sábado, 28 de abril de 2007

LA LÓGICA DE UN MUNDO MACHO

Victoria Sendón de León

Justo cuando comencé a pensar en cómo enfocar esta conferencia y a buscarle un título “ad hoc”, el día 22 del pasado agosto, apareció en el telediario de las tres de la tarde una imagen acompañada de un discurso estúpido que me dieron la clave. El protagonista de la escena era un Bush arrogante vestido de “cow-boy” y caminado a lo Rambo. La misma prepotencia de fuerza ciega, idéntico descerebre, equivalente horizonte mental y político. Los bosques de Oregón ardían de sur a norte en un incendio incontrolado, de esos que ya son tan comunes. Sus neuronas funcionaban a pleno rendimiento y sus hormonas disfrutaban a placer. No se le ocurrió otra genialidad que proponer como solución a los incendios talar los bosques. Claro, muerto el perro, se acabó la rabia. Luego añadió, como colofón filosófico de altura, que él no iba a reducir los gases contaminantes lanzados a la atmósfera porque esa reducción significaría costes para las empresas, subidas de precios y, por tanto, una consecuencia negativa para la economía de los norteamericanos. Inmediatamente se me iluminó el título de lo que vamos a tratar ahora : LA LÓGICA DE UN MUNDO MACHO. Según esa misma lógica, para impedir semejantes barbaridades en el mini-cerebro del más poderoso dirigente del mundo, lo mejor sería cortarle la cabeza a mister Bush. Lo peor, que siga dirigiendo los destinos del planeta con la aquiescencia de sus “aliados”.

Si seguimos esa línea lógica tan irracional nos encontramos con que realmente ésa es la política que se practica en las altas esferas. Susan George en su Informe Lugano, que simula ser una investigación rigurosa encargada por un supuesto lobby político-económico, termina constatando la condición sine qua non para perpetuar el capitalismo neoliberal en el mundo: “La única forma de garantizar la felicidad y el bienestar de la inmensa mayoría es que la población total de habitantes de la Tierra sea proporcionalmente más pequeña. Esta opción puede parecer dura, pero es que la imponen tanto la razón como la compasión. Si queremos preservar el sistema liberal -la propia premisa de nuestro encargo-, no hay alternativa. Todo lo demás es espejismo e ilusión” Lo que pretende poner de manifiesto Susan George es que ésa sería la conclusión correcta de aplicarse la lógica de la que Bush es un exponente relevante : para acabar de una maldita vez con la pobreza, nada mejor que acabar con los pobres. Dejar que se mueran de hambre, venderles armas para que se maten o fomentar que se propague el virus del SIDA negándoles los medicamentos carísimos que no pueden comprar, o incluso condenar el preservativo como hace el Vaticano. De lo contrario, el desbordante crecimiento de la población pobre podría significar una bomba de relojería para el propio sistema.

De todos modos, esto no es nuevo, pues la lógica patriarcal siempre ha sido la que yo llamo de “la neurona única”, que sólo es capaz de afirmar o negar alternativamente, con la única condición de que si afirma A, ha de negar su contrario, o supuesto contrario, no-A. Es muy simple, pero demoledora, tanto por sus afirmaciones como por sus negaciones. Lo que sucede es que ese mismo principio de contradicción que aplica está engendrando unas tensiones susceptibles, como nunca, de acabar con la vida del planeta y de los planetarios. Como ha dicho recientemente Lula, el temido candidato a la presidencia de Brasil, “El dinero tiene sentido si crea bienestar y si todos lo disfrutan. De lo contrario, la Humanidad irá hacia atrás. Ya estamos retrocediendo, como se ve” . La lógica por la que se rige el mundo ha llegado al límite de sus posibilidades y ahora sus efectos nos están haciendo retroceder, pero no sólo económicamente, sino como humanos.

