas ideológicas múltiples hacen bastante difícil una definición unívoca de los grupos y movimientos. Aunque indudablemente haya habido una acumulación de fuerza y una profundización teórica y práctica del movimiento lésbico con el paso de más de cuatro décadas, cada corriente pierde y gana fuerza a ritmos diferentes y en la actualidad todas coexisten, a la vez en un contexto de unificación ideológica, y de persistencia de profundas diferencias políticas, que se originan tanto en realidades cotidianas bastante diferentes, como en utopías divergentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, el lesbianismo como movimiento y sobre todo como forma de vida, aflora por todas partes, cada vez más complejo y variado. Posee —en forma más o menos abierta— lugares de sociabilidad y de diversión, espacios culturales y artísticos, una importante literatura y medios de comunicación propios, algunos espacios en los márgenes de la institución universitaria, así como redes políticas que se desarrollaron principalmente en el marco de estrategias de visibilidad y de identidad. Esa tendencia « comunitaria » ha sido sin embargo criticada, a veces por su carácter encerrador, a veces como la expresión de un modelo « gay » demasiado influenciado por el movimiento homosexual masculino, y otras veces aún como una política reformista de institucionalización que lleva a la recuperación del movimiento y a su neutralización o normalización. La lucha en contra del SIDA contribuyó a reforzar la organización de las lesbianas, pero sobre todo a menudo las volvió a acercar al movimiento homosexual mixto, en el cual muchas veces desaparece su problemática propia. En ciertos países o ciudades del Norte y del Sur que se cuentan con los dedos de las manos, han sido conquistadas algunas legislaciones progresistas, que prohiben la discriminación por « orientación sexual » o que reconocen la unión entre mujeres y le conceden algunas de las ventajas propias de la unión heterosexual —aunque los temas de la adopción y de la procreación siguen siendo problemáticos. En Francia, el PACS (Pacto de unión civil) ha sido ganado por la presión de la lucha homosexual mixta —en la que se destacaron las lesbianas—, mientras que la Coordinación Nacional Lésbica (feminista y no mixta) propone una ley específica en contra de la lesbofóbia. En México y en Brasil, entre otros, se siguen caminos semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede al respecto hablar de conquistas, pero también se puede analizar como un progresivo proceso de integración social, en el marco de una despolitización general en un mundo cada vez más individualista, capitalista y racista. La extensión de la « ciudadanía » a las lesbianas, a los gays, a las mujeres, a la gente Negra o Indígena puede ser vista como un objetivo de lucha para la profundización de la democracia, tanto como una manera por parte del sistema de integrar y volver leales nuevas capas de la sociedad a un proyecto neoliberal en profunda crisis de legitimidad. En todo caso, esas evoluciones no deben hacer olvidar el carácter profundamente radical, subversivo y transformador de algunas propuestas políticas lésbicas, como la de las Radicalesbians de Nueva York que escribían en 1970 : « una lesbiana, es la rabia de todas las mujeres concentrada hasta su punto de explosión ! », o la de la lesbiana negra Cheryl Clarke que afirma que « Ser lesbiana en una cultura tan supremacista-machista, capitalista, misógina, racista, homofóbica e imperialista como la de los Estados unidos, es un acto de resistencia —una resistencia que debe ser acogida a través del mundo por todas las fuerzas progresistas. » (Clarke, 1988). Hoy, la feminista chilena Margarita Pisano nos interpela : “Sin repensar un movimiento lésbico, político y civilizatorio, no podremos desarticular el sistema. Sin una mirada crítica, no sabremos si es desde dentro del propio movimiento lésbico que estamos traicionando nuestras políticas y nuestras potencialidades civilizatorias. ¿Qué costos ha tenido esta sucesión de ruegos a la maquinaria masculinista para que nos acepte y nos legitime?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, hay que recordar que en general, el desarrollo del lesbianismo ha acompañado los avances y retrocesos de la situación de las mujeres. Ciertamente, ha habido algunas evoluciones favorables, pero también retrocesos profundos : la miseria y la explotación de las mujeres ha aumentado más que nunca en la historia, sobre todo en los países del Sur, las religiones patriarcales se han reforzado considerablemente y el militarismo guerrerista domina. Sería un grave error olvidar que muchas mujeres en el mundo no estamos libres ni felices, y que en muchísimos lugares, y en especial lejos de las grandes ciudades, el lesbianismo sigue siendo tabú, reprimido, perseguido, duramente castigado, y puede incluso ser pretexto para el simple y llano asesinato. Por tanto, queda bastante lucha por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Aunque este articulo solo refleje mis posiciones personales, debo agradecer por sus aportes bibliográficos y teóricos, numerosas mujeres y grupos, entre otras Nicole Claude Mathieu, Brigitte Lhomond, Michèle Causse, Claudie Lessellier, Louise Turcotte, Christine Delphy, Christine Bard, Marie Jo Bonnet, el « Groupe du 6 novembre », Faïna, Roxana Reyes y Cecilia Riqueleme. Por sus aportes a la versión final, y por motivarme a publicarla, todos mis agradecimientos a Anne Hugon, Melissa Cardoza y Ochy Curiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este trabajo se basa en un primer texto escrito en francés para la rubrica « lesbianismo » del Diccionario del feminismo publicado a iniciativa del GEDISST (Grupo de Estudios sobre la División Sexual y Social del Trabajo), en París. Agradezco a la Editorial Síntesis, de Madrid, que adquirió los derechos de traducción al español del diccionario del GEDISST, su amable autorización para publicar esta nueva versión, considerablemente enriquecida, de mi trabajo. Recomiendo asimismo el Diccionario del feminismo, Editorial Síntesis, Madrid (de próxima aparición).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Se plantea aquí una dificultad de traducción linguítica y política-cultural. Por ejemplo, los diferentes términos que uso en este artículo, a veces sin comillas, como radical o feminista, no son valorativos ni necesariamente perfectamente exactos. Intentan ser la traducción semántica y política más cercana (pero nunca perfectamente fiel) de los términos con que los diferentes grupos o tendencias se reivindican. Como estos términos provienen de diferentes contextos políticos e idiomas, y como son a menudo objetos de disputa política entre tendencias a veces bastante cercanas, su traducción no puede ser más que una aproximación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Al parecer, existen más hombres berdaches que mujeres berdaches, y en el caso de las mujeres berdaches, que viven como hombres, parece que su sociedad nunca deja de considerarlas en el fondo como mujeres, prueba de ello es, que se dan casos de violación de mujeres berdaches por parte de hombres (Mathieu, 1991).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. El personaje del Pozo de soledad, Stephen, es típicamente una « invertida » tal como la describe el sexólogo de entonces Havelock Ellis, quien es amigo de la autora y escribe el prefacio de la novela. Se trata de una historia más bien triste, de solitaria y dolorosa aceptación por parte de la protagonista de una « suerte » inamovible que puso un espíritu de hombre en su cuerpo de mujer. En la misma época, Gertrude Stein escribe una novela muy diferente, que explora las alegrías a la vez que las complejidades de las relaciones amorosas entre tres jóvenes mujeres. Sin embargo, dicha novela no es publicada sino hasta finales del siglo. Las lógicas de la edición han así contribuido a propagar por muchos años una imagen bastante negativa y tortuosa del lesbianismo, cuando existían desde ya hacía mucho lesbianas que vivían su sexualidad y su vida afectiva fuera de las categorías de la sexología o del psicoanálisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Colette Guillaumin, Nicole Claude Mathieu y Christine Delphy son de las principales teóricas del feminismo materialista francés (otras veces llamado “feminismo radical”). En uno de sus libros principales, « Sexo, raza y práctica del poder. La idea de Naturaleza », Colette Guillaumin plantea que las mujeres constituyen una “clase social de sexo” apropiada por la clase de los hombres a través de la relación social de « sexaje », ya sea individual (matrimonio heterosexual) o colectiva (por ejemplo en el caso de las solteras o de las monjas). El “sexaje” es la apropiación del cuerpo, de los productos del cuerpo, del tiempo y de la energía síquica de la clase de las mujeres por parte de la clase de los hombres. (Guillaumin, 1992, primera publicación en 1978). Ella deriva la noción de sexaje de la de « servage (servitud) », que era la condición de casi esclavitud de las y los siervos de la época feudal. Nicole Claude Mathieu, tanto desde la antropología como desde la sociología, ha aportado mucho sobre las cuestiones de conciencia de las dominadas y del « consentimiento » a la dominación, así como al análisis de la articulación entre sexo, género y sexualidad (Mathieu, 1985, 1991). Christine Delphy por su parte ha sido la primera en analizar el trabajo doméstico gratuito de las esposas como un elemento central del « modo de producción doméstico », que también constituye a las mujeres (esposas) en clase social (Delphy, 1970). Las tres se encontraban entre las fundadoras de la revista francesa Questions Féministes en los años 70, junto con Monique Wittig.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. De la palabra sierva/siervo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. La revista AHLA, mencionó durante muchos años en su portada « Sólo para lesbianas », marcando así su carácter netamente separatista. Sin embargo, se demarca de otras formas de separatismo por su inequívoca perspectiva materialista y búsqueda de vínculos con otras luchas y temas. En este sentido, ha publicado entre otros un dossier sobre el dinero, otro en contra de la familia, y un excelente número sobre la opresión de la gordura, titulado : « Gordura : obsesión ? No : opresión! ». En el 2000, decidió quitar de su portada la mención “Sólo para lesbianas”, en un afán de afirmar claramente su voluntad de vincularse con otros grupos en lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Uso este término de « raza » por ser el que me parece menos inadecuado. Para nada pienso que existen « razas » en el sentido racista de la palabra, pero el término « étnico » me parece reflejar de manera demasiado débil la perspectiva de grupos y personas que plantean la existencia del sistema racista como base de la organización social, y su destrucción como un objetivo de lucha impostergable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Se podría traducir por « marimacha ». Grupos de « dykes on bikes » (marimachas en moto) encabezan a veces las marchas del orgullo lésbico y gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. El término “socialista” alude aquí a luchas radicales y no social-demócratas. Por ejemplo, la Colectiva del Río Combahee escribe su Declaración a raíz de una solicitud de contribución hecha al grupo por la feminista socialista Zillah Eisenstein para su antología Capitalist Patriarchy and the case for socialist feminism (Eisenstein, 1979).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. Para más información sobre grupos lésbicos centroamericanos, se pueden consultar para Nicaragua, Bolt (1996), para Guatemala, Colectivo Mujer-Es Somos y Rummel (1997), para El Salvador, Colectiva lésbica feminista salvadoreña de la Media Luna (1993 y 1994), y para México, entre otros textos, Hinojosa (s/f), un compendio de artículos publicado por los grupos Madres Lesbianas, Musas de metal y Amantes de la luna (2001) y una tesis reciente de Alfarache Lorenzo (2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11. Para una reflexión crítica sobre la noción de « preferencia sexual », ver Celia Kitzinger (Kitzinger, 1987).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12. Transgénero se refiere principalmente a un cuestionamiento a las normas sociales de género (sobre todo la vestimenta y las actitudes corporales). Transexual tiene que ver con una transformación física (cirúrgica y hormonal). Travesti se asocia más con una transformación momentánea (ropa y maquillaje), generalmente por parte de hombre homosexuales. Drag-kings, son las mujeres « reyes » que se visten casi caricaturezcamente de hombres, en simetría (siempre relativa) con las Drag-queens, hombres “reinas” homosexuales que retoman, llevándolo aún más lejos, al travestismo de las « locas ».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13. Butler cuestiona con razón la esencialización del género. Desafortunadamente, para tales fines, se apoya en la “exótica” literatura francesa más misógina que existe (psicoanalítica y foucaultiana). Además, muchas feministas dentro y fuera de los Estados Unidos ya habían llegado a este cuestionamiento muchos años antes con una sustentación bastante más sólida y materialista. Sin embargo, frente al creciente conservadurismo y despolitización del feminismo, especialmente dentro de algunos departamentos de “gender studies” y “estudios de género”, su trabajo viene a reforzar la corriente crítica que tanto necesitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía general&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aarmo, Margaret. 1999. “How homosexuality became “un-african” : the case of Zimbabwe”. Pp 255-280. In : Wieringa, Saskia, Blackwood, Evelyn (Editors). Same sex relations and female desires. Transgender practices across cultures. New York : Columbia University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfarache Lorenzo, Angela Guadalupe. 2000. Identidades lésbicas y cultura feminista. Una investigación antropológica. Tesis para aoptar por el título de licenciada en etnología, bajo la dirección de Marcela Lagarde. México : ENAH. 179 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balka, Christie; Rose, Andy (editors). 1991. Twice blessed : on being lesbian, gay and jewish. Paperback.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bard, Christine. 1998. La Garçonne. Modes et fantasmes des Années Folles. Paris : Flammarion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Blackwood, Evelyn. 1999. « Tombois in West Sumatra : constructing masculinity and erotic desire ». pp 181-205. In : Wieringa, Saskia, Blackwood, Evelyn (Editors). Same sex relations and female desires. Transgender practices across cultures. New York : Columbia University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bolt González, Mary. 1996. Sencillamente diferentes… La autoestima de las mujeres lesbianas en los sectores urbanos de Nicaragua. Managua : Centro Editorial de la Mujer (CEM). 323 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bonnet, Marie Jo. 1995. Les relations amoureuses entre femmes du XVIe au XXe siècle. Paris : Odile Jacob. 416 p. (Primera edición bajo el título : Un choix sans équivoque, Paris : Denoël Gonthier, 1981).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bourcier, Marie Hélène. 2001. Queer Zone. Paris : Balland. 248 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bulkin, Elly. 1988. Yours in struggle : three feminist perspectives on anti-semitism and racism. Paperback.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Butler, Judith. 1990. Gender trouble Feminism and the subversion of identity. New York, London : Routeldge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Califia, Pat. 1993. Sapphistry. The book of lesbian sexuality. Tallahasee, The Naiad Press. 273 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Califia, Pat. 1981. " Feminism and sadomasochism". Heresies, n° 12,1981. Pp.30-34.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Causse, Michèle. 2000. Contre le sexage. Paris : Balland.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Centre Lyonnais d'Etudes Féministes (CLEF). 1989, Chronique d'une passion. Le mouvement de libération des femmes. Lyon, Paris : l'Harmattan, 1989. 272 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colectivo Mujer-Es Somos; Rummel, Inés.1997. Saliendo del clóset. Un documento de lesbianas guatemaltecas para las que están dentro o fuera del clóset. Ciudad Guatemala : Colectivo Mujer-Es Somos. 90 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colectiva lésbica feminista salvadoreña de la Media Luna. 1993. Luna de miel. Boletina. San Salvador : mimeo. 22 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colectiva lésbica feminista salvadoreña de la Media Luna. 1994. Luna de miel. Boletina n°2. San Salvador : mimeo. 16 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarke, Cheryl. 1986. Living as a lesbian. Ithaca, New York : Firebrand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarke, Cheryl. 1988. « El lesbianismo : un acto de resistencia ». In : Moraga, Cherríe, Castillo, Ana. Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en Estados Unidos. ISM Press : San Francisco. Pp 99-107.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiel, Ochy. 1999. « Pour un féminisme qui articule race, classe, sexe et sexualité ». Nouvelles Questions Féministes, Vol 20, n°3, pp 49-62.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Davis, Madeleine, Kennedy, Elisabeth. 1989. “ History and the study of sexuality in the lesbian community : Buffalo, New York, 1940-1960 ”. Pp.426-440. In : Duberman, Martin B, Vicinus, Martha, Chauncey, Georges (editors). Hidden from history. Reclaiming the gay and lesbian past. New York : Penguin Books. 579 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delphy, Christine. 1970. L'ennemi principal, in : L'exploitation patriarcale, n°1 : l'exploitation économique dans la famille, Paris : Féministes révolutionnaires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demczuk, Irène ; Remiggi, Frank W. 1998. Sortir de l’ombre. Histoire des communautés gaies et lesbiennes à Montréal de 1950 à 1970. Montréal : VLB. 409 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eisenstein, Zillah. 1979. Capitalist Patriarchy and the case for socialist feminism. New York : Monthly Review Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faderman, Lilian. 1981. Surpassing the love of men. New York : William Morrow &amp; Co. 496 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feinberg, Leslie. 1993. Stone Butch blues. New York : Fireband Books. 302 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frye, Marilyn. 1983. “Lesbian feminism and the gay rights movement : another view of male supremacy, another separatism”. In : The politics of reality. New York : The Crossing Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Green, Sarah. 1997. Urban amazons. Lesbian feminism and beyond in the gender, sexuality and identity battles of London. London : Mac Millan. 234 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Groupe du 6 novembre. 2001. Warriors/Guerrières. Paris : Nomades’ Langues Editions. 125 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillaumin, Colette. 1992. Sexe, race et pratique du pouvoir. L'idée de Nature. Paris : Côté-femmes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hall, Radclyffe. 1988. El pozo de la soledad. Barcelona : Ultramar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hinojosa, Claudia. S/f. Gritos y susurros : una história sobre la presencia pública de las feministas lesbianas. México, mimeo. 13 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoagland, Sarah ; Penelope, Julia. 1988. For lesbian only. A separatist anthology. Londres : OnlyWomen Press. 596 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoagland, Sara. 1989. Lesbian ethics. Towards new value. Palo Alto, California : Institue of lesbian studies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hooks, bell. 1990. « Postmodern blackness », in : bell hooks. Yearning. Toronto : Between the lines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaspard, Maryse. 1997. La sexualité en France. Paris : La Découverte, Collection repères. 125 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jeffreys, Sheila. 1996. La herejía lesbiana. Una perspectiva feminista de la revolución sexual lesbiana. Madrid : Ediciones Cátedra. 331 p. Título original : The lesbian heresy. A feminist perspective on the lesbian sexual revolution.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonston, Jill. 1973. Lesbian nation. New York : Simon &amp; Schuster. 282 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kitzinger, Celia. 1987. The social construction of lesbianism. London : Sage Publications.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lang, Sabine. 1999. « Lesbians, Men-Women and Two-Spirits : Homosexuality and Gender in Native American Cultures ». pp 91-118. In : Wieringa, Saskia, Blackwood, Evelyn (Editors). Same sex relations and female desires. Transgender practices across cultures. New York : Columbia University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lemoine, Christine ; Renard, Ingrid (sous la direction de ). 2001. Attirances. Lesbiennes fems, lesbiennes butchs. Paris : Editions Gaies et lesbiennes. 416 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lhomond, Brigitte. 1991. "Mélange des genres et troisième sexe". Pp.109-114. In : Hurtig, Marie Claude ; Kail, Michèle ; Rouch, Hélène. Sexe et genre. De la hiérarchie entre les sexes. Paris : Editions du CNRS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lorde, Audre. 1982 a. Zami : a new spelling of my name. Trumansberg : The Crossing Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lorde, Audre. 1982 b. “Interview by Susan Leigh Star”, en Robin Ruth Linden et al. (compiladoras). Against sadomasoquism. A radical feminist análisis. Palo Alto, California : Frog in the well.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lorde, Audrey. 1984. Sister Outsider : Essays and speeches. New York : Crossing Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lorde, Audre. 1993. “Lo erótico como poder”. Revista Conspirando, n°5. pp 5-12. Publicación original en inglés : « The uses of the erotic : the erotic as power ». pp 339-343. In : Abelove, Henry ; Barale, Michèle Ania ; Halperin, David. The lesbian and gay studies reader. New York, Londres : Routeledge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madres, Musas y Amantes. 2001. Material didáctico. México DF. (Compendio de textos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mason-John, Valérie (editor). 