Vamos a ver algunas de sus contradicciones internas.
Por ejemplo, en esta época de la globalización neoliberal, el principio de Adam Smith de que “los mercados se autorregulan”, ha pasado, no sólo a ser un dogma, sino que se ha hecho extensivo a la afirmación de que “el mercado lo regula todo”, tanto para los gobiernos de derechas como para los de izquierdas, por más que la experiencia les demuestre lo contrario. Seguir a rajatabla este principio, fuera del contexto en que se produjo, ha significado apostar por un mundo en el que sean eliminadas las realidades no autoregulables por el mercado : la ética, la solidaridad, la justicia, las libertades... El argumento que se esgrime para justificar tanta barbarie, fingiendo salvaguardar los valores democráticos, es que un sistema de libertades requiere la libertad de mercado. Pero, hete aquí, que la libertad no puede ser una consecuencia de un sistema político-económico, sino una condición. No se puede decir que tal o cual sistema nos lleva a conseguir la libertad, no. Es que hemos de ser libres como requisito previo para la democracia, como diría Hannah Arendt, y la libertad ciega del mercado por encima de las libertades individuales no es libertad, sino la imposición de un instinto depredador. Conclusión : al mercado hay que regularlo, porque la libertad y la justicia son previas al mercado. Algo a lo que se oponen fervientemente los economistas del statu quo, la mayoría de los políticos y, desde luego, los grandes lobbies especulativo-financieros. El mismo tratado de Maastricht, por el que se rige la Unión Europea en materia económica, coincide con los planes de ajuste avalados por el Fondo Monetario Internacional, que ya han arruinado varios países. Todo el empeño confluye en mantener la inflación dentro de unos límites, en reducir a cero el déficit público, que implica recortes en los servicios públicos, y en bajar los impuestos , con lo que las grandes empresas se ahorran miles de millones de dólares y los servicios públicos se resienten. Los temas sociales se ignoran y el nivel de paro ni siquiera se considera, lo cual ha propiciado una vergonzosa resignación de la izquierda, convencida de que no hay otro modo posible de enfocar la política más allá de los dogmas económicos liberales, ya que negar esta orientación de la economía los sitúa indefectiblemente, por el mismo principio de contradicción, en la opción por un sistema comunista ya desprestigiado. De este modo, hasta la insuficiente democracia representativa ha desaparecido, porque los que no estamos de acuerdo con la libertad absoluta del mercado no tenemos a quien votar.

Quiero añadir que esta lógica patriarcal no admite matices, pues, como dice uno de sus principios, entre A y no-A no puede existir un tercer elemento, lo que limita cualquier perspectiva de solución. “El que no está conmigo está contra mí”, afirma continuamente el cow-boy de Tejas. El que está contra Sharon es que está a favor de Arafat ; quien se opusiera a la guerra contra Afganistán, estaba con los terroristas ; si alguien osa decir que esta política es injusta, es que se trata de un izquierdista trasnochado y anacrónico. Lo mismo sucede respecto al concepto de desarrollo. Otro dogma es que a más desarrollo, mayor riqueza y bienestar. Pues bien, el desarrollo en la India consiste en construir presas gigantescas de agua y en fabricar la bomba atómica. Desde la independencia se han construido tres mil trescientas grandes presas y están en construcción un millar más, como ha denunciado Arundhati Roy. Sin embargo seiscientos millones de personas en la India carecen de agua potable y de estructuras básicas de saneamiento. Pero, es más, cincuenta millones han sido desplazadas por la construcción de estos embalses, muchos de ellos en manos de la industria privada, que los utiliza para vender agua embotellada, como la multinacional norteamericana Monsanto. Esos cincuenta millones han ido a incrementar el cinturón de miseria de las populosas ciudades de la India. Y al mismo tiempo se fabrica la bomba atómica con ayudas internacionales, que sólo va a conseguir una sangrienta guerra con Pakistán, que también tiene la suya propia. Recuerdo con horror que el logro de ambas bombas atómicas hizo salir a calle a multitud de machos enfervorecidos por tan prodigiosa hazaña. Claro que esta situación no es privativa de los países emergentes, sino que con la misma lógica se administra en el resto de los países, como en el nuestro sin ir más lejos. El afincamiento en nuestro territorio de empresas trasnacionales a cualquier precio es moneda común para la mentalidad desarrollista. El caso Boliden ha sido sonado y, sólo a toro pasado, la Junta de Andalucía se rasga las vestiduras y demanda a Boliden con una multa irrisoria que ni siquiera van a pagar. Cualquier alcalde de un municipio mínimo está dispuesto a recibir y facilitar las mejores condiciones si se trata de una factoría importante que pretenda instalarse en su territorio. Sólo ven un trozo de la realidad : puestos de trabajo y los consiguientes votos, sin considerar las condiciones mismas del trabajo, el impacto medioambiental, social o cultural sobre la zona. El desarrollo es como una elipse que, pasado un punto de inflexión, retrocede. La gallina de los huevos de oro de nuestras costas, el turismo, se está viniendo abajo. Nadie con un mínimo de cultura quiere pasar sus vacaciones rodeado de cemento, de ruidos, de hacinamiento y de tierras calcinadas. Pero si te opones a esto o a la construcción inmobiliaria sin control ... ¡ah ! entonces es que eres una troglodita que estás en contra del desarrollo. No es posible una opción intermedia o matizada. No se dan cuenta de que el desarrollo es como los medicamentos, que todo depende de la dosis. Ignoran, entre otras muchas cosas, que desde el punto de vista económico es mentira que la pobreza se combate con creación de riqueza, porque se trata de una riqueza capitalista, es decir, no distributiva. Dominique Meda en su libro Qu’est-ce que la richesse ? ha demostrado que cuanto más crece el Producto Nacional Bruto mundial, peor va el mundo, pues se trata de un crecimiento en el que no se introducen las variables correspondientes a capital humano, capital social y capital medioambiental.