1995. Talking back : lesbians of African and Asian descent speak out. London : Cassell.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mathieu, Nicole Claude. 1985. « Quand céder n’est pas consentir. Des déterminants matériels et psychiques de la conscience dominée des femmes, et de quelques-unes de leurs interprétations en ethnologie », in : MATHIEU Nicole Claude (bajo la dirección de). L’arraisonnement des femmes, essais en anthropologie des sexes. Paris : Cahiers de l’Homme, EHESS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mathieu, Nicole Claude. 1991. L’anatomie politique, Catégorisations et idéologies du sexe. Paris : Côté Femme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mc Kinley, Catherine E. ; De Laney, L. Joyce (editors). 1995. An anthology of Black lesbian writings. New York : Anchor Books.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mogrovejo, Norma. 2000. Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina. México : Plaza y Valdés, CDAHL. 397 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moraga, Cherrie ; Anzaldúa, Gloria. 1981. This bridge called mi back : writings by radical women of color. Watertown, Massachussets : Persephone Press. (Nueva edición en 1984, New York : Kitchen Table, Women of Color Press, editado en español bajo las referencias : Moraga, Cherríe, Castillo, Ana. 1988. Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en Estados Unidos. ISM Press : San Francisco. 281 p.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nestle, Joan. 1981. "Butch-Femme relationships : sexual courage in the 1950's". Heresies n°12, "Sex Issue". Pp.21-24. (Publicado nuevamente en Nestle, Joan. 1987. A restricted country. New York : Fireband Books. 190 p.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pharr, Suzanne. 1988. Homophoby : a weapon of sexism. Little Rock : Chardon Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pisano, Margarita. 2001. El triunfo de la masculinidad. Santiago de Chile : Surada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preciado, Béatriz. 2000. Manifeste contra-sexuel. Paris : Balland. 158 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rich, Adrienne. 1980. “ Compulsory heterosexuality and lesbian existence ”. Signs : Journal of Women in Culture and Society, (5) 4. Pp 631-660. (Publicado en francés bajo el título : " La contrainte à l'hétérosexualité et l'existence lesbienne ". Nouvelles Questions féministes, n°1, mars 1981. Pp 15-43.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rich, Adrienne. 1983. Sobre mentiras, secretos y silencios. Barcelona : Icaria Antrazyt. 358 p. (Publicado originalmente en inglés bajo el título : On lies, secrets and silence. New York : Norton and Co.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rubin, Gayle. 1984. « Thinking sex : notes for a radical theory of sexuality ». Pp 267-319. In : Vance, Carol (Ed). Pleasure and danger : exploring female sexuality. Boston : Routeldge &amp; Kegan. (Traduction en español : 1989. “ Reflexionando sobre el sexo : notas para una teoría radical de la sexualidad ”. Pp 113-190. In : Vance, Carol (Compiladora). Placer y peligro. Explorando la sexualidad femenina (selección de textos). Madrid : Editorial revolución, Hablan las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Samois. 1981. Coming to power, Wrintings and graphics on lesbian S/M. Berkeley : Samois.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Samois, 1979. What color is your Handkerchief : a lesbian S/M sexuality reader. Berkeley : Samois.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith, Barbara ; Hull, G. ; Patricia Bell, S. (compiladoras). 1982. All the women are white, all the Blacks are men, but some of us are brave : Black Women’s Studies. New York : The Feminist Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith, Barbara y al. 1983. Home girls : a black feminist anthology. New York : Kitchen Table, Women of Color Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith, Barbara. 1988. Yours in struggle : three feminist perspectives on anti-semitism and racism. Long Haul Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith, Barbara. 1998. The truth that never hurts : writings on race, gender and freedom. New Brunswick : Rutgers University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tamagne, Florence. 2000. Histoire de l'homosexualité en Europe. Berlin, Londres, Paris 1919-1939. Paris : Seuil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thadani, Giti. 1996. Sakhiyani. Lesbian desire in Ancient and Modern India. London : Cassell. 129 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Torton Beck, Evelyn (Editor). 1989. Nice Jewish girls : a lesbian anthology. Paperback.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Turcotte, Louise. 1998. “ L’itinéraire d’un courant politique : le lesbianisme radical au Québec ”. Pp 369-398. In : Demczuk, Irène ; Remiggi, Frank W. Sortir de l’ombre. Histoire des communautés gaies et lesbiennes à Montréal de 1950 à 1970. Montréal : VLB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triton, Suzette. 2000. « De Radclyffe Hall aux butchs : réflexions sur les lesbiennes masculines ». Pp 143-168. In : Espace lesbien, n°1, octobre 2000. Actes du colloque national d’études lesbiennes, Toulouse, 13-14 mai 2000. Toulouse : Bagdam Espace Editions. 190 p.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vance, Carol. « Pleasure and danger : toward a politics of sexuality ». Pp 9-27. In : Vance, Carol (Ed). Pleasure and danger : exploring female sexuality. Boston : Routeldge &amp; Kegan. (Traducción en español : 1989. “ El placer y el peligro : hacía una política de la sexualidad ”. Pp 9-50. In : Vance, Carol (Compiladora). Placer y peligro. Explorando la sexualidad femenina (selección de textos). Madrid : Editorial revolución, Hablan las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wieringa, Saskia, Blackwood, Evelyn (Editors). 1999. Same sex relations and female desires. Transgender practices across cultures. New York : Columbia University Press. 348 p .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wittig, Monique. 2001. La pensée straight. Paris : Balland. 157 pp. (El libro recoje, entre otros, los dos artículos mencionados : « Straight mind », Feminist Issue, n°1, 1980; primera publicación en francés en 1980 bajo el título : “La pensée straight”. Questions Féministes n°7, 1980, Du mouvement de libération des femmes, Tierce, y « On ne naît pas femme », Questions Féministes n°8, 1980).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENEALOGIAS DEL LESBIANISMO&lt;br /&gt;HISTORIAS DE MUJERES Y LITERATURA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A Chloe le gustaba Olivia..., leí. Y entonces me di cuenta de que inmenso cambio representaba aquello. Era la primera vez que en un libro a Chloe le gustaba Olivia". Virginia Woolf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Necesitaba encontrar una categoría llamada ficción lesbiana. Ahora me doy cuenta que lo que realmente necesitaba saber era que mi vida era un tema adecuado para la ficción, que mi vida era tan válida como las vidas de los heterosexuales". Dorothy Allison.&lt;br /&gt;"L@ s 'queer' no son otra cosa sino buen@ s lector@ s". Cindy Patton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este artículo pretende explorar a través de las bibliografías más recientes editadas en español las representaciones del lesbianismo en novela. Y, a través de este proceso de indagación, (de)mostrar la existencia de una literatura que se podría llamar "literatura lesbiana".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta búsqueda, me he encontrado con dos grandes ausencias y un "olvido" (¿pactado?). Con las ausencias, me refiero , en primer lugar, a las pocas traducciones realizadas al español , especialmente si consideramos la amplia y diversa creación, tanto en ficción como en ensayo , producida por la cultura anglosajona en estas tres últimas décadas . La segunda , todavía más preocupante, es la casi total inexistencia de una "literatura lesbiana" escrita por autoras españolas o latinoamericanas en su propia lengua. Por último, me sorprende , aunque no debido a la ingenuidad, el que, salvo contadísimas excepciones, nadie oficialmente haya nombrado como literatura o textos lesbianos una serie de obras que llevan ya unos cuantos años en las estanterías de nuestras bibliotecas y librerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Articular mi propósito pues, supone hablar no sólo de la existencia de una "literatura lesbiana" desde la cual vertebrar líneas de existencia para las lesbianas en las culturas occidentales, sino también, es hacer hablar a un silencio ( a un "olvido") que se ha construido conscientemente a través del tiempo, que en el Estado español apenas ha sido interpelado ayer. Entonces, debería ser imprescindible preguntar por las razones que han impedido o están impidiendo, el desarrollo de esta literatura en nuestro país en un momento histórico determinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hay una lesbiana en esta biblioteca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1929, Virginia Woolf escribe Orlando, (Editorial Lumen), una fantástica biografía de Vita Sackville-West, la mujer que ella amaba. En Orlando, Woolf ilustra, sin la menor duda, aspectos de una historia de narración lesbiana, es decir, revela los principios culturales dominantes de su época sobre la representación de las relaciones entre mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orlando, la protagonista, es una escritora de clase media-alta y nada convencional , aun así, sucumbe al espíritu victoriano y se casa. A pesar de esta aparente claudicación, su pluma no dejará de hilar párrafos "inapropiados" para lo acostumbrado según sus contemporáneos. Irónicamente, el matrimonio le proporciona la libertad necesaria para distanciarse de la tiranía literaria heredada del siglo XIX, y así poder contarnos su historia, una historia lesbiana.&lt;br /&gt;Pero esta Orlando, aun viviendo en la comodidad que le proporciona su estatus social y su vínculo matrimonial, no está exenta de ser señalada y reinformada por una sociedad conformista y puritana , que se le echa encima a través de los imperativos (hetero) sexuales. La historia de este personaje, en sí mismo, muestra como se vertebran las políticas de interpretación de una época donde las mujeres y las lesbianas, y en concreto las escritoras lesbianas, pueden ser neutralizadas; es decir, ni vistas, ni escuchadas, ni leídas como tales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Woolf, no sólo dedicó este libro a Sackville-West, sino que también incorporó fotografías y poemas de su amante. Entremezcla hechos de sus vivencias personales con una creación narrativa, aspectos éstos que en ningún momento deberían plantear ni la más mínima duda sobre la autoría de una escritora lesbiana que crea un texto lesbiano. Sin embargo, Orlando no fue "oficialmente" leída como un novela lesbiana hasta cincuenta años después de su publicación, cuando en 1988, esta obra es el tema principal de debate en el primer foro de crítica literaria lesbiana en los Estados Unidos. Este tipo de "olvidos" han sido más o menos habituales y han funcionado como una herramienta efectiva de control social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rechazo social a representar literariamente , es decir interpretar y reinterpretar la posibilidad del lesbianismo, permite a una sociedad determinada mantener sus condiciones bajo las cuáles el lesbianismo es sobreentendido. Se crean así, los términos por los cuales un texto -y por extensión un gesto, una relación, una persona- es definido como lesbiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿qué es un texto lesbiano?, ¿cómo podemos identificar una "literatura lesbiana" ?, ¿qué leemos cómo lesbiano y por qué?, ¿tiene esta literatura que ser acerca del deseo sexual entre dos mujeres, exclusivamente, para ser considerada lesbiana?. Estas cuestiones, producidas por circunstancias históricas y formas ideológicas, pueden solamente ser respondidas en términos ideológicos e históricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay textos escritos, editados y leídos como representaciones del lesbianismo por escritoras , escritores, lectoras y lectores gays , lesbianas , heterosexuales etc , este es un campo donde todo el mundo parece coincidir en la definición. Un campo de representación que ha sido definido no hace mucho tiempo en la cultura Anglo-Americana como sinónimo de "novela lesbiana" y , generalmente, representa una historia de ligue protagonizada por una pareja femenina. El punto de análisis, según esta definición, para identificar si una novela es lesbiana o no, sería cuantificar si los personajes femeninos principales hacen el amor o no. Se obvian otras reflexiones que inciden en la experiencia lesbiana como muestra de una identidad en continua mutación. La respuesta que se vértebra a través de las novelas llamadas postmodernas, y especialmente la respuesta que da Héléne Cixous , es que la experiencia lesbiana no se articula sólo y a través de las relaciones específicamente sexuales, sino que se articula a través del concepto de "feminidad", en el establecimiento, siempre complejo, de las relaciones afectivas. Y cuando se busca a una "lesbiana" en un texto de ficción es tan importante la lectora como la escritora, ya que las relaciones eróticas entre mujeres se establecen entre escritoras y lectoras, entre mujeres que escriben sobre mujeres y lectoras que leen (se leen) a estas mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una combinación de razones materiales, culturales y formales la novela es el género en el cual la representación del lesbianismo ha sido más reconocido. Aunque, por supuesto, hay otros campos de representación que pueden ir desde el teatro (La noche de las tribades o Las amargas lágrimas de Petra Von Kant), puestas en escena en teatros españoles, a la novela vanguardista de ciencia ficción; El hombre hembra de Joanna Russ (1987, Ultramar), describe un mundo imaginario capaz de hacer real el mejor de los sueños lesbianos, en donde los personajes rechazan la búsqueda por parte del lector/a de la inocente totalidad, desbarata los dualismos de género y garantiza al mismo tiempo el deseo de hazañas heroicas, el erotismo cálido y la política seria. No es de extrañar pues que, para muchas, las novelas de ficción científica feministas y lesbianas, sean actualmente la vanguardia de la teoría feminista. También en un género predominantemente "masculino", como lo es el de la novela negra, encontramos autoras lesbianas de la altura de Mary Wings. En su libro , Demasiado tarde -colección Damas del crimen (1993, Alfaguara)- , una de las mejores novelas de intriga lesbiana, las complicidades que desarrollan unos personajes con otros o los móviles de un asesinato se componen bajos lógicas bien diferentes a las habituales en este tipo de narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la poesía de Safo , Poemas y Fragmentos (1993, Hiperión), a los ensayos críticos, que se introducen paulatinamente en nuestro país con el desarrollo de la teoría feminista. La editorial catalana ICARIA cuenta con títulos de interés para aquellas que deseen introducirse en una reflexión crítica de la diferencia sexual. Merece la pena destacar dos títulos donde el lesbianismo asume, en buena medida, el protagonismo argumentativo, me refiero por una parte a Nombrar el mundo en femenino: pensamiento de las mujeres y teoría feminista, de la historiadora María-Milagros Rivera Garretas, y por otra, a una de las últimas reflexiones que a través del psicoanálisis realiza la francesa Luce Irigaray, Amo a ti : bosquejo de una felicidad en la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en lo que a ensayo se refiere, hay que felicitar especialmente a la Colección Feminismos (Editorial Cátedra) por reeditar títulos ya clásicos como Política sexual de Kate Millet o Nacemos de mujer: la maternidad como experiencia e institución de Adrienne Rich. Por ofrecernos bocanadas de aire fresco con aportaciones más novedosas, que van desde la reflexión que se hace desde el feminismo-lesbiano a través de la obra de Sheila Jeffreys , La Herejía lesbiana: una perspectiva feminista de la revolución sexual lesbiana, a los debates más polémicos, originales y sobretodo necesarios para mentes fronterizas, cuerpos fragmentados y espíritus nómadas, que propone por una parte, Donna Haraway con su cyborgiana analítica de la postmodernidad en Ciencia, Cyborgs y Mujeres: la reinvención de la naturaleza, por otro el feminismo de la diferencia representado en la obra de Luce Irigaray, Yo, Tú, Nosotras, y en último lugar, una mención específica merece una de las más reconocidas teóricas "queer", Teresa de Lauretis, con una de sus libros, que aunque es el menos explícitamente "queer", es imprescindible para aquellas que deseen adentrarse en el mundo de la representación de las mujeres y lesbianas en el cine, nos referimos a Alicia ya no. Estas tres últimas autoras no sólo han contribuido de manera distinguida a renovar el pensamiento feminista, sino que han influido enormemente en la práctica política, así como en la comprensión y representación de nuevas, y cada vez más diversas identidades lesbianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, y volviendo al hilo de la cuestión , a todo lo que yo llamaría "literatura lesbiana", y atendiendo a los criterios que expone Julie Abraham, englobaría una amplia producción de textos que tendrían en común el hecho de compartir las circunstancias históricas concretas que viven las escritoras que las producen, tal y como lo comenzó a representar Virginia Woolf en Orlando. Pero dicho esto, no podemos pensar que los "escritos lesbianos" tienen un tema y una forma fija sobre los cuales se organizan. Tampoco estaría mal recordar que hay "novelas lesbianas" escritas por escritoras lesbianas, pero hay novelas escritas por lesbianas que no han sido "novelas lesbianas", y también hay muchas "novelas lesbianas" que no han sido escritas por lesbianas.&lt;br /&gt;A pesar de los últimos esfuerzos desarrollados, ni las lesbianas-feministas, ni las teóricas "queer", han conseguido resolver el problema de la definición de al menos dos términos cruciales para este artículo; lesbiana y escritora lesbiana. El deseo entre mujeres no ha sido siempre suficiente para identificar el lesbianismo, cuando , por ejemplo, se entiende este deseo como una distorsión o plagio de la heterosexualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, no es la meta de este artículo establecer categorías de identidad, cuando además ya han sido ampliamente cuestionadas al ser construidas como instrumentos de regímenes reguladores. Tampoco , es mi intención aquí fijar definiciones, en el sentido de correctas y estables. Pero sí es uno de mis objetivos principales plantear preguntas y elaborar, en mayor o menor medida, interpretaciones. Inquietudes , ambas, motivadas por los argumentos que plantean en esta dirección algunas teóricas "queer", como Judith Butler y la ya nombrada Teresa de Lauretis, en dos de sus principales obras no traducidas al castellano, me refiero a, Bodies That Matter: on the discursive limits of "sex" (1993, Routledge), y a The Practice of Love: lesbian sexuality and perverse desire (1994, Indiana University Press), respectivamente.&lt;br /&gt;En concreto, Teresa de Lauretis afirma que "las homosexualidades femenina y masculina.... pueden ser reconceptualizadas como formas culturales y sociales en su propio derecho...". Esta misma autora, siguiendo a Sue-Ellen Cese observa que "tomando a dos mujeres, no a una, se hace una lesbiana", a su vez Julie Abraham, citada anteriormente, siguiendo esta reflexión , y considerando las relaciones entre lesbianas y literatura lesbiana pre-stonewall dice, "toma una mujer y una novela ... Como lectora una mujer podría interpretarse a sí misma como lesbiana, y encontrar su interpretación del lesbianismo a través de una novela".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nos dicen estas teóricas a primera vista, es que hemos buscado la práctica del amor entre mujeres en muy pocos lugares, en muy pocos libros y con los ojos no demasiado abiertos. Nos están indicando que dada una relación altamente problemática entre lesbianismo y narrativa ( lesbianismo y representación), el lesbianismo de una escritora lesbiana podría ser constituido, en parte a través y en el proceso de escribir ( y el de una lectora en parte en el proceso de leer). Demostrar los modos en los cuáles las novelas lesbianas son constituidas fuera del marco y el análisis de la representación dominante heterosexual; considerar las limitaciones ideológicas que produce esta situación , así como observar los modos de resistencia empleados por las escritoras lesbianas (para poder ser escritoras lesbianas y tejer textos lesbianos) son tres elementos básicos para poder responder a la pregunta: ¿hay una lesbiana en esta biblioteca?&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Dado que muchas de las mujeres que cito viven en periodos en los cuales muy pocas se identifican como lesbianas , y para evitar posibles confusiones a las posibles lectores, considero "problemáticamente" las obras citadas en este artículo inscritas en un género que se puede llamar "novela lesbiana", o de manera más amplia "textos lesbianos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;París fue Lesbiana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque hubo una temprana representación del lesbianismo (siempre en poesía), y ejemplos tempranos de la novela lesbiana (casi siempre en francés), las obras denominadas modernas, llegan a ser posibles, reconocibles y disponibles en Inglaterra, EE.UU, y especialmente en Francia al comienzo de siglo XX. Será París, concretamente, quien ofrezca a mujeres que vienen de Sarvoy, Burgundy, Londres, Berlín, Nueva York, Indiana o California, un mundo único para la práctica de la libertad y la creación artística. Una práctica artística con luz propia, y sin duda existente, pero subterránea y afectada de forma especial por la invisibilidad y el silencio. El París de los años 20 y 30, lleno de clichés y mitos enraizados en la imaginación popular, y que tradicionalmente ha enfatizado la cultura del macho y del genio artista que vive a través del consumo libertino del alcohol y otras drogas, y, de la explotación sexual de las mujeres. Frente a ellos, la experiencia de libertad que tienen las creadoras que se instalan en la Orilla Izquierda del Sena será bien distinta, tal como se puede deducir de sus biografías y escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta primera época, post-Wilde y pre-Stonewall, destacamos las siguientes autoras, que formaban parte del Grupo Bloomsbury, : Vita Sackville-West aristócrata inglesa de vida apasionada y confesa lesbiana, escribe en 1931 Toda pasión apagada (1990, Alfaguara), y no casualmente se aprecia en esta obra la influencia de la Woolf. Violet Trefusis , mantuvo una (in)tensa relación amorosa e intelectual durante toda su vida con Sackville-West , documentada en Cartas de amor a vita (1990, Ediciones Grijalbo). Y, Virginia Woolf que, como hemos dicho, escribe una de sus novelas más célebres, Orlando, como homenaje a Vita que se vestía de hombre para pasear con su amante Violet Trefussis .