Otro dogma propio de la actual fase del Patriarcado capitalista neoliberal es el de la modernización. Nada que ver con el concepto de modernidad que advino en el siglo XVIII. Para muchos mastuerzos, la modernidad es la fibra óptica, los parques temáticos, Internet, los campos de golf o las grandes autopistas. La modernización se ha convertido en copiar un modelo único, la sociedad norteamericana, en la que el divertimento, el consumo y el ganar dinero son los alicientes supremos de la ciudadanía. La contradicción interna de la modernización es que la tecnología sin una verdadera educación en los valores de la modernidad -razón, libertad, igualdad, solidaridad- se vuelve contra nosotros. La España en la que todo va bien, resulta que ocupa el tercer peor lugar de la UE en el índice de desarrollo humano, a causa de la pobreza de un 10% de la población, de las diferencias en los ingresos y de su bajo nivel cultural en general. Y yo añadiría, de los políticos en particular. Sucede que por la vía de los hechos, los grandes conceptos que definían la política han sido vaciados de contenido. Modernidad ya no responde a los principios que permitieron a la humanidad hacer la primera revolución burguesa y salir del oscurantismo de los poderes absolutos y de las creencias alienantes. Y ahora modernidad se confunde con la factoría Disney, las zapatillas Nike o con el burger de la esquina. La política, por ignorancia o mala fe, utiliza estos grandes conceptos como un eufemismo. Son palabras y estadísticas que les sirven a los políticos como escudo, como una coraza formal que les defienda de las críticas. Otra de las obediencias debidas en esta extraña modernidad es a los principios dictados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y en este sentido veremos cómo queda comprometido uno de los mayores valores de Occidente : la democracia.

Viviane Forrester lleva muchos años advirtiendo del déficit democrático al que nos está llevando la libertad absoluta del mercado, y con una gran ironía pone de manifiesto cómo muchos de sus principios terminan contradiciéndose hasta el ridículo. Por ejemplo “el empleo depende del crecimiento ; el crecimiento, de la competitividad ; la competitividad, de la capacidad de suprimir puestos de trabajo. Lo que equivale a decir : para luchar contra el paro, ¡nada mejor que el despido !” . Forrester nos alerta del perverso mundo que nos aguarda, ya que en ausencia de ética, no existen límites. El dar prioridad a los beneficios contables sobre el conjunto humano es la peor de la dictaduras que podríamos padecer.

No somos conscientes de que el Gobierno del mundo en la sombra lo ejercen los tres organismos citados, a los cuales pertenecen la mayoría de los países, aunque quien los dirige es el G-7 : El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Joseph Stiglitz, que ha sido vicepresidente del Banco Mundial y premio Nobel de Economía en el 2001, hace una crítica demoledora a la política que se ejerce desde dichas instancias, y en la que pone de relieve el talante de chulo de barrio con el que imponen su lógica absurda y cruel. Los dos primeros organismos nacieron de los Acuerdos de Bretton Woods en 1944 con la idea de salvaguardar la estabilidad económica cuando terminara la Segunda Guerra y de ayudar a los países en su reconstrucción. En un principio tenían una orientación keynesiana de economía mixta con la intervención del estado, y se destacaba la importancia de las políticas públicas. De hecho, estos organismos son instituciones públicas que funcionan con el dinero de todos los contribuyentes, pero a partir de la década de los ochenta, durante los gobiernos de Thatcher y Reagan, cambió su orientación drásticamente. La política económica se liberalizó de tal modo que el Fondo y el Banco empezaron a dar préstamos de “ajuste estructural”, es decir, con condiciones. Este ajuste estructural obligaba a los países receptores a aplicar una política económica desastrosa para sus intereses, de modo que en los últimos veinte años han entrado en crisis unos cien países por culpa del FMI con la imposición de los criterios del Tesoro norteamericano, ya que este país es el único accionista con poder de veto. Uno de los países víctima ha sido Argentina, aunque no hay que pasar por alto que parte de los préstamos fueran a parar a cuentas en Suiza, pero sin olvidar tampoco que este país fue un alumno aventajado del Fondo, cumpliendo sus exigencias de privatizaciones, dolarización de la moneda y restricción del gasto público.

El caso de Corea fue también muy significativo, ya que sin problemas de inflación se le obligó a centrarse en ella y olvidarse del empleo y del crecimiento, además de abrir sus mercados a toda velocidad sin estar preparados, lo que terminó hundiendo al país. O el caso de Etiopía, a quien se le negaron los créditos que necesitaba sin ningún motivo, sólo “para que el FMI pudiera ejercer su poder y dejar claro quién manda en el mundo”, como afirma Stiglizt. Otro caso muy clarificador ha sido el de Rusia, a la que se “orientó” en su transición democrática y capitalista, centrándose, en una segunda etapa, en apoyar a Yeltsin y a toda la oligarquía corrupta que le rodeaba. Se insistió mucho en la necesidad de privatizaciones masivas y ahora el país está dirigido por las mafias favorecidas, con el agravante de que el uranio enriquecido también está en manos de esas mafias mientras la población se empobrece más y más. Sin embargo China, que se negó a seguir las recetas del FMI, ha salido adelante y crece a un ritmo del 10% anual. Lo que sucede es que China también ha entrado en la fase de un desarrollismo feroz sin tener en cuenta el medio ambiente, además de seguir manteniendo un estado policial que impide expresar cualquier oposición.

Pero lo peor es la organización Mundial del Comercio (OMC), que fue creada en 1995 en la Ronda Uruguay sin que mediase la opinión de parlamentos ni ciudadanos. De hecho es el brazo ejecutivo y judicial de los otros dos organismos y, por tanto, del Departamento del Tesoro de los EE.UU., con el agravante de que su radio de acción se ha ampliado a las inversiones, los servicios y la propiedad intelectual. Su propósito es el de “ayudar al comercio a moverse lo más libremente posible”. Ellos están por encima de ciertas normas adoptadas por los estados, como la prohibición de importar productos fabricados por niños o de leyes medioambientales. Con la OMC se ha pasado de discutir la imposición de un código a las transnacionales a discutir el código impuesto por ellas a los estados. El intento más descarado fue la redacción del AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones) que se tuvo que echar atrás por las protestas habidas en Seattle. Lo que pretendía era “cancelar cualquier tipo de medidas vinculadas con salarios dignos, controles estatales, derechos del consumidor, garantías de preservación del medio ambiente, incentivos para las industrias emergentes o actividades sindicales” .