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado del Canal de la Mancha, en París, Colette, escribe cientos de relatos cortos, novelas y ensayos, muchos de ellos disponibles hoy en España, títulos como "Claudine en París", "Claudine se va" o "Duo" se encuentran editados por Anagrama. Sin embargo, no está traducido Le Pure et le Impure, en el cual Colette inmortaliza la sociedad lesbiana del París de los años 20. Radclyffe Hall ('John') escritora inglesa, famosa por ser la autora de la novela lesbiana más controvertida de la época, The well of loneliness (1928), traducida al castellano con el título El pozo de la soledad (Editorial Ultramar). Adrienne Monnier, editora y escritora francesa que promovió las vanguardias literarias de los años 20 desde su librería , La maison des amis des livres. Gertrude Stein, de origen norteamericano, acompañada durante toda su vida por su musa, secretaria y mecenas Alice B. Toklas, es una de las escritoras más prolíferas, escribe numerosos libros especialmente entre los años 1908 y 1946. En la editorial "Horas y Horas" promovida por la Librería de Mujeres de Madrid, y en su, relativamente reciente, colección de literatura lesbiana "La Llave la tengo Yo" se encuentra desde 1993 su primera obra de caracter autobiográfico y la más explícitamente lesbiana, que Stein se negó a publicar hasta después de su muerte, Q.E.D. "Quod Erat Demonstrandun" (Las cosas como son).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las más grandes, incluso reconocida dentro de los cuestionables parámetros literarios impuestos por el Canon, es Djuna Barnes. Barnes escribe en 1936 no sólo una novela , sino una novela muy buena, El bosque de la noche (1987 y 1988, Editorial Seix Barral). Una de las novelas lesbianas formalmente más compleja, de contenido arriesgado y meticulosamente reflexionado y documentado. Barnes no solamente nos hace recordar en esta obra su loca pasión por Thelma, sino , y sobretodo, desafía y critica la teoría freudiana y sus principios sobre el complejo de castración y la envidia del pene, casi al unísono que esta teoría salía a la luz. Con esta novela se inicia la deconstrucción de los principios freudianos, principios que han contribuido de manera singular a patologizar el cuerpo femenino como histérico y depresivo , o a definirlo como un objeto pasivo de deseo para satisfacer la libido de un sujeto activo masculino. En El bosque de la noche los personajes circulan en los márgenes, no se cae en esencialismos, ni tampoco encontramos un modelo de lo bueno y de lo correcto a seguir, hay conexiones múltiples, azarosas, como en la vida real. Barnes sabe que su imaginación creativa no es "como dios manda" y desde el principio al fin , en la noche y en su bosque, nos hace sentir curiosamente incómodas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en esta época escriben y conviven en el París lesbiano y vanguardista de entreguerras, como casi todas las nombradas anteriormente, la escritora inglesa Dolly Wilde, la periodista del The New Yorker, Janet Flanner, la editora, novelista y poeta Solita Solano, la poeta inglesa de "expresión francesa" Renée Vivien , sobre la que María-Mercé Marçal basa su primera novela La pasión según Renée Vivien (1995, Seix Barral) . La escritora inglesa, Nancy Cunard, fundadora de la vaguardista Hours Press, Mina Loy poeta modernista inglesa que publica sus trabajos en revistas literarias , Jane Heap Co-editora, con Margaret Anderson, de The Little Review y agente literaria de Gertrude Stein, y por último cabe destacar la presencia de la poeta y novelista H.D (Hilda Doolittle) implusora del "Imagism" .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mujeres con energía creativa y talento, mujeres , éstas y otras, con una pasión por el arte y la literatura, mujeres sin obligaciones con sus maridos o hijos , simplemente porque no los tenían. Mujeres que amaban tanto París como la libertad que ellas le ofrecían a esta ciudad. Mujeres bajo la sombra que les produjo durante décadas el brillo de las historias, un tanto engrandecidas y no exentas de sexismo, de sus contemporáneos artistas varones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, ninguna ciudad después de los años 30 tuvo la suerte de París, sin embargo, y a pesar de las huellas brutales que dejó el nazismo sobre los cuerpos y las consciencias disidentes, de las cuales las lesbianas formaban parte, tal como lo relata Erica Fischer en su libro Aimée y Jaguar: una historia de amor, Berlín 1943 (1994, Seix-Barral) , las escritoras lesbianas y la literatura lesbiana continúan su andadura en el aire de nuevos tiempos pero también en la trama de la vida .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La norteamericana Mary Renault , Un muchacho persa (1992, Grijalbo) y Alexias de Atenas, (1995, Edhasa), continúa publicando hasta los años 70, aunque había comenzado a publicar en 1939. Se preocupa, al igual que la Woolf o Stein, por la posición narrativa siempre problemática para una escritora lesbiana, pero sobretodo le preocupa la representación de las relaciones como romance, de esta forma utilizará la "historia" ( la Grecia antigua, Persia etc) como base para escribir novelas sobre relaciones homosexuales. Se acerca al cortejo del romance y se convierte en una de las escritoras lesbianas más conservadora , aunque sus dificultades con las asunciones que la historia oficial le brindaba sobre el género, le produjeran fuertes quebraderos de cabeza .Jane Bowles, escribe con 24 años y publica en 1946, Dos damas muy serias, 1981 Anagrama), el nomadismo que caracterizó su vida se refleja en esta novela. Relata el itinerario de dos mujeres en busca de su identidad, este itinerario le permite a Jane tejer con sus personajes principales una identidad lesbiana. Margarite Yourcenar recrea en toda su obra , desde el exilio interior que le ofrecía su vida como lesbiana, la cual se convirtió en una de sus fuentes principales de inspiración para la búsqueda de la propia sensualidad y de la libertad para expresar los propios afectos y la propia sexualidad . Está búsqueda la cuenta, casi siempre a través de personajes "masculinos", en una larga carta, Alexis o el tratado del inútil combate (1992, Alfaguara-Bolsillo), y en Cuentos orientales (1994, Alfaguara) pero también cuando se detiene en la vida de ese hombre solo en Memorias de Adriano (1983, Edhasa). En 1940, Carson McCullers conoce en Nueva York a una joven suiza, de este encuentro dice, "apenas ver aquel rostro, supe que me obsesionaría hasta el final de mis días". En esta época Carson se divorcia de su marido y comienza su gran pasión por escribir, su delirio literario. El 14 de febrero de 1941 aparece Reflejos en un ojo dorado (1981, Bruguera y Seix Barral) , un libro dedicado a su amante Annemarie y que fue tachado de indecente al desbordar, página tras página, de lirismo homosexual. Diez años más tarde, en 1952, Claire Morgan, una escritora que nadie conocía, publica una novela bajo el título, El precio de la sal, pero realmente detrás de esta novela de amor e intriga entre mujeres, y además con final feliz, se escondía una famosa escritora policíaca neoyorkina, Patricia Highsmith. Hoy, esta novela está publicada con el título de Carol (1997 Anagrama).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ahora lo leerás diferente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revuelta de Stonewall (Nueva York, 1969), es ya un hito histórico para el conjunto del movimiento de lesbianas y gays en Occidente. Muchas cosas cambiarán desde este momento, también la producción literaria de lesbianas y gays. En este sentido, se habla de una literatura Pre y Post-Stonewall. Sin duda alguna, aunque no será el caso de España que todavía vive bajo los efectos de la Dictadura Franquista, las posibilidades culturales y materiales de lesbianas y gays, cambiarán profundamente y se verán favorecidas a finales de los años 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los movimientos de liberación de mujeres y de homosexuales, no sólo crearon nuevos vínculos sociales, sino que ofrecieron a un público literario, cada vez más comprometido, nuevas composiciones que problematizaban la sociedad dominante. Se criticaba la hostilidad, la autoridad e incluso el poder que esta sociedad ostentaba. La mordaza que estaba sellando los labios de las mujeres lesbianas salta en pedazos y el acto de nombrar y crear , aunque siempre problemático, no sólo se hace público sino que también, y con todas sus contrapartidas, se identifica.&lt;br /&gt;En los años que nos separan del inicio de esta revuelta, (¡y que no concluya , por favor!), mucho es lo que se ha visto transformado. Ha sucedido lo que tenía que suceder para que con cada vez más frecuencia, se hable de escritoras lesbianas, de editoriales y librerías de lesbianas y gays, de teoría queer, de mercado rosa, de cine camp, de "bollozines" y "fanzines" o de estudios culturales sobre lesbianas, gays o transexuales en muchas universidades. Evidentemente, ni es oro todo lo que reluce, ni tampoco alumbra igual en cualquier dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Estado español , lo mismo que nos han contado otras tantas veces para otras tantas cosas, llevamos un cierto retraso con respecto a otros países de nuestro entorno, y no precisamente en el reconocimiento de derechos, que aunque todavía son insuficientes no nos diferencian significativamente de nuestros vecinos europeos, sino más bien en procesos de cambio social que permitan expresiones diversas y modos de vida diferenciados. Si la lesbofobia es una práctica cotidiana a la vez que la relaciones afectivas entre personas del mismo sexo sigue constituyendo el tabú de los tabúes, no es de extrañar que haya una producción mínima de literatura lesbiana escrita por lesbianas españolas . Dadas estas circunstancias también es explicable que todavía se hable con cierta timidez, o bien se mantenga en silencio textos lesbianos publicados en castellano. Aun así, y afortunadamente, ya nada es como era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a dos décadas de andadura democrática, las lesbianas han tenido que esperar a los 90 para contar con dos editoriales que se definen abiertamente como lesbianas. Me refiero en primer lugar, a la citada anteriormente, "Horas y Horas" con su colección "La llave la tengo yo" , y en segundo lugar a la reciente editorial gay y lesbiana, "Salir del Armario". La primera tiene ocho títulos disponibles, de escritoras de diferentes nacionalidades , y salvo Stein, son todas escritoras noveles, a penas conocidas hasta este momento en España. Son todas novelas ágiles y de fácil lectura: la escritora Rita Mae Brown construye un relato de carácter autobiográfico , Frutos de rubí: crónica de mi vida lesbiana, donde predomina la denuncia social y la lucha contra el racismo y la lesbofobia en EE.UU . Anne de Bascher firma con pocas palabras su primera novela, Dilemma, autoeditada en Francia . Una novela de tipo psicológico e intimista, donde una esposa y madre, aparentemente satisfecha, abandona estos papeles que considera impuestos, una vez que descubre y quiere satisfacer sus deseos y sueños lesbianos. Terremoto, de Sheyla Ortiz , Cris &amp; Cris y Pasiones de la argentina Mª Felicitas Jaime, son tres novelas que obvian reflexiones y no van mucho más allá de la expresión de su buen humor bollero. Mucho más romanticonas son, En otras palabras de Claire McNab o Pintando la luna de Karin Kallmaker , ambas publicadas en la editorial "Salir del armario", pero, por si a alguien le quedaba la duda, hay adolescentes y jóvenes lectoras lesbianas , público insatisfecho que busca recreo para sus primeros despertares amorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura erótica, género considerado inmoral, pero que a menudo alimenta en secreto (y el secretismo) las fantasías reprimidas de esos mismos censores inmorales, tiene en la colección "La sonrisa vertical" (Tusquets), su aliada más dulce o perversa. Varios son los títulos que indagan en las relaciones eróticas y en los goces carnales que envuelven las relaciones lesbianas. Títulos conocidos como Historia de O de la francesa Pauline Réage, dan paso a fetiches sofisticados y a juegos sadomasoquistas donde Jean de Berg (pseudónimo bajo el cual se esconde una escritora) parece sentirse en su salsa; La imagen y Ceremonia de mujeres son dos de sus "historias de amor" entre mujeres. En 1995, Irene González Frei, autora que firma con pseudónimo, gana el Premio La sonrisa vertical con Tu nombre escrito en el agua , apenas nada se sabe de ella, que ha preferido mantenerse en el armario del anonimato literario, inexplicable decisión, cuando la "etiqueta lesbiana" parece no sólo ser garantía de ventas, sino que además ha llegado a las puertas de las más altas instituciones del estado y se codea con progresistas y conservadores en un momento donde la tolerancia se ha convertido en un atributo de moda. En cuanta a esta novela recae en ella el mérito de ser una de las primeras escritas en lengua castellana explícitamente "lesbiana". Sin embargo, lo importante terminan siendo las decepciones: la crudeza sexual ,el martirio al que someta a las protagonistas, un final , continuamente anunciado, trágico y humillante, y el regalo penitente del epílogo , termina robando, incluso a las fantasías más masoquistas, el placer de pasar un rato entre sus páginas. Si la Hihtsmith celebraba con Carol, los aplausos de un buen final y además feliz , y de esto ya hace más de 50 años, el viaje hacia Roma al que nos conduce Gonzalez Frei termina convirtiéndose en la casa de los horrores para un imaginario lesbiano harto ya de tristezas, victimas, lamentaciones y prohibiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elegante en su prosa y llena de matices hilados al ritmo de un aparentemente tranquilo Mediterráneo, se nos descubre la obra de Esther Tusquet, El mismo mar de todos los veranos (1981 , Lumen y 1990, Anagrama). Esther Tusquets, que nunca ha definido su literatura públicamente como lesbiana, es reconocida fuera y dentro de nuestras fronteras como una de las principales representantes de una literatura lésbica. Las relaciones de complicidad entre mujeres forman la base de la trama narrativa de su obra, en la novela citada nos cuenta una historia de deseo y afinidad entre mujeres maduras que viven entre la hipocresía y mediocridad de la burguesía catalana. Esta afinidad también impregna la novela de Carmen Martín Gaite Nubosidad variable (1992 , Anagrama).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque cada vez son más los espacios de representación ganados a la cultura dominante por las prácticas contraculturales que ejercen identidades periféricas, no podemos decir que la cultura lesbiana y gay en el Estado español tenga la misma incidencia que en otros países. La literatura anglosajona y la latina-chicana es la que nos ofrece las mejores versiones de la disidencia sexual .&lt;br /&gt;Dispersas en varias editoriales se encuentran una serie de novelas que construyen una genealogía literaria lesbiana alternativa. La deconstrucción del término lesbiana en la llamada "literatura lesbiana postmoderna" , la representación "queer" de identidades transgénero y la resistencia política de nuevos cuerpos "homosexuales" que transforman contextos de opresión específicos, son los temas principales que definen a esta nueva generación literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Pasión (1987, Edhasa) y Escrito en el cuerpo (1992, Anagrama) , son dos de las obras más relevantes de la famosa escritora inglesa Jeanette Winterson. La posición narrativa más inmediata que adopta Winterson es jugar, juega a los naipes en la ciudad de los disfraces. Juega con el género de sus personajes retando continuamente una identidad lesbiana representada tradicionalmente como fija y monolítica. Escrito en el Cuerpo contiene una particular representación de lo que es una lesbiana, frente a un sujeto unificado nos presenta la fragmentación del cuerpo y del deseo en en un conjunto de experiencias discontinuas. Las historias que construye, con claras influencias de Djuna Barnes, son historias ambigüas donde se rompe al sujeto a la vez que la figura que lo encarna, creando así efectos de una realidad virtual donde el cuerpo no está presente. El deseo se proyecta "electrónicamente" a través de conexiones, si el deseo tiene una parte de materialidad en otras novelas, aquí esta materialidad se pierde. El cuerpo no es una definición médica y el deseo es riesgo, es el miedo incorporado en una relación, es el miedo a incorporar un cuerpo femenino en otro, es el miedo a apostar el corazón todavía más lejos por esa necesidad constante de Sentir. Pero este miedo no se construye como negativo y opresivo, desear en la pérdida no es lo mismo que desear la pérdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novelas postmodernas inscriben el deseo en narrativas postmodernas, el deseo conecta con la idea de intensidad, de textura, de expresión, de cambio . Frente a las novelas modernistas donde el deseo conecta con el pasado , la memoria, la familia, en Winterson es un continuo movimiento hacia el objeto deseado. Establece resistencias a que el deseo se establezca en una relación confortable y "normal", la pasión y el deseo entre mujeres en estas dos novelas se ubican en un espacio-tiempo de crecimiento: "en algún lugar entre el sexo y el miedo está la pasión".&lt;br /&gt;En 1958, un año antes que Janette Winterson, nace en Nueva York, Sara Shulman. Escritora contestataria , profesora de literatura en la Universidad de Columbia y activista en dos de los más importantes grupos de acción política que han surgido en EE.UU a finales de la década pasada, ACT UP y Lesbian Avengers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shulman tiene dos novelas traducidas al castellano Gente en apuros (1993, Alfaguara) y Empatía (1995, Alfaguara). Las lesbianas y gais que habitan la primera novela, nos hablan desde el Lower East Side neoyorquino de los años ochenta, cuando el "sueño americano" se convierte en miseria, degradación y muerte después de años de lujo televisado y de promesas triunfantes de un sistema opulento y victorioso tras la caída del muro de Berlín. Pero lejos de la resignación y la autolamentación, los personajes de esta novela se organizan para resistir y salir a las calles de un Manhhatan que desprende el hedor de la homofobia y el dolor entre sus rascacielos, para denunciar una aniquilación que consideran programada, el SIDA. Esta Gente en apuros se descubre a sí misma y frente a las demás, desnudando sus sentimientos, incluso en tiempos de rabia la ternura es posible y el amor entre locazas, maricones y bolleras se convierte en la mejor vacuna contra una sociedad que les intenta aplastar hasta la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Empatía , aunque permanece el mismo fondo social de la novela anterior, los Estados Unidos inmediatamente posteriores a la era de Reagan y Bush, Shulman se enfrenta al psicoanálisis de Freud con ironía y humor. Ridiculiza la visión que Freud tiene sobre el lesbianismo; "una lesbiana sólo puede existir en relación con el hombre, o porque quiere ser un hombre o porque le odia profundamente" , y le da la oportunidad a Anna O. y Dora, dos de sus pacientes históricas, de alzar su voz contra él y resolver con elegancia y sencillez lo que para Freud era una enfermedad psíquica. Doc el psiquiatra de la novela , aprende a través de Ana (representa a Anna O.) , la protagonista, lesbiana judia que se enamora de Dora (la otra paciente de Freud y que da nombre a su estudio sobre la histeria femenina).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto la narrativa de Winterson como la de Shulman, exigen a las lectoras/es no sólo que no se mientan a sí mismas/os , sino también que sean capaces de enfrentarse a la complejidad de una existencia lesbiana que se opone a ser normalizada, al unísono que plantea una existencia específica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los huecos fronterizos que hay entre un idioma y otro, entre un país y otro, entre lo blanco y lo negro, lo que está arriba y lo que está abajo, se encuentra la literatura lesbiana latina-chicana. Apenas conocida en España y de creciente difusión en EE.UU y México. Moverse más allá de las barreras que reinforman las naciones, de las reglas gramaticales que registra un idioma (muchas escriben en espanglish) y articular su existencia a través de las diferencias de clase , raza y deseo sexual son aspectos presentes en un conjunto de escritoras tan unidas como diversas: Gloria Anzaldúa , Boderlands/La Frontera (1987, San Francisco, Spinsters/ Aunt Lute) y Making face, Making soul/ Haciendo cara: creative and critical perspectives by women of color (1990, San Francisco , Aunt Lute Books) , Cherríe Moraga, Loving in the war years: lo que nunca pasó por sus labios (1983, Boston, South End), Cristina Peri Rossi , Evohe (1994, Washington DC , Azul Editions), y la tejana Emma Pérez con su primera novela Gulf dreams (1996, Berkeley: Third Woman Press) , en la cual inscribe el deseo en una historia personal y social, en imágenes, sonidos y percepciones, en la resistencia a la violación, y en la esperanza de sobrevivir dentro de los sueños que se tejen dentro de la propia escritura, dentro de la vida. Todas ellas, tienen nombres que no deberían pasar desapercibidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje en muchas de estas novelas es una quimera entre el inglés y el español, ambos lenguas de conquistadores, que afirma el cuerpo lesbiano de color contra la posibilidad de ser señalado por el padre blanco. Reescriben la historia de la Malinche "madre de la raza ´bastarda´ ", " mestiza del nuevo mundo", se exploran temas de identidad cuando nunca se ha tenido una lengua materna (un lenguaje original), cuando nunca se ha vivido en la armonía legítima de la heterosexualidad como cultura. El tema central en las obras citadas anteriormente es la relación de estas mujeres de color con la escritura , donde el deseo lesbiano es inventado y recreado dentro de la propia palabra, de cada una de las palabras que se seducen y se suceden en sus historias. En este sentido, Donna Haraway habla de la contribución de estas escritoras a la heteroglosia Cyborg.