El Comité 133 de la OMC está integrado por altos funcionarios, no electos, y se reúne en Bruselas para preparar las decisiones futuras. Este Comité destaca por su opacidad, que no informa a los ciudadanos ni a sus representantes de sus deliberaciones. De hecho nunca se ha registrado una sola votación en la OMC, y eso que rige temas tan importantes como servicios, derechos de propiedad, inversiones, comercio o medidas sanitarias. Pero es que, además, cuenta con una especie de “Tribunal Supremo” que es la OSD (Organismo de Solución de Diferencias) que acumula funciones ejecutivas y judiciales y puede autorizar a un país miembro a aplicar sanciones contra otro de ellos. Un caso célebre es el de la “ternera hormonada”, que la UE se negó a importar de los EE.UU. y de Canadá, ante lo que la OSD impuso la operación por falta de pruebas científicas que avalaran los daños para la salud de los consumidores. La UE no acató tal sentencia y la OSD estableció que el perjuicio sufrido por los países exportadores se elevaba a 129 millones de dólares, y el modo de cobrarlo era poniendo tasas a los productos europeos que ellos eligieran, que fueron el queso roquefort, la mostaza de Dijon, el foie gras, las trufas de Italia, los jamones daneses y otros cuantos productos. Entonces fue cuando José Bové y otros productores de leche de oveja atacaron un McDonald’s como “represalia contra la represalia”, sin que la UE pueda hacer nada por sí misma. Si la UE se sigue negando a importar ternera con hormonas, la ODS seguirá imponiendo sus sanciones. Para ilustrar qué es y qué no es la OMC baste decir que está totalmente desvinculada de la ONU en base a su vocación puramente comercial, y que, por tanto, no está sometida a la Declaración y a la Carta de Derechos Humanos, ni al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ni a cualquier otra norma o ley emanada de la ONU, de modo que elabora su propia jurisprudencia a su libre albedrío, pudiendo declarar ilegal tal o cual disposición de las legislaciones internas de los países. Y para más abundamiento en la lógica que venía señalando, en su Acta final explicita que “no podrán formularse reservas” a sus dictámenes : la OMC es un bloque que se toma o se deja en su integridad, además de que los compromisos contraídos con dicho organismo son prácticamente irreversibles. Su objetivo final es el de eliminar todos los servicios públicos y comercializar cualquier parcela de la vida social. Con la OMC se cierra el círculo del principio de que “el mercado lo regula todo” y se impide el libre ejercicio de la democracia en el mundo. Cuando consigan ratificar el AMI, el “Gran Hermano” de Orwell se va a quedar en un cuento para niños.

¿Cómo pensar ?
Si bien todo lo anteriormente expuesto no son más que datos objetivos, mi análisis de la situación se sitúa en un punto de vista feminista. Por ello, antes de pasar a “¿qué hacer ?”, -la pregunta clave en política-, quiero detenerme, no en “qué pensar”, sino en “cómo pensar”. ¿Por qué ? Porque las teorías revolucionarias en las diversas etapas del Patriarcado han realizado análisis y han propuesto contraofensivas estratégicas sin poner en cuestión los fundamentos mismos de la lógica que han propiciado los mismos sistemas de dominación. Creo que ahí reside la clave de por qué las revoluciones han desembocado en el terror, en la corrupción y en el desencanto final. Y yo creo que un análisis feminista ha de indagar en el corazón mismo del sistema : su lógica. La lógica de la identidad, de la contradicción y del tercero excluido. A saber, que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, porque esa cosa es siempre idéntica a sí misma ; que si se afirma un término, se ha de negar su contrario ; por último, que entre un término y su contrario no puede existir ninguna posición intermedia. Al contrario de lo que afirma la filosofía, la lógica no es el modo natural del pensar, sino que esta lógica responde a un sistema de dominación en el que existen unos pocos “amos” y muchos “esclavos”, en lenguaje hegeliano. Para mí esta lógica niega la lógica de la vida, la lógica de lo más profundamente real. Se trata, pues, de un artificio que se impone como un corsé sobre la realidad y hasta que no nos liberemos de ese esquema de pensamiento nada realmente podrá cambiar. Es la repetición de lo mismo en diversos escenarios.

La vida y lo real se comportan de un modo muy distinto : Nada es idéntico a sí mismo porque todo fluye, todo cambia, todo se transforma ; se puede afirmar al mismo tiempo algo y su contrario, porque ambas realidades pueden coexistir : la bondad y la maldad, la salud y la enfermedad, la belleza y la fealdad, pues todo es cuestión de grados y de proporciones ; también entre una realidad y su contraria pueden existir, no una, sino muy diversas realidades y posiciones, y no aceptarlo es lo que nos cierra el camino de cualquier solución. Por eso en el Patriarcado se recurre tan frecuentemente a la confrontación y a la guerra.

Os preguntaréis qué tiene que ver este nuevo modo de pensar con el feminismo. Pues bien, yo creo que el feminismo no puede ser una teoría reformista o revolucionaria más, ya que es la totalidad lo que pone en cuestión : el Patriarcado, que abarca los modos políticos, económicos, culturales y hasta religiosos, pero, sobre todo, los modos de pensamiento. Además, el feminismo, sin ser un naturalismo, debería surgir de la cultura propia de las mujeres, es decir, de nuestra experiencia a lo largo de la historia. Pero ¿de qué cultura ? ¿De la cultura de la sumisión, de la opresión, de la marginación, de la colonización ? Pues claro. Desde esa hondonada es de donde sacan su fuerza todos los movimientos de liberación, pues desde una posición dominante no se cambia nada. Por eso el Amo es siempre idéntico a sí mismo, está petrificado en su poder. Pero tampoco se trata de un victimismo paralizante, sino de una posición privilegiada para el cambio, que es de lo que se trata. Eso en cuanto al impulso para transformar. Pero además tenemos la experiencia. Y es que en nuestra experiencia más profunda está el que hemos sido y somos ecónomas, educadoras, médicas, maestras, psicólogas y administradoras en el ámbito de lo doméstico. En esa tarea hemos podido comprobar que las cosas no funcionan según la lógica de la dominación, sino de acuerdo a una lógica mucho más dúctil, sutil y vital. Sólo nos queda trasladar todo ese bagaje a lo público, pero no sólo a través de la paridad, que nos socializa en el colonialismo político. Dar el salto a lo público puede hacerse por otros muchos caminos. Nos quedaría por solucionar el ámbito de lo privado, que empezaría por reconocer nuestra autoridad, eso de lo que carece actualmente cualquier organismo, institución o gobierno de los que dirigen el mundo. Estoy convencida de que es nuestro momento, el momento histórico de las mujeres, ya que ningún otro movimiento pone en cuestión la totalidad del sistema, sino alguno de sus aspectos. Y en una sociedad globalizada esto es fundamental, amén de que las contradicciones del sistema patriarcal han llegado a un punto que no pueden ser disimuladas ni esconderse. No es casual la imagen con la que comenzaba esta charla : que el amo simbólico del mundo sea un macho semejante en estado puro, quiere decir que las ambigüedades, eufemismos, concesiones, paternalismos, impotencias, crueldades, ambiciones y estupidez suma que conforma el Patriarcado se exponen a plena luz. Ahora sí que podemos descubrir al mundo que “el rey está desnudo”.

¿Qué hacer ?
Como siempre éste es el nudo gordiano de la cuestión. Yo creo que no se pueden diseñar estrategias a largo plazo ni para todas las situaciones, si bien el principio de “pensar globalmente y actuar localmente” es siempre válido.

Los distintos movimientos anti-globalización analizan y combaten diversos aspectos de un mundo injusto, llegando a la conclusión de que la actual orientación política, por la cual los gobiernos han optado por favorecer los beneficios del capital privado en lugar de administrar para el bien de la ciudadanía, es una aberración capitalista que sus críticos ya denominan como “carrera hacia el abismo”. Pero ninguno de ellos analiza el núcleo mismo del problema, que radica en la lógica de dominación patriarcal, la cual tiene origen histórico y está sustentada en un complejo psicológico del macho que tiene mucho que ver con la inseguridad y la envidia que las mujeres le provocan, como bine demostró el psicoanalista junguiano Bruno Bettelheim. Por eso nuestra sociedad es una sociedad enferma.