&lt;br /&gt;En una narrativa más realista, y con demasiados clichés para mi gusto, se encuentra la novela de Terri de la Peña, Margins (1994, Seattle: Seal Press) , articula la diferencia sexual de "la lesbiana chicana" a través de estereotipos normativos impregnados de ideología socialista. No ha llegado a mis manos la novela de Sylvia Molloy, En breve cárcel, (1981, Seix Barral) , así que digo lo que sé , que existe (y ya es decir ).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;archivoelflac@gmail.com&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1985297628797447747-8414057891862618111?l=articulotecafeminista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/feeds/8414057891862618111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1985297628797447747&amp;postID=8414057891862618111' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/8414057891862618111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1985297628797447747/posts/default/8414057891862618111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulotecafeminista.blogspot.com/2007/04/parte-dos-para-concluir-esta.html' title=''/><author><name>Impresiones ELFLAC</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1985297628797447747.post-1090823493604726116</id><published>2007-04-28T16:03:00.000-07:00</published><updated>2007-04-28T16:04:16.186-07:00</updated><title type='text'>Breve reseña de algunas teorías lésbicas (*)</title><content type='html'>Jules Falquet&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este trabajo intenta sintetizar y dar a conocer algunas teorías, reflexiones y luchas de las lesbianas y de sus movimientos en diferentes partes del mundo. Se origina en un primer texto escrito en francés para la rubrica « lesbianismo » del Diccionario Feminista recientemente publicado por el grupo de investigación feminista GEDISST. Esto explica en parte su estilo y su carácter de “catálogo”, que presenta corrientes a veces bastante opuestas (1). Aquí dejo de lado, a consciencia y propósito, muchos temas más conocidos, como la patologización y represión del lesbianismo, y también gran parte de las tendencias insertadas en el movimiento homosexual mixto. Vinculándose generalmente con luchas contra el SIDA, y luego con reivindicaciones hacía el « matrimonio » y la igualdad de derechos, estas tendencias se enmarcan en una defensa de la « preferencia sexual » y de la « tolerancia » y en una búsqueda de « reconocimiento » por parte de la sociedad heterosexual. Se perfilan por tanto como luchas por la libertad individual y la integración, que, aunque importantes, no cuestionan de fondo el sistema social. Aquí quiero rescatar más bien elementos menos conocidos que tienden a una crítica radical, tanto de la sexualidad en su conjunto, como de la heterosexualidad como sistema político, y del sistema patriarcal, racista y clasista imperante. También quiero señalar que el presente texto se basa sobre todo en grupos y reflexiones provenientes del mundo francófono por una parte, norteamericano por otra parte, y también latinoamericano y del Caribe. La historia lésbica de Asia, Africa y Oceanía, deberá ser buscada en otras partes. Finalmente, debo subrayar que por la misma situación política de hegemonía occidental, tienden a ser producidas más teorías en los países del Norte y por parte de mujeres blancas, urbanas y de clase media, teorías que gozan de más amplia difusión que las que se originan en otras lesbianas, lo que refleja este artículo y que no deja de ser una limitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este texto entonces, que invita sobre todo a la profundización, presento seis puntos que intentan reconstruir cierto orden cronológico e hilación política-lógica —aunque a costa de simplificaciones y arbitrariedades, como toda reconstitución a posteriori y desde una posición de implicación en el movimiento. Primero, evoco la relatividad de lo que se llama « lesbianismo » y a la vez la importancia de usar el término « lesbiana » frente a una concepción general-masculina de la homosexualidad. En un segundo momento, abordo los conflictivos lazos del movimiento lésbico con los movimientos homosexual y feminista, así como los fundamentos teóricos del movimiento lésbico autónomo que se forma progresivamente. A continuación, presento otros desarrollos de la teoría y de las luchas lésbicas, en especial los aportes y cuestionamientos de las lesbianas no-blancas y de los sectores populares. Finalmente, evoco las teorías liberales “prosexo” y “queer”, que se perfilan más bien como una vuelta hacía posiciones fuertemente influenciadas por el pensamiento masculino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Variedad de las prácticas sexuales y amorosas entre mujeres y de sus interpretaciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muy diferentes culturas y épocas, han existido mujeres que se relacionan sexualmente, amorosamente y/o afectivamente con otras mujeres. Los ejemplos son de los más variados. Se encuentra una larga lista de poetas, que en primera persona dieron testimonio de su vivencia lésbica, desde Sapho, de la antigue isla de Lesbos, hasta la afronorteamericana Audre Lorde, desaparecida en 1993, quien fue a la vez teórica, militante y notable escritora (Lorde, 1982 a, 1984). En la India en la época pre-védica, se encuentran mitos que hablan del papel destacado de las mujeres y esculturas muy explícitas de relaciones sexuales entre mujeres (Thadani, 1996). En Zimbabwe, la recién desaparecida Tsitsi Tiripano y el grupo lésbico-gay GALZ en el que militaba son una prueba fehaciente de que el lesbianismo existe en culturas africanas (Aarmo, 1999). En Sumatra, Indonesia, las « tomboy » son mujeres « masculinas » que establecen relaciones de pareja con otras mujeres (Blackwood, 1999). La antropología por su parte señaló hace mucho el caso de las y los « berdaches » en las poblaciones indígenas de los llanos del norte del continente americano : son personas que, a pesar de haber nacido hombres o mujeres, son consideradas socialmente como pertenecientes al sexo/género opuesto y por tanto buscan pareja de su propio sexo (2). De forma mas general, varias poblaciones indígenas del continente manejan la noción de personas de « doble espíritu », que a menudo tienen poderes mágicos-chamánicos y cuyo comportamiento sexual podría ser visto como homosexual en el marco de las concepciones occidentales actuales (Lang, 1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cada sociedad construye e interpreta estas prácticas sexuales y amorosas entre mujeres de forma diferente, y su visibilidad y legitimidad varían enormemente según la concepción que cada sociedad tiene de lo que es ser mujer u hombre, como lo analiza la antropóloga francesa Nicole Claude Mathieu en un profundo artículo sobre la diversidad de las formas de articulación entre sexo, género y sexualidad (Mathieu, 1991). De hecho, hay sociedades por ejemplo que solo conciben la existencia de un género (el masculino), que luego se divide en dos sexos, como la sociedad africana !Kung ! A su vez, la sociedad Inuit, cerca del círculo polar, atribuye un(os) género(s) a las-los recién nacidas según aquél de la(s) persona(s) que en ella o él se reincarnaron : así, una bebé hembra puede ser considerada socialmente como un varón, si en ella regresa el espíritu de su abuelo. Sin embargo, al llegar a la edad reproductiva, sufren una reubicación social en su sexo biológico, en vista al matrimonio reproductivo. En varias sociedades africanas, existe matrimonio entre mujeres, sin embargo ello no significa que sean lesbianas. Más bien se trata de una forma para mujeres mayores y relativamente ricas de asegurarse una descendencia, obteniéndola de la mujer más joven que toman como esposa y que tiene relaciones sexuales con varones para este fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de esta complejidad de los arreglos culturales en torno al sexo, al género y a la sexualidad, no es tan simple definir, ni lo que es una mujer, ni aún menos lo que son entonces la heterosexualidad y la homosexualidad. Sin embargo, en la mayoría de las culturas hoy conocidas y existentes, dominan arreglos sociales netamente patriarcales y basados en la heterosexualidad como norma obligatoria. Muchas religiones se encargan además de condenar absolutamente todo lo que no sirve explícitamente a la reproducción. Por tanto, las relaciones sexuales y amorosas entre mujeres son casi siempre a la vez tabúes, severamente condenadas e invisibilizadas. De allí que esas relaciones hayan sido muy poco estudiadas y muchas veces desformadas y tratadas con poca seriedad científica, como lo ejemplifica el caso de las famosas Amazonas. De ellas se ha dicho alternativamente que vivían en la Grecia antigua o en la Amazonía, y se han inventado toda clase de fantasías en torno a sus supuestas formas de vida, mezclando esas mitificaciones con el estudio posterior de las feroces guerreras del rey de Dahomey. Hasta hoy, ningún estudio histórico serio ha demostrado la existencia de las Amazonas, ni mucho menos ha podido dar cuenta de sus prácticas sexuales —a pesar de que constituyen uno de los más poderosos símbolo del lesbianismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas recientemente, y en el pensamiento occidental, es que se le empieza a atribuir a la gente una personalidad e identidad sexual específica y (relativamente) fija, con base a sus prácticas sexuales. Aún así, solo progresivamente se ha constituido la categoría y el término de lesbiana. Algunas historiadoras documentan la aparición del término « tribadismo » para nombrar las relaciones sexuales entre mujeres al comienzo del siglo XVIII (Bonnet, 1995). Ya a mitad del siglo XIX, la medicina y sobre todo la psiquiatría nasciente (seguida por el psicoanálisis) empiezan a interesarse por lo que llaman el « tercer sexo », interviniendo fuertemente en su categorización como «invertidas-os» y su patologización, y buscando su « curación » (Lhomond, 1991). La sexología, que aparece a finales del siglo XIX, continua esta tendencia clasificadora y normalizadora (Jaspard, 1997). Havelock Ellis, uno de sus fundadores, desarrolla la hipótesis de un origen congénito de la homosexualidad, con la esperanza de sustraer a las y los homosexuales de la represión y los intentos de curación. El modelo sexológico se complejiza al incorporar elementos del sicoanálisis —igualmente determinista, aunque ya no ubique la causa de la homosexualidad en la biología sino que en la sicología. Básicamente, Freud interpreta la homosexualidad femenina como una simple simetría de la homosexualidad masculina y una prueba de « inmadurez » en el desarrollo psíco-sexual de las mujeres. Simultáneamente, en Europa, en los años veinte y treinta, las lesbianas se hacen bastante visibles : en París, la celebre pareja norteamericana que une a Gertrude Stein y Alice Toklas organiza círculos literarios en el barrio artístico de Montparnasse. En Berlín se multiplican los lugares de sociabilidad lésbica antes de que el fascismo arrase con todo, asesinando u obligando al exilio o a la clandestinidad a lesbianas y homosexuales. En Londres, Radclyffe Hall publica su celebre « Pozo de la soledad » que le valdrá la violenta condena de la sociedad bien pensante (3) (Tamagne, 2000). A manera de contrafoco, en Francia la literatura heterosexual y la industria de la moda popularizan el ambiguo personaje de « la garçonne », mujer « moderna » de pelo corto y moralidad desafiante, pero que en sí no necesariamente es lesbiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. ¿Lesbianas u homosexuales femeninas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque muchas veces se usen de forma relativamente indistinta los términos lesbianas, homosexual femenina o mujer gay, existe un debate político en torno al tema, derivado de la reflexión feminista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, la palabra homosexual se refiere a un conjunto de prácticas sexuales, amorosas, afectivas, entre dos o más personas del mismo sexo. Estas prácticas individuales, si vienen a ser públicamente conocidas, generalmente conllevan la estigmatización y la represión. Pueden ser dadas a conocer públicamente en forma voluntaria por las personas involucradas, por medio del « coming out » o « salida del clóset », y así desembocar en « identidades » orgullosamente reivindicadas. Así como la palabra « gay », el término de homosexualidad tiene la ventaja de marcar una diferencia con la población heterosexual y de señalar que quienes se relacionan sexualmente o amorosamente con personas de su mismo sexo tienen una vivencia diferente de quienes se apegan a la norma social de la heterosexualidad. Sin embargo, el paralelismo que establece el término “homosexual” o “gay” con la situación de los hombres es muy reductor y engañoso. El feminismo ha demostrado ampliamente que la opresión patriarcal coloca a las mujeres en una posición social estructuralmente muy diferente de la de los varones en casi todas las culturas que se conocen. Para vivir su cuerpo, ejercer su sexualidad y simplemente, vivir, las mujeres están ubicadas en condiciones bastante menos ventajosas que los varones, aunque fuesen ellos homosexuales. Usar el término de lesbiana, por tanto, permite evitar la confusión entre prácticas que si bien son todas homosexuales, no tienen en absoluto el mismo significado, las mismas condiciones de posibilidad ni sobre todo el mismo alcance político según el sexo de quienes las llevan a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así como en Francia por ejemplo, se usa poco el término “gay” para referirse a las mujeres, y si bien es cierto que últimamente, la palabra lesbiana ha pasado en el lenguaje común para designar a las mujeres homosexuales, inicialmente su uso fue especialmente reivindicado por el movimiento lésbico feminista para subrayar el sentido colectivo y político de dichas prácticas. En este contexto, la palabra lesbiana refiere a un lesbianismo político, que se plantea como una crítica en actos y un cuestionamiento teórico al sistema heterosexual de organización social. Según el análisis lésbico-feminista, dicho sistema heterosexual descansa sobre la estricta división de la humanidad en dos sexos que sirven de base para construir dos géneros rigurosamente opuestos y forzados a mantener unas muy desiguales relaciones de « complementariedad ». Esta “complementariedad” no es otra cosa que la justificación de una división sexual del trabajo rígida, que se basa en una despiadada explotación de las mujeres, en lo doméstico, en lo laboral, en lo reproductivo, en lo sexual y en lo psico-emocional. En este sentido, al problematizar y criticar el sistema heterosexual, el lesbianismo en su dimensión política cuestiona profundamente el sistema dominante, representa una ruptura epistemológica fundamental e invita a una revolución cultural y social de gran alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Movimiento lésbico, movimiento homosexual y movimiento feminista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lesbianismo como movimiento social aparece a finales de los 60, en el mundo occidental y en muchas metrópolis del Sur. Nace en una atmósfera de prosperidad económica y de profundos cambios sociales y políticos que incluyen tanto el desarrollo de la sociedad de consumo y la « modernidad » triunfante, como la descolonización y un auge de las más variadas perspectivas revolucionarias. Aunque haya sido bastante menos estudiado que el movimiento de los derechos civiles, Negro, Indígena, estudiantil o de mujeres, es uno de los llamados « nuevos movimientos sociales » que surgen en la época, desbordando las organizaciones de corte clasista que dominaban hasta aquél entonces. El movimiento lésbico se desarrolla en estrecha vinculación ideológica y organizativa con otros dos movimientos muy fuertes : por un lado, el movimiento feminista llamado de la « segunda ola », y por el otro, con el movimiento homosexual, que se va construyendo rápidamente después de la « insurrección urbana » de 1969 en Stonewall (« insurreción » que responde a una provocación policiaca en bares homosexuales de Nueva York, y que hoy es celebrada cada año a través del mundo por las manifestaciones del « orgullo lésbico y gay »).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, progresivamente, el movimiento lésbico se va autonomizando. Por un lado, en diferentes países se repite la misma experiencia : como mujeres, las lesbianas no tardan en criticar la misoginia, el funcionamiento patriarcal y los objetivos falocéntricos del movimiento homosexual, dominado por los hombres (Frye, 1983; Mogrovejo, 2000). Armadas de la crítica feminista, explican públicamente sus desacuerdos y fundan sus propias organizaciones, como las Gouines Rouges (Marimachas Rojas) en Francia. Por el otro lado y en forma más o menos simultánea, como mujeres homosexuales, muchas lesbianas no terminan de sentirse plenamente identificadas con el movimiento feminista. Más bien dicho, el movimiento feminista constituye para ellas, al principio, un espacio muy importante en el que luchar y encontrar mujeres que, como ellas, combaten los estereotipos y limitaciones sociales asociados a la femineidad, y la opresión de las mujeres. También constituye un bienvenido lugar de encuentro con otras lesbianas, favorable a la elevación de su auto-estima y a su “salida del clóset”. Por tanto, muchas lesbianas contribuyen muy activamente a la construcción del movimiento feminista, del cual al principio se sienten totalmente parte, ya sea como personas o como grupos lésbicos. Sin embargo, se van dando cuenta con el tiempo que algunas feministas las perciben como un cuestionamiento amenazador a su posición heterosexual o a su lesbianismo « de clóset », lo que a menudo provoca roces interpersonales. Sobre todo, en lo colectivo, buena parte del movimiento feminista se deja intimidar por el mensaje social que exige al feminismo, para ser mínimamente respetado, silenciar, invisibilizar y postergar al lesbianismo. Mientras que las lesbianas luchan por todas las causas de las mujeres, aunque no les atañen tan directamente (por ejemplo, para la anticoncepción o la interrupción voluntaria del embarazo), las demás mujeres se muestran generalmente muy tibias a la hora de luchar por causas lésbicas o cuestionar la heterosexualidad (CLEF, 1989). Algunas lesbianas empiezan entonces a buscar una vía propia, generando espacios autónomos de quehacer político lésbico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Afirmación teórica del movimiento lésbico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a este doble desafío, a finales de los 70, se van multiplicando los análisis teóricos específicamente lésbicos, especialmente desde una profundización de las reflexiones feministas. Dos grandes pensadoras encauzan la reflexión, en orden de ideas un poco diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado, la poeta norteamericana Adrienne Rich abre una profunda brecha con su famoso artículo « Compulsory heterosexuality and lesbian existence » (Heterosexualidad obligatoria y existencia lésbica), publicado en 1980 por la revista feminista Signs (Rich, 1980). En él, Rich denuncia la heterosexualidad forzada en cuanto norma social que exige y causa la invisibilización del lesbianismo, incluso en el mismo movimiento feminista. Enfoca el lesbianismo en la perspectiva de un « contínuum lésbico » que une a todas las mujeres que de una u otra forma se alejan de la heterosexualidad e intentan crear o reforzar los vínculos entre mujeres, compartiendo sus energías en la perspectiva de la lucha en contra del sistema patriarcal. Habiendo también reflexionado en otras ocasiones sobre la maternidad y los lazos madre-hijas e hijos en su libro “Nacida de mujer”, así como sobre el racismo entre mujeres y entre lesbianas, Rich apunta a la construcción de una verdadera “sororidad” feminista, no “natural” e ingenua, sino que voluntaria y claramente política, que da cabida a todas, tanto lesbianas como heterosexuales y bisexuales, en la lucha por la liberación común. Así es como afirma, hace casi veinte años : “Es fundamental que entendamos el feminismo lesbiano en su sentido más profundo y radical, como es el amor por nosotras mismas y por otras mujeres, el compromiso con la libertad de todas nosotras, que trasciende la categoría de “preferencia sexual” y la de derechos civiles, para volverse a una política de formular preguntas de mujeres, que luchan por un mundo en el cual la integridad de todas —no de unas pocas elegidas— sea reconocida y considerada en cada aspecto de la cultura.” (Rich, 1983).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado y casi simultáneamente, la francesa Monique Wittig, radicada hace ya unos años en Estados Unidos, elabora una reflexión bastante novedosa que cuestiona las mismas bases del análisis feminista. Enunciado ya en una conferencia realizada en 1978 en Estados Unidos, su análisis es publicado en francés en 1980 por la revista Questions Féministes, en dos artículos fundadores : “On ne naît pas femme” (No se nace mujer) y « La pensée straight » (El pensamiento « cuadrado », en el sentido de heterosexual). Más allá del sistema patriarcal, Wittig plantea la existencia de un régimen político aún más central, que es la heterosexualidad, cuyo eje ideológico es precisamente lo que ella llama « el pensamiento straight » (Wittig, 2001). Su análisis está firmemente anclado en el feminismo materialista francés, dado que retoma la noción de « clases de sexo », que hace de las mujeres y hombres categorías políticas que no pueden existir una sin la otra (4). Explica : “Es más : “lesbiana” es el único concepto que conozco que esté más allá de las categorías de sexo (mujeres y hombres), porque el sujeto designado (lesbiana) no es una mujer, ni en lo económico, ni en lo político, ni en lo ideológico. Porque de hecho, lo que constituye una mujer, es una relación social específica a un hombre, relación que otrora hemos llamado servaje (5), relación que implica obligaciones personales y físicas, tanto como obligaciones económicas (“asignación a residencia”, tediosas tareas domésticas, deber conyugal, producción ilimitada de hijos e hijas, etc.), relación de la cual escapan las lesbianas, al negarse a volverse o quedarse heterosexuales. Somos prófugas de nuestra clase, de la misma manera que las y los esclavos “marrones” norteamericanos lo eran cuando se escapaban de la esclavitud y se volvían mujeres y hombres libres. Es decir que es para nosotras una absoluta necesidad, así como para ellas y ellos, nuestra sobrevivencia nos exige contribuir con todas nuestras fuerzas a la destrucción de la clase —las mujeres— en la cual los hombres se apropian de las mujeres. Y esto solo se puede lograr a través de la destrucción de la heterosexualidad como sistema so