Es curioso que el mismo filósofo que dio forma a la lógica binaria por la que todavía nos guiamos, Aristóteles, tuviera en cuenta otro principio que la desbanca, planteando en su Metafísica lo siguiente: “Debe de haber, pues, alguna naturaleza única o múltiple a partir de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella...Tales, quien inició semejante filosofía, sostiene que es el agua...” Es precisamente a la conclusión que ha llegado la Física teórica actual con su Teoría General de Sistemas, la cual afirma que sistemas de distinta naturaleza tienen propiedades comunes. Es el método que superaría tanto el newtoniano como el cartesiano, que decía que había que “fragmentar todo problema en tantos elementos simples y separados como fuera posible”, eludiendo de este modo el sentido de la complejidad. Basándome en esta constatación, creo que sería interesante adentrarse en lo que yo llamo lógica fractal. La palabra fractal fue introducida por Mandelbrot y viene de “fractus”, que significa en latín “ininterrumpido o irregular”, pero lo interesante es que la geometría fractal, por ejemplo, nos ofrece un modelo que se adecua mucho mejor a la realidad que el modelo euclidiano. De hecho, son las figuras no fractales las que son más irreales y fuera de nuestra experiencia. En la realidad no existe el triángulo ni el cuadrado ni la esfera, por ejemplo. Por contra, la geometría de lo existente es la de un árbol, la de los genes y cromosomas, la de los astros celestes y cosas así. Yo creo que con la lógica fractal podemos analizar fenómenos muy complejos pero cuya complejidad proviene de la repetición cuasi-infinita de procesos elementales muy simples. Es decir, podemos abordar la realidad y no su abstracción, podemos abordar la vida al margen de estadísticas y porcentajes, podemos escribir el Quijote más allá de afirmar o negar una proposición. El verdadero conocimiento de las cosas posee también una estructura fractal, pues profundizamos cada vez más y extendemos nuestros límites con lo desconocido en base a lo conocido anteriormente. Es todo una cuestión de escala, pero su origen es el mismo ; comenzamos por un conocimiento sensible como la visión y podemos llegar a los mayores descubrimientos inteligibles. El llanto de una criatura y el discurso más elaborado y poético están vinculados por la misma realidad : la necesidad de comunicación. Con un reducido número de fonemas se ha podido escribir lo mismo “mi mamá me ama” que “El cantar de los cantares” , “La Iliada” o el “Fausto”. A partir de la lógica fractal podemos entender cómo se pueden crear conjuntos muy complejos a partir de elementos simples . Así como los genes, a partir de sólo cuatro sustancias, se han ido combinando de tal modo que han podido dar origen a todas las especies conocidas y a las que vendrán.
Sin duda que también nuestra sociedad constituye un sistema complejo en proceso de evolución. Se trata en principio de una realidad bipolar con dos sexos, y para evolucionar es necesario que ambas polaridades no entren en un conflicto paralizante. Los dos pies del cuerpo humano constituyen una realidad bipolar que gracias a su oposición nos permiten andar. Si uno de ellos es paralizado, el otro no camina. El hecho es que los dos sexos han pasado de la oposición necesaria al conflicto paralizante, de modo que el proceso está varado con una tendencia brutal a mantenerse en ese estado. Y cuando las mujeres hemos intentado retomar el paso, resulta que entramos en una etapa de caos, porque al iniciarse un proceso siempre aparece en el horizonte un “atractor caótico”, es decir, un futuro impredecible que nos guía, y, al mismo tiempo, un “anticaos” que tiende a mantenerse en el orden ya existente.

¿Cuál ha sido el elemento desencadenante de una sociedad tan compleja y tan desestructurada como el Patriarcado? Según mi análisis, la estructura de poder impuesta por el dominio físico masculino sobre las mujeres, que, siguiendo la lógica fractal, se ha ampliado al dominio familiar, cultural, religioso, político y económico por repetición de la acción o actitud primera. Este dominio se ha extendido como una gran estructura de repetición a todos los aspectos de la realidad, como decía Foucault en su Microfísica del poder, de modo que los elementos más simples sostienen y mantienen los más complejos. La totalidad , por tanto, no debe ser abordada por separado y multiplicar así los problemas y las soluciones. Hay que ir a la raíz, como ahora se pretende con la terapia génica. En base a estas reflexiones, propongo una serie de puntos que tal vez nos puedan servir como orientación política :

Identificar el núcleo de la dominación.- Lo primero que tenemos que tener claro para actuar es que el Patriarcado constituye un sistema global de dominación de lo masculino sobre lo femenino en todos los ámbitos de la vida privada, doméstica y pública. Hasta ahora sólo hemos sido capaces de identificar el “sexismo”, que no es más que un síntoma de la enfermedad global que enferma al mundo. Por eso hemos pensado que superar ese síntoma consistía en integrarnos en la sociedad como ciudadanas de pleno derecho sin cuestionar el modelo en sí, sin darnos cuenta de que sistemas de distinta naturaleza tienen un origen y propiedades comunes. Y ese origen no sólo se ha quedado enquistado en la discriminación de las mujeres, sino que constituye el entramado profundo de la economía, de la política o de la cultura.

Desmontar los mecanismos de dominación.- Estos mecanismos de dominación están siendo intuidos por los movimientos antiglobalización, que ya no pretenden tomar el poder, sino vaciarlo de contenido. Por un lado, se trata de un movimiento acéfalo y libertario organizado en redes ; por otro, existe una confrontación creciente con los poderosos. El grito más repetido en Argentina es “¡que se vayan todos ! ¡Que no quede ni uno solo !” Los movimientos de resistencia y disidencia ante el poder se están revelando como más eficientes que la obsoleta guerrilla de los sesenta para tomarlo. Pero el movimiento de las mujeres tiene herramientas teóricas suficientes para ir más allá, para desmontar también la dominación simbólica, que es como el virus que propaga la enfermedad y cristaliza en los diversos tipos de dominación. Es la más difícil de desmontar porque anida en nuestro inconsciente, que ha introyectado estos mecanismos como algo natural. Es la burka del alma y se manifiesta tanto en los modelos estéticos como en la manía de limpiar ; tanto en nuestra actitud sacrificada como en la necesidad de agradar. Superar la dominación simbólica nos convierte en mujeres poderosas con autoridad personal, no en señoras que mandan mucho por delegación de los machos.

Soltar amarras.- Ese pie trabado que impide al mundo seguir caminando, seguir evolucionando, ha de ser definitivamente desamarrado. Y esto significa que no podemos intentar caminar al mismo tiempo que el otro pie. Hemos de tener iniciativa propia, no sólo confrontarnos o identificarnos con el opuesto. Es decir, dejar de pedir permiso, dejar de tener miedo a molestar, dejar de imponernos obligaciones propias de nuestro sexo, dejar de pensar todo el día en el amor, dejar de ser las buenas y serviciales de la película : dejar, dejar, dejar....soltar, soltar, soltar... No podemos seguir andando de puntillas por el escenario del mundo, porque ahora se representa Medea, Antígona, Lisístrata y somos las protagonistas.

Crear redes.- Crear redes con cualquier motivo. Vecinales, políticas, de enseñantes, de amas de casa, de madres, de arquitectas, de comunicadoras, de campesinas, de internautas, de consumidoras, de televidentes... de lo que sea. Tendríamos que ir construyendo un entramado al margen de los sindicatos, de los partidos o de las asociaciones corporativas para introducirnos en la vida política por todos los resquicios, porque “El tiempo que se avecina viene con hambre atrasada”, que diría Aute. El engaño político actual es el de la paridad. Creemos que con más carguitos cambiamos el mundo, sin darnos cuenta de que el verdadero poder no se cuece en los despachos o en los parlamentos, sino en cubiles más recónditos. Frente a estos cubiles en los que el poder “se esconde”, se trata, realmente, de irnos empoderando, y el camino de la paridad no es el único posible. Los caminos actuales pasan por las redes en este complejo mundo de las mafias. Las mafias han tomado la forma legal de las empresas, y las empresas actúan como mafias. Los partidos viven de ambas. La ciudadanía actual sin organización no es más que un pelele sin sentido de la orientación. Si desde las redes hay que pasar a tomar un Ayuntamiento... esa es otra cuestión, pero no al revés.

Buscar nuevos argumentos.- Desde las redes tendríamos que comenzar a solucionar los asuntos que nos incumben desde otra lógica. Huir de la lógica simplista de la contradicción, porque entonces el horizonte se reduce al pequeño espacio que media entre A y no-A. Se trata de ampliar siempre el número de posibilidades. Entre construir o no construir una central nuclear sólo existe el sí o el no, pero si el debate se sitúa más acá y de lo que se trata es de conseguir energía ¿por qué no energía eólica o solar ? Si la población vive del turismo, no se trata de oponerse a él, pero ¿por qué no apostar por un turismo mucho más racional ? Está muy bien tener una televisión regional propia, pero ¿por qué no cuestionar los contenidos ? Tenemos todo el derecho del mundo.

Darnos la palabra.- Vivimos en la sociedad de la comunicación y tomar la palabra constituye una praxis política. No creáis que se trata de un bla,bla,bla que no sirve para nada, pues los políticos están más atentos que nunca a la opinión pública. No porque les importe lo que pensamos o queremos, sino porque les importan los votos, las opiniones favorables o desfavorables. Esta misma sociedad de la comunicación nos posibilita, ahora más que nunca, el poder incidir en los medios. Cada una debería tener la dirección electrónica de todos los diarios locales, emisoras de radio y canales de televisión para bombardear continuamente con criterios más sabios, más racionales, más justos o más airados que los mensajes oficiales o las políticas de conveniencia. Tomar la palabra es una de las acciones políticas más contundentes que podemos practicar. Como diría Hannah Arendt : “Actuar es nacer a un mundo de relaciones humanas del que se forma parte al tomar la palabra públicamente y al proponer, apoyar y realizar iniciativas en el espacio público” . (Citado por Maite Larrauri en “La libertad según Hannah Arendt. Tàndem. Valencia, 2001. Pag. 84

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